Archivo diario: 10 marzo, 2014

11-M: hito y tabú

Portada del número 250 de la revista LEER, marzo de 2014.

Portada del número 250 de la revista LEER, marzo de 2014.

Cuando el gene­ral De Gau­lle deci­dió al fin depo­ner la lucha y reco­no­cer el dere­cho de Arge­lia a su inde­pen­den­cia, se cuenta que uno de sus ase­so­res más recal­ci­tran­te­mente beli­cis­tas pro­testó: “¡Se ha derra­mado dema­siada san­gre!” A lo que el gene­ral res­pon­dió, en pala­bras de már­mol: “Nada se seca tan pronto como la sangre”.

Se cum­plen diez años del aten­tado terro­rista que derramó más san­gre en la his­to­ria reciente de Europa. Ocu­rrió un 11 de marzo de 2004, en Madrid, a tres días de unas elec­cio­nes gene­ra­les. Y en torno a la trá­gica efe­mé­ride, el perio­dismo se dis­pone a pre­sen­tar su pri­mer borra­dor de la his­to­ria, más cer­cano ya de la his­to­ria que del borra­dor. Por­que los pla­zos de la his­to­rio­gra­fía, su pro­ver­bial exi­gen­cia de pers­pec­tiva, se acor­tan cada vez más a tono con el vér­tigo evo­lu­tivo de la época, con lo que el 11-M ya es un hito historiable.

El 11-M es, de hecho, el hito con­tem­po­rá­neo que marca un punto de infle­xión en la his­to­ria de España, pues cam­bió muchas más cosas, en el tiempo de un país y en el espa­cio de su con­cien­cia colec­tiva, que el puro des­ga­rro ori­gi­nal, pri­vado: la vida talada de 200 fami­lias. El aten­tado fija el 2004 en las enci­clo­pe­dias como la muerte de Franco fija 1975: con la misma emble­má­tica tras­cen­den­cia. Ahora es cuando lo empe­za­mos a ver, y a leer.

Y sin embargo la san­gre derra­mada en aque­llos tre­nes, como sabía De Gau­lle, está más seca que nunca. Si su noti­cia se halla ya lo sufi­cien­te­mente lejos como para pro­pi­ciar la sere­ni­dad del pri­mer aná­li­sis his­tó­rico, el res­coldo de su trauma social sigue aún dema­siado vivo en nues­tra memo­ria, que reac­ciona al enfren­ta­miento anual con la masa­cre cada vez menos, cada vez más silen­cio­sa­mente, de hecho con un rechazo camu­flado de has­tío –incluso de fas­ti­dio– ante las imá­ge­nes con­sa­bi­das recor­da­das por el enésimo docu­men­tal. El 11-M empieza a adqui­rir en la memo­ria colec­tiva los incon­fun­di­bles con­tor­nos del tabú. Más ade­lante tra­ta­re­mos de expli­car por qué la inco­mo­di­dad que pro­duce el 11-M no obe­dece solo a con­tro­ver­ti­das razo­nes polí­ti­cas, a car­gan­tes teo­rías mediá­ti­cas de la cons­pi­ra­ción, a la incle­mente rueda de la actua­li­dad que sepulta incluso los hechos más tre­men­dos; no solo es eso, que tam­bién. Noso­tros pen­sa­mos que el 11-M es ante todo un tabú socio­ló­gico, un temor supers­ti­cioso que apa­reja un giro en la men­ta­li­dad del pue­blo, sin­gu­lar­mente en la de los jóve­nes de mi gene­ra­ción, y que explica en buena medida el nuevo volks­geist de esta España pos­trada, cri­sis aparte. El 11-M es una con­va­le­cen­cia negada por el enfermo.

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Convocatoria para mi tuit-entrevista de mañana.

Una cosa que se llama storify, o resumen de tuits que pautaron la entrevista.

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10 marzo, 2014 · 15:06

El Madrid y lo carnavalesco

Bajtín, teórico ruso del carnaval que no cesa.

Bajtín, teórico ruso del carnaval que no cesa.

De los equipos de Caparrós se predica irresponsablemente cierta fama de correosos que partidos como el de hoy obligan a revisar. Se venían diciendo cosas como que el Levante es el equipo que mejor defiende cerca de su portero, Keylor Navas, guardameta muy notable con nombre biónico. Entre biónico y espanglis. El caso es que la concentración defensiva de un equipo, su cualidad correosa, debería acreditarse antes que nada en las jugadas a balón parado, y ni así. Se alzó Cristiano en el minuto 11 sobre el plano terrestre, subió hasta que tuvo de las centrales la visión cósmica de Sandra Bullock en Gravity y cabeceó desde la lontananza para batir a Keylor. Cabezazo estratosférico, otro gol marciano del portugués.

A Cristiano le habían hecho antes una falta que quedó impune y eso aquilató la eficiencia de su respuesta, como siempre sucede. Solo hay una persona a quien le alimente tanto la injusticia como a Cristiano: un profesor universitario marxista.

El partido se presentaba como un duelo de mascadores de chicle: el calmoso prensado de Carletto contra el frenesí mandibular de Caparrós. Enseguida comenzó el asedio del Madrid al área presuntamente amurallada del Levante, con Bale y Carvajal (rezamos para que su lesión quede en poco) repartiéndose la banda derecha como dos señoras educadas en la cola de caja, y con Di María inaugurando por la derecha su irritante recital de acometidas ciegas, corregidas por la lucidez de Marcelo. Solo terminó una cosa bien el argentino en todo el partido y fue el córner botado al espacio aéreo de Cristiano en el primer gol. Por lo demás, y pese a su voluntarioso despliegue, confundió siempre la pertinencia del pase con la del tiro y viceversa, y cuando enmendaba sus errores recuperando el balón enseguida se aplicaba a perderlo y corría a recuperarlo para luego perderlo en un bucle de improductividad infinito y enojoso. Al menos corre, eso sí.

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10 marzo, 2014 · 14:40