Archivo de la etiqueta: deriva reaccionaria de la izquierda

Alguien voló sobre el nido de Sánchez

Recuerdo el hostión que encajó Rajoy en diciembre de 2015 durante la campaña electoral. Fue un crochet de izquierdas lanzado por alguien a quien el periodismo de progreso se apresuró a tildar de «típico chaval conflictivo». El propio Rajoy, preguntado por los periodistas, quitó hierro a un incidente que, de haberlo sufrido un Sánchez o un Iglesias, habría escalado en décimas de segundo a la categoría de atentado: «No hay que darle más importancia de la que tiene. Somos un pueblo civilizado, tranquilo y moderado, y de vez en cuando hay una excepción. No hay consecuencias políticas». Así hablaba en España un político adulto, presanchista, hace miles de años.

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27 abril, 2021 · 11:30

Izquierda sílex

A Normal Mailer le gustaba discutir, sobre todo en las fiestas. En una de ellas se acaloró con Gore Vidal, perdió definitivamente los papeles y acabó tumbando a su interlocutor de un puñetazo. Mientras se levantaba satisfecho del suelo, Vidal sentenció el combate: «Otra vez han vuelto a abandonarte las palabras, Norman».

El sapiens es el único animal que desarrolló un aparato fonador para poder imponerse sin recurrir a la violencia. Sin embargo su evolución no está del todo conseguida, según nos recuerda periódicamente el antifascismo de adoquín. En su regresión cavernaria la izquierda recurre a la piedra y al palo, tecnología que Einstein ya vaticinó para la Cuarta Guerra Mundial. Y no cabe descartar que al fondo de los barrios que aún creen suyos encontremos pronto manos marcadas en rojo o cabezas de bisonte facha como en la cueva de Altamira, que es una forma de articular la identidad política poco sofisticada pero más emotiva que un programa fiscal.

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12 abril, 2021 · 9:04

Madrid no paga a nostálgicos

El domingo andaba huroneando entre los vinilos del Rastro cuando una pareja de chavales se puso a rebuscar a mi lado. Rondarían la mayoría de edad, abalorios morados ella, estética tangana él, chicos de barrio pero a la moda. A juzgar por las fotos históricas en las que detenían los dedos, compartían afición por el Madrid resistente del general Miaja, viejos iconos como el «No pasarán» junto al arco de Cuchilleros entre otras estampas entrañables. «Así que la llamada a la lucha antifascista de Pablo Iglesias está calando entre la muchachada», me dije. Pero mi fantasía si alguna vez la concebí de emular a Hemingway en el frente de mayo se esfumó cruelmente cuando aquel par de tiernos milicianos posmo terminó decantándose por Billie Eilish y por el tópico arranque de la Gran Vía iluminada desde el edificio Metrópolis.

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6 abril, 2021 · 11:58

Hay que repensarlo todo

Nos contaron que la izquierda era la orilla del idealismo y la derecha el abrevadero del materialismo, pero España 2021 solo es un paraíso para pícaros de izquierdas y para ascetas de derechas. En nuestra opinión pública calcificada rige aún aquel tópico escolar por el que el españolito se hacía de izquierdas por la conciencia de clase y la justicia social -valga el oxímoron-, mientras que el derechista aspiraba a pagar pocos impuestos y a retener el poder para blindar sus privilegios. Hoy, cualquier observador que haya decidido limpiarse la cal de la sesera descubrirá una izquierda establecida consagrada a la rapiña del Estado por el tiempo que le dejen y una derecha emergente volcada sobre batallitas simbólicas mientras toda expectativa de poder real se le escurre entre las manos.

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2 marzo, 2021 · 14:14

Hásel cuesta un ojo de la cara

En una sociedad libre el jarabe democrático mana exactamente de la punta de la porra de un antidisturbios. Es algo que aprendimos todos, pero es preciso recordarlo desde que Podemos accedió a la oposición y después al poder. En mi sociedad ideal, naturalmente, ni hay antidisturbios con porra ni hay antifascistas de adoquín -ni tampoco peritos de seguros, si a eso vamos-, pero en presencia de los segundos solo cabe agradecer la labor de los primeros. Nos pasa como a Ian McEwan cuando le preguntaron cómo un escritor de su talla podía apoyar la guerra de Irak de George W. Bush: «Yo sería pacifista si todo el mundo fuera pacifista», contestó.

