Archivo de la etiqueta: La sombra de Caín

Patria y balón

El politólogo y su herramienta.

El politólogo y su herramienta.

Se sobrevive al parón de selecciones como a la Navidad en familia. Con alivio siempre, con un pleito por divorcio en el peor de los casos y rara vez con la vajilla intacta. Del último jolgorio federativo han venido rotos un jarrón Ming, que es el muslo izquierdo de James, y una fuente de porcelana fina, que es la fascia plantar derecha de Danilo. Y el madridismo está cabreado, claro. Se conoce que no bastaba con infligirnos el castigo visual de La Roja, cuyo juego ha pasado de aburrir a las ovejas y vaciar el más patriótico de los campos a proyectarse en los establos, de modo que las vacas, atendiendo al tiquitaca delbosquiano, segreguen la leche ya desnatada.

Así que el Madrid, cuya misión divina consiste precisamente en arrancar a los terrícolas de la depresión en que los sume cada parón de selecciones, afronta su cometido estelar mermado por el capricho de unos señores federativos que seguramente no vean ni los partidos que organizan: la hora del amistoso los encontrará en un spa pagado con la facturación del pestiño.

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12 septiembre, 2015 · 10:41

El discreto encanto de Manuela Carmena

Atlanterra sí nos representa.

Atlanterra sí nos representa.

Repito que entiendo que la izquierda radical censure las vacaciones pequeñoburguesas de Carmena en Cádiz, pero no que lo haga la derecha.

-No se critica que se vaya de vacaciones, si es con su dinero, sino la hipocresía de la izquierda caviar.

Bien. Es cierto que a Aguirre le filtraron su aristocrática renta -ridícula, coincidiría Soria, en comparación con un sueldo Ibex- en vísperas de las elecciones para azuzar el odio de clase a una Sissí de Malasaña, pero la maniobra es clásica en la izquierda y se cuenta con ella para mal… y aun para bien. La envidia es el principio activo de la revolución, pero también despierta el deseo de emulación y emprendimiento que obra el ascenso social del pobre. Alberto Garzón afirmó en el debate sobre el rescate a Grecia: «Esta crisis no la ha traído el comunismo, sino el capitalismo». Y es cierto: el comunismo trae cosas peores que una crisis. Pero además, el comunismo lo trae el capitalismo, al modo en que el divorcio lo trae el matrimonio. El comunismo es el fracaso de la pedagogía liberal, el momento garrafal en que un pueblo envidioso decide que si no follamos todos, la puta (o sea, la libertad) va al río.

Por eso la derecha burguesa debería estar satisfecha de ver a Carmena en un resort. Por la sencilla razón de que supone la victoria patente del estilo de vida burgués sobre cualquier trasnochada tentativa revolucionaria. Bienvenidos a la realidad, utópicos. Que en ese mismo enclave gaditano veranee hace años Jaime Mayor Oreja confirma el feliz estrechamiento de los polos ideológicos en torno al centro capitalista liberal. Goya se va quedando sin duelistas de garrote.

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21 agosto, 2015 · 13:00

El pontificado de Arturo I

El sermón de la montaña de Montjuich.

El sermón de la montaña de Montjuich.

«Un poble que oblida el seu passat, les seves arrels, no té futur. És un poble eixorc». Con esta frase pronunciada en paraguayo («Un pueblo que olvida su pasado, sus raíces, no tiene futuro. Es un pueblo estéril») enrolan al Papa Francesc en el 27-S unos meapilas estelados que se hacen llamar Cristianos por la Independencia. Además de cristianos se confiesan católicos, lo cual termina de rizar la originalidad de la maniobra, pues si el cristianismo debió su éxito histórico exactamente a la universalidad de su mensaje -el primer credo sin clases, sin razas, sin patrias-, la propia palabra católico significa, en griego, «a través del todo». No a través de una parte, con agencia tributaria propia. Los primeros cristianos, dice el Nuevo Testamento, todo lo ponían en común. Y Francisco, con su frase, tan solo copiaba a Juan Pablo II cuando en Galicia reivindicó las raíces cristianas de Europa, cartografiadas por el Camino de Santiago.

