Archivo de la etiqueta: La España que ora y que bosteza

«La ironía total lleva al nihilismo»

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El clasicismo aporreando al tertuliano-centauro. Museo de Historia del Arte, Viena.

La entrevista tuvo que hacerse en tres sesiones, en tres bares de tres hoteles de Madrid, pues coincidió con la publicación en El Mundo de una conversación con Montoro, con firma en un recuadro del entrevistado, y, claro, durante tres días su móvil no paró de echar humo: llamadas de la redacción, llamadas del ministerio, llamadas de las televisiones… Sirva lo anterior no como composición de modo ni de lugar ni de tiempo, en todo caso de personaje: Jorge Bustos, un periodista que lo mismo es capaz de un scoop que hace moverse el suelo del partido en el Gobierno que de llegar al punto final de una columna sin esfuerzo aparente, que de frecuentar las tertulias del prime time sin parecer un tertuliano, que de estrenarse como autor -y aquí va la razón de esta entrevista- con un libro de ensayo. Un libro que huye del recurso facilón del refrito recopilatorio, del manual de autoayuda del que solo se alimenta de galletitas chinas y de frases de almanaque, del comentario a mil fotos en blanco y negro de Steve McQueen y Audrey Herburn, del relato nostálgico de uno que aprendió a escribir en los cuadernos de caligrafía Rubio. La granja humana, en fin, lecciones amenas de Filosofía -y de Política, y de Literatura, y de Sociología…- profunda.

 -Quien llegue a su libro por sus columnas y, al revés, a sus columnas por su libro, ¿se llevará una sorpresa o verá en el trayecto una lógica continuidad?

-No debería llevarse una sorpresa, creo. El libro pretende conectar con el género canónico del ensayo, de más aliento que la columna, y la columna es, a su vez, un subgénero del ensayo. El resultado de esos dos vectores son los ensayitos de tres o cuatro páginas de los que está compuesto el libro, en el que he tratado de huir de cierta tendencia al academicismo aplicando el tono ligero del columnista pegado a la actualidad.

 -¿Cree haberlo logrado?

-En un primera versión del libro no. Porque cuando me llaman para hacerme el encargo, enseguida pienso en Ariel como la gran editorial del mundo académico y fijo en mi cabeza un lector ideal al que me quiero dirigir, un catedrático campanudo cuya aprobación debo merecer. Cuando enseño en Ariel lo que llevo escrito, me dicen que lo rehaga. En su momento, me cabreé bastante. Pero ahora entiendo la labor benéfica del editor.

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18 noviembre, 2015 · 12:15

Oración en París

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Exvotos a los pies de uno de los restaurantes tiroteados.

En el cruce entre las calles Bichat y Albert, a los pies llagados de dos restaurantes contiguos -Le Petit Cambodge y Le Carillon-, los parisinos han improvisado un atrio con velas, flores y folios preñados de malos versos, que suelen ser también los más sinceros. A este cruce sagrado los ciudadanos de la laica República acuden temblando para volver a ligarse con los muertos, que eso significa religión. Vi ayer a una chica rubia llorar en silencio sobre el hombro de su novio. A un africano añadir deprisa (pudoroso, casi furtivo) otro ramo al cerro de rosas y crisantemos. A un oriental prender un cirio y juntar las manos. A un joven tatuado pedir con una camiseta la fraternidad entre las tres religiones del libro. También los vi hacer fotos, pero no ‘selfies’: sospechaban que un borrón de vanidad profanaría este pedazo de acera ardiente. He aquí el rebaño europeo, las buenas ovejas de Occidente.

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17 noviembre, 2015 · 10:49

Odiar a Amancio

Amancio, preocupado por sus haters.

Amancio, preocupado por sus haters.

No odiamos a Amancio Ortega porque esté podrido de millones, acaudalado hasta el límite de lo concebible. Es cierto que en España siempre hubo poco dinero y de mala calidad, y en este triste hecho cifraba Camba nuestra arraigada ‘plutofobia’. Y sin embargo el español ha aprendido ya a tolerar fortunas quizá más modestas pero igual de obscenas a condición de que sus propietarios se dediquen al fútbol o a la canción, lo amasen en la montaña de Hollywood o en el valle de Silicon.

