El candado de la libertad

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Oscuro objeto de deseo del conspirador.

Sirve el latín no solo para que a los oriundos de Cabra los llamen egabrenses, sino también para cincelar el sentido de la civilización en un puñado de eufónicas palabras: Legum servi sumus ut liberi esse possimus. En castellano no suenan tan bien, pero proclaman la misma verdad: «Somos esclavos de la ley para poder ser libres». La paradoja formulada por Cicerón hace 21 siglos ha guiado a todos los pueblos que quisieron ser libres y adivinaron la única manera de conseguirlo: ser al mismo tiempo iguales ante la ley.

A menudo enfrentamos la libertad a la igualdad para diferenciar el ideal propio de la derecha de la vocación por la que lucharía la izquierda. Pero esta dicotomía no deja de ser una trampa pedagógica tendida por nuestra mente binaria, porque la igualdad no es otra cosa que la igual libertad entre ciudadanos. Al final todos luchamos por la libertad, por igualarnos en autonomía, para que la libertad de partida que asiste al pobre se parezca lo más posible a la que disfruta el rico, sin someter la de ninguno por el camino ni impugnar la disparidad de resultados que necesariamente se sigue del ejercicio del albedrío y el capricho de la genética. Esa doble condición inseparable, la de ser libres e iguales como españoles, es la que consagra la Constitución de 1978.

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6 diciembre, 2018 · 10:11

El peso de Modric en oro

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El héroe menudo.

Baste decir que el último ganador del Balón de Oro fuera de la rivalidad MessiCristiano -empatados a cinco trofeos cada uno- fue Kaká. Que ya se retiró, y no sé si incluso ascendió a los cielos. De quienes siguen en activo sobre la tierra, al margen por tanto de los dos extraterrestres citados, el mejor de todos se llama Luka Modric y es centrocampista. Su triunfo emancipa la distinción individual más importante del fútbol de la tiranía comprensible de los goleadores. Recordamos a Cannavaro y a Kahn precisamente porque el Balón de Oro no suelen dárselo a centrales ni a porteros, aunque también lo ganó un sedicente delantero como Owen; lo suyo fue algo así como el Nobel de Echegaray.

Nunca he sostenido en las manos un Balón de Oro pero calculo que pesará más o menos lo mismo que Modric, lo cual da una idea de la grandeza del croata. Hablaremos siempre del Real Madrid de Cristiano, el que conquistó cuatro Copas de Europa en cinco años, pero todo había empezado con un gol de Lukita al Manchester United en Old Trafford en marzo de 2013. Aquel año, el último de Mourinho, no se ganó la Champions pero se ganó el medio del campo, una plaza que se había declarado desierta desde la marcha de Makelele y Redondo. Allí crecían los rastrojos y merodeaban bandas de aluniceros. El menudo Luka -hasta aquel día cuestionado por los 35 millones de su fichaje, hoy unánimemente considerados una irrisoria propina- se apoderó de aquel territorio sin ley como si fuera serbio y puso orden. Y dotó al juego de un sentido nuevo, estético y fluido, incisivo y conservador, de cuya muerte el apenado madridismo ya tiene el recuerdo, echándolo de menos mucho antes de que su artífice haya dado el último pase con el exterior.

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4 diciembre, 2018 · 13:53

El caballero oscuro

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Don Pelayo comprado en los chinos.

Siento por el votante potencial de Vox el respeto que me inspira mi padre, a quien todo debo. Pero mi oficio me ha llevado a lugares a los que el votante medio no puede llegar, tampoco mi padre. Allí no he descubierto grandes escándalos: solo la certeza anticipada de la melancolía. La inexorable decepción donde desembocará cada marca extrema que el mercado político oferta a los incautos de este tiempo airado que llega a confundir el evangelio con la xenofobia, y que exige de la política los héroes que solo concede la literatura y la clase de soluciones que solo promete la religión.

Santiago Abascal es un político profesional del PP damnificado por el marianismo que sobrevivió al remunerado calor del regazo de Esperanza Aguirre. La eclosión de la derecha populista mundial le brindó la ocasión de reinventarse como novísimo campeador, por más que las huellas de su galope delatan la pertenencia a la casta contra la que ahora dice levantarse y en la que pronto se arrellanará de nuevo. La estrategia para romper el mercado la facilitó Pablo Iglesias: lenguaje no convencional, culto al líder, pueblo acorralado frente a oligarquía globalista, enemigo exterior (los mercados, los inmigrantes), guerrilla digital, victimismo mediático combinado con señalamientos sicilianos y total desprecio a la ética de la responsabilidad del reformador en favor de la ética de la convicción del timonel. Pero lo que mejor identifica a Podemox, o a Voxemos, es su trol, que llama puta al periodista sin reparar en que tal atribución la hace un putero: alguien que te usa cuando le apetece y que te pega cuando dejas de complacerle.

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1 diciembre, 2018 · 20:46

Once Viriatos

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Elegía.

