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Otoño imbécil

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Ellos se juntan.

A este tipo, Torra, lo define el modo en que hurtó el rostro a Albiol para cortar una discusión en el homenaje de Cambrils. Ese movimiento accionado por la cobardía a medias con la intransigencia revela el carácter paradójico del supremacista, que comparte con el machista esa debilidad íntima que trata de enmascarar con la violencia. Torra no alienta el enfrentamiento porque sea malvado, sino porque es imbécil: etimológicamente, un hombre sin atributos. Uno que ignora que inventamos la política institucional para reglar el conflicto, y que su principal deber como dirigente público consiste en mantener las formas cuando discute con otro político de signo opuesto. Se reconoce al fanático irrecuperable cuando esa cortesía elemental le exige un esfuerzo superior a sus fuerzas. Y cuando el poder recae en una personalidad subdesarrollada, detenida en el radicalismo de la niñez mental, sobreviene el desastre. Porque a un niño siempre le sobra la democracia.

Cómo echamos de menos a los políticos profesionales, tan denostados por esta ola populista que atiza resentimientos necios a cambio del relevo en los despachos. El sabio pragmatismo de los diplomáticos de culo de hierro que jamás se levantaban de la mesa de negociación ha sido vencido por la estupidez triunfal de los puros, los insobornables, los imbéciles poseídos de misiones y ayunos de inteligencia. Cuenta Cicerón que Catón no se explicaba que un arúspice no rompiera a reír al encontrarse con otro arúspice, conscientes ambos del fraude del que vivían y de la extendida credulidad de sus clientes; pero cuando Torra se encuentra con Puigdemont, cuando estos dos aprendices de brujo salidos del sobaco más profundo de Wilfredo el Velloso se miran a la cara, nadie se ríe. Y ese es el drama: que la fase cínica -representada por Artur Mas– ha sido superada por la fase dogmática.

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5 septiembre, 2018 · 11:53

Karim

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El talento.

En el verano de 2017 el Arsenal iba a fichar a Karim Benzema. Su autoestima nunca fue tan alta como su elegancia, y arreciaban los rumores sobre la contratación de un delantero para incentivar la competitividad en la línea de ataque. Benzema llevaba años conviviendo con esa clase de amenazas, diez años repletos de títulos y fama, pero pensó que se encontraba ante la última gran oportunidad de triunfar en otro equipo y se dejó mecer por el cariño fraternal de Wenger, tan prometedor en comparación con el esquizoide afecto de la grada del Bernabéu. Así que le dijo a su padre que se quería ir. El señor Hafid, indignado por la amnesia del hijo pobre al que se había afanado en guiar hasta el éxito, le brindó la última lección:

-¡Vete a firmar! ¿Qué es lo que estás haciendo? Eres quien eres por el Madrid. Ellos te hicieron grande.

Y Karim recuperó el buen sentido que derrocha al primer toque sobre un terreno de juego, tomó una pluma y se fue a las oficinas de Chamartín a firmar su renovación. Un año y otra Copa de Europa después, nombrado ya tercer capitán del Real Madrid, Benzema parece totalmente recuperado de sus accesos de melancolía. Seguramente se encuentra en su mejor momento de forma, lo que desmiente que solo lograra afinarse la figura bajo la tutela de Zidane, y despliega exactamente la clase de fútbol trigonométrico y fulminante que soñaba Lopetegui para un Madrid sin Cristiano. Incluso marca goles, ese vicio que siempre había resultado demasiado vulgar para monsieur, probablemente el único francés al que le asquea pronunciar la letra cruenta de la Marsellesa. Si se entristece cuando piensa que se ha perdido el Mundial que ganó su Francia, evoca al señor Hafid y recuerda que es quien es por jugar en el Madrid, no por nacer en Lyon.

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4 septiembre, 2018 · 11:21

Los clones imposibles

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False friends.

Al periodista político, aunque no lo confiese, le apasiona la competición tanto como al periodista deportivo, y encuentra estos días estímulo en la pugna de Rivera y Casado por el liderazgo del centroderecha como antaño lo encontró en calcular el sorpasso de Podemos al PSOE. En columnas y tertulias cundió el latiguillo del descolocamiento de Cs tras la moción, básicamente porque se había interiorizado que ganaría las elecciones, pero la sonrisa del destino sanchista descolocó más bien a Iglesias, reducido a muleta política de Sánchez y al cuarto puesto demoscópico. Ahora bien, el descolocado mayor fue Rajoy, que pasó a recolocarse en Santa Pola.

