Archivo de la etiqueta: Rajoy at work

El guiñol es nueva política

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‘Dress code’ del humorismo catalán.

Cuando Rufián lleva pregunta en el orden del día uno madruga de otra manera. Casi dan ganas de llegar silbando al Congreso como la molinera de un cuento de Grimm. Preguntó en segundo lugar, después de que Antonio Hernando le exigiera a Rajoy que pusiera firme a Trump en la próxima llamada, lo cual es como pedirle a un gaitero que detenga una estampida de bisontes tocando una muñeira. Don Mariano no le contestó eso, sino que los socialistas habrían hecho lo mismo estando en su posición –Zapatero no lo hizo con Bush, la verdad, y así le fue-, y recordó que su tarea en este mundo es llevarse bien con la buena gente y no andar enredando con escrúpulos de chisgarabís, más o menos.

Pero donde brilló la retranca mariana fue en la réplica a don Gabriel, quien de pie, la mano en el bolsillo, todo de negro según manda el dress code de la comedia catalana desde Eugenio, recreándose en la pausa teatral con la que sabe demudar al auditorio, despachó una macedonia que incluía autodeterminación, neonazis, espionaje, Rato, pelotas de goma y hasta el Conde-Duque de Olivares. El presidente sólo pudo musitar: «Francamente, señor Rufián, sus intervenciones me recuerdan al que dijo que en política no hay absurdo imposible».

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16 febrero, 2017 · 17:28

La España feliz de los polos

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Pleitesía, un valor al alza.

Cuando tomó la palabra para clausurar su paseo dominguero -también llamado por Cospedal congreso más democrático de su historia-, algunos esperábamos que Rajoy dirigiera su primera gratitud a Pablo Iglesias. Porque su definitivo empoderamiento en Vistalegre II apuntala la respuesta institucional del marianismo: cuanto más descamisada sea la oposición, más responsables lucirán las corbatas del Gobierno.

Esta jornada congresual servirá para recordar algunas verdades a los ingenuos: que España sigue viviendo más cómoda en la rotundidad de sus polos; que la novedad populista y la estabilidad de lo conocido se alimentan amorosamente; y que la democracia interna es una pijada que gusta más a la prensa que a la militancia. Un militante es alguien que prefiere seguir a un líder que cuestionarlo, y cuando se le da la oportunidad lo demuestra con el furor gregario que hemos constatado lo mismo en los porcentajes de transacción de las enmiendas peperas que en el asentimiento al modelo cesarista de don Pablo. La gente desea llegar a San Valentín con el corazón ocupado por su timonel. Salvo en el PSOE, claro, cuyo rumbo es el único secreto europeo que queda en pie una vez revelados los de Fátima.

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13 febrero, 2017 · 12:44

Reformistas a nuestro ritmo

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El candidato del futuro.

«Del cielo caen bastantes pocas cosas», advirtió el sábado Rajoy a los jóvenes de su partido. Fue la intervención más pedagógica del día, plena de esa retórica pancesca que teje a base de refranes y tautologías y que no servirá para hacer una revolución, pero al menos acompaña en los días fríos como la batamanta de una tía abuela. «Vosotros sois el futuro, cosa que entiende cualquiera. Libros, caminos y vida dan la sabiduría. Hablad bien de España y de Europa, que ya hablan mal muchos chisgarabises». Luego les dio las gracias por dedicarse a la política -a diferencia de lo que hago yo, pudo añadir- y terminó recomendándoles que tampoco se entusiasmen demasiado, que lo mejor es no depender de nadie. Pues ya nos dirás qué charranes hacemos aquí si nadie piensa colocarnos, debió haber replicado la muchachada; pero optó por aplaudir a rabiar.

Es esta cachazuda manera de enfriar las expectativas la que ha convertido a Mariano Rajoy en el mayor antipopulista de Occidente. Rajoy es capaz de echar vaho mientras le caen encima los vítores calientes de su propia proclamación. Tiene los nervios tan templados que cuando duerme, las ovejas le cuentan a él.

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12 febrero, 2017 · 11:52

Será charrán, pero parece gaviota

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Arriba gaviota, abajo charrán.

Charrán o gaviota, lo importante es que coma pescado. Y todo el pescado está vendido desde el primer día en un congreso controlado por un gallego, que algo sabrá de gaviotas, de pescado y del arte de la simulación. Nadie espera que de la Caja Mágica donde el PP celebra su cónclave broten las sorpresas que promete su nombre, igual que Vistalegre no concederá visiones muy risueñas. Para terminar de despistar ya solo falta que las primarias entre Susana y Pedro se celebren en un salón de Cáritas.

