Archivo de la etiqueta: fútbol es fútbol

Entrevista para Nido de ratones

IMG_5520 (2)

Lector ya con barba.

La editoria y sin embargo amiga Paula F. Bobadilla me hace esta entrevista de original ángulo: cómo era el niño lector que yo fui. Ha sido un placer recordar aquellas horas de solitaria felicidad pueril que ahora me roba una adultez de tertuliano:

¿Cuál era su libro favorito de niño?

Uno de ellos recuerdo que era El ponche de los deseos, de Michael Ende. Que contenía la famosa fórmula y la palabra más larga que aprendí de niño: “genialcoholorosatanarquiarqueologicavernoso”. También los de El pequeño Nicolás y El pequeño vampiro, junto con los de Fray Perico y el Pirata Garrapata.

¿Recuerda algún libro ilustrado con especial cariño?

Me gustaban los álbumes de tapas duras con historias medio góticas, recuerdo uno de dinosaurios que desgasté. Una Biblia juvenil ilustrada que pintaba unas caras de odio egipcio o cainita impresionantes. Y Mortadelo: de Mortadelo acumulamos mis hermanos y yo una colección de metro y pico puestos de canto, y me los memorizaba.

¿Quién le recomendaba libros cuando era pequeño?

Yo era un niño estajanovista de la lectura. Cogía la colección de Barco de Vapor, serie blanca, naranja, azul y roja, y todos en fila, para adentro. O la de El roble centenario. O Gran Angular. O Alfaguara. Los cinco, algunas de Guillermo, los tres investigadores de Alfred Hitchcock. Pasaba horas y horas en la biblioteca de mi pueblo y en la del colegio. Una cosa bastante repelente, supongo.

¿Leía a escondidas? 

Leía en mi cuarto, en el recreo, en la piscina. Básicamente comía y leía. Luego aprendí a jugar al fútbol y equilibré algo mi carrerón de sociópata pedantuelo. En el cole empezaba a ser una leyenda.

Leer más…

Esta semana, al hilo de la Undécima, fútbol y literatura en el Parnasillo de COPE

1 comentario

2 junio, 2016 · 11:20

Las odiosas Once

IMG_5984

Un Lannister en el palco de San Siro, tras la decapitación.

Resulta tentador buscarle un significado a la vida. El Atlético encontró el de la suya y convierte la disputa de un torneo en una epifanía. Nadie le encomendó la misión de redimir a los hombres de buena voluntad a través del fútbol, pero así es como su parroquia afronta cada partido. Lo prueba el tifo que desplegó en la grada de San Siro: «Tus valores nos hacen creer». Es el equipo de las personas piadosas, de los mensajeros de la paz.

El Real Madrid, en cambio, carece de ambiciones trascendentes: es un club existencialista que piensa que ha sido arrojado a este mundo para ganar Copas de Europa. Y a ello se aplica con insidiosa regularidad, partiendo de un lema lacónico: «Hasta el final, ¡vamos Real!». Son los funcionarios de la victoria, y dejan los lujos morales para quien se los pueda permitir. Por qué filosofar si puedes ganar títulos. Para qué reivindicar la justicia si puedes imponer tu dictadura. Por eso las once orejonas del Madrid pasan por ser odiosas al juicio de los moralistas. Que no tienen nada que ver con los madridistas.

Lo curioso es que Madrid y Atleti contradicen en la práctica sus respectivos discursos. El fundador del orgullo colchonero, Luis Aragonés, nunca pidió vocaciones sacerdotales sino solo ganar, ganar y volver a ganar, aunque a la hora de la verdad no lo logra. En tanto que el Madrid ha perdido mucho el tiempo reivindicando señoríos mientras ganaba copas a traición.

Pensé en todo esto cuando descubrí a Jaime Lannister en la sala vip del estadio al filo de las ocho de la tarde. Cuando vi que su intérprete, Nikolaj Coster-Waldau, conservaba ambas manos -una cerveza en cada una- me extrañé, pero no avisé a nadie por no incurrir en spoiler. En lugar de eso recordé el mensaje que me mandó un amigo madridista en mayo de 2014, recién terminada la final de Lisboa: «¡Somos los Lannister!». Y en efecto, el Madrid siempre paga sus deudas. Lo que ocurre es que las tiene contraídas únicamente con su propia historia. Y no ha nacido todavía el matarreyes que lo apee del trono europeo.

Había muchas otras manos ilustres sosteniendo cerveza o champán en la sala vip de San Siro. Al principio impresiona coincidir en la captura del canapé con Lothar Matthäus, con Fabio Capello, incluso con Pier Luigi Collina; pero a todo se acostumbra uno, al champán con bastante rapidez. Ya el autobús que en la tarde del sábado nos conducía al estadio era todo un poema: te encajonan entre Richard Gere, Pedja Mijatovic, Raúl González y Plácido Domingo y tienes que arreglártelas. Pedja me explicó que a dos horas de la final la tensión echa raíces en los nervios del jugador. Más en un año donde no se ha ganado otro título que pueda justificar la temporada. «Me recuerda mucho al 98», se ponía unamuniano el héroe de la Séptima. El más aclamado por los aficionados que esperaban a la comitiva blanca a la puerta de San Siro fue sin embargo Raúl, al que acompañaba su mujer, que grababa con el móvil las manifestaciones del fervor popular. Gritar «¡Raúl, Raúl!» antes de una final de Champions tiene mucho de impetración.

