El opio rojo del profeta Karl

15256220558762

Liberal frustrado.

Una noble tradición liberal obliga a estudiar a Karl Marx con el singular afecto que se reserva a los hijos descarriados. Cumplieron con ella inteligencias tan poco marxistas como las de Schumpeter, Berlin y Aron, y leyéndolos uno aprende que a los verdaderos portavoces del liberalismo les guía siempre el respeto intelectual por el adversario formidable. A Marx hay que respetarlo porque nació hace dos siglos en Tréveris pero su criatura renace desde entonces bajo ropajes nuevos tras cada derrota, con la misma tozudez con que el capitalismo se reinventa un segundo después de que la última crisis persuada a sus ingenuos enemigos de que es la definitiva.

Llamamos marxismo a una profecía equivocada que sin embargo no pierde capacidad de sugestión entre las nuevas generaciones que vienen a estrenar el mundo, sin reparar en que el mundo llevaba ya encima muchas revoluciones antes de que Galileo se asomara al telescopio. Cada liberal aporta su etiología de la recurrente fascinación marxista. Aron fue el primero que advirtió en Marx una teología sustitutiva, una droga para intelectuales que relevaba el cristianismo tradicional, descartado como opio del pueblo pero saqueado conceptualmente por el materialismo histórico. Criado en una familia de judíos convertidos al protestantismo, Marx reelabora una promesa de felicidad más que una ideología, funda una religión laica más que un programa filosófico. A partir de él, los hombres podrán tenerse por seguros exponentes de la razón científica sin tener que privarse de su atávico anhelo de trascendencia. Encontrarán su iglesia peregrina en la clase obrera, sus clérigos en los intelectuales del partido, su demonio en el empresariado, su tentación en el desclasamiento burgués, su ascesis en la lucha de clases, su martirio en la represión, su paraíso en la perfecta sociedad igualitaria.

Leer más…

Anuncios

1 comentario

7 mayo, 2018 · 8:48

Una respuesta a “El opio rojo del profeta Karl

  1. "¿Sabes qué quiere decir eso de 'plusvalía'?"

    Noble tradición liberal, en efecto, que se sobrepone a la noble/conveniente tradición didáctica de exponer sin soflamar o, en el caso de Marx, sin asesinar a los precedentes. Es un encanto pasear, cuando no te interesa particularmente la teoría política, por Herder y Vico de la mano de Berlin,. aún cuando la teoría romántica de la empatía universal le parezca a uno tan despistada como la de la guerra de clases. Pero Herder realiza un esfuerzo teórico y prosístico que se agradece. El genio prosístico de Marx queda en una o dos páginas (¿escogidas al tuntún?) deslizadas al final de la Lectura insólita del capital donde Guerra Garrido, farmacéutico según creo recordar, pone las pruebas reservándose el veredicto: Cloroformo impreso. Y en tres volúmenes. No, su popularidad reside, me parece a mí, en que es el parangón de lo que él y todos sus epígonos dicen detestar: Lumpen

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s