Archivo diario: 9 abril, 2019

Animal Rivera

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Un político.

Albert Rivera es un animal político, pero es un animal acorralado. Una partida ambidiestra de cazadores obsesionados con el pedigrí ideológico asedia su madriguera centrista: le exigen que salga a la luz y entregue sus votos. Que reconozca de una vez que España no es país para centro, ni jardín para anfibios que asuman el aborto, la eutanasia, el matrimonio gay o los permisos de paternidad sin dejar de promover la moderación fiscal y la unidad de España. La política ibérica se organiza en cotos vedados desde tiempo inmemorial pero Rivera es un predador cimarrón, nacido en campo abierto, que invade los terrenos de los demás para llevarse sus votos sin permiso. Hizo el pacto del abrazo con Sánchez y por tanto no es de fiar para la derecha; hizo presidente a Rajoy antes de ir a terceras elecciones y por tanto no es de fiar para la izquierda. Si no pacta, su partido es inútil; si pacta, es volátil. Quizá debería rendirse y acabar de una vez con su forma furtiva de existencia, renunciar a vivir adaptándose al medio como una fiera desesperada a la que le han cambiado de hábitat como mínimo tres veces: el pujolismo, el marianismo, el sanchismo. A todos ha sobrevivido, pero quizá debería dejarse ir resignadamente hacia una madurez confortable de chalé, bando o bisagra. Una vida española, al fin y al cabo.

El animal Rivera, sin embargo, no acepta su destino. Que según los que hacen las encuestas solo puede ser la sala de trofeos de los cazadores convencionales. A la entrada de su madriguera le han pintado esvásticas, signos masónicos y lazos amarillos. Le advierten de que ahí dentro escasea el oxígeno y de que pronto tendrá que salir, y entregarse. Sus 13 años de merodeo por el páramo agreste de Caín tocan a su fin. Esta vez desaparecerá.

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9 abril, 2019 · 11:02

Recordando a Pedro Sánchez

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El auténtico Sánchez.

La diferencia entre Pedro Sánchez y los demás es que los demás mienten, pero solo en Sánchez todo es mentira. Todo salvo una cosa: su ambición. Por ella fue socioliberal contra Madina y bolivariano contra Susana, plurinacional en la moción y rojigualda en el mitin, péndulo que viaja con Ábalos hacia Cs y que retorna con Montero hacia Podemos, seductor en la propaganda e implacable en la purga del partido. Sánchez es el doctor que echó a Montón por plagio, el que expulsaría de su equipo al beneficiario de una sociedad, el que nunca gobernaría con independentistas. Sánchez es un significante vacío que Iván Redondo va rellenando de lo que toque, del mismo modo que anteriormente enroló a Albiol en la limpieza de Badalona o diseñó disfraces para Monago. Ahora al glacial maniquí lo han reprogramado con el chip marianista del “sentido común” y el absentismo mediático, y de momento anda. Primero porque aunque la estrella del PSOE estalló hace tiempo, su viejo fulgor aún llega hasta los ojos de los socialdemócratas desesperados por creer que su partido vive. Y segundo porque tiene la Moncloa, que parte, reparte y se queda la mejor parte. De eso va el poder: de enterrar cada viernes la general impresión de ser un fraude bajo un alud de dinero público, y confiar en que el efecto dure hasta la próxima crisis.

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9 abril, 2019 · 10:31