Archivo de la etiqueta: fútbol es fútbol

Por San Valentín, pachanga

Luka Modric, estirando antes del partido.

Luka Modric, estirando antes del partido.

Partido del amor el del Madrid contra el Getafe, partido tan ayuno de confrontación que podría haberse jugado en el prado florido de un hotel rural, escapada romántica con Luka Modric en el exacto papel de Cupido, lanzando pases delicados como flechas.

No solo San Valentín situaba el choque en las inmediaciones conceptuales de la pachanga: también los apenas 10.000 espectadores –y aseguran los zelotes del dato que esa es buena entrada para un estadio que pomposamente se presenta como Coliseo, cuando al de Vespasiano entraban 50.000 peplos–, la hora solar de la siesta o esa publicidad de congelados “Antonio y Ricardo” entrañablemente rotulada sobre el banquillo. Únicamente la demora del gol blanco habría podido alimentar alguna ilusión de competitividad, pero el ígneo Jesé no estaba por la labor de contemporizar: a la primera de cambio la metió al palo largo con el interior y entre dos defensas, suave plátano de gol. Jesé tiene clase en el remate pero aún no en el control: a veces le rebota la bola y sale disparado a enmendar una mala amortiguación como la señora del chiste debe darse un paseo hasta la acera después de aparcar. En eso es el reverso literal de Benzema, que acomoda los balones como el sofá los culos, pero al que no cabe pedirle que salga disparado hacia ningún sitio, qué ordinariez.

A Jesé se la había dado Bale, y los locutores se enzarzaron en el bizantinismo de asistencia sí o asistencia no. Yo soy muy de Gales pero hay que decir que fue lo mejor que hizo el galés, jugador que se ofusca por momentos, se perpetúa en el casi y roza el runrún de la pregunta impaciente: ¿Para cuándo un Bale que se comporte regularmente como Bale? Se le adivinan las posibilidades cada vez que avanza con el balón controlado, pero no termina de elegir bien la jugada y pasa demasiados minutos perdido en una campiña platónica, en la banda de la banda. Así las cosas, me digo: ¿Cómo sería Bale con pretemporada? Es la fantasía ciberpunk de esta hora. Falló en el 33 un jugadón de Benzema que pedía palo largo, y el francés, sabiéndolo, se mesaba su barba de moro hipster con una mezcla de rabia e indulgencia.

Para entonces ya había llegado el segundo gol tras un centro delicioso de Di María que Karim envolvió en el regazo y proyectó sin problema a la red. Está enrachado el francés pero no es suerte sino actitud: se comprobó en su reacción airada –¡casi fogosa!– a la bellaquería del árbitro en la segunda parte, cuando le mostró amarilla por quejarse de una agresión que quedó impune. Ahí se revolvió Benzema como si realmente le corriesen por las venas gotas de sangre jacobina, y tuvo que ser el mismísimo Pepe el que le apartara del lío musitándole al oído palabras de sabiduría, words of wisdom, let it be, let it be. Hay que ver lo que nos ha madurado Pepe.

Leer más…

1 comentario

17 febrero, 2014 · 14:41

Benzema, el genio mudo

El balón se dirige al pie de Benzema como el culo al sofá.

El balón se dirige al pie de Benzema como el culo al sofá.

Se podría escribir de la muñeca de Sergio Llull o de la puntera de Jesé. Se podría subrayar lo mucho que nos gusta ganarle un título al Barça gracias a una canasta en el último segundo después de un partido heroico. Se podría argumentar con moviolas el parecido razonable que guardan los últimos goles de Jesé Rodríguez con los dibujos animados que programaba en el campo aquel Romario. Podríamos aplaudir la apoteosis indiscutible de Luka Modric, que celebramos con especial orgullo aquellos que creímos en él desde su debut. Y podríamos también reírnos de los críticos apresurados de Gareth Bale, a los que el galés ridiculiza cada vez que sale a jugar.