A Casado le impulsó su resonante victoria en las caníbales primarias del PP, y el periodismo político se dispuso cómodamente a reeditar la plantilla mental del bipartidismo. Con la ayuda de Sánchez, que se apresuró a invitar a palacio al joven líder del PP. Pero si la crisis económica mató el bipartidismo, la crisis catalana impedirá que resucite. Porque ambos, PP y PSOE, son corresponsables desde Moncloa de la gradual retirada del Estado en Cataluña.

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3 septiembre, 2018 · 9:39

De la oralidad del sanchismo

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La voz.

Cada vez que habla Pedro Sánchez, en la redacción ponemos el plasma y subimos el volumen. No lo hacemos a menudo porque Sánchez no se prodiga en ruedas de prensa salvo si viaja al extranjero, y no siempre hay extranjeros disponibles para Sánchez, pese a los desvelos de sus guionistas. Pero de súbito su voz campanuda fluye por la estancia y todos levantamos unos segundos la cabeza del teclado:

-Si tuviera que elegir una palabra para definir mi proyecto de Gobierno, sería Justicia. Justicia económica, social, de género… La Justicia es lo que moviliza a una sociedad.

La proclama alcanza los oídos del redactor, baja repicando por las trompas de Eustaquio, cruza los hemisferios cerebrales y termina alojándose en el lóbulo frontal, encargado del procesamiento lógico de la información. Pero el redactor no logra desentrañarla. No acierta a distinguir su significado concreto. Tras oírle un número suficiente de veces, uno concluye que la dificultad de comprenderle estriba en una cesura radical entre la voz de Sánchez y las intenciones de Sánchez. No recuerdo otro orador que produzca ese efecto de ventrílocuo de sí mismo: en Sánchez, la forma y el fondo viven escindidos. Es capaz de enviar los fonemas por delante de los conceptos que se suponen acompasados a la fonación; pero uno se queda esperando alrededor de un cuarto hora y el concepto no llega, como no llega Godot. Solo recibe el sonido, cavernoso y bello, como si filtráramos el contenido de un globo de helio a través de un odre y recogiéramos los ecos en una cámara de resonancia, a poder ser la orquesta de Radiotelevisión Española.

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3 septiembre, 2018 · 9:31

El sarampión ha vuelto

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Joven curándose el nacionalismo.

No puede extrañarnos el retorno del sarampión a Europa, enfermedad que creíamos tan derrotada como el nacionalismo. El sarampión, o el nacionalismo, es una infección respiratoria sumamente contagiosa que cursa con erupción cutánea, tos seca, secreción nasal, fiebre alta y ojos rojos, incluso inyectados en sangre. Basta respirar los miasmas aéreos de un ambiente contaminado -por ejemplo allí donde haya tosido previamente un nacionalista- para infectarse. Suele hacer presa preferiblemente en niños, o en adultos infantilizados por la ignorancia o el resentimiento que no han recibido a tiempo la vacuna sufragada por la sanidad pública, es decir, por la educación pública, lo que constituye un claro caso de dejación de funciones por parte del Estado. Científicos y politólogos explican que el sarampión arraiga más fácilmente en sistemas inmunológicos deficitarios; la diferencia es que la enfermedad, cuando es contraída por adultos -adultos de aspecto, porque en realidad no han dejado de ser niños-, cursa con mayor virulencia que en los bebés, llegando a provocar graves alteraciones e incluso la muerte, según quedó suficientemente acreditado en las cuajadas trincheras del siglo XX, por no remontarse más.

Al niño que contrae el sarampión se le prescribe tomar mucho líquido, guardar reposo y abstenerse de relaciones con personas vulnerables. Ayuda mucho que el paciente aproveche la convalecencia para leer, pues el sarampión, como el nacionalismo, se cura leyendo sin que uno se dé cuenta: solamente hay que dar una oportunidad al sosiego mientras los anticuerpos de la razón hacen su trabajo. En caso contrario, la afección emocional avanzará nutriéndose del ruido y de la furia, devastando el tejido sano de la sociedad, porque el sarampión puede ser una premisa de la muerte como el nacionalismo lo es siempre del fascismo.

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30 agosto, 2018 · 9:09

El orfeón de Lopetegui

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Un valiente.

Al vasco Lopetegui el juego se le presuponía, por lo visto en su Selección, pero lo que está demostrando en el Madrid es valor. Al fin y al cabo, de un guipuzcoano se espera celo de independencia. Enfriar en el banquillo el debut de Courtois con su precinto y todo, exiliar a la Segunda B a Vinicius Cuarenta y Cinco por estimarlo prematuro, censurar el caos defensivo de Marcelo con una sonora sustitución o escalonar la vuelta del caudillo Modric a la titularidad son decisiones que sólo puede avalar un resultado contundente. La autonomía de criterio se le consentía a Zidane porque era Zidane, pero el entrenador del Real Madrid nunca puede perder de vista que dirige una delicada industria de fantasía cotidiana, títulos sin tregua y orden mundial.

