Archivo de la etiqueta: héroes de nuestro tiempo

El ego comunicante de CR

Cristiano y él.

Cristiano y él.

Preguntados por la cuestión más candente de España, Pablo Iglesias respondió que prefería a Cristiano y Albert Rivera que a Messi. Del portugués admira Iglesias el coraje, que quizá sea otro de los nombres de la arrogancia, y con Messi se quedó Rivera porque es un culé irremediable. Se agradece en todo caso la claridad de ambos: es bueno que se vayan concretando los programas según se acercan las elecciones.

Esta semana Cristiano presentó su película en Londres, estreno al que no acudió nadie del equipo por cuestiones de agenda y no porque su ego tuviera ya copado el aforo, como dicen las malas lenguas cansadas de que la autopromoción agote el talento que el luso últimamente escatima sobre el césped. No hace falta citar a Dominguín –«En el toreo es modesto el que no puede ser otra cosa»– para explicar el narcisismo inevitable de Ronaldo, que ha llegado a la cima del mundo partiendo de la favela familiar de Madeira. Sin la desorbitada atención que Cristiano le merece a Cristiano, este futbolista de más autoexigencia que don natural nunca podría haber cuajado los logros ya históricos que pautarán el documental. Es significativo que sus responsables sean los mismos que entregaron recientemente el estremecedor biopic de Amy Winehouse, en cierto modo el perfecto envés de la carrera abdominal y dietética sostenida por el portugués. La autodestructiva Winehouse es el reverso tenebroso del apolíneo Ronaldo, cuyo cuerpo ha cincelado con el mismo entusiasmo con que la cantante maltrataba el suyo.

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14 noviembre, 2015 · 11:20

Ave Matritensis!

Raphael Benítez dixit.

Raphael Benítez dixit.

Quoties obitum linguae statuere Latinae; tot tamen exequiis salva superstes erat. Dicen una y otra vez que el latín ha muerto, pero sobrevive con salud a cada entierro. Que los penúltimos exhumadores de la lengua de Virgilio hayan sido dos madridistas inequívocos nos enorgullece, y al mismo tiempo nos persuade de que no podía ser de otra manera. «El latín es el Madrid y el Madrid es el latín. El latín es la lengua que erotiza la guerra, un idioma de resonancias épicas, y el fútbol es una continuación de la guerra por otros medios. Así que nada casa tan bien con el latín como el mejor equipo del mundo», me dice José Velasco, a quien he invitado a la redacción de EL MUNDO para que me explique por qué decidió, junto con su amigo Francis Alonso, abrir una cuenta madridista en Twitter desde la que se tuitea exclusivamente en latín. Y en uno bien vivo, que no ahorra mayúsculas ni exclamaciones cuando se trata de retransmitir en directo, con toda su vibratio, cada partido que disputan los de Raphael Benítez.

Keylor "Magnus".

Keylor «Magnus».

«Annuntio vobis gaudium magnum: habemus Twitter Latinum Matritensis», saludaba muy pontificalmente la cuenta Regia Matritensis (@realmadrid_In) el pasado 21 de septiembre, día de su debut en la pajarera virtual. Hoy supera los 4.000 seguidores, y sus tuits son celebrados por la parroquia madridista cum gaudio magno, o desatado regocijo. Y es que no hace falta traducirle esto a un vikingo: «Quomodo non amabo te? Quomodo non amabo te, si victorem Europae DECIES fecisti me?»

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31 octubre, 2015 · 10:35

Cruyffismo madridista

Hombre solo.

Hombre solo.

Siempre me gustaron los jugadores delgados y resbaladizos, cuyo patrón instituyó Johan Cruyff, que era un George Best con inteligencia. El primer signo de la inteligencia es el instinto de conservación, y mientras Best se autodestruyó a buen ritmo, Cruyff administró su inmortalidad con ese genio hacendoso que es propio de los holandeses. Rebelde pero no temerario, imaginativo pero no demencial, comprometido hasta que un leñador le daba a elegir entre su pierna o la pelota. Lo explicaba Vázquez Montalbán: «Huele la patada, venga de donde venga, y entonces da un salto asombroso que sitúa su cintura por encima de la cabeza del agresor».

