Archivo de la etiqueta: La España que ora y que bosteza

¡A los cantones!

Sucederá o no a la siguiente, pero acabará sucediendo porque se ha puesto un sostenido esmero en que suceda. Empezando por los precedentes históricos, siguiendo por las nacionalidades de la Constitución y terminando por el crescendo de asimetrías pasteleadas por el bipartidismo. Hasta llegar a la subvención directa de la deslealtad en que consiste el sanchismo y su cafarnaún de usureros indultados.

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15 noviembre, 2021 · 9:10

Pedro el Hábil

Si ayer nos ocupamos de la célebre torpeza del PP, hoy nos ocuparemos de la legendaria habilidad de Sánchez, que encarrila los presupuestos mediante el eficaz procedimiento del soborno a los guardagujas vascos y catalanes apostados en la vía. Un exagerado número de comentaristas llama hábil a quien compra con nuestro dinero la voluntad de los salteadores de caminos, canales y puertos del Estado, del cual no van quedando en Cataluña y País Vasco ni la lengua ni los símbolos ni la ciudadanía. Otros ya hacen cola en la ventanilla sanchista, donde se trafica con la divisa de la deslealtad constitucional, canjeando voto por mordida, solidaridad con el PSOE a cambio de insolidaridad con España.

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8 noviembre, 2021 · 9:27

Entrevista a Santiago

-Buenos días, señor apóstol. ¿Cómo pasó ayer su fiesta?

-Pues mire usted, cada año la llevo peor. Se está poniendo muy difícil ser patrón de España, dicho sea sin ánimo de ofender.

-No diga eso, hombre. Y menos en año santo…

-Lo digo como lo pienso. Ser patrón de Galicia es más sencillo, la galleguidad no es un significante en disputa ni un concepto discutido y discutible. En cambio, España está en claro proceso de disolución simbólica, como dice Sergio del Molino. ¿Ha leído su libro?

-Sí, sí. Su autor lamenta que la causa de la España vacía se haya politizado de mala manera, originando nuevas identidades localistas que debilitan la trama solidaria y afectiva de la nación.

-Exacto. Así no hay manera de representar íntegramente a la comunidad política. Encima me están invisibilizando en el espacio público. Me escamotean la espada en las estatuas y me borran el apelativo para no ofender a los moros. Esos puritanos no entienden que a los moros les llena de orgullo que los cristianos solo pudieran vencerles con mi ayuda.

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26 julio, 2021 · 9:21

Pura diversión

Esa chavalería confinada en Mallorca lidera la confusa transición de un mundo que no acaba de morir, el pandémico, a uno que no acaba de nacer, el pospandémico. Ahí están, vigilados por la Guardia Civil, víctimas de la impaciencia en que consiste básicamente ser joven. La superación definitiva de la pandemia ya llega tarde a sus ganas de vivir, y solo a los esclavos morales del miedo, la envidia o la tristeza puede espantarles la rebeldía animal que mueve sus voluntades, a menudo estúpidas, siempre inspiradoras. Algunos de esos jóvenes, reservorios de una prematura sabiduría judeocristiana, confiesan a cámara que se han portado mal y que ahora deben asumir las claustrales consecuencias del desparrame previo. En quinto de carrera mi trabajo para Antropología Cultural versó sobre el botellón como rito religioso, del endiosamiento etílico a la moraleja de la resaca. Naturalmente celebré la matrícula bebiendo.

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29 junio, 2021 · 10:12

El caso Ana Iris

Apenas fueron un par de segundos, pero entre el final de la intervención de Ana Iris Simón en Moncloa y el primer aplauso transcurrió tiempo suficiente para llegar hasta 2050 y volver espantado. La tensión se coaguló en densos trombos de incomodidad que paralizaron el seso de la concurrencia. ¿Hay que aplaudir también cuando no recibes la dosis de adulación sobreentendida? ¿Qué pensará el jefe? Al final un valiente juntó las palmas y acabó con la agonía. Los actos de ningún presidente están pensados para que una invitada que no llega a los 30 te salga respondona, pero los de Sánchez mucho menos. A las pocas horas los mastines digitales del sanchismo ya seguían el rastro de la insolente como si algún mayordomo monclovita les hubiera dado a oler una de sus prendas. Habrase visto, qué deslenguada. Y se dice de izquierdas, si apesta a Vox. Peor: ¡a Falange!

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25 mayo, 2021 · 10:28

Entrevista en Letras Libres

Por Ricardo Dudda

En su nuevo libro, el periodista de El Mundo Jorge Bustos realiza sendos viajes por La Mancha y por Francia en busca de los caracteres colectivos de lo español y lo francés. Critica la distinción esnob entre viajero y turista, reivindica el turismo de masas y un periodismo de viajes desprejuiciado, y defiende la necesidad de “volver a lo ya conocido con la mirada del niño”. También reflexiona sobre el liberalismo, la historia de España y del Quijote y la relación de amor-odio que existe en España hacia lo francés. 

Leyendo el libro pensaba en lo extraño que es leer sobre viajes cuando no se puede viajar. Ahora quien viaja, durante la pandemia, es quien se paga una PCR o no le importa una multa. De pronto el turismo ha vuelto a ser algo elitista, tras décadas de “democratización”. 

Vamos a volver al Grand Tour, el que hacían Henry James y el que hacían los ricos americanos por Italia. El libro es pre-covid pero creo que volverá a contar la cotidianidad de nuestro ocio. Ahora produce frustración, te da ganas de viajar y no puedes. Pero al mismo tiempo es un libro que puedes leer tras viajar a esos lugares y comparar tu experiencia con la del narrador. Hay una distinción esnob entre viajero y turista. Pero quién pudiera ser turista otra vez, cazador de selfies.