Hecha esa salvedad etimológica y teológica, lo cierto es que beatería y nacionalismo mezclan tan bien como el caudillaje de España y la gracia de Dios en las pesetas de Franco Bahamonde. Todo el obsceno anacronismo, toda la cejijunta regresión que encarna el Prusés relumbra en esta hojita parroquial que predica a los cristianos catalanes la buena nueva del providente Arturo y su santa asamblea: la Iglesia de Junts pel Sí de los Últimos Días de Septiembre, cuyos misioneros han de reunir el trono y el altar en la mejor tradición de Carlomagno. Completan el belén indepe dos monjas nada metafóricas, Forcades y Caram, varias clarisas vocacionales de la sociedad civil-religiosa e incluso alguna rendida hagiógrafa del profeta, que no pontífice, pues pontífice es el que tiende puentes, no el que los rompe. Sólo falta el Frente Judaico Popular preguntándose qué han hecho por nosotros los españoles.

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20 agosto, 2015 · 12:39

Simpatía por Iglesias

"Qué lúser estás hecho, Alberto".

«Qué lúser estás hecho, Alberto».

Repasa uno este verano la historia de griegos y romanos y constata que en materia de poder no hemos sido capaces de inventar un solo vicio. ¡Qué envidia de Tucídides o Livio, que pudieron hacer la crónica política de su país sin que nadie les pisara los temas! El entusiasta de Juego de Tronos que añada a su militancia HBO una cierta curiosidad intelectual y se aventure en los estertores del siglo de Pericles, o en las intrigas sangrientas que sucedieron a la pax augusta, comprobará que el tal Martin no es como mucho otra cosa que un hábil sastre de tramas ya sucedidas. Miento: creo que en ningún episodio hemos visto a un rey que, tras matar a su mujer embarazada de un patada abortiva en el vientre, en un acceso de nostalgia se case con un joven cuya cara le recuerda a la difunta, y al que castra para asemejarlo aún más. El tipo se llamaba Nerón. Los romanos comentaron al enterarse: «¡Ah, si su padre hubiese hecho lo mismo…!».

De todas estas historias, gracias a las cuales he sobrellevado ese penoso trance de bajar a la playa que nos impone un tétrico mandato de felicidad social, me ha divertido especialmente la breve experiencia bélica del poeta Horacio. Nuestro Quevedo comparte con Horacio hasta sus achaques, y desde luego su talento satírico. Pero Quevedo tiró de espada siempre que pudo con tanto arrojo como vocación, mientras que Horacio encarna el paradigma del intelectual purista, que no arriesga ni se mancha, parapetado en su severidad virgen de acción.

Se encontraba Horacio en Atenas estudiando y allí coincidió con Bruto, que por entonces ya había hincado el puñal miserable en su genial padrastro y combatía a su legítimo heredero, Octavio. A Bruto le cayó en gracia aquel joven de aguda labia y le concedió por las buenas el mando de una legión. Se comprende con ese criterio que Bruto perdiera la batalla. Se vio el sensible Horacio en el fragor de la pelea, tiró yelmo, escudo y espada y echó a correr de vuelta a Atenas, donde se puso a componer una exaltada pieza sobre la necesidad de dar la vida por la patria.

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18 agosto, 2015 · 15:53

La tabarra constitucional

Wilfredo el Velloso muriendo antes que pagar impuestos.

Wilfredo el Velloso muriendo antes que pagar impuestos.

Mientras usted se tiende felizmente al sol, un comité de sabios salido de un casting de Ferraz se quema las pestañas sobre legajos de jurisprudencia comparada para cerrar de una santa vez el mapa de España. Hay que agradecer al PSOE esta vigilia constituyente que afianza su hegemonía en la izquierda española, pues sus sabios trabajan mientras Iglesias Turrión huelga en su cabaña roussoniana. Pero ya dice ‘Kichi‘ que Podemos es un estado de ánimo, y no hay estado de ánimo que predisponga a nadie a redactar una Constitución.