Pero hoy no vamos a hablar de nada de eso porque queremos posar nuestra lupa sobre Benzema, sobre el talentoso e inefable Karim, un genio mudo siempre necesitado de reivindicación, aunque marque dos goles y supere el 90% de acierto en pases, porque siempre hay ignorantes dispuestos a regatearle el aplauso. Ya saben ustedes la fábula moral de la sardina y la gallina: en lo que tarda la gallina en poner un huevo y romper a cacarear, la sardina ha puesto miles y nadie se da cuenta. Benzema pone miles de huevos en cada partido pero posee un carácter huidizo y apocado que le hace evitar los gestos tribuneros, esos que tantas veces le sirven al jugador vivo para hacerse perdonar su mediocridad. El buen Karim es un jugador antidemagógico, que juega bien muchas más veces de lo que parece y que rehúye los focos como si dañaran la extrema sensibilidad de sus pupilas. La consecuencia perversa de todo esto, en un país acostumbrado a premiar la sobreactuación (incluso con Goyas), es que un jugador con la monumental clase de Karim Benzema rara vez cosecha las alabanzas debidas a su exquisitez.

Contra el Villarreal hizo un partidazo, tan bueno si no mejor que el de Jesé o el de Bale. Se desmarcó entre líneas, bajó balones con la espalda vigilada, dejó controles lujuriosos que remiten de inmediato a Zidane, construyó paredes como un arquitecto neoclásico y remató a la red dos balones nada fáciles, el segundo de ellos en escorzo delicado, como si estuviera posando para Rafael. Pero la elegancia de Benzema no es un adorno, no es un añadido postizo, sino la manifestación natural de su clase. Dicen que en moda menos es más, y que la sobriedad es embajadora del buen gusto. En eso Benzema es un digno hijo de su patria, la cuna del lujo pero también de la revolución. La forma que tiene de moverse, de ejecutar los controles orientados en un solo gesto, de asociarse arriba a un solo toque, de disparar sin control previo… son señales todas de arte verdadero en el que forma y fondo resultan indiscernibles.

El Madrid tiene en Benzema a un delantero con vocación de media punta que vuelve innecesario el nueve puro, porque el vértigo de Cristiano, Bale, Jesé o Di María pide precisamente el contrapunto de la pausa y el sentido del francés. Pero además es que Benzema ya ha alcanzado el récord goleador en el Madrid de Ronaldo Nazario. Así que cuando oigan ustedes a alguien pidiendo nueves para el Madrid, préstenle la misma atención que a una gallina clueca.

(La Lupa, Real Madrid TV, 13 de febrero de 2014)

La locución aquí, a partir del 74:30.

Deja un comentario

Archivado bajo Real Madrid TV

Tres validos para el rey Cristiano

A falta del rey, Cristiano, brotó la ambición de los validos: Bale, Jesé y hasta Benzema, quien contra el Villarreal llevó la eficacia y la finura a los socorridos terrenos del sinónimo. Se ha repetido mucho lo alargado de la sombra de Ronaldo y aun así no lo suficiente, porque uno mide mejor la influencia del coloso luso cuando falta; pero no porque el equipo se resienta, sino sobre todo porque responde con ese aparato de tímido desinhibido, deseoso de reivindicación.

En Bale y en Benzema hay dos tímidos forzosos a la sombra de Cristiano, y en Jesé unos versos de Calderón: “En llegando a esta pasión, / un volcán, un Etna hecho, / quisiera sacar del pecho / pedazos del corazón”. Al fin y al cabo el chico proviene de la tierra negra del Teide. El primero en explotar, sin embargo, fue el galés. A los cinco minutos robó un balón a dos defensas del Villarreal que se pararon inoportunamente a discutir sobre la declaración de la Infanta y el balón acabó en la red tras suave vaselina. El buen Gareth no se conformó con eso y completó una formidable primera parte a base de internadas, pases de la muerte a Benzema en el segundo gol, disparo lejano, desborde real, desborde fingido, paredes y hasta centros inverosímiles, cubistas, con el exterior zurdo desde la banda derecha: una refutación caprichosa de la doctrina de la pierna cambiada, en la misma línea de pensamiento heterodoxo que las rabonas de Di María.

