Archivo de la etiqueta: populismo y otras hierbas

La capital de todos los orgullos

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Cuando terminó, todos se levantaron.

Contra lo que esperaría el alcalde de Blanes, la capital del Magreb amanecía bien orgullosa el miércoles por la mañana. Del orgullo homosexual del World Pride pasaba Madrid sin esfuerzo al orgullo institucional del 77. De modo que una ardilla gay y democrática habría podido saltar de orgulloso en orgulloso desde Chueca hasta Cortes sin pisar el suelo.

Lo que vuelve fascinante al Congreso es su inescrupuloso poder de absorción. Esos dos leones de bronce custodian un agujero negro virtuoso capaz de anclar al sistema a los espíritus más indómitos. Toda una vida rebelándose en la Complucontra esa «institución inoperante al servicio de la clase dominante» -en que consiste según Lenin un Parlamento liberal- para acabar reduciendo la lucha a la ostentación de un clavel rojo como los que se ponía Esperanza Aguirre por San Isidro. De comisario organillero ejercía Monedero, que no se pierde una. Iba por el hemiciclo repartiendo claveles como un chino en Nochevieja.

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28 junio, 2017 · 20:13

¿Venezuela? ¡Chupito!

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El chavismo mata.

El problema de opinar sobre Venezuela es que se interpreta de inmediato como un ataque oblicuo a Podemos. Como si la desdicha que allí se padece no mereciera por sí misma nuestra solidaria atención. «Parece que a los medios ya no les interesa Venezuela», ironizó Iglesias una vez celebradas las elecciones de hace un año. El comentario era revelador porque presuponía el vínculo vergonzante entre el chavismo y Podemos que él mismo había tratado de negar. Pero el tiempo pasa, elecciones no hay y los medios siguen informando del régimen infame que hoy se cobra las vidas de los venezolanos después de habérselas arruinado.

Sin embargo, dudo que la represión filmada de manifestantes en plena calle reste prestigio al partido de Iglesias. En lógica mediática, el chavismo es a Podemos lo que la corrupción al PP: una lacra amortizada por saturación. Y del hartazgo se llega pronto al chiste, como de la tragedia al humor negro: «Cada vez que Hernando diga Venezuela, chupito». Twitter es el hábitat de la frivolidad. El tuitero inocentón que dice eso, como el que compara la tortilla con cebolla y ETA, no tiene en la cabeza al estudiante reventado por los golpes de la policía política.

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26 junio, 2017 · 11:17

Darwin en Ahora Madrid

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Política útil.

Los últimos estudios sobre la solidaridad en los chimpancés están arrojando conclusiones esperanzadoras para los chimpancés, pero desoladoras para los humanos. Los investigadores del Instituto Max Planck han descubierto que los chimpancés son muy capaces de sacrificarse por el bien del grupo a expensas del interés propio. Así sucede cuando, al precio de un feo mordisco o algo peor, salen a patrullar las fronteras de su territorio para hostigar a clanes vecinos, recalificar áreas no urbanizables y apoderarse de las hembras del prójimo. Nada que no se cuente en la Ilíada, o sea.

Ahora bien, ellos no practican tales aficiones por las mismas razones que nosotros: por el puro gusto de hacer la guerra y, si se puede, el amor. Los chimpancés carecerán de epopeyas en hexámetro dactílico, pero puesto a elegir entre zamparse dos platos de comida él solo o redistribuirlos equitativamente con el compañero en ayunas, nuestro mono tiende a elegir la segunda opción. ¿Solidaridad genuina o instinto de supervivencia de la especie?, se preguntan los científicos. Como si los teólogos no hubieran resuelto hace siglos el falso dilema: la observación de la norma moral conduce al hombre a la felicidad no a costa de reducir la de sus hermanos, sino justamente a causa de extenderla. Las tablas mosaicas no serían por tanto la codificación de un Dios caprichoso, sino una decantación secular de pruebas espontáneas y errores sangrientos. Si los mandamientos parecen puestos a joder es solo porque convivir, efectivamente, a menudo resulta una jodienda.

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El bueno (Toni Roldán), el feo (Bárcenas) y el feo (Sánchez) en La Linterna de COPE

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24 junio, 2017 · 12:31

Pedro Sánchez vuelve a casa

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The Revenant.

