Archivo de la etiqueta: populismo y otras hierbas

La crisis restituyente de Carmen Calvo

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Consenso.

Aún es pronto pero ya se espesa el calor en el hemiciclo. Han intervenido el presidente y el líder de la oposición, el vicepresidente y el secretario general, la portavoz parlamentaria y la vicepresidenta Calvo. Pero Calvo todavía no ha dicho su última palabra. Ni siquiera sospecha que la posteridad se ha citado con ella esa mañana para llevarla al olimpo del lapsus parlamentario, para encaramarla a lo más alto de la liga de los anacolutos extraordinarios. Sus señorías se debaten entre el aplauso automatizado y el tedio interior cuando Espinosa de los Monteros toma la palabra y pregunta a Calvo si piensa el Gobierno hacer algo por restituir la credibilidad de las instituciones desde que Sánchez llegó al poder. Entonces sucede. Calvo se pone en pie para responder, pero lo hace demasiado rápido: se olvida la sintaxis en el escaño como si fuera el bolso de Soraya. Y desasistida de toda lógica, huérfana de sujeto y predicado, responde: «No se puede restituir lo que no ha existido». Ovación cerrada de la bancada socialista al destape antisistema o crisis restituyente de la dos del Ejecutivo.

La anécdota encierra categoría: quizá sea el lapsus la única forma de autocrítica que el sanchismo nos permitirá conocer, de igual modo que la rectificación es su camino más seguro hacia el acierto. Pero lo peor no es el nivel oratorio al que una nación desciende cuando las palabras de sus representantes no logran corresponderse con sus pensamientos, sino el hecho de que esas mismas palabras vuelen emancipadas de cualquier compromiso con los hechos.

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24 junio, 2020 · 17:36

Manolo y Anna

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España.

Dos temores atávicos gobiernan la opinión pública en España: el miedo a que te llamen facha y el miedo a que dejen de considerarte de izquierdas. Parecen el mismo miedo pero no lo es, porque el primero se combate sacrificando la razón y el segundo sacrificando la valentía.

El primer arquetipo es Manolo, español de orden, conservador por inercia, votante automático del PP, propietario de un Land Rover diésel con el que sale a cazar cuando puede y asiduo a una timba semanal de póker donde no faltan el cubata, el jamón y los chistes verdes. Le gusta la Constitución y tararea el himno en los partidos. Se ha pasado toda la vida siendo Manolo sin traumas, pero hoy percibe el creciente desprecio de la oficialidad a su forma de vida. Entonces surge un astuto partido que le susurra no solo que la manolidad es legítima, sino además que la no-manolidad es propia de malos españoles. Ese partido dice cosas con las que Manolo antes no estaba de acuerdo, pero las acaba asumiendo porque le gustaría parecerse al líder de ese partido que, cuando es atacado, no se rebaja a explicarse sino que redobla la agresividad. Manolo ha hallado al fin la manera de espantar su miedo a no ser aceptado: salir al ataque de los que no son como él. Que el miedo cambie de bando. La sensación de viajar en esa espiral es embriagadora. Ahora sigue la política cada día a través de redes y chats.

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22 junio, 2020 · 9:50

Los dos Felipes

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Felipismo.

En España la preocupación se llama Felipe. Uno reina preocupado por lo que su familia de sangre hizo antes que él y otro sufre por lo que su familia de sigla está haciendo después de él. Se suponía que era Sánchez quien no iba a poder dormir en el camarote marxista, pero la premisa del insomnio es tener una conciencia que remuerda y un plan que vaya más allá de la votación parlamentaria de esta semana. El Rey y el presidente de la república si la hubiera comparten angustia con todos los españoles que leen las previsiones del Banco de España, pero cada cual se angustia a su manera.

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15 junio, 2020 · 10:50

No hay dinero ni para crispar

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Tinglado.

Para compensar que el fútbol ha vuelto con las gradas vacías, al Congreso han regresado los aplausos de bancada. El decibelio gregario es un marcador decisivo para calibrar el estado de ánimo de los grupos o tribus parlamentarias. Así sabemos, por ejemplo, que la bancada del PSOE aplaude con más ganas a Pablo Iglesias y a Marlaska que a cualquier otro, incluido el jefe del tinglado o presidente del Gobierno. A Iglesias lo aplauden por el turbio placer de la agresividad, ese jugador destructivo que uno quiere siempre en su equipo, porque contra el PP nadie frunce el ceño como él; a Marlaska, por la pulsión de la piedad y el desagravio, porque urge aparentar que lo suyo ya pasó.