Leer más…

Deja un comentario

30 mayo, 2016 · 11:18

Víspera zen en San Siro

IMG_5907

Con Richard camino de Milán.

En el avión que transportaba al Real Madrid a Milán súbitamente saltó la noticia: han encontrado la tumba de Aristóteles. Es la clase de revelaciones que pueden desestabilizar un derbi, no digamos si es el que culmina una Champions. «Nunca se sabe cuándo se empieza a perder una final», murmuraba entre dientes un directivo del club. Los jugadores, sin embargo, no delataron turbación alguna; confesaré incluso que ninguno llegó a quitarse los cascos para preguntar por Estagira. «Hoy están todavía relajados. Mañana la tensión se cortará por los pasillos del hotel». Relajado se veía también a Florentino. A él el sosiego se le advierte mejor cuando se quita las gafas, que le funcionan como una prótesis del carácter; sin ellas parece que recupera la ingenuidad. Uno, por su parte, solo alivió algo la presión cuando coincidió con Gento en un baño de Barajas y con Amancio en la fila del avión: «Si algo temo del Atleti es su estilo de juego. Y no me refiero a jugar, sino a lo otro, a chocar. A ver si salimos nosotros igual».

Por lo demás fue un vuelo silencioso, lo contrario de lo que esperamos que sea el vuelo de regreso. A bordo, Arbeloa recorre el aparato saludando y repartiendo confianza, cumpliendo un papel de cortesía institucional. Los jugadores, cuando van de paisano, visten ceñido pantalón azul e inmaculada camisa blanca, que tanto contrasta con la determinación que tiene pintada en su cara Casemiro. Y que tan bien casa con las canas de Richard Gere, con quien tropecé en el ascensor del hotel. A punto estuve de rogarle que me llevara de compras.

Leer más…

Deja un comentario

29 mayo, 2016 · 13:49

La orilla está en Milán

14632496418642

Una regencia que funcionó.

Nos estropeó Luis Suárez cualquier veleidad lorquiana a las cinco en punto de la tarde, hora a la que morbosamente fantaseábamos con un torero muerto de grana y azul. Sobre todo nos estropeó la metáfora de Boabdil, al que ya imaginábamos con la jeta de Luis Enrique en Granada, con lágrimas parecidas a las causadas por Tassotti. Quia: poca emoción en los transistores y una pregunta en el aire al filo de las 17.40: ¿a qué limbo van los minutos muertos de las ligas sentenciadas? En la cima de la tabla ha ocurrido lo que tenía que ocurrir, para sordina de maletines y paranoia, y sin demasiada tristeza en Chamartín (porque Milán lo impide) ni demasiada alegría en Can Barça (porque Milán lo impide). El Barcelona es justo campeón.

El sorpasso blanco en Liga exigía del club catalán una colaboración autodestructiva para la que su pistolero uruguayo no está programado. Gran jugador, meritocrático pichichi con el que Cristiano aún quería rivalizar hasta el descanso, cuando Zidane lo mandó al banquillo a rumiar sensatez y a embalsar voracidad para la Final. A la que llega el Madrid con la BBC en forma de miura, con Modric abierto de capa y Keylor perfectamente parapetado desde el caballo.

Odiamos los tópicos quizá porque son verdaderos, y uno sagrado dicta que las ligas se ganan en septiembre como las notas del estudiante aplicado. No lo fue el Madrid hasta que los jugadores se sacudieron el yugo de Benítez, completando una segunda vuelta casi perfecta. Nadie dirá que tras mucho remar hoy se murió en ninguna orilla porque el día D cae el próximo 28.

Leer más…

Deja un comentario

15 mayo, 2016 · 16:12

Talismán Arcadi

IMG_5572

Road to Milano.

A Borges no le gustaba demasiado el fútbol porque en toda emoción colectiva veía algo indigno. Así empezó el párrafo de una columna en Clarín a propósito de la fiebre del 78: «En un certamen de fútbol, apodado el Mundial, las autoridades repartieron ropa a la gente, para que los turistas no advirtieran que hay pobres en Buenos Aires». Pobres, ricos, fútbol, columnas y emociones colectivas: no se me ocurrió menú más adecuado que servir a Arcadi Espada, catalán, madridista y nostálgico oficial de Benzema que, sin embargo, jamás había pisado el Bernabéu.

-Eso podemos arreglarlo -prometí.

