Archivo de la categoría: El Mundo

Y los cielos, todavía por asaltar

PORTADA EUGENIO

Nueva política española.

Es una pena que haya terminado la semana porque los cronistas parlamentarios no volveremos a pasarlo tan bien hasta el próximo golpe de Estado. La HBO está tardando en comprarle los derechos de emisión a Patxi López, porque estas sesiones hispánicas emitidas en bruto iban a dejar las audiencias de Los Soprano a la altura de un docudrama iraní. Qué espectáculo, qué interpretaciones. Sus señorías le han tomado la medida al pobre Patxi como a un árbitro recién ascendido y le embarran la cancha con desfallecimientos de damisela a la que se le ha cuestionado la virginidad. Y el neófito presidente pica y les abre el micro hasta que su autoridad empieza a evaporarse por los balazos de Tejero. O aprende a imponerse a este parvulario o va a tener que sustituir a los bedeles por geos.

Quien actuó sin convicción fue el galán Sánchez, que leyó su discurso de un modo apresurado y funcionarial, demasiado consciente de protagonizar un trámite. De nuevo fue Rivera el que puso orgullo a lo acordado, esas 200 medidas que son la única política fáctica que han trenzado nuestros representantes desde el 20-D. Don Mariano subió a la tribuna y remató al candidato con el mismo tono vitriólico que destapó el miércoles, aderezado con puyas al voluntarismo de Ciudadanos. Para hacer más verosímil la doctrina de la pinza -que no es más que una confluencia de intereses desde los polos naturales del mapa político, al modo en que el Ártico y el Ántártico resultan igual de fríos aunque se encuentren en las antípodas-, don Mariano ya invoca a «la gente» en el mismo sentido patrimonial que ha puesto en circulación Pablo Iglesias. Al volver al escaño bajo el palmoteo azul, se volvió hacia los suyos y subió ostentosamente el pulgar hacia arriba repetidas veces, en un gesto nada marianista que escamó por su sabor a mutis. Pero calma: es Rajoy.

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5 marzo, 2016 · 18:06

Florentinismo de centro

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«¿Usted en un córner tendrá ventaja, ¿no?»

El florentinismo es una ciencia tan apasionante como el marianismo que, como él, versa sobre el poder y su conservación, asunto de casi todos los buenos relatos antes y después de El Padrino. España, país inclinado a la bipolaridad, puede dividirse hoy entre florentinistas y antiflorentinistas. Y los medios reflejan ese frentismo que a la postre atenaza al aficionado no alineado en una pinza de encono como la que ha colgado a Pedro Sánchez del tendedero de la ropa tibia. Sin embargo, como en el Parlamento, existe una posición intermedia que aspira a tender puentes entre los defensores graníticos del florentinismo y sus detractores más ciegos. Podríamos llamarlo florentinismo de centro. Esta posición, verdaderamente revolucionaria en un país capaz de trasnochar solo para odiarse y de madrugar para retomar el odio en el punto exacto donde lo dejó, aplaude los éxitos económicos y reputacionales que Florentino Pérez devolvió al Real Madrid salido de Mendoza, Sanz, Boluda, Martín y Calderón; y al mismo tiempo propugna una estructura similar a la que tanto rendimiento está sacando de la sección de baloncesto.

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5 marzo, 2016 · 18:01

Manuela y Pablo Manuel

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Carmena mirando hacia el Komintern.

Sabemos que la inocencia y la elasticidad son patrimonio de la infancia, pero Manuela Carmena ha venido a la política a demostrar que también pueden ser atributos de senectud. Nadie en España yerra con tanto candor ni rectifica con tales reflejos. Su ejecutoria al frente de una gran metrópoli europea bien podría tildarse de modesta, pero incluso a los periodistas menos dotados para la palpitación emotiva nos cuesta reprimir un impulso de ternura a la hora de fiscalizar su gestión. Si Amancio Ortega dona 20 millones a Cáritas, practica infecta caridad; si Carmena junta a unos mendigos a cenar en Nochebuena, al reporterismo franciscano se le licúan las mejillas.

En la memoria de ciertos nostálgicos doña Manuela funciona como el par metafórico de un Tierno Galván retornado a la Villa para devolverle la movida perdida, y es innegable que sus declaraciones movilizan lo suyo. Lo difícil es saber en qué dirección. La movida carmenita evoca el rigodón que citaba don Mariano, una contradanza de origen gabacho ejecutada en dos tiempos: en el primero se pide -«con toda mi fuerza»- que Podemos apoye hoy a Pedro Sánchez y en el segundo se matiza que se refería a una alianza de izquierdas, ignorando que el actual programa de investidura reviste un claro tono anaranjado. Se requiere una notable agilidad para semejante meneo, y por eso insistimos en los infantiles atributos de la entrañable regidora.

