Filomena, diosa de Madrid

Nadie imagina triste a un muñeco de nieve. Se le redondea generosamente el cuerpo, se le planta la zanahoria en la cara y se le curva la sonrisa con una ramita de acacia rescatada del asfalto. ¿Asfalto? El asfalto ha desaparecido de la jungla de asfalto. Madrid ha dejado de ser una metrópoli para ser de nuevo aldea, poblachón sencillo donde los madrileños -¿habrá que repetir que madrileños son todos los españoles y buena parte de los extranjeros?- se divierten hasta extremos medievales como en un cuadro de Brueghel. Fue pintor de la peste y del invierno, de modo que ninguna modelo puede posar para Brueghel tan airosamente hoy como Madrid, con su piel blanca y su alma sufrida.

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10 enero, 2021 · 11:40

Descansar del antifascismo

Cuando el elefante haya desalojado finalmente la habitación y el polvo se asiente, empezaremos a comprender que el alivio se lo debemos a la ausencia del animal tanto como a la de sus cazadores. Durante estos años solo ha habido una cosa tan estomagante como el trumpismo, y ha sido el antitrumpismo. Capitanes insomnes, desquiciados, arponeando sin tregua a la ballena anaranjada. Se comprendía el afán: Trump no solo les hacía ricos -ahí están las cifras de suscripciones de ese periódico ayer ilustrado y hoy sucursal woke de Salem que es The New York Times-, sino que les permitía liberar París cada mañana al módico precio del enésimo artículo contra el fascismo resucitado. Si el coro de gansos llegó a hacerse insoportable no fue porque les faltara una parte de razón, sino porque graznaban desde la mullida zona de confort de sus corrales privilegiados. Será difícil olvidar el bochorno que nos han hecho pasar los incontables pijos globales que desembarcaban su uniformado activismo sobre una alfombra roja persuadidos de que pisaban la arena teñida de Normandía.

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9 enero, 2021 · 10:06

El año de la cólera

Después del dolor suele venir la cólera. Cuando te golpean fuerte lo primero que ocurre es que pierdes la noción del tiempo. Transcurre un periodo indefinido donde reinan el estupor de los abrazos rotos y la desorientación de los sentidos abrumados. El polvo que levantó tu propio cuerpo al caer tarda en asentarse, se van muchas semanas en la exploración del jardín de nuestra casa tras el bombardeo. El inventario es largo y oneroso. Seguimos en pie, pero no dejamos de palparnos para calibrar hasta qué punto salimos enteros, demediados o destruidos. Ese tiempo se llamó 2020, y ese tiempo ha terminado. Se agotó la tristeza, la paciencia murió, la autocompasión hastía, el paisaje humeante nos empuja a actuar, a vengarnos incluso, a cobrarnos la felicidad arrebatada. Lo que está por venir, en física como en psicología, es la reacción.

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6 enero, 2021 · 10:33

La asombrosa epopeya de Pedro Pfizer

Fue decepcionante no ver salir a Pedro Pfizer de una nube de megatrón como al Bertín Osborne de Lluvia de estrellas. Por un momento llegamos a pensar que se proponía verdaderamente hacer un balance, asumir cierta autocrítica, colar una verdad solitaria que habría destacado sobre su habitual surtido de trolas en almíbar como una tarántula en un trozo de bizcocho. Pero entonces empezó a hablar con ese tono aflautado que adopta cuando se dispone a mentir a lo grande, y en ese instante todos nos relajamos, pusimos las piernas encima de la mesa y nos preparamos para disfrutar. El bardo de sí mismo iba a regalarnos la increíble y asombrosa historia del hombre que derrotó a la pandemia varias veces porque haberlo hecho a la primera no habría dado espectáculo. De la tercera ola saldremos más fuertes para vencer a la cuarta.

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30 diciembre, 2020 · 12:02

Larga vida a 2020

Esta matraca del año perdido, del paréntesis trágico. Como si 2020 no hubiera sido un año inolvidable, el primero que justificó el retorno de la historia a nuestra vida cuando a los primermundistas nos habían separado ya del ser y el tiempo, condenándonos a la periódica actualización de nuestras aplicaciones telefónicas. Un año que de verdad podremos llamar histórico sin incurrir en la inflación calificativa del periodismo.

Claro que comprendemos las ganas de cerrarlo, de engullir con las uvas el tránsito nervioso a un año nuevo, se supone que mejor. Pero si el mono asustado que somos dejó de serlo fue porque almacenó sus traumas y los transmitió en forma de cuentos, mitos y dramas, que son el encantador precedente de nuestros prosaicos reportajes de balance anual. No cometamos el error animal de desperdiciar 2020 cuando debemos estudiarlo, paladearlo, odiarlo y amarlo.

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29 diciembre, 2020 · 10:16

La décima sinfonía

El hombre aún es joven pero se pregunta si tiene sentido seguir viviendo. Ese Dios que le dio el don le da ahora la conciencia minuciosa de su pérdida. Un zumbido perpetuo en los oídos le atormenta. Los remedios prescritos por los médicos, engreídos curanderos, solo han agravado su dolencia. A menudo confiesa que la soledad es su religión, y creyó que refugiándose en la aldea de Heiligenstadt, a las afueras de Viena, experimentaría alivio, la paz propicia a la composición. Pero el retiro solo ha intensificado su sensación de aislamiento. Furioso, arroja la partitura imposible de su tercera sinfonía, que viene a posarse junto al orinal que rebosa bajo el piano. Un relámpago negro le cruza las sienes. Toma la pluma y un pedazo de papel. Beethoven quiere suicidarse.

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28 diciembre, 2020 · 9:03

¿Y si Sánchez somos todos?

Según los indicios más acreditados, España tiene un Gobierno. Ese Gobierno despreció las alertas de la primera ola, externalizó la gestión de la segunda y la tercera le ha pillado ya directamente tocando la zambomba sobre un palé de Pfizer. Porque gobernar, como ya averiguó don Mariano, es un verdadero lío; una tarea desde luego mucho más enojosa que redecorar Doñana o disponer las penúltimas consignas en la escaleta de tu periodista cremáster.

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22 diciembre, 2020 · 8:53

La derecha que viene

Se llaman Tatiana, Claudia, Bosco y Emma. Son amigos, tienen 15 años, van a un colegio concertado y residen en Boadilla del Monte, municipio donde el PP gana por abrumadora mayoría.

Los padres de Tatiana abandonaron Cataluña cuando la deriva se les hizo irrespirable. «En el colegio la moda era ser indepe, como aquí ahora ser de Vox», dice Tatiana, que tiene familia en Vic y una idea muy precisa de lo que es la xenofobia. Es favorable a la inmigración -«Los españoles también emigraron»- y señala dos hipocresías: la del progresista que aplaude a los inmigrantes pero no los quiere en su barrio y la del reaccionario que denuncia que vienen a quitarle los trabajos que él no quiere hacer. Su castellano es impecable. Está a favor del matrimonio gay («Solo cuenta el amor»), de la eutanasia y de la monarquía: «Veo más capacitado a Felipe VI que a cualquier político».

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21 diciembre, 2020 · 10:09