Hablemos de los árbitros

Sacar la roja y mirar para otro lado.

Sacar la roja y mirar para otro lado.

A la hora en la que escribo todavía no tengo noticia de que Sánchez Arminio haya invocado problemas familiares para justificar el arbitraje de Carlos Clos Gómez en Pamplona. Todo apunta por tanto a que Clos Gómez no sólo continuará siendo árbitro de Primera División, sino que también logrará evitar la nevera en la que encerraron durante seis jornada a Muñiz Fernández. Yo diría incluso que Clos Gómez es hoy un hombre con la conciencia perfectamente tranquila, cuando no orgulloso de la forma en que maneja su pito.

Carlos Clos Gómez es un aragonés ambicioso que decidió primero hacerse árbitro de fútbol y decidió después llegar todo lo lejos que pudiera en tan arduo oficio. Y lo está consiguiendo por la vía rápida, que hoy y ahora en España se recorre perjudicando al Madrid de vez en cuando; no siempre, para que no cante, pero sí con el escándalo suficiente para que Sánchez Arminio admire su valor. El punto culminante de su carrera se lo brindó, cómo no, José Mourinho, al que se dio el gustazo de expulsar en aquella final de Copa que Simeone se pasó aullando y retorciéndose como un basilisco en una hoguera. Pero lo que en el simpático Cholo es energía y carácter, en Mourinho es fascismo intolerable. Eso y la vergüenza rencorosa que sentía Clos por aquella lista de los 13 errores que le había sacado el portugués en rueda de prensa. Con la memoria fría de una venganza largo tiempo amasada, Clos sirvió la suya gélida haciendo leña de un árbol caído como era ya Mou, gesta por la que fue nombrado mejor árbitro 2012-13 de Primera División con una puntuación de 11,65. El sábado pasado en el Reyno de Navarra, Clos Gómez quiso darle otro empujoncito a su carrera y contribuyó generosamente a ampliar la brecha con el Barça en la tabla clasificatoria. Si yo fuera Clos Gómez, me atrevería ya a fantasear con la Cruz de Sant Jordi que entrega la Generalitat.

Una operación como la ejecutada en Pamplona era de esperar desde que Muñiz pitó aquel penalti a favor del Madrid en Elche. Los madridistas nos lo temíamos hace mucho, y los que tenemos voz lo dijimos. Las cosas no podían quedar así, por el bien de la justicia social y la salida de la crisis. El Madrid es grande y rico, pero sobre el césped debe someterse a las decisiones de un individuo que no está aislado del ruido, que es humano y que tiene sus sentimientos. Se nos pide en consecuencia que respetemos su difícil tarea, que seamos comprensivos con la presión que padece. Hay que acatar la ley y las decisiones del Tribunal de Estrasburgo. O tomar ejemplo del Barça, que jamás habla de los árbitros y siempre ha tenido jugadores al corriente de sus obligaciones fiscales.

Ante este complejo de Robin Hood arbitral algunos no hemos de callar, como tampoco se callaba Santiago Bernabéu cuando abandonó un día el palco murmurando: “Lo del árbitro es un robo y yo no soy el Santo Job de la paciencia”. Nosotros tampoco, don Santiago.

(La Lupa, Real Madrid TV, martes 17 de diciembre de 2013)

La locución aquí, a partir del 66:25.

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1 comentario

Archivado bajo Real Madrid TV

Una respuesta a “Hablemos de los árbitros

  1. Antonio Ruiz Capilla

    17 de diciembre y ya estáis llorando.

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