Archivo mensual: julio 2020

Del cayado de Feijóo al hacha de Otegi

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Un ganador.

Se nos dijo que en Galicia y País Vasco no se trataba tanto de elegir presidente como líderes de la oposición y no se nos mentía. Lo que han elegido vascos y gallegos es estabilidad en el poder y radicalismo en la alternativa, un reparto de papeles muy propio de este teatro de enfrentamiento entre establishment y populismo a que ha quedado reducido el mundo occidental por el efecto combinado de la tecnología y la globalización. Antes ganaba uno pero tampoco pasaba nada si ganaba el otro; ahora cada elección se vive como si pudiera ser la última, lo cual acerca el análisis político a los dominios de la teología o del cine de superhéroes.

Pablo Iglesias es el perdedor de la noche y debería empezar a insultar a periodistas o a proclamar repúblicas este mismo lunes para tapar la debacle. Su partido, que tenía 14 escaños y gobernó capitales como Santiago o La Coruña, ha desaparecido: la marea se convirtió en mero reflujo en el vientre del BNG. Tampoco fue la semana más feliz de Pedro Sánchez, al que no solo le han birlado la presidencia del Eurogrupo sino que su marca se muestra incapaz de capitalizar el desplome de Podemos. El sorpasso del BNG es especialmente doloroso porque revela que el socialismo gallego no compite ni en sensibilidad social ni en sentimentalidad territorial. Se ha quedado sin discurso, más allá de las vatios navideños de Abel Caballero.

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13 julio, 2020 · 9:38

Felipe VI el Anacrónico

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Reyes del XXI.

El único republicano español al que me creo es uno que esté sinceramente dispuesto a que José María Aznar sea el jefe de su Estado. Y no cuatro años sino ocho o doce, los que diga la gente. A ver si de lo que se trata aquí no es de la forma del Estado sino de que los tuyos colonicen el último reducto apartidista de la vida pública española. Una pinza muy nuestra de tiernos adanistas y sus melancólicos abuelos aspira a una república mitificada que no existe en ningún sitio, por eso se desea. Y en España, donde hemos politizado desde las energías renovables hasta el porno -valga la redundancia-, existiría menos que en ninguno. Aceptemos que la república como ideal es imbatible, como lo es el amor, pero estas bellas palabras hay que pensarlas en concreto, es decir, la república hecha por y para españoles. Los españoles que concretaron la república en el siglo XIX terminaron ahogándola en un baño de sangre cantonal y los que la concretaron en el siglo XX la ahogaron en otro de sangre civil. En una vieja nación cuarteada por separatismos regionales e inflamada por fanatismos ideológicos, la mera idea de un cambio de régimen debería invitar a la prudencia sin necesidad de leer a Burke.

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9 julio, 2020 · 12:15

La música del paraíso

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El padre Gabriel al oboe.

Un misionero atado a una cruz flota boca arriba sobre el agua oscura. Su condena parece tan inexorable como la corriente de un río. El crucificado zozobra unos segundos entre los rápidos del Iguazú antes de ser engullido por la gran catarata. Ni la piedad ni la fe tienen cabida en los dominios salvajes de un mundo donde la virginidad es la garantía misma del brutalismo. Pero el padre Gabriel toma su oboe y una biblia y se interna en la selva para averiguar si Dios quiere otro mártir o fundar su misión. Remonta el río, se sienta en una piedra y comienza a tocar. La melodía fluye de él hacia la espesura e incluso los pájaros enmudecen. Indígenas armados de flechas no tardan en rodear al intruso que debería seguir a su precursor hasta el negro vientre de la catarata. Pero Gabriel no se inmuta, sigue tocando, se aferra a la música que puede salvarle. Dios expulsó a los hombres del edén y confundió sus lenguas, pero les dejó el idioma universal de la música para que supieran el camino de regreso al paraíso.

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7 julio, 2020 · 10:05

La izquierda fetiche

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Chamanes.

El otro día Sánchez llamó fetiche a Pablo Iglesias delante de Ferreras. Apartó de su vista el rutilante impuesto morado a las grandes fortunas con un manotazo desdeñoso, casi colonialista: un explorador blanco soplando la llama de un chamán y encendiendo una linterna. En efecto, ese impuesto es un amuleto, quincalla reluciente para el collar de la propaganda, pero no sirve para recaudar y el Estado no vive del relato. La diferencia entre Iglesias y Sánchez es que el primero ha traicionado su ideología sin dejar de profesarla, mientras que el segundo acredita una ideología transilvana que se refleja en los espejos tanto como en su tesis. Por eso gestionará la recesión según Bruselas le diga y después adaptará la estrategia a su glacial pragmatismo. Ahora bien, ¿qué hará durante la árida travesía la facción chamánica de su coalición?

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5 julio, 2020 · 16:41