Ahora que acabamos de salir de una moción de censura contra el PP, ha llegado el momento de preparar una moción de censura contra el PP. Bajo la apariencia de partido votado por algunos millones de personas, y que a consecuencia de tan terca adhesión gobierna España, el PP oculta su verdadera naturaleza de coartada azul para los entretenimientos censores de la oposición, del mismo modo que la censura franquista solo servía para afinar el ingenio de los creadores libres. Así que todos los compañeros analistas andan muy atareados en calibrar el grado de flacidez o de firmeza con que se tienden la mano Iglesias y Sánchez, y si uno la pone más dura que el otro, mientras a esta hora del viernes don Mariano digiere todavía el almuerzo con que celebró el miércoles el resultado de su (pen)última moción.

Unos, como El País, afirman que Ábalos tendió la mano a Podemos. Otros, como La Sexta, defienden que Iglesias tendió la mano al PSOE. Pero la mano se tiende bien para pedir socorro, bien para prestarlo. ¿Quién hace aquí de samaritano y quién de mendigo? Hubo un tiempo en que el pasatiempo favorito de don Pablo de la Cal Viva consistía en perdonarle la vida al PSOE, pero ahora es don Pedro de las Bases Vengadas el líder de moda en el corral de la izquierda, allí donde dos gallos nunca se darán la mano sino que se ofrecerán los espolones. Ni de la intervención moderada de Ábalos en el Parlamento ni del artículo que Sánchez publicó aquí se desprende una urgencia real por encabezar otra moción de la mano de sus ladrones de votos.

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La buena (Oramas), el feo (Ábalos) y el malo (Pablo Iglesias) en La Linterna de COPE

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16 junio, 2017 · 10:38

Logorrea castrista vs habano marianista

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Tres ya son multitud.

Moción significa movimiento pero nada cambiará en España tras la moción de censura de Podemos al PP. Los primeros seguirán conformándose con el foco y los segundos con el poder. La jornada parlamentaria la clavó hace días doña Adriana Lastra: puede que Rajoy sea censurable, pero Pablo Iglesias no es presidenciable. Su programa es un refrito naif de muros de Facebook, propuestas ya recogidas por Hammurabi e ideas robadas a la oposición constitucionalista, cuando no aprobadas por el propio PP. Don Pablo perdió hoy la voz por un agudo ataque de castroenteritis -o logorrea cubana- no para presentar a los españoles una alternativa decente de Gobierno, sino para desaguar toda la frustración acumulada durante años de activismo universitario. Este martes Iglesias vengó a tanto nieto del 68 que nos daba su chapa en el aula auxiliar de la Complu pero nunca soñó con darla durante horas en el Congreso de los Diputados. Y eso ya no se lo quita nadie.

En esta vida se puede ser de todo (incluso comunista) menos un coñazo. Iglesias decidió no seguir este sabio consejo de Michi Panero y logró que los diputados acabaran rogando la entrada a caballo de Guardiola para disolver la soberanía nacional con tal de ahorrarse aquella tabarra de cátedro revisionista, de sobrevenido guionista del Ministerio del Tiempo, siempre con el pasado por delante. Cargó don Iglesias contra el Marqués de Salamanca y contra Francisco Silvela -cuyo Arte de distinguir a los cursis le habría ahorrado muchas mofas a cuenta del cuadro flamenco que compuso con su amazona-, y de milagro no se remontó hasta Atapuerca, donde ya los homínidos de la casta antecessordesahuciaban de las cavernas a sus congéneres. El reparto de papeles estaba claro: Iglesias envió por delante a Montero en funciones de ariete y también de parapeto, para luego presentarse como líder sereno, enchaquetado y amigo de la socialdemocracia. La ventaja de encargar a una mujer el trabajo sucio es que cualquier contraataque puede convertir al crítico en reo de machismo, y a este blindado burladero se aferró doña Irene con el mismo celo que exhibe desde que su romeo en jefe defenestró a Errejón y la puso en su lugar. Es un sofisma nauseabundo que insulta a las partidarias de la meritocracia, pero vaya si funciona. Quien la denuncie arderá en la pira machirula.

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13 junio, 2017 · 20:23

¿DT se hace la rubia?

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De la limusina a ídolo del pueblo sin pisar el suelo.

