Archivo de la etiqueta: El poder desgasta a quien no lo tiene

El meigo en la hoguera

Rajoy en estado puro.

Rajoy en estado puro.

Cunde entre mis compañeros la sensación de que el marianismo se desmorona. Los síntomas, ciertamente, son innegables. Van desde la rivalidad ya aflorada entre la vicepresidenta y sus ministros, a la garrulería patatera de Montoro y sus menestrales; del irreversible cainismo que se profesan Moncloa y Génova (solo comparable al idilio que mantienen Patrimonio Nacional y El Prado), a la ineptitud para coordinar las filtraciones, habilidad que en las democracias mediáticas -y ya en los burgos feudales, me temo- constituye el primer orgullo de un gobierno consciente de sí. Coronando el silogismo, la desinformación delata pérdida de poder.

Sin embargo, Rajoy ha desmentido tantas veces a sus enterradores prematuros que conmueve este afán por inhumarle, como conmueven todos los empeños románticos. La perdurabilidad de Rajoy es una máquina de engendrar melancolía tertuliana. Y si sobrevivió a su amistad con Bárcenas, nada hace pensar que no sobrevivirá a un crecimiento de tres puntos del PIB. En las oscuras noches de llovizna, don Mariano sale silenciosamente de palacio, se sube a una escoba y sobrevuela los cementerios donde aúllan los cadáveres de sus enemigos. Y a su regreso, un puro metafórico continúa encendido entre los labios.

Leer más…

Deja un comentario

Archivado bajo El Mundo

Rajoy: médico o pastelero

El parpadeo entrañable de la voz (¡sinestesia!) de KITT.

El parpadeo entrañable de la voz (¡sinestesia!) de KITT.

Qué pretendéis hacer con don Mariano, ‘peperos’ del demonio. A qué contorsiones demagógicas vais a someterlo en campaña. Por qué fango catódico queréis arrastrarlo. A cuántos niños deberá arrimar su hirsuta barba, a cuántos jubilados palmotear el lomo, con cuántos adolescentes Hilfiger deberá autorretratarse para ampliar el legendario cupo de su paciencia. Dirán como siempre que todo es idea del marido de Celia Villalobos, pero uno cree que tales atrocidades, más que de un matrimonio usuario del Candy Crush, solo han podido salir de la mente de un lector de Blake que soñó con dulcificar el gesto de un funcionario con tertulia en casino de provincias. Eso era sin complejos Rajoy hasta que barones y asesores decidieron que debía «mezclarse con la gente» -que es como llaman a fingir que a un político le importa de súbito la gente- para hacerse perdonar el voto de castigo de los mismos pardillos que votaron a Rato.

Pero ay, don Mariano anda tan desmoralizado con la ingratitud demoscópica de sus gobernados que se ha prestado a la pantomima, sin advertirles que lo mismo daría bajar un plasma al patio de butacas: los mítines del PP evocarían entonces esos traumáticos capítulos de El coche fantástico en donde, al haber quedado destruida su indestructible carrocería, KITT solo pervive en espíritu y voz a través de la caja CPU que Michael coloca amorosamente en el asiento de copiloto de su coche de repuesto. Es cierto que en la serie KITT hace gala de un mayor desparpajo verbal que don Mariano, pero ambos comparten cadencia de parpadeo.

Leer más…

Deja un comentario

Archivado bajo El Mundo

Felipe hipotiza

Misa laica.

Misa laica.

Un día le pidieron al presidente Felipe González que avanzase unas previsiones. La respuesta le salió directa a los anales del valdanismo político:

– Yo no hipotizo sobre futuribles.

Se cuenta que en ese preciso momento los huesos de Cervantes se revolvieron en su tumba y quedaron definitivamente mezclados con alitas de pollo. Pero ha pasado el tiempo, y últimamente González no se dedica a otra cosa que a hipotizar sobre futuribles monclovitas tan hechos y derechos como Susana Díaz y Pedro Sánchez, incluso cuando hipotizar sobre uno comporta dejar de hipotizar sobre la otra, o viceversa. No contento con eso ni con la amistad de Slim, el ex presidente se atreve a hipotizar sobre la aznaridad de Pablo Iglesias, quien a su vez hipotiza sobre la aznaridad de Felipe, lo cual refleja un estado resueltamente hipotético de la política española, tan alejada de la normalidad ontológica que reivindica don Mariano.

Dos días después de confesar que no votó a Sánchez en las primarias, pero que le apoya a rabiar por el momento, los politólogos continúan trazando desesperados el croquis del poder oficioso en el PSOE, que tiene más jefes que una Pyme con ínfulas y más psicofonías que unas ruinas templarias. Al apergaminado mapa socialista le van brotando engranajes y ruedecillas como en la cabecera de Juego de Tronos, y aún hay que añadirle el islote ZP, que conecta con el peñón Bono por el istmo de Desembarco en Podemos; los afluentes guadianescos de Rubalcaba, que aparecen y desaparecen al compás de las decisiones de Sánchez; y por último la ría Chacón, que solo irrumpe tierra adentro si se produce el hundimiento del litoral. Nunca botín tan exiguo mantuvo tan ocupados a tantos.