¡Cómo lo vio venir Zizou! Es el lamento de los madridistas en estos días fríos y sentimentales, cuando constatan el alcance de la enfermedad o el espejismo de una recuperación que murió en Ipurua. La afición no puede reprocharle al francés su lucidez, trágicamente cifrada en 20 puntos de 39 posibles, pero yo sigo reprochándole -Dios me perdone- su mutismo. Si Zidane vio venir de lejos la decadencia de una plantilla histórica, si sabía que ni él ni nadie podía extraer ya más líquido vital de las piernas de sus campeones, ¿por qué no avisó en enero de que se iría pasara lo que pasara, a fin de dar tiempo al club para buscar al pertinente cirujano de hierro que necesita el vestuario? He formulado la pregunta a eso que llamamos fuentes cercanas y fuentes cercanas contestan: «Hasta el final pensó que encontraría el modo de enderezar a los jugadores para seguir ganando. Solo se decidió a última hora, y cuando lo hizo fue imposible hacerle cambiar de opinión». Podía haberse decidido antes, pero quién sabe marcharse en esta vida. Mucho menos del Madrid, de donde solo salen bien los fracasados.

Ahora bien. Nos parece entre obtuso y miserable ponerse a matar ahora a Solari, que sigue presentando un balance de cuatro victorias por una derrota y de cuya inteligencia -otro de los nombres de la capacidad de adaptación- cabe seguir esperando decisiones con sentido. El parón de selecciones cortó la progresión anímica del equipo y el argentino quizá se confió demasiado tras la firma del contrato, que es un acto que siempre relaja mucho, como saben todos los parados. Entonces se dejó llevar por el criterio diplomático, más atento a los galones que a los cojones. Pero habrá tomado nota y esperemos que este martes salten al campo contra la Roma once Viriatos, se llamen como se llamen.

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27 noviembre, 2018 · 10:02

Consumistas del mundo

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Empoderamiento.

No hace falta ser comunista para reconocer la tristeza de un centro comercial abarrotado. Heredé de mi padre una paralizante aversión a esa siniestra actividad que llaman ir de compras, y cuando la necesidad o la navidad me empujan al interior de una tienda -donde el arte de la emboscada alcanza su máximo refinamiento- no me relajo hasta que piso la calle, a menudo de vacío. Pero los que detestamos los excesos de la sociedad de consumo debemos recordar que solo viviendo en una sociedad de consumo podemos detestar sus excesos. En Caracas nadie escribe sesudos artículos contra la obscena abundancia de los estantes de los comercios. Se escriben aquí, donde el remilgo ideológico nace del empacho físico.

No todo el mundo puede matar la ansiedad leyendo Parerga y Paralipómena de Schopenhauer y deducir con él la inutilidad del deseo humano. Para el resto de la especie se inventó el libre comercio, que como saben Smith y Escohotado encuentra a sus enemigos entre los devotos y a sus apóstoles entre los egoístas. Sí, la libertad también muere cuando al consumista lo esclaviza su pasión, pero la lucha contra el consumismo ha de ser individual. Parece prehistórico invocar virtudes personales a estas alturas de secularización en Occidente -y de compensatoria divinización de las identidades colectivas en pie de guerra cultural, que son nuestras guerras de religión-, pero no se me ocurre otro modo de diferenciar al falso mesías del héroe moral: el segundo predica con el ejemplo, mientras que al primero le delata su voluntad de cambiar exclusivamente a los demás. Todos los revolucionarios violentos pertenecen a este grupo, el de los farsantes, porque no se hacen revoluciones para asumir responsabilidades individuales sino precisamente para escapar de ellas. Para ahogar la insidiosa voz de la conciencia en el tumulto embriagador. Para renunciar a la propiedad privada… del vecino.

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25 noviembre, 2018 · 22:18

Rufián, Borrell y el silencio de los corderos

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El príncipe y el mendigo.

Tardaremos años en coser el desgarro institucional que está produciendo el sanchismo, esa agencia de viajes matrimonial con cargo al dinero de los españoles y a los votos de quienes odian serlo. “La cuestión no es que Rufián sea un portero de discoteca carnicero, porque eso ya lo sabíamos, el problema es que el carnicerito abre y cierra la válvula del regulador que te proporciona oxígeno para seguir en La Moncloa”. Este whatsapp no me lo manda un diputado de la oposición: me lo manda un diputado que lo fue todo en el PSOE y que sabe que será purgado en las próximas listas. Está condenado al silencio de los corderos y a mí me gustaría que lo rompiera en público, pero al menos él no es como otros susanistas que se rebajan a pelotear a Adriana Lastra en la esperanza de prorrogar su nómina pública. A Lastra, que en vez de salir en defensa de Borrell se apresuró a disculpar al matón de ERC que “tan solo amagó” con escupirle cuando pasó a su lado. Pero claro, Josep tiene su carrera hecha y Adriana es… Adriana.