En mi primera memoria, Cruyff era el señor con piruleta que se sentaba en el banquillo del Barça y no se movía de él así cayeran los años y las ligas, mientras mi equipo probaba un técnico por temporada y era burlado por los fantasmas de Tenerife. Pero si me cayó siempre bien no fue por la implantación del fútbol de toque que se le atribuye, sino porque era un individualista insobornable en un entorno crecientemente infectado de gregarismo. Hay periodistas catalanes que conceden: «A Cruyff hay que escucharle»; cuando en realidad quieren decir: «A ver si deja de joder el tinglado».

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24 octubre, 2015 · 13:16

Última lección de Raúl

Raúl o el coraje.

Raúl o el coraje.

Escribir que Raúl se retira es casi como descubrirle una utilidad al Senado. Y no estamos proponiendo a Raúl como senador, sino encaramándole al panteón institucional que le pertenece por derecho. Raúl es el jugador-institución, un éxito del sistema, el espejo de canteranos que aún conservan la fe en la vía meritocrática hacia la leyenda.

La ejemplaridad de Raúl es categórica también para lo menos bueno. Nosotros ya hace mucho que le perdonamos la forma poco decorosa en que salió del Club, sin escatimar un céntimo, o la propensión al despotismo con que timoneaba el vestuario, vetando la contratación de delanteros más jóvenes, por tanto no necesitados de cámaras hipobáricas para pelear el puesto. Pero al sector recalcitrante de la afición habría que ponerle hoy el vídeo glorioso de los goles del 7 y espiarle mientras tanto el lacrimal: si se mantiene perfectamente seco, ahí no hay un madridista.

Yo tenía 12 años cuando lo vi debutar y desde su gol inaugural contra el Atleti a pase de Laudrup lo adopté como jugador favorito. Toda mi generación de vikingos lo hizo. Crecimos y acrisolamos nuestros colores con los goles de Raúl, que eran muy distintos a los de Cristiano: menos espectaculares, menos abundantes… y más decisivos. Raúl, de hecho, funda un paradigma del gol: el tanto oportunista, ese que se empuja con cualquier parte del aparato locomotor (con frecuencia la menos airosa). El gol que se cosecha no por la facilidad del superdotado sino tras hora y pico de vendimia. Los metió también vistosos, y acuñó el aguanís y la cuchara. Pero lo suyo era el gol por tenacidad, el coraje recompensado. He ahí la médula de su ejemplaridad: niños, si no tenéis el cuerpo de Cristiano o el don de Messi, aún podéis tener el corazón de Raúl.

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19 octubre, 2015 · 14:11

Svetlana para ‘dummies’

Svetlana, la decimocuarta Nobel.

Svetlana, la decimocuarta Nobel.

Aquí el Parnasillo del día en COPE, donde explicamos por qué le han dado el Nobel de Literatura a Svetlana Alexiévich y por qué, quizá, no deberían habérselo dado.

Más del ‘montorazo’, en Ana Rosa

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15 octubre, 2015 · 18:25

Diplomacia benzemista

No se puede ir a la guerra sin Francia.

No se puede ir a la guerra sin Francia.

Siempre es importante que el Real Madrid vaya líder y que el Barça encaje cuatro, pero en esta semana más si cabe. Y si cabe Mas, que no está claro. Disculpen el chiste. En todo caso el miércoles resultó sencillo separar deporte y política, fútbol y Margallo, porque competían a la misma hora. Huelga decir qué elegimos ver Chencho Arias y yo, que nos hallábamos en León con la troupe de Herrera.

Paseas con Chencho por el barrio húmedo y le va parando toda la ciudad para testimoniarle su adhesión o cobrarse un selfie.

-He sido secretario de Estado, mediador en Cuba, extra en dos películas de Berlanga y, cuando trabajaba para la ONU, daba cócteles todas las noches en mi piso de Manhattan. Pero me paran por haber sido director general del Real Madrid -me aclara el diplomático, que es tan benzemista como yo mismo, aunque escatima méritos al galés.

Chencho es famoso por su pajarita como Karim lo es por sus controles, y en ambas personalidades hace sede la elegancia. Juega en el Athletic un Balenziaga que, si se llamara sencillamente Balenciaga -y no queremos importunar con esto a la Reina Letizia-, nos evocaría al genial modisto que con más rigor fijó la premisa de la elegancia femenina: la medida del grosor de una mano entre la piel y la tela. Justo lo contrario de lo que requiere la elegancia en el fútbol: que no sobren centímetros entre la bota y el balón. Es lo que logra Benzema con sus controles, pero también con sus remates (está en su mejor arranque goleador desde que llegó al Madrid) y sobre todo con su inteligencia, que desquicia a la zaga más voluntariosa.