No lo odiamos porque haya coronado Forbes sin mediar apellido noble, herencia ingente o braguetazo lucrativo. Aunque su historia es demasiado americana, e incómoda particularmente a la mente reaccionaria del español colectivista, devoto del reparto, incapaz de mirar sin sospecha toda iniciativa privada, monaguillo paranoico de un solo versículo que reza que nadie se hace rico trabajando. Este espécimen tan nuestro piensa así en defensa propia, porque si pensara de otro modo tendría que contestarse, desde la misma barra del bar en que odia, por qué él no es rico y otro plebeyo sí. Tampoco lo odiamos por el fuego moral que se apodera de nuestro táctil corazón al imaginar a los niños costureros de Bangladesh, pues tuiteamos esa misma indignación desde aparatos compuestos en Asia no precisamente bajo convenio sindical. Tenemos industrializada la solidaridad a distancia, pero cuando Ortega entrega unos millones a Cáritas o a la sanidad pública protestamos «¡caridad, caridad!» como las barbudas triunfantes de Brian clamaban, piedra en mano: «¡Jehová! ¡Ha dicho Jehová!».

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27 octubre, 2015 · 11:26

Español, perdonadme

El carnero de la Legión se llama Pablo. Nadie extrañó a su tocayo Iglesias.

El carnero de la Legión se llama Pablo. Nadie extrañó a su tocayo Iglesias.

El autoodio español alcanza tal refinamiento con el correr frustrado de los siglos que ha devenido nota definitoria de nuestra identidad. Lo antiespañol es parte fundamental de lo español como lo es el castellano. Hay pruebas cotidianas, pero en días como ayer la esencia antiespañola desborda el vaso sentimental de España.

No nos referimos ahora a la rampante españolada que con sus pellas perpetraron Mas, Urkullu y Barkos, no por acostumbrada menos infantil. Ni al retorno al ‘postureo’ antisistema del demediado Iglesias, de quien hemos descartado demasiado rápido que se negara a asistir al desfile porque no le dejaban abrirlo, a lomos de una llama andina, ataviado como un Bolívar. O porque sencillamente no tiene traje, estadio político ya superado por Kichi. Sobre Colau, por piedad, callemos.

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Me entrevista mi generosa Anna María Iglesia por La granja humana

Comentario en vídeo para COPE del días después de la Hispanidad, y sus complejitos

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13 octubre, 2015 · 10:40

El atasco nacional

El motor del regeneracionismo.

El motor del regeneracionismo.

Atrapado en una caravana a la entrada de París concibió Julio Cortázar ‘La autopista del sur’, uno de los mejores cuentos que uno haya leído. Retenido en un atasco madrileño, por su parte, Pedro J escribió un tuit que hace zozobrar el régimen de doña Manuela, para empezar y, por extensión, el de don Mariano, pues cuando Madrid se atasca España entera se estriñe:

-Camino de completar en 1 hora y 20 el trayecto de la radio al periódico que normalmente hago en 15 minutos. Así se hunde un país.

Si la nueva política consiste en un paraninfo de barrenderos y una pancarta filosiria, ya nadie descarta que la regeneración orteguiana pase hoy por una brigada de agentes de movilidad de los que ni siquiera Aguirre logre escapar, más que nada por falta de espacio. Y sin embargo la conclusión de Pedro J es tan natural que ya la registraba Chaves Nogales en ‘La agonía de Francia’ (1941): «El automovilista que se ve obligado a permanecer quince minutos inmovilizado entre cuatro filas de autos por un embotellamiento adquiere inmediatamente la convicción de que el Estado que le gobierna ha fracasado en su función esencial, y en ese momento no le importa lo más mínimo su significación ideológica ni su destino histórico; lo que quiere, nerviosamente, angustiosamente, es que las ruedas de su auto puedan seguir rodando».

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Comentario en COPE sobre la entrevista (frustrante) a Pedro Sánchez

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6 octubre, 2015 · 10:40

Y si Cataluña rompe España, ¿qué?

Cubierta del libro digital coordinado por Cristian Campos y Paula F. Bobadilla.

Cubierta del libro digital coordinado por Cristian Campos y Paula F. Bobadilla.

[Copio a continuación, respondido, el cuestionario que Cristian Campos y Paula F. Bobadilla me enviaron para confeccionar su inteligente, divertido y urgente libro sobre el proceso independentista que nos atufa, un volumen de entrevistas donde se dice todo lo que hay que saber sobre Cataluña en la hora grave de la enésima charlotada. Imprescindible]

¿España roba a los catalanes más de lo que roba al resto de los españoles? ¿Debe tener límites la solidaridad de los catalanes con el resto de los españoles?