Si un desfile militar, donde al menos pueden verse armas chungas y ropa vistosa, le parece a don Mariano un coñazo, podemos imaginar lo que le parece redactar constituciones. Y sin embargo dicen que ha aceptado abrir el melón del 78 -en realidad dijo lo de siempre: «Yo no me niego a hablar de una reforma»-, y hasta es posible que lo haga si revalida el cargo. ¿Aceptará en ese histórico trance el criterio de los sabios de Ferraz, que propugnan el reconocimiento de la «singularidad catalana»? Federalismo asimétrico, como inteligencia emocional o elegancia veraniega, es otro de esos oxímoron que cuajan exclusivamente por reiteración, no por congruencia. En romance, lo que se pretende es callar la boca así sea por un lustro a los del tabarrón identitario del nordeste con un periódico fajo salido de los bolsillos del resto de los españoles. Que ahí, en la pedestre aspiración de que la pela se quede en mi tribu y los del sur que se jodan, por pobres, es donde concluye toda la odisea diferencial del fenicio desembarcado y la peluda alcurnia de Wilfredo el Velloso.

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17 agosto, 2015 · 17:45

Ruta Quijote VIII: Serán ceniza, más tendrá sentido

La cripta de los Bustos, mis ancestros manchegos, donde yace don Francisco.

La cripta de los Bustos, mis ancestros manchegos, donde yace don Francisco.

En Villanueva me aguardaba una sorpresa heráldica. Yo sabía que aquí estaba enterrado Quevedo, pero desconocía que reposara en la capilla de mis antepasados. Los Bustos, familia pudiente en todo el Campo de Montiel, de aficiones literarias y querencia al mecenazgo, acogieron a don Francisco en vida muchas veces, prestándole culta compañía que lo resarciera de sus amargos líos con la Corte. A unos pocos kilómetros de aquí se encuentra la finca de Torre de Juan Abad que el poeta heredó de su madre, desiertos a cuya paz confesaba retirarse el mayor sonetista de nuestra historia.

Resulta asimismo que los Bustos compraron la posada de un Juan de Vargas, caballero de cuantía, en donde tengo la fortuna de hospedarme y practicar un cierto delirio identitario. La calle se llama Cervantes, claro, y en su trazada se concentran los monumentos más sugestivos del pueblo. En su origen está la plaza, con el ayuntamiento, las terracitas para la caña y la iglesia de San Andrés, que guarda la capilla bustiana; y en ella, protegida por un rectángulo de cristal que transparenta la bajada a la cripta, se ilumina la urna funeraria del genio. Me guía hasta ella Inés, encargada de la oficina de turismo y quevediana hasta lo temerario: de mutuo acuerdo decidimos correr la luna de la tumba, que pesa casi tanto como mi cámara de fotos. En el momento exacto en que cede, con un ligero chirrido, aparece el cura. Inés se va hacia don José Luis muy sonriente y le explica que hago un reportaje. A don José Luis le parece estupendo y se ofrece a encender las luces de la nave central. Con su bendición e indulgencia, por tanto, desciendo los seis escalones de la cripta y me paro frente al cofre metálico, ornado con la cruz de Santiago y rotulado con el nombre del ilustre inquilino. Huele intensamente a moho, y hace frío.

