No solo de pan vivió el madrileño: también de propaganda

En el invierno de 1811 los madrileños matan o mueren por un mendrugo de pan. La ciudad ha sido ocupada por el ejército francés y rige España un monarca odiado por extranjero. Las vías de suministro están cegadas. Desabastecidos los mercados, secas las tabernas, controladas las tahonas por el invasor, el pueblo se muere literalmente de hambre. De los 150.000 habitantes con que contaba la capital, se calcula que aquella hambruna mató a 25.000. Eso es casi dos de cada diez madrileños. En aquel Madrid solo comían los franceses o los traidores que aceptaban su pan. Porque es sabido que el español manda en su hambre, y si no lo acredita la historia se imprimirá la leyenda. O se pintará un cuadro.

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1 comentario

4 julio, 2026 · 11:31

Una respuesta a “No solo de pan vivió el madrileño: también de propaganda

  1. Avatar de Todos somos siervos de algo Todos somos siervos de algo

    Pues seguramente sea propaganda todo lo que príncipes y sus sucesores quieran hacernos llegar. Campesinos campechanos de Goya como anteriormente pescadores bailarines de Nápoles bajo el reinado del mismo Carlos III. Lo que parece docilidad rococó frente al melodrama fiero de esa pintura llamada neoclasica -a mi me parece que con ‘académica’ va servida- de salones con espadones. Me encantó, y eso que rococó es un término no de mis preferencias, el retrato del marqués por Qentin de Latour que hay en la Gulbenkian de Lisboa. Podría estar aquí si Franco no hubiese rechazado la donación de los objetos del armenio porque le parecían de dudosa procedencia. Cachis ¡Ese maravilloso chaleco de lapislázuli!

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