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22 febrero, 2021 · 10:00

Lo paramos unidos

Vetar al Rey es protegerlo. Aplaudir a Bildu es saludar su compromiso con España. Negar la alternancia es el cometido de los demócratas. Excluir de la Constitución al PP e incluir a Podemos y ERC es reivindicar el compromiso del PSOE con el 78. Vitaminar a Vox es luchar contra el fascismo. Multiplicar los dedazos es cuidar del pueblo. Los condenados del 1-O son inocentes. Los posados de Irene empoderan y la inteligencia de Cayetana ofende. Lanzar una campaña nazi para retratar a Ayuso como desequilibrada es impulsar la agenda feminista. Franco no y Felipe González tampoco, pero Largo Caballero sí. Renunciar a la exigencia es educar. Engañar es pactar. Dividir es reunir. Someter es amar. La ruina enriquece. La destrucción del tejido laboral arroja el mejor dato de empleo de la década. El caos es lo que llamamos cogobernanza. La deuda libera. El odio purifica. La imposición trae consenso. Tirar el virus a la cabeza de los madrileños es pararlo unidos. Morir es una manera como cualquier otra de salir más fuerte.

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5 octubre, 2020 · 13:07

Autonomías Confederadas

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Aliado del PSOE.

Nada más melancólico que un jacobino español. Heredero de la Revolución francesa, el jacobino defiende el centralismo republicano: un Estado fuerte e igualitario edificado sobre las ruinas de las privilegios históricos que ostentan las élites territoriales de toda vieja nación. Desde que en Francia esa utopía se hizo realidad a un precio nada módico en litros de sangre, la izquierda es jacobina y la derecha es tradicionalista. Hoy diríamos nacionalista.

Pero en España las ideas no evolucionaron de forma tan académica. La CEDA cumplía con la norma regionalista del conservadurismo convencional, pero el franquismo embutió a la derecha en el uniforme imperial del falangismo: una, grande y libre. Así que a medida que la derecha se hacía centralista a la fuerza, la izquierda se enajenaba con el narcisismo de la diferencia. Y hoy, en nuestra turulata opinión pública la filiación ideológica ya no depende de la conciencia de clase o los intereses materiales, sino de la identidad territorial y su folclore simbólico. En España ahora eres de izquierdas si empatizas con la autodeterminación fiscal de los burgueses de periferia y eres de derechas si celebras el mestizo libertinaje de Madrid. La izquierda española realmente existente, la de Sánchez e Iglesias, no es un proyecto nacional sino una amalgama de recelos identitarios que erosiona más y más el basamento de la democracia moderna, que es la igualdad entre ciudadanos racionales. Tanto mendigaron PSOE y Podemos la bendición nacionalista para aislar a la derecha que los nacionalistas, viéndoles de hinojos, hicieron lo que saben: robarles los votos después de la cartera. La nación, aunque sea ficticia, ha engullido a la clase, aunque sea trabajadora.

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14 julio, 2020 · 10:16

Felipe VI el Anacrónico

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Reyes del XXI.

El único republicano español al que me creo es uno que esté sinceramente dispuesto a que José María Aznar sea el jefe de su Estado. Y no cuatro años sino ocho o doce, los que diga la gente. A ver si de lo que se trata aquí no es de la forma del Estado sino de que los tuyos colonicen el último reducto apartidista de la vida pública española. Una pinza muy nuestra de tiernos adanistas y sus melancólicos abuelos aspira a una república mitificada que no existe en ningún sitio, por eso se desea. Y en España, donde hemos politizado desde las energías renovables hasta el porno -valga la redundancia-, existiría menos que en ninguno. Aceptemos que la república como ideal es imbatible, como lo es el amor, pero estas bellas palabras hay que pensarlas en concreto, es decir, la república hecha por y para españoles. Los españoles que concretaron la república en el siglo XIX terminaron ahogándola en un baño de sangre cantonal y los que la concretaron en el siglo XX la ahogaron en otro de sangre civil. En una vieja nación cuarteada por separatismos regionales e inflamada por fanatismos ideológicos, la mera idea de un cambio de régimen debería invitar a la prudencia sin necesidad de leer a Burke.

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9 julio, 2020 · 12:15