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Traigo al Parnasillo de COPE un movimiento nada inocente: el Futurismo

Comentario en COPE sobre el después de la fallida investidura de Sánchez

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4 marzo, 2016 · 16:43

Vendrán elecciones y nos harán más ciegos

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Candidato sin túnica.

El documental rodado en las Cortes ofreció muchas de esas hermosas escenas de supervivencia y acecho en las que el diputado hispánico se revela en toda su crudeza zoológica. Mariano Rajoy, en una virtuosa maniobra de bilocación política que le permitía ejercer de orgulloso presidente del Gobierno y de cruel líder de la oposición, disolvió al aspirante Sánchez bajo el vertido de su ironía más ácida. Fue acaso el canto del cisne de la retórica marianista: esa combinación letal de tautología y sarcasmo que volvió a enmudecer a un Hemiciclo predispuesto a la pataleta. Cuando hubo terminado de hablar, todos dimos por hecho que los servicios sanitarios entrarían a recoger a Sánchez. Pero este hombre ha salido más correoso de lo que Susana y otros enemigos esperaban: sólo por aguantar en pie la paliza por la derecha y por la izquierda que le propinaron Rajoy e Iglesias ayer, ya merecería ser investido.

La diatriba marianista sirvió para que su bancada pudiera al fin sacudirse la vergüenza del acordonado. Aplaudieron al suyo con la rabia que sólo da la autoestima perdida y hallada en el templo del parlamentarismo, allí donde Rajoy despacha todavía algún milagro dialéctico. Sánchez se defendía recordándole su renuncia ante el Rey, pero prefirió encajar porque comprendía que su rol más airoso en ese drama le aconsejaba componer un Zurbarán con rictus de mártir de la obscena pinza.

En un ecosistema tetrapartidista no hay caza para todos, y cuando eso pasa lo más urgente es expulsar de tu territorio a los depredadores que se alimentan de la misma especie que tú. PP y Ciudadanos se nutren del votante de centroderecha, y eso explica los murmullos de rencor que recorrían la bancada pepera cada vez que Rivera tomaba la palabra. Simétricamente, el fuego que incendia la retórica bolchevique de Iglesias -este hombre lamenta tanto haber llegado tarde a la Transición que, en vez de adaptarse él al siglo XXI, trata de que todos los demás volvamos a los 60- no lo prende el PP sino el PSOE, partido traidor y aburguesado al que reserva la cal viva de sus odios más puros. Los dos grandes predadores del actual ecosistema, uno viejo y otro nuevo, uno con barba y traje y otro coletudo y en camisa, salieron ayer de cacería en nombre de una sola ley: la de la selva.

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Comentario en Cope (de noche, en un pasillo del Congreso) sobre la rebatiña de investidura

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3 marzo, 2016 · 12:38

Mortal y naranja

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«¿Pero qué queréis que haga?»

España no ha decidido aún si va a permitirle vivir a Ciudadanos. Yo sí creo que el partido de Albert Rivera se merece que nuestras dos esencias machadianas le perdonen la vida, pero en eso yo no soy mucho español, que diría don Mariano. El experimento naranja ha sido interesante y meritorio, pero lanzar una formación de centro terco en España incurre en el exotismo desorejado, en la quijotada intolerable que desafía innecesariamente la binaria y próspera industria del etiquetado nacional. Rojo, facha. Izquierda, derecha. Gente, casta. Simple, complejo. Tele, libros. Así nos entendíamos.

Fue Weber el que prescribió al buen político la ética de la responsabilidad -la conciencia adulta de los efectos de sus decisiones- frente a la ética de la convicción, desde la que disparan al pichón centrista los convencidos de ambas orillas: la convicción de Rajoy es que ha ganado las elecciones y punto; la de Iglesias, que solo él representa el cambio. Pero que el razonable pacto C’s-PSOE que Sánchez defenderá mañana en el Parlamento haya nacido condenado no eximirá de su responsabilidad a sus severos jueces el 26-J.

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29 febrero, 2016 · 12:06

Zidane no es Di Caprio

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La opinión pública y el florentinismo, tras el derbi.