De Bale se apunta siempre su explosividad, pero lo cierto es que la mayoría de las veces avanza por su carril con pausa y con la bola no escondida sino ofrecida al defensor como una muleta. El defensa se cree que trama algo y no sabe si entrar o qué, de modo que la decisión final de Gareth se acaba beneficiando más del desconcierto intelectual ajeno que de la velocidad propia. Si hay algo más eficaz que ser un extremo imparable es parecerlo.

Jesé, viendo aquello, se encendió y quiso dar la réplica desde el carril simétrico. Se entendía bien con Di María –tacón va, rabona viene–, quien cumplió una vez más con su doble papel creativo y burocrático; a veces hace la de Raúl corriendo a presionar arriba como alma que lleva no Ginés Carvajal sino el diablo, con la diferencia de que el argentino sí que llega. En el medio descansaba Alonso y sumaba horas de vuelo Illarramendi, con lo que la presencia y el equilibrio no eran precisamente los mismos que contra el Atleti. No fue un partido equilibrado, la verdad, y para colmo se lesionaron uno detrás de otro Marcelo y Coentrao. Tuvo que salir Arbeloa, con la aprensión de Howard Carter tras ver caer a otros egiptólogos en la tumba maldita de Tuntankamón, que equivaldría a la posición de lateral izquierdo del Real Madrid. Menos mal que está Modric, que es tan imprescindible como una pija en una fiesta, y que justamente se deshace de los contrarios con la facilidad gestual con que las pijas disuaden a los rijosos desde el centro de la pista. Va tan sobrado Lukita que a veces controla el balón pisándolo, como en futbito, y otras rebotándolo en direcciones imprevisibles, como en rugby.

Leer más…

Deja un comentario

9 febrero, 2014 · 14:04

La madurez de Pepe

Costa no marcó. Pepe sí.

Costa no marcó. Pepe sí.

Del dulce momento que atraviesa el Madrid solemos destacar las estadísticas goleadoras, la facilidad de este equipo para llegar al área y perforar las defensas más numantinas. Nadie mete tantos goles ni da tantas asistencias como el Madrid. Y desde luego ninguna plantilla posee tantas variables en ataque ni a tantos hombres bendecidos con el instinto de gol. Así es y así debe ser, porque si otros prefieren ser recordados por el número de rondos en los que participaron, al jugador del Madrid se le ha reivindicado siempre por la cantidad o la calidad de sus goles.

Sin embargo, el buen aficionado sabe que el primer factor del éxito en la alta competición es la defensa. De lo que más orgulloso se siente Ancelotti hoy no es de la famosa BBC, porque Cristiano, Benzema y Bale no necesitan demasiadas lecciones para hacer bien su trabajo, sino de que sus centrales hayan cerrado la puerta trasera por la que se colaban demasiados intrusos en la primera parte del campeonato. Y gran parte de ese mérito corresponde a Pepe, que no solo ha recuperado su mejor estado de forma sino que también parece haber alcanzado una madurez de la que nos sentimos orgullosos como el hermano mayor de un chaval especialmente travieso que acabó encadenando sobresalientes.

