Archivo de la etiqueta: Rajoy at work

Y Maquiavelo bajó de Pontevedra

Mariano_Rajoy_Brey-PP_Partido_Popular-Elecciones_Generales_130999133_6259103_1706x960.jpg

Vieja y nueva política.

En España el primer síntoma de inteligencia es la apariencia de estolidez. Un político que parezca brillante, incluso siéndolo, hará aquí carrera corta. Será longevo el político que se trabe al hablar; que huya de los medios mientras otros se achicharran bajo el foco; que sea caricaturizado en una hamaca por viñetistas y memégrafos; que inscriba su nombre en el campo semántico de la parsimonia y la mediocridad. Así se presenta Rajoy, y así no es Rajoy en absoluto. Su mayor victoria, como la de cualquier mefistofélico avanzado, pasa por haber hecho creer a los cuñados que superpueblan España que es más tonto que el más humilde de ellos.

Durante dos años periodistas de izquierdas como de derechas, aburridos de la prosa marianista, cayeron bajo el hechizo rapero del joven Iglesias, bien para horrorizarse ante la reapertura inminente de las checas, bien para emocionarse encima por la nostalgia de la dulce guerrilla urbana en pantalones de campana. Pero en el trono de hierro, aunque pareciera vacante, se sentaba y se sigue sentando Rajoy Brey.

Leer más…

Deja un comentario

19 agosto, 2016 · 11:09

Las bisagras son para el bloqueo

A2-77759897.JPG

Pero se mueve.

Después de unas semanas de estrechez y chirridos, Albert Rivera, que no es un político nacido para la contemplación, abrió ayer la pesada puerta de la investidura con la limpieza que se les presupone a las buenas bisagras. A las cinco en punto de la tarde, a la hora lorquiana en que combatían la paloma y el leopardo, cebó el centrista el foco como manda la ocasión de entonar la palinodia, sólo que esta vez no hubo más traición que la que pedía Keynes cuando cambian las circunstancias. El 26-J cambiaron hasta 137. Tan cierto es que el líder de C’s vetó a don Mariano como que ahora lo tolera a cambio de que se desmarianice en dosis razonables, por emplear la fraseología del afectado.

El finado Bueno llamó a Rivera «ajedrecista» y este jaque naranja que sólo deja al rey propuesto por el Rey la salida por el desfiladero de las seis ya famosas condiciones atestigua tal condición. Rivera no sólo toma la iniciativa sino que lo hace sin faltar a la naturaleza de su partido, tan ininteligible para el español goyesco como claro en su pragmática vocación. Ciudadanos es una bisagra, una útil pieza de bricolaje y no una bandera de dudosa hidalguía, y las bisagras se hicieron para el bloqueo como las bicicletas para el verano. No es tan difícil de entender, aunque segundos después de su comparecencia rezongaban en las redes los mismos que rabiaban contra la suficiencia vestal de Riverita, o le atizaban con la lógica cuñada de la hemeroteca, o le acusaban de criptosociata o bien de esconder en la cartera una estampita de José Antonio.

Leer más…

Deja un comentario

12 agosto, 2016 · 20:35

Obama en Hispania

imagen-sin-titulo

De un comandante en jefe a otro.

La visita del emperador siempre pone a prueba el saber estar de las provincias, que suelen reaccionar a ella con dos actitudes opuestas y un solo aldeanismo verdadero. Porque tan paleto es el camarero interior -un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo- que nos dobla el espinazo y nos prepara el espíritu para la propina, según el canon berlanguiano, como ese españolito de mucho progreso que chasquea la lengua ante el lisonjeo institucional e improvisa una lección en Twitter sobre las fallas de la democracia americana. La única actitud decorosa ante la presencia de Obama en nuestro país aconseja la buena educación de raíz hidalga, la discreción cervantina y la gratitud sin alharacas por todo lo que nos han dado los romanos, desde la HBO y el fact-checking a la protección contra los bárbaros propios y ajenos, los de este lado del muro y los de la otra acera del telón, por no hablar de los degolladores mahometanos.