Leer más…

Deja un comentario

Archivado bajo El Mundo

Correcalles y ruedines

El bipartidismo cabalgando hacia el cuatripartidismo.

El bipartidismo cabalgando hacia el cuatripartidismo.

El fútbol se pone divertido cuando el crono apremia y el resultado no satisface a ningún equipo: es entonces cuando la emoción desordena la pizarra, los jugadores olvidan lo entrenado, el centro del campo degenera en correcalles y el entrenador crepita en la banda. La política se pone interesante cuando la fecha electoral se acerca y los sondeos no contentan a los partidos: entonces la pública discrepancia quiebra la disciplina de partido, los candidatos se desmarcan de su sigla, la polarización desmiente el centrismo y el aparato no da abasto para sofocar fuegos internos e impostar sonrisas externas.

Nuestra partitocracia es hoy un correcalles donde la traición y la rajada conviven con el brindis al sol y la trola de gabinete, y por eso está tan entretenida. Por una viñeta de Idígoras y Pachi reparo en tres emocionantes disidencias que están ofreciendo las cuadrigas de PP, PSOE y UPyD visto lo visto en Andalucía: más que con otras todas riñen entre sí, si bien cada una por un motivo diferente.

Leer más…

Deja un comentario

Archivado bajo El Mundo

Las botas puestas de R10

Rosa, centímetros por encima del presidente del Congreso.

Rosa, centímetros por encima del presidente del Congreso.

Si es verdad que UPyD desaparece, y que al pie de los bronces leoninos quieren hacerle un Julio César a Rosa Díez, a ver ahora quién nos despierta en las sesiones de control. Aquellas voces cafeínicas que daba Rosa sacudían por igual a plumillas y diputados, por no hablar de don Posada, que ahora se nos dormirá del todo en el escaño presidencial y dejará hablando dos horas a Duran, al término de las cuales Huesca ya sería provincia confederada.

Todos los partidos abocados a la consunción son infelices, pero cada cual se extingue a su manera. La manera que tiene UPyD de consumirse es fiel a la que tuvo de fundarse: ruidosa y transversal. O sea, una balacera entre leales y rebeldes que cursa por carta o tribuna en el saloon de este periódico. Que cuenten la disolución de un partido los mismos protagonistas que la van causando en un ejemplo asombroso de enunciado performativo. Lo que le faltaba al periodismo, convidado de piedra en un imponente espectáculo de tiros al pie, amenazas sin velo y actas de defunción, en tanto que R10 baila el cancán de Offenbach con las faldas de magenta.

Los últimos leales lamentan que la deserción se deba nada más que a las arrugas, acusan a Ciudadanos de acoger a tránsfugas y a Rivera de ser el niño bonito del Ibex. Y se muestran dispuestos a morir con las botas de los principios puestas, en lugar de entregarse al «pragmatismo posibilista», valga el pleonasmo pleonástico. Ya es curioso que un partido que se define por la transversalidad ideológica invoque ahora el tarro de las esencias, como si Ciudadanos no pensara básicamente lo mismo que UPyD, solo que antes. Pero sobre todo es que acusar de pragmático a un partido político es como acusar de culinario a un cocinero, o de comprometido a un cantautor: eso es justo lo que se pide de ellos. Los dogmas quedan para Semana Santa y la final de Copa. Cuando muchos votantes centrados, en pro de los pactos de Estado siempre pendientes, aplauden la perspectiva de una gran coalición de los algo distintos, ¿qué hay de tan escandaloso en una pequeña coalición de los muy similares?

Leer más…

Deja un comentario

Archivado bajo El Mundo

La cuquería del bolchevique

"La coherencia es la obsesión de las mentes ruines". Lo escribió Emerson, pero pudo escribirlo, por consiguiente, Felipe.

«La coherencia es la obsesión de las mentes ruines». Lo escribió Emerson, pero pudo escribirlo, por consiguiente, Felipe.

Me perdonarán que insista en ese anacronismo de la coherencia personal, pero me parece el argumento más convincente en tiempos de mudanza y arribismo. No es que no me conmueva el posado galante de Varufakis y señora, por no hablar del entrañable ascenso a diva ‘cuché’ de Tania Sánchez en ‘Yo Dona’. Los morritos ‘lomanos’ del coqueto Monedero ya me enternecen menos, porque suele abrirlos para emitir deseos atroces. Pero es que Syriza acaba de aprobar una amnistía fiscal para ricos evasores que parece remitida por Montoro (seguramente desde la sede de Cáritas), y uno pasa entonces de la ternura a la moderada indignación.