El pánico a perder el escaño amordaza la voluntad de los culos de carné pero todavía no embota sus inteligencias tanto como para no convenir en la terrible degradación, en la vileza parlamentaria de esta bochornosa hora española en la que solo la ausencia de pistolas nos distancia de los años 30, cuando Pasionaria amenazaba al banco de la oposición directamente con el asesinato. Respecto de eso el escupitajo constituye un progreso, ciertamente. Mejor un zoo de llamas escupidoras que un cementerio.

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21 noviembre, 2018 · 14:00

‘Yucatán’ y diez más

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Ramos y ‘Yucatán’, dos purasangres.

El parón de selecciones es un tormento del calendario que le ha servido al madridista para dar tiempo a que se vacíe la enfermería y para fantasear con Harry Kane, ese caballero del área escapado de Carros de fuego o de Dunkerque que se asocia como Benzema y remata como Van Nistelrooy. Su único defecto es el precio, 250 kilos de disuasión fijados por el presidente del Tottenham, que es el tipo en el que se inspiró Shakespeare para El mercader de Venecia.

Los corazones blancos están pacificados tras la llegada de Solari, pero tampoco pueden evitar enamorarse de vez en cuando como las mocitas del himno, y lo cierto es que resulta mucho más fácil enamorarse de Kane que de Mario Hermoso, pese al apellido. De la España de Luis Enrique no obtiene de momento el madridismo otra cosa que un tedio cruel -aguantar un amistoso entero de este equipo debería desgravar en concepto de patriotismo- y la pertinaz convalecencia de Isco y Asensio, decepción compensada por el alivio de ver fallar a Morata, a quien siempre se le agradece esa manera suya garrafal de confirmar el acierto de su traspaso. A Isco o bien le duele el apéndice fantasma que le fue extirpado o bien le duele Andalucía, sumida en otra campaña bochornosa en la que los candidatos rivalizan por el insulto más descarnado a la inteligencia del andaluz. En cuanto a Asensio, seguimos sin saber si quedará para la posteridad por encima o por debajo de Martín Vázquez, con quien comparte parecida aleación de talento y pusilanimidad. ¿Y si le inyectaran hormonas de Yucatán, el semental de la cuadra de Sergio Ramos que acaba de ser campeón del mundo? Teniendo en cuenta la pura sangre española del caballo, nadie de la última lista del asturiano debería sentirse titular indiscutible. Ni siquiera su dueño.

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20 noviembre, 2018 · 20:12

Fascistas en pedazos

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Ortega Lara en un mitin de Vox.

Facha, pardillo, tu boca en un bordillo. Sin piernas y sin brazos, fascistas en pedazos. Otro Paracuellos. Y la mejor: Ortega Lara, vuelve al zulo. Son las consignas que coreaba un centenar de animosos muchachos que velaban por la democracia a las puertas de un acto de Vox en Murcia. Los chicos de la gasolina, que diría Arzalluz, para quienes Ortega pasó 532 días en el zulo porque lo merecía. Como se lo merecen los disidentes venezolanos enterrados vivos en La Tumba. Jóvenes nacidos en sociedades prósperas que jamás han arriesgado nada para gozar de lo que otros les legaron se convierten en depósitos calientes de un odio informe, analfabeto, macizo. Se llaman antifascistas porque necesitan un prefijo donde escudar lo obvio: que hay dos clases de fascismo -el fascismo y el antifascismo- y que lo de menos es la ideología que te hayan enseñado a cacarear, lo que te piden es que odies lo suficiente.

El antifascista contemporáneo es el único animal que inventa a su depredador para sobrevivir. En la naturaleza, el débil escapa del fuerte por imperativo trófico; por eso en las dictaduras, que no son otra cosa que regresiones a la ley de la selva, los antifascistas eran perseguidos por genuinos fascistas. En la democracia, a la que solo se ha llegado mediante una secular y minuciosa negación de la tendencia natural de la especie, el antifascista pierde su sentido como víctima. De modo que lo recobra como verdugo, pues su identidad no se construye afirmando nada propio -el odio es un gas: tóxico pero vacío- sino negando lo ajeno. Para subsistir ha de salir de cacería, que normalmente es digital y coqueta, con su triangulito rojo en el avatar. Solo se vuelve física cuando el odio rebasa la Red para embriagar a los especímenes menos sofisticados, como ocurrió en Murcia o en las escaleras del metro de Barcelona. A estas camadas será inútil explicarles que el antifascismo que venció en la II Guerra Mundial podía ser comunista, como el de Stalin, o demócrata liberal, como el de Churchill, y que el primero acabó superando la atrocidad nazi mientras que el segundo defendió el orden que todavía hoy garantiza asistencia letrada y gratuita a los cachorros detenidos en pleno proyecto de colocar la boca de Ortega Lara en un bordillo.

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17 noviembre, 2018 · 10:45