No es malo que el adolescente de provincias pase su sarampión antiyanqui en asambleas prodemocráticas y visionando cine posmarxista mientras no olvide que no hay nada más americano que todo eso. Siempre he pensado que la mayor garantía de superioridad moral del americanismo es el antiamericanismo, que Estados Unidos tolera o promueve desde su misma industria audiovisual, la más autocrítica del planeta desde su nacimiento. Por eso creo que las manifas anti-Otan de los muchachos de Garzón y otros altermundistas de djembé deberían organizarlas los propios agentes de la CIA, de modo que quedaran más lucidas y la cacerola se acompasase mejor con el silbato. Pero comprendo que no pueden estar en todo.

Morón y Rota son plazas estratégicas para el despliegue militar americano. Obama viene básicamente a pasar revista a su tropa acantonada y a marcar paquete ante el ruso, que es lo que hace un emperador, y si la balacera de Dallas no le ha dejado tiempo para el atrezo lúdico del tablao sevillano y el pescaíto frito, qué se le va a hacer. No hay chovinismo ninguno en recordar que es Obama el que se queda sin Sevilla y no Sevilla la que se queda sin Obama. Solo apuntamos lo obvio cuando se nos pone la red social perdida de papanatas insomnes. Nunca falta aquí el cosmopolita de guardia que se empina al menor estímulo y tiene el índice acalambrado de señalar un facha por cada español no completamente avergonzado de serlo, sin sospechar que el mismo rancio casticismo iguala al que presume y al que condena.

Leer más…

Deja un comentario

Archivado bajo El Mundo

Es país para viejos

original_562b8e9218ad6

El padre Monedero, ungiendo a los catecúmenos.

De todos los argumentos que anda sintetizando el laboratorio morado para explicar su fracaso electoral, ninguno acredita la finura que esperaríamos de la complutense estirpe de Maquiavelo. La paranoia del pucherazo es un mero ejercicio de proyección bananera. El recurso al miedo resulta incompatible con los labios de fresa, sabor de amor, pulpa de la fruta de la ilusión que desbordaba al país desde el advenimiento podémico. El cruce de acusaciones entre errejonistas y pablistas a cuenta del infantilismo de unos o el radicalismo de otros no excede los muros de su salón parroquial. En cuanto a la posibilidad de que España esté habitada por ocho millones de criptofachas -una de mis teorías predilectas-, su defensa delata la enfermedad de una mente extremada, que descifra el mundo por el catalejo de un embudo y concluye que es fascista todo aquel que no sea comunista.

Pero hay una razón que los caballeros politólogos de la helada sonrisa arguyen con tanta verdad como escasa sofisticación: que el pasado domingo los viejos acudieron a votar como si lo fueran a prohibir, y que mayormente votaron al PP. «Hay un país real que sigue rehén del pasado y deprime», escribió el padre Monedero en su epístola postelectoral a los podemitas. La frase es una joya de la psicopatología política: «país real», lamenta quien prefiere una utopía irrealizable; «rehén del pasado», deplora el penúltimo profeta de la ideología que despachó aberrantes sacrificios en el altar de la revolución perpetua. Claro que España es un país envejecido, como todos los desarrollados, y claro que el PP primó astutamente a los pensionistas sobre cualquier otra clientela. Pero que en la movilización de los ancianos influyan sentimientos como «el miedo y el egoísmo», en palabras del apóstol Juan Carlos, no condena a esos votantes a la senilidad, así como el voto utópico no absuelve de irresponsabilidad a nuestros niños barbudos más indocumentados. El egoísmo, de hecho, me parece una magnífica manera de tomarse en serio la democracia, pues nadie sopesa tanto su voto como quien lo identifica con un capital confiado a bolsillos políticos, del mismo modo que Adam Smith cargó sobre el ánimo de lucro la riqueza de las naciones.