“España roba” ya es un predicado inválido. España existe, y como cualquier Estado europeo existe anudada por una trama histórica de lazos varios, de los afectivos a los futbolísticos, pasando por los fiscales. Los impuestos pagan la comida de las abuelas extremeñas y el techo de los huérfanos andaluces. Un madrileño debería estar orgulloso de contribuir más que un catalán a estos nobles fines. Pagar unos impuestos justos es el orgullo de un ciudadano ilustrado, como la avaricia del rico es una regresión a la barbarie feudal. La solidaridad tiene grados, claro: desde el heroico del santo franciscano al egoísmo del avaro nacionalista. El sensato término medio que negocien los representantes públicos, mandatados por todos los españoles, marcará el límite debido.

¿Es viable social, política, cultural y económicamente una Cataluña independiente?

En demostrar que no, se perderían varias generaciones que acabarían odiando a sus padres por su ruinoso egoísmo.

¿Es viable social, política, cultural y económicamente una España sin Cataluña?

En demostrar que tampoco, se perderían muchos años de revancha centralista cateta y estéril.

¿A usted le importaría que el idioma catalán desapareciera? ¿Por qué?

Boadella y Juaristi, que han tratado bastante bien sus respectivas lenguas vernáculas, han abrazado el darwinismo lingüístico y declarado que si catalán y euskera se diluyen en la koiné global en un futuro, qué se le va a hacer. También el dodo era un animal entrañable. Pero yo no soy tan racionalista. A mí me gustaría hablar todas las lenguas de España. Con todos sus acentos.

¿Y si el que desapareciera fuera el idioma español?

Pues lo mismo a escala amplia. Pero mi destino es la lengua castellana, como escribió el bilingüe Borges. El destino de otros 500 millones.

¿Y por qué no debería permitirse que los catalanes se independizaran si así lo desean mayoritariamente?

Porque el 90% de los catalanes constituyen un porcentaje todavía minoritario de españoles. A ver si nos enteramos: la Historia y la Ley dicen que yo soy copropietario, cosoberano de Barcelona como uno de Reus es copropietario del Barrio de Salamanca. Jurídicamente es así. Y es natural que todo español reaccione cuando pretenden expropiarle y segregarle. Que el sistema autonómico haya incurrido en deformaciones asimétricas es lo que hay que corregir en la Constitución, no acentuar aún más los privilegios de los españoles de primera que son por ejemplos los vascos y navarros gracias al cupo. La construcción europea debería aplastar todas estas zarandajas decimonónicas. De todos modos si 40 años de adoctrinamiento subvencionado no han podido cosechar más de un 40% de indepes, es que ese el techo de la estulticia, o de la mera codicia con coartada patriotera. Así que el paleto mezquino de Mas, si fuera en serio, perdería la guerra civil catalana que alienta simbólicamente contra los catalanes españolistas por puro número.

¿A usted le gusta España? Suponiendo que se le permitiera vivir con su mismo nivel de vida actual en cualquier país del mundo, ¿escogería España?

España le gusta a todo el mundo, desde un etarra a un hincha del West Ham. Por eso hay que decir que no nos gusta, del mismo modo que uno pasa 15 días en Nueva York y vuelve loando sus maravillas aunque haya vivido como un refugiado. El turismo no es ciego, y el papanatismo acomplejado del español es oceánico como la estupidez y el universo.

¿Por qué debería creerme que en una Cataluña independiente se respetarían los derechos de los españoles si en la Cataluña dependiente se ha multado a comerciantes por rotular su negocio en español?

Si es que no va a pasar nada, hombre. ¡Hablamos de Cataluña, la tierra del diseño, del postureo! Todo es una farsa para tocar a menos bocas y blindar el caciquismo local. Pero en fin, la respuesta histórica a la hipótesis es que quien pierde el respeto a la ley de instancias superiores, acaba perdiendo el respeto a los derechos de sus gobernados.

¿Es España algo más que un ente administrativo puramente instrumental? ¿Qué, en concreto? ¿Lo es Cataluña?