Pepe es hoy uno de los mejores centrales de Europa porque a su generoso despliegue físico suma una sobriedad nueva, eficaz, concentrada en lo esencial. Su presencia siempre fue temible para los delanteros, pero es que él mismo se ocupaba de fomentar una leyenda licántropa como la de Romasanta. Ahora los delanteros no le evitan por temor, que también, sino porque saben que por ahí no van a pasar. Pepe no pierde la posición, anda seguro en el juego aéreo, está atento a las ayudas, sale rápido al corte, presiente los pases del rival para ejecutar sus célebres anticipaciones y no añade más agresividad a los uno contra uno que la estrictamente constitucional. Pero cuando el partido se pone bélico, como quiso el Atleti, Pepe tampoco ha olvidado cómo sobrevivir en el frente. Que se lo digan a Diego Costa, que no solo no pudo marcar sino que tuvo que ver cómo marcaba su némesis.

Durante la era Mourinho, Pepe fue el termómetro humano que marcó la fiebre competitiva que necesitaba el quipo para hacer frente al mejor Barça. Contra los azulgrana hizo sus mejores partidos, en especial aquella final de Copa que remató otro portugués, y también sufrió el puro prejuicio arbitral. Pepe fue excesivo en lo necesario y a veces también en lo superfluo.

Todo aquello pasó como una militancia de adolescencia, y para demostrarlo hasta se ha dejado crecer una melena afro, mullida y desenfadada, con la que yo sospecho que acolcha mejor el balón. El Pepe de hoy es el mejor de los Pepes porque se ha instalado en la madurez sin perder un ápice de fiereza. Con Pepe de encargado de seguridad, el público del teatro puede despreocuparse y disfrutar de la función.

(La Lupa, Real Madrid TV, 7 de febrero de 2014)

Deja un comentario

7 febrero, 2014 · 20:00

Fantasías arbitrales y problemas familiares

Ayza y su cuadrilla.

Ayza y su cuadrilla.

Ya hay que ser un niño raro para soñar con ser árbitro de mayor. Y una vez cumplido ese extravagante sueño, ya hay que ser un árbitro raro para expulsar a Cristiano Ronaldo con una roja directa, gesta que no se veía en un campo desde la temporada 2009/2010, la primera del portugués en España, a quien nadie había avisado suficientemente de la terrible diferencia que existe entre el arbitraje inglés y la picaresca hispana.

Ayza Gámez es por tanto un hombre de fantasías extravagantes, un hombre que exhibe sus disfunciones sin demasiado pudor. Es cierto que Ronaldo debió contenerse, pero no es fácil hacerlo cuando los defensores vascos llevan todo el partido confundiendo tus tibias con troncos de leña. Se equivocó al levantar la mano ante el rostro desencajado de Gurpegui, que no necesitaba más para rodar por el suelo como fulminado por un ictus. Pensábamos que el fútbol vasco se caracterizaba por una noble frontalidad sin engaños ni adornos, pero se conoce que la escuela dramática de La Masía imparte cursos por correspondencia al resto de autonomías.

Ayza Gámez no es que cayera en la trampa: es que estaba encantado de caer. Ya saben ustedes la famosa sentencia de Oscar Wilde: el mejor modo de evitar la tentación es caer en ella. Y hacia allí trotó alegre Ayza, la mano temblando de emoción en el bolsillo del pecho, incrédulo ante el generoso regalo del destino que al fin le iba a permitir aliviar su íntimo deseo de expulsar al mejor jugador del mundo. Si parece agresión, es que es agresión y punto.

Más tarde, para que nadie pusiera en duda sus tendencias, hurtó la última jugada al Madrid anticipando el final del encuentro. Es siempre improbable marcar en el último minuto, pero Ayza prefirió no correr riesgos. Y para acabar, como sospechaba que no todo el mundo tiene por qué compartir la siniestra originalidad de sus gustos, apuntó en el acta el gesto de tocarse el mentón que Cristiano dirigió al cuarto árbitro camino del banquillo. Lo cual delata sus dudas sobre la materia punible en la jugada de la roja, pretendiendo justificar la expulsión con argumentos a posteriori. Un héroe del pito, este Gámez.