Las dimensiones del recinto elegido ya informan de quién manda en España. Harían falta decenas de periodistas sólo para cubrir lo que ocurre en cada extremo de la sala de prensa. Cuando llegué subía al atril González Pons. A don Esteban le dan pocas ocasiones de desplegar su facundia y esta no la desaprovechó. Habló con pasión de Europa, de la antipolítica, de la II Guerra Mundial, de la globalización, de Gibraltar, del niño Aylán y de la libertad sin ira. Acabó congestionado, pero mejor eso que el certamen de autobombo habitual en estos foros, donde cada portavoz compite por despertar el reconocimiento de Rajoy, o por despertarle a secas. A media tarde incluso se agradece la sutileza de Rafa Hernando: «Otros están ahora en una plaza de toros a botellazo limpio y dispuestos a sacrificar a un niño en un cruento juego de tronos». Cualquier día lo ficha el Rayo y lo rechaza su afición.

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11 febrero, 2017 · 11:44

¿Ven a Rajoy preocupado?

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La viva imagen del estrés.

Cuando llegamos al hemiciclo y no vimos a Errejón en su escaño, todos pensamos que lo habían encerrado en el lavabo y que Mayoral le estaba haciendo la autocrítica con su enorme pañuelo palestino. Quia: solo llegaba tarde. En el día después de su discrepancia poco holandesa con el compañero secretario general tocaba exagerar la nota de normalidad. Incluso de mutua admiración: Errejón aplaudió con ganas la interpelación de Iglesias sobre la subida de la luz -y fue una pregunta bien preparada, con propuestas de un intervencionismo disparatado pero al menos no completamente demagógicas- y don Pablo aplaudió la pregunta de su número dos sobre la pérdida de puestos de España en el índice de Transparencia Internacional. No da para un Príncipe de Asturias de la Concordia pero algo es algo. Diputados de todos los partidos se daban a la tertulia: ¿sobreactuación o rencor sincero? «Yo lo vi todo y había mucho teatro. En el escaño, que es territorio neutral, con tantos fotógrafos gratis… Y lo han conseguido: solo hay que ver las portadas de los periódicos», opinaba un ministro. Porque Podemos es ya como el reality de anoche: un comentario socorrido en la oficina del que pueden participar lo mismo el jefe que el becario. «La cosa está difícil, pero no hay que dramatizar», trataba de matizar la propia Irene Montero, testigo privilegiada. Pero la impresión general es que la pelea interna lastra ridículamente su tarea de oposición: los acuerdos del bipartidismo les cogen con la pólvora mojada en lágrimas adolescentes.

Sorprendió la agresividad de Rivera contra Rajoy a propósito del saqueo de las cajas (41.000 millones), para el que pide una comisión de investigación. «Dejen de meter la basura debajo de la alfombra: ya huele». Es la cuña que ha encontrado el líder centrista para abrir hueco entre PP y PSOE. Don Mariano no se dio por ofendido y recordó a su socio que la reestructuración bancaria se ha completado con éxito. Manzanas traigo. Más incisiva estuvo Soraya con el monotema de Tardá, que debería preguntar por la industria de la butifarra hasta que termine de esfumarse la polvareda levantada por Vidal, el Snowden del Procés. La vicepresidenta no dejó pasar el balón y remató a placer, abonando el terreno para su comparecencia de la tarde con Arrimadas. En C’s se afronta la asamblea con marianil tranquilidad, aunque escoger Coslada para oficializar el giro liberal no entusiasma a algún dirigente partidario de mayor glamour.

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2 febrero, 2017 · 12:47

Corre, Patxi, corre

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«Mira, mejor ya voy yo».

No discuto que el populismo haya contaminado el lenguaje político, con sus empoderamientos y sus oligarquías. Pero su efecto alcanza mayormente al patio mediático. La escuela política realmente influyente es la marianista, y en ella se forman a diario y de incógnito los ambiciosos de España para titularse en maquiavelismo tranquilo. El marianismo es un movimiento afásico que no acuña términos felices ni marcos conceptuales de debate, pero cuyo influjo sobre la estrategia partidista resulta ya abusivo. Así como hay escritores para escritores, don Mariano es un político para políticos, más que para el gran público. Lo prueban los candidatos al trono de Ferraz que hasta la fecha, con el partido acechado por la descomposición y la disidencia royendo a su competidor, han imitado la técnica marianista de la dilación con el escrúpulo del buen alumno.