Pudimos de un modo algo aparatoso: nos sentaron en la fila de Rafa Nadal, cuya paciencia con los selfies merecería puntuar para la ATP. El palco del Bernabéu es un ámbito legendario poblado por criaturas mitológicas que resfrían el IBEX con un estornudo, prenden los puros con billetes prohibidos y componen con la imaginación editoriales sobre acontecimientos que todavía no han provocado. La sala tiene algo de onírica, pues en pocos metros coexisten con naturalidad embajadores y deportistas, jequesas y constructores, Margallo y Cebrián, José Mercé y Cristina Cifuentes, Méndez de Vigo -no confundir con Jorge Mendes, que también estaba- e Isabel Tocino, Djokovic e incluso Florentino Pérez, que nos confirmó que Murray no había podido venir (Murray es del Barça). La media de edad es alta y la media cromática de pelo es cana. El sector glorias nacionales parece testimoniar con su presencia el señorío del club: de Luis del Olmo a Luis María Anson -siempre en forma: un ojo en el canapé, otro en la azafata-, de Lorenzo Sanz a Ronaldo Nazario, que parecía el único interesado en el partido: alternó lo justo y se fue derecho a su localidad. En el Buddah lo hacía al revés.

Leer más…

Deja un comentario

6 mayo, 2016 · 10:26

Milán puede esperar

14617059589101

A un paso ya.

Un partido entre el City y el Madrid, en plena fiebre de los papeles de Panamá, tiene algo de provocación. Ambas plantillas acumulan obscenidad financiera como para desaconsejar su visionado sin consultar primero a las bases. Venciendo la repulsa que nos inspira ver a niños posando tan cerca de capitalistas depravados a medio vestir, nos sentamos a tolerar el espectáculo con una decepción previa: la baja de Cristiano. Lo suyo no se entiende como no se trate de la más audaz de las estrategias publicitarias, que es la del dandi: si un esnob es el primero al que invitan a una fiesta, un dandi es el primero al que echan de ella. El dandismo de Cristiano, en todo caso, nos parece una temeridad, aunque ejerció sobre Benzema tal magnetismo que el francés se quedó también fuera en el descanso. La facturación sobre el césped se volvía más terrenal: así se gana el cariño del Vaticano, que el color ya lo tenemos.

A cambio estaba Casemiro, que en el medio del campo protagoniza relaciones reguladas por el uso alternativo del derecho, cuando no por el tablón de anuncios del Patio Maravillas. Modric y Kroos se quedaron vigilando las esquinas de la zona para cegar las salidas celestes (esto parece un verso de Blake), normalmente ejecutadas por De Bruyne, un albino endemoniado como los que persiguen en las tribus africanas. Tanta preocupación defensiva alejaba a los mediapuntas de la zona erógena y reducía el partido a un tacticismo mineral, una prudencia marianista: todo se fiaba a la vuelta. Solo Lucas representaba a veces lo imprevisible; al contrario que Ramos, de quien esperamos una falta a destiempo como de mayo la alergia y de junio los escotes.

Leer más…

Deja un comentario

27 abril, 2016 · 11:39

ZZ contra los narcisos

zidane-rueda-prensa-624x416

«Cómo no voy a sonreír, si soy Zidane».

Le preguntan a Zidane si se arrepiente de poner tanto a Cristiano, o de reservarle tan poco. Ante semejante cuestionamiento de su criterio cualquier entrenador -qué tiempos aquellos en que sólo lo hacía Mourinho– como mínimo habría inquirido por el nombre del periodista, estilo Pablemos, pero Zidane va y contesta que sí, que qué quieres que te diga. Si el riesgo comporta que se te lesione el crack pues me arrepiento a veces, claro.

Se lo vuelven a preguntar en la siguiente rueda de prensa, que si está seguro. Y responde que Cristiano es intocable porque sus números cantan, pero que debe dar banquillo a su ansia estadística porque si fuera por el interesado jugaría desde el hospital. Entre medias ha mediado un razonamiento impecable y un parte médico de leve sobrecarga. Matemáticas, razón, ciencia: he aquí las armas limpias con las que Zidane se enfrenta a la prensa.

Leer más…

Deja un comentario

23 abril, 2016 · 13:47

Conversación en la catedral

14604953960301

Obra cumplida.

El martes descubrimos obreros millonarios con ganas de trabajar. Se levantaron cantando porque iban a trabajar. Esos obreros no sirvieron: trabajaron. Con un honor absoluto, como le corresponde al honor. No había que hacerlo bien por el sueldo, o por el jefe. Ni siquiera por la afición. Su obra tenía que estar bien hecha por sí misma, por su mismo ser. Edificaron su partido como un acontecimiento sagrado: como se levantaron las catedrales.

El trabajo del Madrid en Europa consiste periódicamente en remontar, y esa tarifa caprichosa que pone por peaje la leyenda se pagó en los primeros 20 minutos. Fue Cristiano el capataz de la obra, amasada con el cemento palpitante de su voluntad, el grito nietzscheano del superhombre. Benzema, en su acostumbrado papel europeo -¡los papeles de Benzema!- abría vías de investigación cayendo a banda. Draxler abandonó cualquier parangón y el partido por vergüenza torera mientras Keylor guardaba las llaves del monumento con celo patrimonial.

Leer más…

Deja un comentario

15 abril, 2016 · 18:40