Leer más…

Me entrevistan en la televisión Non Stop People por El hígado de Prometeo

Visita el Parnasillo de COPE esta semana el Frankenstein de Mary Shelley

1 comentario

1 julio, 2016 · 17:29

La guardería ha cerrado

14620910033759

«Yo sigo».

Ni se les ocurra volver a jodernos, caballeros. Señores Rivera y Sánchez: ya están ustedes haciendo presidente a Mariano Rajoy, según lo ha decidido el santo pueblo, con todas las razonables condiciones que ello exija y para las que justamente han sido ustedes dos votados por otros ocho millones de españoles. Pacto de investidura, gobierno de concentración o acuerdos parlamentarios: elijan la fórmula que más les convenga, pero la queremos sellada antes de agosto. Que el Gobierno eche a andar y la oposición a construir. Hasta las mejores guarderías cierran en verano.

Leer más…

Deja un comentario

29 junio, 2016 · 17:16

Keep calm and Rajoy Brey

imagen-sin-titulo.jpg

The winner.

Sería una pena que, a fuerza de repetir elecciones, terminásemos acostumbrándonos a estas simpáticas tardes de escrutinio que deparan más giros fantasiosos que el guionista de Juego de Tronos. A primera hora de la tarde, con Unidos Podemos rondando la centena de escaños, cundían las lipotimias en el Barrio de Salamanca y los sacos terreros amurallaban La Moraleja. Pero a eso de las nueve y media de la noche se filtró que Rajoy descorchaba una botella de vino; media hora después corrió el rumor de que se había encendido un puro con un billete morado; minutos después directamente se puso el Hércules-Cádiz.

Se confirma que el español a pie de urna miente más que habla, y se confirma también que en momentos de incertidumbre el pueblo retorna a marcas de solera. El bipartidismo se ha cobrado una dulce venganza sobre la insolencia de los emergentes, cuya autoestima ha merecido una brusca corrección por parte de los españoles. El votante fugado a Podemos retornó a la socialdemocracia original, desconfiando de la advenediza, y el votante escapado a C’s regresó al PP, con pinza nasal o sin ella. Dos partidos viejos con líderes cuestionados se han impuesto a las dos formaciones nuevas con líderes carismáticos. No es que la telecracia haya sido derrotada: es que los analógicos han aprendido a utilizarla.

Leer más…

Deja un comentario

27 junio, 2016 · 13:56

Qué fue de la renovación en el PP

2016041019313919371.jpg

El abuelo, los hijos, los nietos.

Si las elecciones de diciembre se plantearon en buena medida como la lucha generacional entre el viejo bipartidismo y los dos partidos emergentes, la presente campaña discurre por los cauces clásicos de la ideología machadiana, según la cual una de las dos españas ha de helarnos el corazón, aunque sea junio. De ello tiene mucha culpa el vertiginoso envejecimiento de Podemos y Ciudadanos, cuya frescura se escurre por el sumidero de la sobreexposición mediática y acusa la frustración por el bloqueo institucional en que consistió la XI legislatura.

El desprestigio de la nueva política parece relajar aquellas exigencias de renovación en el PP que hasta hace no mucho copaban la opinión pública. Lógico: si el discurso de los demás envejece, la imagen de Mariano Rajoy no es que rejuvenezca (por mucho merengue que se aplique al himno) pero ya no canta tanto como antes. Sin embargo, el comprensible cierre de filas hasta el 26-J no significa que la necesidad de una renovación haya quedado definitivamente sofocada.

