Archivo de la etiqueta: Rajoy at work

Esperanza y el ornitorrinco

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«Traedme Mariano, si es hombre».

Para demostrar que ella no se calla, Esperanza Aguirre ha escrito un libro aproximadamente estrepitoso que pretende refutar el primer axioma del oficio de escribir en España: si quieres guardar un secreto, cuéntalo en un libro. El secreto que de ningún modo quiere guardar Aguirre, la cólera de Dios, no era ningún secreto desde hace décadas, o bien lo era a voces, voces que en estos días de libresca promoción anda profiriendo para quien la quiera oír, que suelen ser mayoría porque Aguirre da audiencia como todos los outsiders de partido con cuentas que ajustar.

Que doña Esperanza diga que un líder sin ideología es como un pollo sin cabeza se antoja una proyección freudiana del propio descabezamiento, llevado a cabo con ese calmoso filo del tiempo que don Mariano maneja tan limpia y letalmente como un verdugo medieval. La numantina lideresa confiesa haber sentido cómo la tierra se abría bajo sus pies el valenciano día de 2008 en que su jefe avisó que los liberales y conservadores podían ir saliendo del PP. Pero si en el PP no caben los liberales ni los conservadores, ¿qué socio admiten en club tan sobrante? Porque ahí acierta de plano doña Esperanza: Rajoy ha desideologizado el partido hasta dejarlo en una correduría de seguros poblada por contables.

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Esta semana Juan Marsé, que saca novela, a examen en el Parnasillo de Herrera en COPE

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15 abril, 2016 · 18:57

Marianismo: el reto final

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«Hay que elevarse, don Jordi. Elevarse».

Esta semana fue hallado el cadáver de un delfín en la Casa de Campo. El CSIC abrió una investigación para determinar su especie pero, de momento, no ha podido confirmar que se trate del delfín del PP. Podría serlo porque Rajoy no deja vivos a sus delfines, del mismo modo que el general Narváez en su lecho de muerte replicó al confesor que le conminaba a perdonar a sus enemigos:

-No puedo. Los he fusilado a todos.

El marianismo es el único movimiento político que no se mueve, no avanza ni retrocede, ni admite por tanto su propia sucesión. Esta cualidad fascinante que algunos llaman resiliencia o tancredismo desespera a los ambiciosos de varias generaciones que desean el cetro del PP. El último delfín en desesperar ha sido Núñez Feijóo, que al anunciar su tercera concurrencia a las urnas gallegas renunciaba lealmente -de ahí las lágrimas- a la sucesión de Rajoy: su amigo, su jefe, su tope.

Si algo nos ha enseñado la Historia es que quien se impacienta contra Rajoy acaba perdiendo. Gallardón fuera, Aguirre sin mando, los aznaristas en el ostracismo, los jóvenes de atrezo, las mujeres al frente de Génova y Moncloa mirándose de reojo… Delfines que don Mariano ha ido disecando, herederos a los que aspira a heredar aun cuando, elección tras elección, el botín de votos vaya menguando. Aun cuando el tratamiento de la corrupción empuje a los Casado o Maroto a romper filas en la cofradía de la Santa Omertá. ¿Autocrítica? En Moncloa reconocen que Rajoy «debería haber sido más simpático. Se encerró aquí. También hay que hacer algo con el voto joven: nos votan sobre todo pensionistas y currantes. Lo de Bárcenas no lo hicimos bien». Y pare usted de contar.

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4 abril, 2016 · 13:16

Lecciones de democracia, artículo 1

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Pimpinelismo escarlata.

Nueva política es que el primer pleno de esta legislatura capada verse sobre el primer artículo de la Carta Magna, y que no asistan ni el jefe del Gobierno ni el de la oposición. El PP y C’s habían presentado sendas mociones sobre la unidad de España y la igualdad de los españoles ante la ley: así estamos a 2016. Pero como arguyó Rivera, es el desafío de los Juntos por el No el que vuelve pertinente la reafirmación de lo obvio. En la intervención más didáctica de la tarde, el líder de C’s explicó que España no es un proyecto identitario sino civil, donde sentirse más o menos español importa menos que respetar unas leyes comunes. Y desmontó el derecho de autodeterminación en el que se amparan los separatistas y sus costaleros en comú: ese que en la formulación de Naciones Unidas sólo rige para colonias oprimidas en regímenes no democráticos. Invocarlo en 2016 es tanto como negar la condición democrática de España, pero es que precisamente sobre esa falacia airada ha levantado Podemos su pirómana identidad. La falla en la que quemar el sistema del 78.