Hay otra izquierda, como por ejemplo la de José Mujica o la del Papa Francisco -y disculpen esta tosca rebaja del Evangelio a categorías políticas-, que predica con el ejemplo y se pone a vivir la primera bajo las condiciones que prescribe a los demás. Reconozco un arranque de cordialidad hacia Pablo Iglesias no por sus birlibirloques dialécticos sino al saber de su chocita serrana, así como comprendo el resentimiento del temporero andaluz hacia Felipe González cuando lo contempla a bordo del yate ibicenco, ligando bronce y puro en ristre.

Leer más…

Deja un comentario

Archivado bajo El Mundo

Los ciudadanos reclaman

Y el dedo y sus consecuencias.

El dedo y sus consecuencias.

Los ciudadanos demandan mayor democracia interna en los partidos, se asegura. Pero no está uno tan seguro. Más democracia interna en los partidos reclaman colectivos humanos muy específicos tales como los militantes de esos partidos, los periodistas al cabo de la calle y los tertulianos en sentido lato, los abogados referentes de la sociedad civil, los presidentes de patronatos artísticos que firman artículos de fondo y los confeccionadores de escaletas televisivas de sábado noche. ¿Es que los militantes, los patronos y los confeccionadores de escaletas no son ciudadanos? Es muy posible que lo sean, pero ahora nos referimos a esos grandes olvidados de la sociedad que son los emisores mudos de voto: personas que no sacan -porque no pueden- tajada retórica ni laboral de la urgente y transparente implantación del sistema de primarias. Ciudadanos que no tienen tiempo para testar la salud democrática de Génova o Ferraz más que un par de veces al día. Ciudadanos abnegados que acuden a las urnas con deseos modestos: que la fiscalidad no degenere en vasallaje, que sus representantes roben lo menos posible y que la burocracia que articula el Estado de Bienestar se conduzca con parecida agilidad cuando se trata de citarte con el dermatólogo y cuando se trata de sustraerte los 200 machacantes en que la espesa rapacidad municipal cifra el castigo por un aparcamiento heterodoxo.

El interés ciudadano, en cuyo inocente nombre se cometen todo tipo de atrocidades, da por descontadas operaciones tan deliciosamente sicilianas comola prejubilación de Tomás Gómez o Ignacio González; y más que preguntarse si se han producido con arreglo a los estatutos internos del partido y a los exigibles estándares de participación orgánica, se preguntan qué habrán hecho para merecerlo, por qué clase de gilipollas los toman voceros como Hernando o Luena y qué pinta tiene la orina de los nuevos. Al ciudadano del común, mientras gestione con alguna eficacia lo de todos, le importa un carajo si un partido se conduce internamente como una empresa jerárquica, como una teocracia salafista o como una asamblea con perro, flauta y diábolo: le importa que sus políticos -señalados a dedo o votados con arrobo hare krishna– velen por la democracia que nace en el umbral donde muere su sede.

Leer más…

Deja un comentario

Archivado bajo El Mundo

Otro mal año para la lírica

La musa descendiendo sobre el poeta.

La musa descendiendo sobre el poeta.

A nadie puede extrañar que Podemos elija preferentemente el Círculo de Bellas Artes para dar sus mítines, porque Podemos es un partido de poetas. No es sólo que sustituyan la consigna por el verso y el politiqués funcionarial por el énfasis declamatorio: en todo populismo la poesía deja de ser un vehículo formal, puro márketing electorero, para usurpar la función misma de programa. Poesía viene del verbo griego «poiein», que no significa decir, sino hacer. El poeta genuino es un creador en el sentido demiúrgico de la palabra: confiere una nueva existencia mental a las cosas al nombrarlas. Su balbuciente misión consiste en tratar de mentar las cosas por primera vez, como las vio el último mono en el alba del mundo o como las ve el niño en el amanecer de la vida. Por eso el primer poeta fue Adán, al que Yahvé encomendó la misión de poner nombre a la Creación, y por eso pedía Juan Ramón Jiménez a la inteligencia que le diera el nombre exacto de las cosas. Y así, la buena literatura es aquella que trata problemas eternos como nadie los trató antes.

El poético adanismo de Podemos se constata en su deliciosa ingenuidad cuando aborda la prosa de lo real, la grisura de la estadística y la aridez de la economía. Tsipras, otro poeta griego, ya está de vuelta a su Ítaca particular, llamada deuda. Sin llegar al patetismo lírico de Monedero, ese gondolero del Orinoco chavista -no por casualidad su campo semántico predilecto es… la liquidez-, Pablo Iglesias revela su vocación de poeta del pueblo más que de político en su obsesión por renombrar conceptos viejísimos que él se empeña en descubrir. Así, redefine con alguna originalidad nociones como patria («patria es la gente de mi país»), rico («rico es el que, a través de ingeniería financiera, no paga impuestos») y hasta oposición («yo»). Y podríamos atribuirle una nueva acepción de democracia: «televisión». En el Círculo de Bellas Artes también afirmó que «amar a tu país es tributar en tu país», exactitud que solo puedo aplaudir; claro que no es suya.

Leer más…

2 comentarios

Archivado bajo El Mundo