Posesión en Washington

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El presidente, haciendo política.

Todos intuimos que la toma de posesión de Trump resulta especialmente posesiva. Pese a que tomar posesión parece un sintagma redundante al estilo de comer comida, si alguien puede tomar y poseer sin empacharse es DT, que hoy realiza el prodigio de consumar la gran hipérbole: presidir Estados Unidos. Si las lágrimas de Chuck Norris curan el cáncer -lástima que no haya llorado nunca-, ¿por qué Donald no iba a ser capaz ahora de revertir la globalización sin dejar de tuitear?

A Trump sus votantes le han encomendado una tarea mitológica porque él mismo se ha presentado como un Hércules. Lo ha advertido Hughes: en Trump hay algo de avatar de Hulk Hogan, una agresividad más paródica que real. Su advenimiento inaugura una edad en que la respetable frontera entre farsa televisiva y política imperial se vuelve porosa, de modo que los críticos de televisión a partir de ahora están tan legitimados para enjuiciar a Trump como los analistas geopolíticos. Como el efecto de la porosidad es por definición bidireccional, el lenguaje de la telerrealidad modelará la realidad misma, pero también el ojo crítico terminará acostumbrándose a descontar los esteroides retóricos de las posturitas del presidente-forzudo. El trumpismo no es un fascismo, ni siquiera es de derechas: no es mucho más que la apoteosis del zasca. Por eso causan cierta lástima los nostálgicos de los buenos viejos tiempos, largamente confinados en las catacumbas de la incorrección política, a cuyo cándido corazón hoy llega el calor de la revancha viendo al astuto Donald ceñir la corona. La suya es la euforia del feo que cree haber ligado con la bella puta contratada por unos amigos piadosos.

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2 comentarios

20 enero, 2017 · 10:54

2 Respuestas a “Posesión en Washington

  1. señordelasmoscas

    Es ud demasiado jóven para recordar aquel éxito de Torrebruno, “No, tu no”. Terrorífico.

  2. Sebastian

    Sigo estos días muy entretenido el ingenio con que desgranas tu fascinación por cuanto rodea a Trump. No se si has tenido ocasión de ver esta asombrosa entrevista suya de 2010 (https://www.youtube.com/watch?v=jCIa5WUbTr4).

    En este minúsculo ejemplo se aprecia como ya entonces ejercía el populismo más bajo, aspirando a erigirse en portavoz de las “cuitas” que preocupaban a las clases medias americanas, cuyas vidas se pasan a través de la tv, y que debieron perder horas y horas con el procesamiento de una compatriota con la que inevitablemente se identifican por haber sido procesada en otro país.

    No pierde la oportunidad de darle un pescozón a Obama, a quien hace responsable indirecto del asunto y por cuestiones reales tan alejadas del Despacho Oval como la actitud de los tabloids británicos en el asunto, el desastre del funcionamiento de la Justicia italiana o las presiones políticas del ministro de turno a la policía.

    Veladamente ya se postulaba como Candidato. Incluso llama al boicot a Italia… fascinante. ¿Preludio de lo que nos espera? ¿De verdad su perfil de Presidente será distinto a su perfil de candidato?

    Genial cuando el presentador subraya al final que no ha destinado un euro a la defensa de la presunta asesina, como Trump afirmaba previamente.

    Confío en que te sea útil, saludos

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