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9 abril, 2021 · 19:27

Entrevista en El Cultural

Por Fernando Díez de Quijano

En junio de 2015, poco después de fichar por El MundoJorge Bustos (Madrid, 1982) fue enviado a La Mancha para hacer un reportaje con motivo del cuarto centenario de la segunda parte del Quijote, siguiendo los pasos de Azorín, que hizo la misma ruta por los escenarios de la obra cervantina un siglo antes. En agosto de 2019 el periodista y escritor, ya jefe de Opinión del diario, emprendió otro viaje, esta vez a Francia y por placer o, más bien, reconoce Bustos, por una necesidad de dejar a un lado la absorbente actualidad para reconectar con la realidad, que son cosas bien distintas. Le empujaba la misma sed de cosas concretas de la que hablaba Josep Pla, que tomó el testigo de Azorín como patrón literario al que encomendarse antes de partir.

Los frutos literarios de ambos viajes conforman su quinto libro, Asombro y desencanto, que edita Libros del Asteroide. Es una obra llena de contrastes. Enfrentar a La Mancha con Francia inevitablemente da lugar a muchos de ellos: “del ardor mesetario a la templanza bretona, del corral de comedias a la ópera versallesca, del loco que se creyó Amadís al loco que se creyó Napoleón, del museo de quijotes de El Toboso a la feria de selfis del Louvre y del honrado valdepeñas al majestuoso burdeos”, por citar solo algunos de los que el propio Bustos enumera antes de dar paso a las crónicas de ambos viajes. Pero el contraste más importante se da entre los dos púgiles que dan título al libro: el asombro y el desencanto (“¿Cuál de los dos vencerá?”, se pregunta Andrés Trapiello en el prólogo), que también representan el antes y el después de un proceso de maduración del autor hacia el escepticismo. No obstante, Bustos lucha también, consigo mismo, para evitar que el primero sea devorado por el segundo.

Pregunta. ¿Están el asombro y el desencanto condenados a entenderse?

Respuesta. El asombro es una aspiración. Dice Chesterton que los niños descubren el mundo cada día y le ponen nombre, es esa actitud del poeta que se deja seducir por lo que va descubriendo. Luego vas creciendo y vas perdiendo esa mirada y vas dando por hechas las cosas, vas asumiendo prejuicios, te vas cargando de cosas heredadas que no son tuyas, que te han dicho que tienes que pensar. En ese sentido, este libro es en apariencia un viaje exterior, pero evidentemente es un viaje interior. Hay cuatro años de diferencia desde el viaje cervantino que hice recién llegado al periódico. Tenía 32 años y había cumplido mi sueño de llegar a un gran periódico, después de años de precariedad. En aquel viaje hay una mirada muy libresca pero muy inocente también, más pura. Cuatro años después el del viaje a Francia es otro Bustos, ya era jefe de opinión y ya había tenido algunos desengaños políticos. Mi mirada es más escéptica, pero también intenté rescatar aquella pulsión de asombro. Si el libro tiene algún mérito es ese: el intento de que convivan dos sensaciones contrapuestas, y que el desempeño de mi quehacer profesional lastra tremendamente. Todos los días de lunes a viernes estoy enfrentado a un grado de exposición mediática disparatado y se me pide que tome posición sobre la actualidad —no sobre la realidad— desde las 7:30 de la mañana hasta las 11 de la noche, en radio, prensa y televisión. Es una vida por la que habría matado hace años y soy consciente de que soy un privilegiado, estando como está el oficio, pero siento que estoy postergando una exploración más sincera conmigo mismo de la realidad y de mi vocación, porque yo soy periodista y me encanta el columnismo político, pero lo que quiero es forjar una carrera de escritor. Aunque este es mi quinto libro, siento que es el primero de una etapa nueva más literaria. Nunca he sido tan feliz como escribiendo este libro.

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24 marzo, 2021 · 12:13

Pedro I de Estocolmo

Cuentan que fue un pueblo ardiente que corría delante de los toros o los mataba con un trapo, una espada y dos cojones. Pero se odió tanto a sí mismo que hoy es un pueblo gélido, silente, sueco, que solo se permite un paréntesis de alborozo norcoreano cuando su presidente esboza un mohín de disgusto hacia su vicepresidente.

-¿Lo habéis visto, españoles? Ha torcido el gesto. Lo ha torcido, yo lo he visto. ¡La ruptura con Iglesias está más cerca!

Y en este comentario de comadrona maltratada que ama a su maltratador se resume la opinión publicada del país. El sanchismo es un patriarcado tan subliminalmente asumido que ya todos nos conducimos como víctimas marcadas a cintazos, suspirando por la leve caricia del humo de otra bomba de Iván Ivánovich para correr a los brazos nervudos de nuestro galán. De acuerdo, nos miente a la cara, nos chulea el bolsillo, hemos muerto de covid como muy pocos, nos arruinamos mejor que nadie. ¡Pero su progresismo es tan apuesto! Qué astucia, qué manejo del puñal, nada le altera, ni centenares de muertos al día ni un ERE en El Corte Inglés ni los pelos del moño en el Código Penal ni la calle en llamas. ¡Qué hombre! Y que no se queje la oposición: nuestro presidente afirma que en España los conservadores también tienen cabida. ¡Si incluso al tercer día condenó la violencia! ¿Qué más se puede pedir?

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1 marzo, 2021 · 9:59