Pasó con este cuerpo un poco lo mismo que con el de Cervantes. En su testamento pide Quevedo ser enterrado con el hábito de Santiago y sus dos espuelas de oro en la iglesia de Santo Domingo, en cuyo convento -que ahora visitaremos- pasó sus últimas semanas. Pero el vicario de San Andrés estimó que era barata sepultura para tan conspicuo difunto: desoye escandalosamente la voluntad expresa de Quevedo y arrima el ascua a su templo con la cooperación necesaria de los Bustos, que ceden encantados su capilla. Pero en el siglo XVIII se remueve el enterramiento y los restos del escritor quedan mezclados con los de un osario común. Para entonces hacía mucho que ya habían profanado la tumba para robar las espuelas de oro. Esto de andar toqueteando fémures se ve que es una costumbre muy nuestra. Aquí no lo dejan a uno tranquilo ni fiambre. Total, que tuvo que venir el mismo antropólogo forense que contrataría luego Ana Botella para individualizar -con mayor grado de certeza que en las Trinitarias- un puñado de huesos quevedianos, que fueron reunidos en esta urna de metal para su venerable exhibición y descanso eterno. Hasta que alguien decida que lo que hay que hacer es llevarlos a Tokio de gira o fumárselos en pipa de kif.

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10 agosto, 2015 · 12:40

Que vienen los literales

Las manos de la literalidad tomando el rábano por las hojas.

Las manos de la literalidad hispánica tomando el rábano por las hojas.

Algunos alcazareños se me han cabreado tras leer el capítulo que a su pueblo dedica mi serie quijotesca. Sabía que ocurriría, porque conozco bien el localismo irreductible del español, impasible ante la destrucción programada de su nación pero capaz de levar milicias populares contra el temerario que les toque la cuna. La razón de que Cataluña no vaya a independizarse de España es que nadie, ni en Castelldefels ni en Rota, sabe muy bien de qué habla cuando habla de España. El enemigo es un puro espectro burocrático. Otro gallo cantaría si Mas dirigiera sus aspavientos contra La Puebla de Almoradiel, o contra Ribadesella, o contra Caravaca de la Cruz. Ahí sí iba a tener esa guerra con la que fantasea. Pero con palos y piedras.

Esta susceptibilidad disparatada en lo tocante a la patria chica se le revela a cualquiera que insinúe que Santa Coloma de Alcafrán no es la viva imagen del edén en su estación florida. En nuestra idiosincrasia jamás cuajó un patriotismo nacional homologable a Europa -ni espadón ni acomplejado-, porque su plaza sentimental estaba ocupada por un demencial instinto terruñero, herencia terca de reinos levíticos y taifas estancas. España es así, y si parece unirse en los mundiales es solo porque nos permite mandar una cámara a Fuentealbilla a ver cómo lo vive el paisanaje de Andrés.

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5 agosto, 2015 · 11:04

Alcaldes de Altamira

Sima de los Huesos.

Ascensor evolutivo de la especie detenido.

Enternece que se les llame nueva izquierda cuando sus primeros dos meses de poder los retrotrae aproximadamente al estadio magdaleniense de la evolución, cuando nos empoderábamos pintando bisontes en el techo de Altamira. Y no nos referimos ahora a lo rupestre de su indumentaria (aunque al parecer Kichi se ha comprado ya su primer traje, y no sé por qué el Ibex no ha repuntado de gozo celebrándolo), ni al escaso refinamiento de su protocolo y dicción, ni a que se muevan en bici, lo que no deja de ser un alarde tecnológico respecto de la mula; sino al hecho entrañable de que los Kichi, Colau, Carmena, Ferreiro o Ribó se empeñen en gobernar en un plano puramente simbólico, altamirano, infantil. Una cabecita real en una caja, un consistorio que abre su balcón al pueblo, unas pellas traviesas en la misa del patrón, un callejero por renombrar.

Si la derecha descuida o ignora el principio empático del genuino liderazgo, nuestro populismo zurdo sustituye directamente la gestión por el gesto, el futuro por la nostalgia, la representación por el revanchismo y -pronto- el equilibrio presupuestario por el regadío ideológico. Programa este compartido por Artur Mas, en quien el chamán enajenado se ha impuesto al tecnócrata resentido de un modo ya irreversible. Que su lista de país integre a burgueses acomplejados y a antisistema con ambición en un mismo delirio identitario no puede escandalizar a Duran: nacionalismo y populismo casan tan dulcemente como tres por ciento y concejal de CiU.

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Cortesía de Arcadi Espada

Cortesía de un lector de La granja humana

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