«Mi experiencia es que el trabajo conjunto entre generaciones distintas ha ayudado a cambiar puntos de vista de unos y otros», explica Andrea Levy, que junto con sus tres compañeros cumple un año en la directiva nacional. «Nosotros quisimos hacer ver al presidente la necesidad de introducir un discurso más social y de multiplicar la presencia en los medios, y creo que en buena medida el presidente nos ha hecho caso. Se hace más calle y menos mitin, y el partido exhibe mayor desenfado mediático». A cambio, se benefician de la experiencia. Levy reconoce cierto desconcierto en la noche electoral de diciembre: no sabía qué iba a pasar. «Rajoy nos reunió y nos explicó su escenario, razonándolo con datos. Y se ha cumplido punto por punto. Eso tranquiliza».

¿Suponen Levy, Casado, Maillo y Maroto una renovación real del partido o aportan, como afirman numerosos analistas, un mero barniz de juventud sobre una maquinaria anquilosada? «El presidente sí confía en nosotros. Tampoco hemos cometido ningún error garrafal en este año como para que deje de hacerlo. Él no quiere que nos mimeticemos con lo que había, sino que espera que propongamos formas distintas de hacer», comenta Levy. Darle una vuelta a las formas sin cambiar el fondo: esto es lo que les pidió Jorge Moragas, quien a menudo ejerce de correa de transmisión entre los vicesecretarios y Moncloa, y es considerado casi un vicesecretario más, sobre todo en la gestión de temas sectoriales. ¿Envidias? «Toda novedad crea una cierta alteración, pero más que enfrentamientos yo hablaría de fricciones. Nosotros no estamos en la lucha por la sucesión», zanja la vicesecretaria de Estudios.

Leer más…

Reportaje de escritores que escriben sobre escritores que amaron el fútbol, en donde a uno le tocó Fontanarrosa

Deja un comentario

19 junio, 2016 · 13:32

La dieta de la alcachofa

campana-Rajoy-alcachofas-Sanchez-espetos_926319193_107547628_667x375

Un hombre feliz.

Parece que a los españoles no les emociona que a don Mariano le emocione un campo de alcachofas. En cambio debería emocionarles la carta a sus padres de una bióloga molecular cuya pupila desaguaba orinocos al cierre de cada capítulo de Espinete, lo cual no le impide integrar la generación más preparada de la historia, lo cual no le impide votar a Unidos Podemos. Desde luego cada quien se emociona con lo que puede, pero entre las moléculas populistas y las alcachofas tudelanas uno considera más noble conmoverse ante las segundas. La química sentimental del gabinete del doctor Iglesias de momento ha deparado un revival de Llach y un documental de Aranoa, mientras que la agricultura mediterránea inspiró las Geórgicas de Virgilio y las odas al beatus ille de Fray Luis, a quien sin sospecharlo cita don Mariano cuando confiesa: ‘Ya me gustaría a mí vivir en el campo’. Para combatir el sobrepeso telecrático don Mariano nos propone la dieta de la alcachofa.

La diferencia entre la emoción podémica y la emoción marianista es que la primera está sostenida por la expectativa y la segunda se apoya en la realidad. En Rajoy habita ese instinto materialista de la provincia que desconfía de los ideales abstractos. Algo se ablanda dentro de él cuando acaricia la tierna cabeza de una alcachofa española que terminará en la boca de un comensal neoyorquino, viaje fabuloso que la globalización ha despojado de misterio. La bióloga podemita, en cambio, cuando sale del laboratorio se entrega a platonismos tan vagos como ‘valores’, ‘principios’, ‘ola de cambio’, ‘ilusión’ y un improbable sorpasso que la ‘I+D+i’ le va a infligir a ‘la juerga’ en España. Semejante fe en la política revela una simpleza dramática como la que ha descubierto Richard Ford en los votantes de Trump: ‘Intentaría hacer sus vidas más llevaderas, si pudiera. Les falta el consuelo de la imaginación. Y las novelas pueden aportar eso’. Claro que pueden: un adulto es precisamente alguien que distingue una novela de un programa electoral.

Leer más…

Los cuatro machos alfa de la literatura mundial -Pynchon, McCarthy, Roth, DeLillo- a examen en el Parnasillo de COPE

Deja un comentario

17 junio, 2016 · 16:35