Sánchez se cargará a su pararrayos de Interior cuando no le quepa una descarga más, pero nadie le quitará la ovación que cosechó cuando replicó a Macarena Olona, que había aludido a un bochornoso episodio acaecido en Bilbao hace 20 años en el que arraigaría el odio de Marlaska a la Benemérita: «Sea valiente y diga lo que hice o dejé de hacer. Hace mucho tiempo me libré de la dictadura de la mirada ajena, pero también de los silencios». Primer mandamiento del populismo: lo personal es político. Segundo: cuando hayas perdido la razón, inténtalo con la pena. Estos dos mandamientos se resumen en uno: camuflarás siempre tu brutalidad de cursilería.

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12 junio, 2020 · 9:44

La hoguera de las identidades

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Fascismo ante una estatua antifascista.

Hemos visto a las conciencias más comprometidas de Occidente vandalizar el monumento a Churchill en Londres y amenazar el de Lincoln en Washington después de que las estatuas de Fray Junípero aparecieran decapitadas en California. Si yo tuviera que escribir un libro sobre el espíritu de nuestro tiempo, elegiría esta anécdota para elevarla a categoría moral. ¿Qué significa que los adalides más contrastados de la libertad sean víctimas de la purga retrospectiva de sus compatriotas?

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9 junio, 2020 · 14:14

No odiéis a Sánchez

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Torrentismo.

Ya me gustaría no escribir sobre Sánchez, ocupación menestral que da una pena que tizna cuando estalla según Miguel Hernández. Pero no a todas las generaciones les es dado atestiguar la transformación de su democracia en un comedero de patos, encabezado por el Gran Cormorán.

El mecanismo mental de Sánchez no es más sofisticado que el de un chupete: es un niño que tiraniza a los demás para satisfacer su capricho y que desconoce cualquier noción de responsabilidad. Pero por si se me escapara algo me he puesto a ver la serie que le recomendó a su compay Iglesias, Baron noir. Esperaba encontrar maniobras políticas de una diabólica sofisticación, pero me he encontrado con una serie llena de ingenuidad por comparación con el brutalismo institucional del caso Marlaska, sin ir más lejos. En Baron noir, de hecho, los ministros de izquierdas dimiten cuando la mierda rebosa la bañera. La serie es de 2016 y se nota: el partido socialista francés aún existía y Trump aún no había enseñado a los líderes-niño de este mundo que los límites son para los perdedores.

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6 junio, 2020 · 15:39

Iglesias, Pablo

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Celebrity comunista.

Iglesias Turrión, Pablo Manuel. Político español, Madrid 1978. Nació el año de la concordia constitucional y en la misma cuna se lo tomó como un ultraje. Hijo único, mimado por sus padres, luz de su vida, fuego de sus entrañas. La lengua emprende un largo viaje desde las brumas obreras para bautizarlo: Pa-blo-I-gle-sias. Pronto se sintió predestinado. Le habían puesto nombre de fundador, así que debía encontrar algo que fundar. Su adolescencia fue tan intensa que no pudo superarla. Ahí sigue, la coleta blanca, rememorando aquellos años de tierno fanatismo en que sopesó entrar en el seminario de Soria. Pero le gustaban demasiado las mujeres, así que buscó la vía para limitar la libertad y la propiedad ajenas sin dejar de disfrutar de las propias: ingresó en la iglesia comunista.

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31 mayo, 2020 · 22:13

Luto oficial por los vivos

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Precursor.

Debemos ser agradecidos con la calidad del debate parlamentario al día de hoy, porque su recuerdo infundirá ternura comparado con el nivel que alcanzará mañana. Cada día que pasa España se desliza un poco más por la pendiente gelatinosa de la polarización. Su desembocadura es una ciénaga tan infame como familiar, donde dos españoles eternos se matan entre sí. La gente ha sido golpeada por la muerte y ahora lo está siendo por la ruina: la primera causa un dolor que paraliza, pero la segunda añade la indignación que moviliza.

Otoño verá el estallido de movilizaciones urgidas por la primera miseria. El miedo y la ira volverán a cotizar muy alto en el mercado de la demoscopia y los partidos, por su propia naturaleza, correrán a atizarlo más para disputarse una subida en las encuestas. Pronto la única diferencia de la España poscovid con la de los años 30 será que hoy la vida humana se ha revalorizado tanto desde entonces que de momento no puede liquidarla un virus ideológico, sino uno estrictamente biológico.

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27 mayo, 2020 · 17:27