Le faltó tiempo a Tardà para echar yesca a esa hoguera: mentó de corrido la Inquisición, los bombardeos de Felipe V, la represión de Franco y cuando aludía a no sé qué limpieza étnica miré hacia Rufián con nostalgia, porque el tremendismo de Tardà ya está demodé, pero me informaron de que el joven soldado estaba afónico y no intervendría. Qué amarga decepción. Yo que sólo voy ya al Congreso a oír a Rufián como un cofrade peregrina a Triana para llorar ante Nuestra Señora de la Esperanza.

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Comentario en COPE sobre el fracaso de Europa ante la crisis de refugiados

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16 marzo, 2016 · 12:17

Y los cielos, todavía por asaltar

PORTADA EUGENIO

Nueva política española.

Es una pena que haya terminado la semana porque los cronistas parlamentarios no volveremos a pasarlo tan bien hasta el próximo golpe de Estado. La HBO está tardando en comprarle los derechos de emisión a Patxi López, porque estas sesiones hispánicas emitidas en bruto iban a dejar las audiencias de Los Soprano a la altura de un docudrama iraní. Qué espectáculo, qué interpretaciones. Sus señorías le han tomado la medida al pobre Patxi como a un árbitro recién ascendido y le embarran la cancha con desfallecimientos de damisela a la que se le ha cuestionado la virginidad. Y el neófito presidente pica y les abre el micro hasta que su autoridad empieza a evaporarse por los balazos de Tejero. O aprende a imponerse a este parvulario o va a tener que sustituir a los bedeles por geos.

Quien actuó sin convicción fue el galán Sánchez, que leyó su discurso de un modo apresurado y funcionarial, demasiado consciente de protagonizar un trámite. De nuevo fue Rivera el que puso orgullo a lo acordado, esas 200 medidas que son la única política fáctica que han trenzado nuestros representantes desde el 20-D. Don Mariano subió a la tribuna y remató al candidato con el mismo tono vitriólico que destapó el miércoles, aderezado con puyas al voluntarismo de Ciudadanos. Para hacer más verosímil la doctrina de la pinza -que no es más que una confluencia de intereses desde los polos naturales del mapa político, al modo en que el Ártico y el Ántártico resultan igual de fríos aunque se encuentren en las antípodas-, don Mariano ya invoca a «la gente» en el mismo sentido patrimonial que ha puesto en circulación Pablo Iglesias. Al volver al escaño bajo el palmoteo azul, se volvió hacia los suyos y subió ostentosamente el pulgar hacia arriba repetidas veces, en un gesto nada marianista que escamó por su sabor a mutis. Pero calma: es Rajoy.

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5 marzo, 2016 · 18:06

Vendrán elecciones y nos harán más ciegos

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Candidato sin túnica.

El documental rodado en las Cortes ofreció muchas de esas hermosas escenas de supervivencia y acecho en las que el diputado hispánico se revela en toda su crudeza zoológica. Mariano Rajoy, en una virtuosa maniobra de bilocación política que le permitía ejercer de orgulloso presidente del Gobierno y de cruel líder de la oposición, disolvió al aspirante Sánchez bajo el vertido de su ironía más ácida. Fue acaso el canto del cisne de la retórica marianista: esa combinación letal de tautología y sarcasmo que volvió a enmudecer a un Hemiciclo predispuesto a la pataleta. Cuando hubo terminado de hablar, todos dimos por hecho que los servicios sanitarios entrarían a recoger a Sánchez. Pero este hombre ha salido más correoso de lo que Susana y otros enemigos esperaban: sólo por aguantar en pie la paliza por la derecha y por la izquierda que le propinaron Rajoy e Iglesias ayer, ya merecería ser investido.

La diatriba marianista sirvió para que su bancada pudiera al fin sacudirse la vergüenza del acordonado. Aplaudieron al suyo con la rabia que sólo da la autoestima perdida y hallada en el templo del parlamentarismo, allí donde Rajoy despacha todavía algún milagro dialéctico. Sánchez se defendía recordándole su renuncia ante el Rey, pero prefirió encajar porque comprendía que su rol más airoso en ese drama le aconsejaba componer un Zurbarán con rictus de mártir de la obscena pinza.