No se puede acusar al Real Madrid de faltar a su representación del momento nacional. El equipo está como el país, duerme siestas largas de las que la ciudadanía despierta bruscamente para entregarse al vértigo derogatorio: que se vayan los que están, que quien venga es lo de menos. Eso ya lo hemos vivido, como diría el renacido Di Caprio.

El derbi escenificó el choque entre un equipo que no quería jugar y otro que no podía. Empezó el Madrid con la empanada de las sobremesas heroicas, ofreciendo una sucesión de pérdidas y bostezos, fútbol menopáusico, solidariamente correspondido en el error por los chicos de Simeone: gran coalición de la cagada. Pero al Atlético no se le exige construir, y aunque su idea numantina la plasmó a la perfección, y eso requiere esfuerzo, alguien tiene que decir que destruir siempre es más fácil y menos valioso. Un coñazo gordo que se vuelve estrategia fina en las voces oportunas de los carroñeros de guardia. A lo del Atleti ni siquiera se le puede llamar el autobús, porque los autobuses como mínimo tienen dos entradas y el Madrid no encontró ninguna, más allá de los cabezazos suspensorios de Cristiano y unos pocos remates de juanete. Con decir que Danilo fue el mejor atacante blanco se dicen muchas cosas, todas melancólicas.

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28 febrero, 2016 · 18:00

Terrorismo machista, dicen

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Esto sí fue terrorismo.

Una diputada de Podemos se ha disculpado así por mezclar el asesinato de Miguel Ángel Blanco con el último crimen machista acaecido en Zaragoza: «A pesar de relacionarse emocionalmente por su efecto en mí, la comparación es desafortunada».

Sí, su comparación resulta tan desafortunada como su sintaxis, pero siendo deleznable la expresión lingüística de la diputada no lo es tanto como la operación psicológica que la precedió, y que ella misma define como una «relación emocional». Estas cosas suceden por creer que el sintagma inteligencia emocional es algo más que un oxímoron. En la mente de la diputada de Podemos bulliría el voluntarioso concepto terrorismo machista segundos antes de formular su infame analogía, pero al obrar así solo reflejaba la penetración social que tal concepto absurdo está logrando, a despecho de la inteligencia de loros y cacatúas.

El terrorismo machista no existe. Existe el terrorismo, y existen los crímenes machistas. Pero no hay algo como una organización de criminales que van matando mujeres para reivindicar la causa del patriarcado. El terrorista elige a víctimas anónimas o simbólicas para extender con fines propagandísticos el pánico que enorgullezca a su facción, mientras que el machista mata a alguien a quien conoce íntimamente, y hasta consumar su crimen huye celosamente de toda publicidad. Si se suicida lo hace por desesperación culpable, no porque esté convencido de que le aguardan las 72 gratificantes huríes del paraíso coránico. Una víctima de ETA nunca amó a su verdugo; una víctima de su ex marido sí. No hay comandos de ex maridos organizados para asesinar, y no se alojan en pisos francos sino en una casa que fue hogar antes de romperse. Constatemos en fin que el maltrato se antoja el único problema no político en España: ningún otro suscita tanto consenso y ninguno se resiste tan tercamente a la unidad de acción en su contra, con una tasa de víctimas que no amaina año a año.

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Mi tributo a Umberto Eco en El Parnasillo de Herrera en COPE

Chat en El Mundo con Iñako Díaz-Guerra a cuenta del derbi

Comentario en COPE sobre el teatro de Sánchez que viene

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26 febrero, 2016 · 10:39

Cameron de su Isla

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Keep calm and Britannia rules.

La Unión Europea es la única utopía que nos gusta, precisamente porque sus cautelosos fundadores no partían del adanismo sino del escarmiento. De la guerra, que es otro de los nombres del nacionalismo. La construcción europea avanzó con lentitud, como la ciencia lo hizo en medio de la superstición, pero la historia no es lineal y sirve recaídas oscuras: Grexit, Brexit, radicalismos al norte, populismos al sur.

-La UE no funciona porque sus ciudadanos no nos sentimos europeos -se dice.

Y quizá el sentimiento nacional no sea tan elástico como para apiadarse del destino de un ucraniano o alegrarse por la pacificación balcánica. Kissinger advierte que el orden salido de Wetsfalia, que acuñó la medida natural del Estado-nación soberano, se resiste al universalismo democrático con que soñó Kant, siempre tan optimista. El europeo es primero francés, primero alemán, primerísimamente inglés. Y el español mira a Europa para pedir su subvención. Todo el capital unificador que acopiaron Schumann y Adenauer hoy lo distribuyen apenas la Champions y Eurovisión.

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22 febrero, 2016 · 12:15