Vamos a confiar en que el Comité corrija el despropósito nacido de las caras fantasías de Ayza y minimice sus efectos en Liga. Vamos a confiar en ello aunque solo sea para compensar la elección de Clos Gómez como árbitro del derbi copero. Clos Gómez, el héroe de la final de Copa en que expulsó a Mourinho y a Cristiano. Clos Gómez y Ayza Gámez: dos hombres sin duda afortunados, pues según la doctrina de Sánchez Arminio carecen de problemas familiares.

(La Lupa, Real Madrid TV, 4 de febrero de 2014)

La locución, calentita, aquí mismo.

Deja un comentario

Archivado bajo Real Madrid TV

San Mamés resiste la romanización

El Barça perdió porque le afectó mucho la muerte de Luis –al fin y al cabo inventó el tikitaka– y el Atleti ganó porque se lo debía a Luis. El Madrid no aclaró sus sentimientos respecto de Luis y acabó empatando.

Los sentimientos son importantes sobre todo cuando se juega en San Mamés. El sentimiento es una tara evolutiva que afecta al sapiens sapiens –a unos más que a otros– y que normalmente justifica sus peores decisiones. Pero nunca se puede subestimar el sentimiento, sea el de un árbitro mezquino, sea el de una grada hostil que animó unánime a su equipo-nación bajo una gran txapela espiritual, omnímoda e intimidatoria como la nave de Independence Day. Nunca mejor dicho.

Pero el Real Madrid no empató por el árbitro sino por un golazo indefendible de Ibai Gómez, que voleó el rechace de una falta como se volea contra el frontón, con toda su alma vizcaína. El alma normalmente envía esos disparos al osito del Guggenheim, pero esta vez lo envió al palo cruzado de Diego López con una linealidad sin dobleces. Un gol muy vasco y muy hermoso. Hay madridistas que andan rezongando por el resultado porque se descontaba el adelantamiento al Barça, y que se enojan con el buen Carletto por sustituir a Jesé y por demorar demasiado los cambios con un empate en el marcador. Pero Carletto estaba defendiendo su punto con un equipo confundido y en minoría, y hoy el Madrid sacó un empate que le deja a tres puntitos del liderato y una imagen de seriedad nada desdeñable en el primer partido exigente del año. Tensión competitiva contra doping sentimental (nada que ver con Gurpegui) igual a empate.

Carletto por tanto no es un italiano sentimental, operístico, sino pragmático, y eso a mí me da confianza porque alguien tiene que pensar en la comida mientras la afición llena cántaros con tripletes. Piano, piano, señores. El Madrid encara la temporada de verdad y el Athletic Club hizo un partido de un compromiso extenuante, intenso, rico en calorías de contacto y jarabe de choque que fundamentan la dieta local desde los primeros intentos de romanización. La causa de que Cristiano cayera en la provocación, cuando nunca lo hace por más que le buscan, debe buscarse en el comportamiento aizkolari de los aborígenes, que se figuraron maderos tiernos en el lugar de tibias lusas y actuaron en consecuencia durante todo el partido. Benzema dejó claro que no es francés de la parte de Iparralde y miraba las esquirlas que saltaban a su alrededor como el noble contempla un linchamiento popular tras los visillos de palacio. Hasta Ramos parecía frágil.

Leer más…

1 comentario

3 febrero, 2014 · 14:35

Las edades de Ramos

Ramos versus Lewandowski.

Ramos versus Lewandowski.

 Hace diez años que Sergio Ramos debutó en primera división. Le puso Caparrós en un Depor-Sevilla para cubrir a Albert Luque, que pronto notaría la cercanía caliente de un chaval de 17 que jugaba y pegaba como uno de 27. Son 27 los años que tiene ahora el central sevillano y 28 los que tendrá cuando dispute su tercer Mundial. Cartel de veterano y edad casi de canterano recién consagrado: yo no sé qué más le puede pedir a la vida un futbolista.