En un ecosistema tetrapartidista no hay caza para todos, y cuando eso pasa lo más urgente es expulsar de tu territorio a los depredadores que se alimentan de la misma especie que tú. PP y Ciudadanos se nutren del votante de centroderecha, y eso explica los murmullos de rencor que recorrían la bancada pepera cada vez que Rivera tomaba la palabra. Simétricamente, el fuego que incendia la retórica bolchevique de Iglesias -este hombre lamenta tanto haber llegado tarde a la Transición que, en vez de adaptarse él al siglo XXI, trata de que todos los demás volvamos a los 60- no lo prende el PP sino el PSOE, partido traidor y aburguesado al que reserva la cal viva de sus odios más puros. Los dos grandes predadores del actual ecosistema, uno viejo y otro nuevo, uno con barba y traje y otro coletudo y en camisa, salieron ayer de cacería en nombre de una sola ley: la de la selva.

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Comentario en Cope (de noche, en un pasillo del Congreso) sobre la rebatiña de investidura

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3 marzo, 2016 · 12:38

Mortal y naranja

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«¿Pero qué queréis que haga?»

España no ha decidido aún si va a permitirle vivir a Ciudadanos. Yo sí creo que el partido de Albert Rivera se merece que nuestras dos esencias machadianas le perdonen la vida, pero en eso yo no soy mucho español, que diría don Mariano. El experimento naranja ha sido interesante y meritorio, pero lanzar una formación de centro terco en España incurre en el exotismo desorejado, en la quijotada intolerable que desafía innecesariamente la binaria y próspera industria del etiquetado nacional. Rojo, facha. Izquierda, derecha. Gente, casta. Simple, complejo. Tele, libros. Así nos entendíamos.

Fue Weber el que prescribió al buen político la ética de la responsabilidad -la conciencia adulta de los efectos de sus decisiones- frente a la ética de la convicción, desde la que disparan al pichón centrista los convencidos de ambas orillas: la convicción de Rajoy es que ha ganado las elecciones y punto; la de Iglesias, que solo él representa el cambio. Pero que el razonable pacto C’s-PSOE que Sánchez defenderá mañana en el Parlamento haya nacido condenado no eximirá de su responsabilidad a sus severos jueces el 26-J.

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29 febrero, 2016 · 12:06

A la tercera

A la vista cruda de las trincheras, deliciosamente fijas, va siendo hora de pensar en las terceras elecciones. La maquinaria de las segundas se activará en cuanto Sánchez fracase, y ni siquiera un PSOE tan barato como el de Sánchez puede caer por debajo de su instinto de supervivencia: sabe que no superará la entrega del Estado a la rapacidad orwelliana de Podemos en una coalición caníbal. Pero las segundas elecciones no servirán tampoco para formar Gobierno, porque aunque Iglesias prejubile a Sánchez vía sorpasso, el Congreso seguirá bloqueado por la suma de PP y C’s, descontado el trasvase de escaños entre ambos.

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Músicos metidos a escritores, de Dylan a Sabina, esta semana en El Parnasillo

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19 febrero, 2016 · 10:25

Matanza de San Valentín

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«¿Se me escucha?»

La relevancia política de Esperanza Aguirre es tal que se mide mejor por el odio de sus detractores que por el fervor de sus partidarios. Estos ya empezaban a escasear, incluso entre sus paladines mediáticos más numantinos; y en Génova y Moncloa, directamente ya no existían. Por eso ignoramos quién se alegra más por su dimisión. Errejón estaba tan eufórico que confundió a Reagan con Nixon y la Púnica con el Watergate; y es lógico, porque el liberalismo seguramente no entra en el temario Somosaguas. Garzón dijo que la había echado la Gente, la Unidad Popular, y abstracciones por el estilo. Y Rivera no perdió ocasión de recordar que el mérito purgante corresponde a Ciudadanos, cuya alianza con Cifuentes permitió abrir la comisión de investigación en la que el portavoz naranja se mostró mucho más duro con Aguirre que el morado.

Rivera es el más autorizado para exigir una criba por dos razones: porque es el único realmente interesado en llegar a acuerdos con el PP; y porque su partido, con Fran Hervías en funciones de Señor Lobo, acaba de entrar en la historia de la democracia española como el primero en denunciar ante la Fiscalía a uno de sus afiliados por corrupción. Eso es predicar con el ejemplo. Eso sí es nueva política. Otra cosa es que un club tan selecto de incorruptibles -los intocables de Albert Ness– acabe desmoralizando a la cantera y fomentando el rencor de los atrincherados, que atacan a los de C’s llamándolos… «¡limpios!».

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15 febrero, 2016 · 12:02