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El bueno (Gallardón), el feo (juez De la Mata) y el malo (padre de Nadia) en La Linterna de COPE

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16 enero, 2017 · 12:35

Aznar y los campeadores

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Los campeadores.

Hay un hastío en la paz que justifica las ansias de batalla. Hesíodo creía que los hombres se mataban entre sí cada vez que la madre Gea se sentía demasiado poblada: la guerra como dieta de enero de la Tierra. Los mitógrafos de hoy trabajan en los medios, y tras un par de años de bulimia electorera padecen ya el síndrome de abstinencia de la estabilidad, que es un coñazo. A la desesperada huronean disidencias y cuando las encuentran las miman para que ningún partido se quede sin su crisis, a cuyos minuciosos relatos contribuyen los propios políticos con el antiguo entusiasmo de Caín. Era el PP el único a salvo de titulares agónicos desde el restablecimiento de la pax mariana, cuyo blasón debería representar a un gran oso celta abrazando a todos sus opositores en un ancho regazo socialdemócrata. La fuerza constrictora de ese abrazo se mide además por el estallido de la burbuja de los politólogos, quienes con tanta regularidad como alegría nos entregaban sus irisados pronósticos. Ya no hay pactómetros ni sondeos de voto ni fraseología de campus complutense. Hay que hacer algo o moriremos de aburrimiento contando cómo cuatro partidos españoles dirimen civilizadamente sus diferencias en las instituciones y ejercitan la responsabilidad en la negociación multipartita de propuestas de ley.

De semejante infierno ha venido Aznar a rescatar a la prensa. Aznar es oro mediático: con él vivía la derecha más orgullosa y contra él fluía más libre el odio de la izquierda, pues hay que ser muy retorcido para odiar a don Mariano. Aznar funciona muy bien como supervillano y al mismo tiempo se le invoca como al Cid en Valencia: flamígero y restaurador. Que la liquidez ideológica del marianismo acabaría despertando la nostalgia del absoluto aznarista podíamos preverlo; a lo que no nos acostumbramos es a la falta de memoria del personal, empezando por la del mismo Aznar, que ya no recuerda sus cesiones al nacionalismo, sus viajes al centro y su perfecta asunción de la moral pública del felipismo, aborto incluido. Y nosotros le entendemos, porque gobernar un país grande y diverso es difícil. Pero lo cierto, atendiendo a su ejecutoria y no a su caricatura, es que el pedigrí derechista de Aznar es tan genuino como el tono azabache de su pelazo.

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13 enero, 2017 · 18:17

De la marmota al camaleón

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Donde no hay Mariano, Soraya ‘rules’.

Que empiece el invierno es un pretexto tan bueno como otro cualquiera para fumarte el último Pleno del año. Eso pensarían los diputados culpables de que el Hemiciclo pareciera ayer la presidencia de honor del PP: una pura vacante.

Flotaba en el ambiente una inminencia de maletas, la morriña de circunscripción del parlamentario de provincias. «Es que mi casa da al mar», suspiraba la gallega Yolanda Díaz, que para eso es de En Marea. Por no estar no estaba ni Papá Noel, rol que compete a don Mariano (en Nueva York) desde que falta Cañete y desde que los líos de la política le clarean la barba de más.

No se entiende que Bescansa reproche a la vicepresidenta que el Gobierno se conduzca como si conservara la mayoría absoluta. Igual les funciona como consigna para la tele, pero los hechos -Lomce, salario mínimo, pronto la ley Mordaza, ayer mismo el bono social para impedir los cortes de luz a los insolventes- prueban que el paquete legislativo que está inaugurando el segundo mandato de Rajoy no figuraba precisamente en su programa.

Escandalizarse de que PP y PSOE se entiendan es fulanismo de patio de colegio. Lo relevante es la letra ideológica de la ley que resulte de esa cooperación. Y esa letra, se mire como se mire, es socialdemócrata, y no sólo en economía. Cuando Isabel Rodríguez (PSOE) o Aitor Esteban inquirieron a Catalá por la memoria histórica –Iglesias aplaudió-, el ministro informó de que el mapa de fosas actualizado por sus funcionarios ha recibido 90.000 visitas este año, o de que en Sevilla se les ha restituido el honor a 313 presos políticos. Y no cierran Casa Pepe porque es un negocio privado, como lo es la serie sobre Serrano Suñer que tiene al antifascismo de guardia al borde de armar un maquis en Telecinco.

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22 diciembre, 2016 · 11:04