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Comentario en COPE: ¿A qué está abocada Cataluña?

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26 septiembre, 2015 · 10:42

Fábula de Karim y Bolt

La tortuga y la liebre.

La tortuga y la liebre.

Adoro esa foto en la que Usain Bolt posa con su camiseta blanca junto a Karim Benzema. Es la fábula de la liebre y la tortuga, y en la fábula ya sabemos quién gana.

En el debut liguero contra el Sporting al Madrid le faltó el último pase, que es la especialidad de la casa: la ratatouille del chef Karim. Pero para aprender a cocinar se necesita tiempo, lentitud, afecto y el descomunal don que atesora el ídolo tranquilo de Usain. Isco es un pinche meritorio, pero demasiado a menudo le sucede lo que a aquellas pijas que calientan pero no cocinan, y Modric no puede estar en todo. Bienvenidas las efusivas declaraciones de madridismo en red social, pero lo que necesitamos de ti, monsieur, es el último pase, el juego entre líneas, la apertura a un toque, la visión inverosímil, el tobillo de seda. Incluso el gol si el sábado se pone vulgar.

El recalcitrante piperío (casticismo merengue) vuelve a entonar la elegía del nueve, como si el fútbol no hubiera evolucionado. Eso del nueve puro, el artillero, el matador, es un anacronismo como esos mesones que todavía se resisten a renombrarse como gastrobares. No digo que no resulte útil en equipos modestos -ahí está el buen Aduriz, y sé que es temerario llamar modesto al equipo de Bilbao-, pero la figura camina a la extinción en los candidatos a ganar la Champions. Afortunadamente para el Madrid, Benzema no es un nueve. Dice Benítez, con su mejor intención, que le falta continuidad; pero quizá un día Benzema mire al banquillo, descubra ahí sentado a un señor venido de Alemania y concluya que a quien le ha faltado continuidad es a Benítez.

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29 agosto, 2015 · 11:53

Simpatía por Iglesias

"Qué lúser estás hecho, Alberto".

«Qué lúser estás hecho, Alberto».

Repasa uno este verano la historia de griegos y romanos y constata que en materia de poder no hemos sido capaces de inventar un solo vicio. ¡Qué envidia de Tucídides o Livio, que pudieron hacer la crónica política de su país sin que nadie les pisara los temas! El entusiasta de Juego de Tronos que añada a su militancia HBO una cierta curiosidad intelectual y se aventure en los estertores del siglo de Pericles, o en las intrigas sangrientas que sucedieron a la pax augusta, comprobará que el tal Martin no es como mucho otra cosa que un hábil sastre de tramas ya sucedidas. Miento: creo que en ningún episodio hemos visto a un rey que, tras matar a su mujer embarazada de un patada abortiva en el vientre, en un acceso de nostalgia se case con un joven cuya cara le recuerda a la difunta, y al que castra para asemejarlo aún más. El tipo se llamaba Nerón. Los romanos comentaron al enterarse: «¡Ah, si su padre hubiese hecho lo mismo…!».

De todas estas historias, gracias a las cuales he sobrellevado ese penoso trance de bajar a la playa que nos impone un tétrico mandato de felicidad social, me ha divertido especialmente la breve experiencia bélica del poeta Horacio. Nuestro Quevedo comparte con Horacio hasta sus achaques, y desde luego su talento satírico. Pero Quevedo tiró de espada siempre que pudo con tanto arrojo como vocación, mientras que Horacio encarna el paradigma del intelectual purista, que no arriesga ni se mancha, parapetado en su severidad virgen de acción.

Se encontraba Horacio en Atenas estudiando y allí coincidió con Bruto, que por entonces ya había hincado el puñal miserable en su genial padrastro y combatía a su legítimo heredero, Octavio. A Bruto le cayó en gracia aquel joven de aguda labia y le concedió por las buenas el mando de una legión. Se comprende con ese criterio que Bruto perdiera la batalla. Se vio el sensible Horacio en el fragor de la pelea, tiró yelmo, escudo y espada y echó a correr de vuelta a Atenas, donde se puso a componer una exaltada pieza sobre la necesidad de dar la vida por la patria.

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18 agosto, 2015 · 15:53