A su rubia majestad Donald Trump (D. T.) no le gusta Sadiq Khan, el alcalde musulmán de Londres, quizá porque no logra juzgarlo como alcalde sino sólo como musulmán. Pero no es don Donald tan rubio como para expresar su prejuicio abiertamente, y por eso recurre a un entrañable sofisma:

-¡Al menos siete muertos y 48 heridos en un ataque terrorista y el alcalde de Londres dice que «no hay razón para alarmarse»!

Donde la relación causa-efecto ha sido tergiversada para presentar a Khan como un frívolo, o peor, como un cómplice espiritual inconfeso de los terroristas. La verdad, o sea, el hecho previo a la posverdad descrita en el tuit, obliga a reconocer que los llamamientos de Khan a la calma no obedecían al comprensible pánico desatado por los ataques, sino al despliegue policial con que el propio alcalde reaccionó al terror yihadista. La clase de reacción de cualquier gobernante responsable en parecida tesitura, rece a Alá, a Dios o a Richard Dawkins: contestar a la amenaza aumentando la seguridad y al mismo tiempo explicar la medida extraordinaria a la población, a la que se toma por adulta.

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5 junio, 2017 · 11:49

La pinza autográfica

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¿Por qué no acaba de caer bien?

Se rumorea que Pablo Iglesias no termina de caer bien y yo no termino de entender por qué. Lo afirma el CIS, lo transmiten informes internos de Podemos, lo demuestra la recuperación de voto que ya atribuyen a Pedro Sánchez. El Renacido igual acaba riendo el último, es decir, devolviéndole a su previo burlador la vengadora sonrisa del destino. «Caemos de manera preocupante», reconoció Carolina Bescansa ante el sanedrín, del que ya no sabemos si ella forma parte, porque allí donde están Pablo e Irene, la santísima dualidad de Podemos, no cabe espíritu que complete la trinidad. Dos son compañía, tres son multitud y el resto es Gente.

El partido malva no se explica cómo hay españoles, e incluso españoles de izquierdas, a los que no alcanza el haz de carisma del líder, y medita fórmulas para reconstituir la declinante simpatía hacia el compañero secretario general. Sus asesores no habrán leído a Eugenio D’Ors pero se ciñen a su elegante consejo: «Hasta en la abyección hay que mantener las formas». El problema es que eso ya se intentó antes de dos elecciones y no dio resultado, y se comprende, porque Suárez no legalizó a los comunistas para que tengan que andar camuflándose 40 años después.

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El bueno (Montoro), el feo (Espinar) y el malo (Moix) en La Linterna de COPE

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4 junio, 2017 · 12:29

Puigdemont en Cibeles

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La relación de Puigdemont con la ley.

No entiendo las críticas a la alcaldesa por haber invitado a Carles el Pilós a vender su golpe de Estado a plazos en Cibeles. Lo malo no es que el president sea recibido en Madrid; lo malo es que se vaya, que no se quede el tiempo suficiente para experimentar sensaciones desconocidas para él como el respeto a la ley, el decoro institucional, el pluralismo político o la limpia carencia de identidad terruñera que caracteriza a los madrileños. Si don Carles se quedara aquí a vivir una temporada, quizá descubriría que es posible sobrellevar la existencia sin pedir un Estado propio cada cinco minutos. Es posible incluso que experimentase una emancipación personal de su tiránico deseo de emancipación nacional. No sería el primer político ultramontano que al mudarse a la metrópoli para ocupar su escaño termina ventilando su aldea mental, colgando el nacionalismo como quien cuelga unos hábitos arcaicos y entregándose a una provechosa mundanidad.

Madrid provoca dos reacciones: el ansia dominguera de huir y el anhelo insoportable de volver. Madrid siempre ha sido una capital especialmente acogedora con sus odiadores porque se deja odiar con ternura, como esa madre que encaja sonriente en el regazo las pataditas del bebé quejoso. Así que la progresista Carmena sólo prolonga una maternal tradición. Ninguna ciudad del mundo se deja detestar con tanto amor por quienes la cubren de monstruosas atribuciones, desde central lechera a meseta cavernaria, sin olvidarnos del clásico fascismo, y eso que a Franco le costó bastante más entrar en Madrid que en Barcelona. Ahora entra aquí otro descontento con la legalidad vigente -mucho más inofensivo que el general, no comparemos-, y estamos seguros de que pasará un rato agradable, se le tratará con la deferencia debida, expondrá su delirio sin interrupciones y se marchará bien desayunado y mejor atendido, cuando no entre aplausos.

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22 mayo, 2017 · 11:57