Por suerte para Lopetegui -aunque no se trata de suerte, sino de método-, el Madrid goleó al Girona con una fluidez lujosa que reveló complicidades desconocidas entre Bale, Benzema y Asensio. «Jugamos como equipo», reflexionó Casemiro, como si hasta la fecha hubiera corrido sobre el césped una junta de accionistas. El brasileño reveló una charla del míster en el descanso que al parecer obró el mágico efecto de diluir la espesa caraja con que arrancaron el partido, y volvieron el campo como niños del coro. Alegre y coral fue la reacción que propició la victoria del Madrid, alabado sea.

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28 agosto, 2018 · 11:21

Pedro Páramo llega al Valle

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Las manos del demiurgo.

El realismo mágico lo inventó Juan Rulfo, García Márquez lo popularizó e Iván Redondo lo metió en La Moncloa, desde donde cada día nos cuentan el cuento del hombre de tuits legendarios y manos milagrosas que comparte con el cacique Pedro Páramo el nombre de pila y la obsesión por los muertos, Franco sobre todo. La legislatura avanza como una novela picaresca, género generoso que permite al protagonista cabalgar toda contradicción con tal de satisfacer su afán de medro. Nuestro personaje no viene de Comala sino de Pozuelo, pero sus hazañas ya nutren el canon de la literatura fantástica. Encarna el cambio pero gobierna con los presupuestos de PP y Cs; trae a voces el Aquarius pero improvisa calladamente centros de internamiento en Algeciras; apoyó el 155 pero corteja a Torra; invoca el consenso parlamentario pero fomenta un presidencialismo de nuevo rico; formuló en La Sexta el ataque a Prisa más crudo que se recuerda pero hoy recibe el solícito calor de ambos grupos; cargaba en la oposición contra la afición marianista al decretazo antes de redoblarla en el poder; cultiva el desenfado indumentario pero no se priva de ninguna residencia de rancio abolengo -de Doñana a Quintos de Mora-; y se presenta como la regeneración mientras propaga el clientelismo de sigla y ampara sus escapadas a conciertos en el secreto de Estado. Lleva camino de convertir a Lázaro de Tormes en Bernarda Alba.

Todo en el sanchismo es de plástico, salvo la ambición, pero su liderazgo siliconado es hijo de la época. Muchos bautizaron este consejo de ministros como un brillante escaparate, cuando se trata de un espejo favorecedor: un reflejo perfecto para la vanidad moral del votante contemporáneo. ¿Quién no quiere luchar contra Franco, salvar a un náufrago, esquilar al empresario obeso para socorrer al niño pobre, ayudar a bien morir al próximo Ramón SampedroSánchez, o quien escribe su relato, ha entendido que para ganar elecciones hay que estimular la glándula del narcisismo, masajear el mejor concepto que el elector tiene de sí y ahorrarle a toda costa la retrógrada deferencia de tratarle como adulto. Si votas Sánchez votarás a tu mejor yo, tu yo feminista, solidario, ecológico, guapo. De las cosas de comer ya se encargan en Bruselas, donde prefieren la prosa naturalista.

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23 agosto, 2018 · 10:04

El madridismo según Paulo Coelho

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La sabiduría del guerrero de La Luz.

El Real Madrid posterior a Cristiano y a Zidane es todavía un enigma para el cual solo Paulo Coelho tiene la respuesta. Pero si le preguntamos nos contestará que nosotros no encontramos las respuestas sino que las respuestas nos encuentran a nosotros, o una mierda sonrosada por el estilo, con lo que seguiremos como estábamos, o peor.

Quienes saben de fútbol afirman que Lopetegui está empezando a conferir al Madrid un patrón reconocible de juego, basado en la presión alta, el control del balón y las asociaciones rápidas y móviles. Pero los que saben de madridismo, que es una ciencia arcana y tan relacionada con el fútbol como con el cincado electrolítico, andan rezongando por ahí su aburrimiento crónico y su orfandad no reparada en el mercado. Yo ya escribí antes del verano que ningún fichaje podrá sustituir al portugués, pero el personal no perdona que no se fracase intentándolo, porque tras un desembolso fastuoso y estéril uno se indigna muchísimo mejor, que al fin y al cabo es de lo que se trata.

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21 agosto, 2018 · 12:21