Ramos es un jugador temperamental, físicamente superdotado, taurino, flamenco, sanguíneo y transparente. De estas cualidades nace todo su fútbol, cuya mejor destilación se envasó en el partido heroico contra el Borussia del año pasado. Así le quiso Mourinho, que le cogió en banda y le reconvirtió a central laureado y con el que más discutió, probablemente porque poseen caracteres homologables. Pero al final Mou acabó diciendo de Sergio que era un tío fantástico y le siguió poniendo, porque es muy difícil prescindir de Ramos en alta competición. Uno va a la guerra con tácticos y estrategas, pero también necesita capitanes y soldados.

Ramos fue una apuesta personal de Florentino Pérez, que normalmente prefiere delanteros acreditados a promesas defensivas. Pero algo vio en Sergio que al final ha acabado viendo hasta la prensa y los seleccionadores nacionales. Ramos vive con intensidad cada una de sus temporadas, y en esta campaña está dibujando una línea ascendente que va de menos a más y que viene a enseñar una vieja lección: en el fútbol vales siempre lo que vale tu último partido, y que el más alto estatus puede disolverse sin el sacrificio cotidiano y la disciplina atenta.

El Madrid lleva ocho partidos seguidos sin encajar un gol con Sergio Ramos de titular indiscutible, concentrado como en su mejor edad. Yo, que soy un raro caso de madridista al que lo único que le importa es ver al Madrid ganar títulos, le deseo a Ramos que en su décimo año de alternativa levante la décima Copa de Europa, que es el único título que le falta para ser torero de época.

(La Lupa, Real Madrid TV, 30 de enero de 2014)

Deja un comentario

Archivado bajo Real Madrid TV

Velocidad de crucero y un comandante en jefe

El Madrid dudó al principio si bajar del autobús, pero al final acabó haciéndolo para ponerse el primero en la parada del liderato a la espera de que lleguen o no los muchachos desfondados de Simeone y los huérfanos de Rosell. El equipo da la impresión de poseer una caja de cambios más larga que ninguno, de disponer de velocidades que todavía ni ha estrenado, y el aficionado, que de momento solo ha intuido las prestaciones del bólido por acelerones parciales, fía partidos como el de liga contra el Granada a la marcha de crucero asentada por Ancelotti. Y con eso basta y sobra, pero todos desean ya las carreras de primavera que demanden el rugido a fondo del motor. A ver cómo suena.

No salieron enchufados los blancos. En la radio decían que eso pasa por inaugurar un día antes residencias deportivas y por distraerse de mañana en homenajes a Cristiano. Como si homenajear a Cristiano no fuera fiesta de precepto en el madridismo. Lo cierto es que la defensa ordenadita que planteó Lucas Alcaraz y un cierto descaro en el toque cuando tenían la pelota agigantaron al Granada durante la primera mitad, aunque se sospechaba que aquella insolencia duraría lo que quisiera el gigante de verdad: precisamente Cristiano. Velocidad de crucero más comandante en jefe igual a victoria.

Volvía Di María al Bernabéu y salió de él aplaudido. Eso quiere decir que la afición ha reacomodado sus afectos tras atestiguar el propio reacomodo penitencial del argentino, que lleva cuajando partidazo tras partidazo desde que se tocó los huevos. Esta meritocracia olvidadiza es una de las cosas que más nos gustan del fútbol, donde uno siempre puede valer lo que valió su último partido, haya cometido el crimen que sea en el penúltimo. Di María centró bien y mal, corrió la banda, defendió la espalda de Marcelo y la de otros, se asoció con Cristiano, intentó marcar de rosca exterior –es un zurdo excluyente–, de empalme frontal, de zigzag canchero. El temible runrún de Concha Espina cedió jabonosa y justamente a la ovación. Otra muestra de finezza del salomónico italiano, que primero reanima a Di María con la titularidad fuera de casa para ponerle en el Bernabéu cuando su buena forma garantice la reconciliación con la grada.

Leer más…

Deja un comentario

25 enero, 2014 · 21:03