Todavía lo es, pero acarrea más complejos de culpa por su confortable sometimiento a Franco y su Una-Grande-Libre que cualquier otra nación moderna con parecidos traumas y errores históricos, como ha probado Raymond Carr. El patriotismo constitucional es un ente demasiado sofisticado para las entendederas nativas, que sin embargo tienen extraordinariamente desarrollado el terruñismo. En la España de la taifa eterna el patriotismo lo acapara mi pueblo. Por su pueblo el español mata. Por su Estado, psché. Cataluña, como taifa española, es lo mismo: ahí está el nacionalismo del Valle de Arán.

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21 septiembre, 2015 · 10:50

Tan cerca y tan lejos de la ‘terra’ prometida

Así rezan los gitanos del gueto de Gerona. Foto de Antonio Heredia.

Así rezan los gitanos del gueto de Gerona. Foto de Antonio Heredia.

El taxista duda cuando le revelamos el destino. «No suelo ir a la Font de la Pòlvora. Tengo entendido que han apedreado a compañeros. ¿No hubo allí hace poco una redada? Es que el coche es nuevo. Aunque la vez que fui me pagaron, la verdad…».

Finalmente accede a llevarnos y nos deposita en el Centro Cívico Onyar. Allí hemos quedado con Jaume Marsal, presidente de la asociación de vecinos del barrio más conflictivo de Gerona. Un gueto que lleva siéndolo desde que nació, en 1978, fruto de un plan de urbanización diseñado bajo el franquismo para acabar con el asentamiento chabolista que se derramó por la colina de Montjuïc desde los años 50. Varias décadas y muchas secciones de sucesos después, el barrio que elevó a Juan José Moreno Cuenca, El Vaquilla, a los altares del lumpen pop se lo reparten gitanos, portugueses y paquistaníes en un crisol imposible y sin embargo estable: estable en su marginalidad.

Es catalán todo el que vive y trabaja en Cataluña, sentenció el patriarca Pujol; así que los vecinos de La Pòlvora lo son siempre que logran colocarse de jornaleros gracias a un contrato municipal de siete meses. Pero a estos catalanes se les ve poco movilizados por la independencia. Aquí la lucha no se libra contra la opresión española sino contra la condena a una vida de trapicha o de alunicero, en el mejor de los casos.

«El [ex alcalde] Quim Nadal sí venía de vez en cuando por el barrio. El que hay ahora vino con su escolta un día, por la fiesta, y tardó un minuto en irse. No ha vuelto. Te pone 40 excusas, siempre está reunido. Y a Gerona, si eres de La Pòlvora, no puedes ir», afirma Jaume, que gana 40 euros al día recogiendo cartones en su camioneta y al que acaban de poner una multa de 200 euros que, obviamente, no puede pagar. «Le dan a uno ganas de ponerse a traficar, como el resto», sentencia.

Jaume compara al histórico alcalde socialista Joaquim Nadal con el nuevo: Carles Puigdemont, que ganó la Alcaldía para CiU en 2011 y la revalidó el mayo pasado. Puigdemont es, además, el presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia, título con el que el movimiento separatista viene a distinguir el papel desempeñado por Gerona, capital histórica del catalanismo. En ninguna otra ciudad catalana puede verse tal proporción de esteladas colgadas de los balcones… Hasta que te vas alejando del casco medieval y asciendes al arrabal de la montaña, donde no es que nadie cuelgue esteladas: es que no hay balcones.

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14 septiembre, 2015 · 11:49

Patria y balón

El politólogo y su herramienta.

El politólogo y su herramienta.

Se sobrevive al parón de selecciones como a la Navidad en familia. Con alivio siempre, con un pleito por divorcio en el peor de los casos y rara vez con la vajilla intacta. Del último jolgorio federativo han venido rotos un jarrón Ming, que es el muslo izquierdo de James, y una fuente de porcelana fina, que es la fascia plantar derecha de Danilo. Y el madridismo está cabreado, claro. Se conoce que no bastaba con infligirnos el castigo visual de La Roja, cuyo juego ha pasado de aburrir a las ovejas y vaciar el más patriótico de los campos a proyectarse en los establos, de modo que las vacas, atendiendo al tiquitaca delbosquiano, segreguen la leche ya desnatada.

Así que el Madrid, cuya misión divina consiste precisamente en arrancar a los terrícolas de la depresión en que los sume cada parón de selecciones, afronta su cometido estelar mermado por el capricho de unos señores federativos que seguramente no vean ni los partidos que organizan: la hora del amistoso los encontrará en un spa pagado con la facturación del pestiño.

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12 septiembre, 2015 · 10:41