Archivo de la categoría: El Mundo

Un mal día para Caín

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Silogismos militantes.

Ayer el PSOE decidió permitir la investidura de un candidato de la derecha, que por lo que sea había ganado las elecciones. Fue un día trágico para la gloriosa historia del cainismo español, que tantas páginas escribió en este solar donde la gloria se confunde con la cerrazón y los cojones con la inteligencia. Al término del recuento 96 numantinos resistían en Ferraz, a los que se añadió por Twitter el más calderoniano de todos, que hasta se llama Pedro, prometiendo recuperar el partido que él mismo extravió en el subsuelo electoral, por no hablar del intelectual.

Pero Sánchez ya no existe -la prueba es que se expresa por medios virtuales- y el sanchismo se diluirá en las próximas semanas hasta dejar un charquito innombrable, mientras la socialdemocracia española revive en el Parlamento. Aunque Podemos agite por unos días el espantajo de la gran coalición (¿habrá todavía público en esa corrala?), la histeria de hemeroteca a lo barbudas de Brian -«¡ha dicho Jehová, o sea, abstención!»- pasará en cuanto la primera ley de Rajoy sea tumbada por la oposición institucional formada por PSOE, C’s y PNV. Según Iglesias, tremolante cipote con coleta que se excita con la idea de «patear columnistas», su menguante macedonia de siglas se configura como única alternativa al PP. No se lo cree ni él, que hoy sabe que en marzo condenó a Podemos a la irrelevancia: fue la única ocasión en que el sistema del 78 pendió de su voluntad, pero el narcisismo le impidió investir a Sánchez. Tampoco le deja rendirse a la razón errejonista, así que calienta la calle de sus mocedades para desaguar la frustración, pero sólo huye hacia adelante quien ya ha perdido. Y el desorden callejero, en una democracia de clases medias dañadas pero deseosas de conservar lo salvado, sólo acrecerá el apoyo al bipartidismo y reducirá el del populismo. Ciclo restaurador completado, y a reformar.

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24 octubre, 2016 · 11:35

Prometeo pide fuego

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El autor.

[Mi gratitud a Luis Alemany por esta pieza publicada en El Mundo hoy, 23-X-16, a cuenta de El hígado de Prometeo. Alegra que lo enjuicien a uno con algún detalle]

Con Jorge Bustos se puede estar más o menos de acuerdo o se puede no estar nada de acuerdo. En realidad, eso da igual.Lo que importa es que su equipaje es distinto al de cualquier otro escritor que ronde los periódicos en España. Esa mezcla de filología grecolatina, filosofía franco-greco-alemana, literatura jamás contemporánea y liberalismo político… Y todo aplicado al Parlamento, al Real Madrid y a la cosa-juvenil.

Para los que aún necesiten un manual de instrucciones, aquí está El hígado de Prometeo (Ediciones Nobel), un libro hecho de pequeños ensayos que también es un retrato del autor a través de la realidad que pretende explicar. Sus obsesiones, sus paradojas y sus fobias se pueden rastrear en 292 páginas, casi como el núcleo del ADN de una célula.

¿Intentamos esbozar una tesis? Bustos sostiene que el hombre, liberado de los dioses (y por eso lo de Prometeo), ha sucumbido a la melancolía, a la desgana y a la cursilería. Contra Dios vivíamos mejor. Para conjurar la tristeza, el autor nos llama ante la sagrada llama: hay una cosa llamada humanismo, nos susurra; una cosa llamada racionalismo; una cosa llamada arte… Hay incluso una cosa llamada Occidente y no deberíamos relativizar su valor por tristeza ni por narcisismo.

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Mi tiroteo semanal en La Linterna de COPE: El bueno (Carmena), el feo (Colau) y el malo (Iglesias)

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23 octubre, 2016 · 11:10

Comprender al madridista

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Aborígenes madridistas avistados en España.

La madridista es una identidad en conflicto, casi clandestina, que conviene difundir aprovechando el día del Dormund. Tratar de comprender el fenómeno del madridismo es una causa minoritaria pero tan noble como la que ha abrazado Mary Beard explicando Roma a sus contemporáneos. Madridistas hay bastantes, pero aficionados al fútbol que entiendan al madridista ya hay menos. Al buen aficionado al fútbol no le cabe en la cabeza que el madridismo celebre el set al Betis o el 5-1 al Legia. No se explica qué puede haber de meritorio en tales victorias y condena el júbilo merengón como si celebrara con cada gol la muerte de un niño sirio.

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23 octubre, 2016 · 10:57

Halloween antifascista

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Performance socrática.

El atributo más llamativo del fascista coincide con el de otras famosas criaturas sedientas de sangre: no se refleja en los espejos. El fascista vive y lucha pensando que los fascistas son siempre los demás, y si un día algún psiquiatra le pusiera el vídeo de sus actos -una paliza en manada a dos hombres y dos mujeres, un escrache universitario a un señor canoso a quien le han dicho que hay que odiar- no se reconocería en ellos como fascista de manual, sino como antifascista. Por no salir del espejo: el hecho de que no haya nada tan parecido a un fascista como un antifascista se debe a que replican sin remedio los métodos, la siniestra simetría de la brutalidad, porque existir en uno u otro polo congela de igual modo la inteligencia. Solo queda subsistir en tu iglú y salir de caza. Y también nuestra universidad pública tiene algo de Siberia, con mamuts ideológicos atrapados en el hielo que sólo se mueven para cobrar.

Cuando un humano en principio complejo admite definirse sin más por lo que odia, queda rebajado automáticamente, reducido al objeto de su enfermiza atención. El mismo mecanismo psicológico opera en el enamoramiento. El antifascista está violenta y secretamente enamorado del fascista, cuya pervivencia justifica la causa del emancipador de pueblos del siglo XXI. Por eso importa resucitar a Franco cada día -cerciorándose antes de que es de bronce y de que está decapitado, no vaya a ser-, porque mientras se cierna la amenaza perenne del franquismo podremos presupuestar 203.000 pavos para esa y otras performances tan útiles para empoderar a hermanos de activismo, que también pagan alquiler.

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21 octubre, 2016 · 12:33

ETA, cinco años

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Plaza de Alsasua en 2013. Sin novedad en la txusma.

Dentro de tres días se cumplirá el primer lustro del anuncio de ETA. «Cese definitivo de la violencia», dijeron ellos; derrota policial, decimos nosotros. De esta derrota sólo esperamos que se ciña al viejo adagio según el cual la historia la escriben los vencedores. No siempre ganan los buenos pero esta vez sí, y hay que escribirlo claro para poder seguir celebrándolo. ¿Maniqueísmo? Que la complejidad psicológica no riñe con la contundencia moral lo acaba de demostrar brillantemente Aramburu en Patria.

Sé que la épica del perdedor causa estragos en el bobarismo ambiental, por no hablar de los tiernos mileniales para los que ETA sólo es ya un término lúdico de comparación tuitera: «La paella con chorizo es ETA». Y así. Pero no. ETA es una niña sin piernas, un marido que convive año y medio con sus heces en un zulo y generaciones de vascos atados al terror de la última dictadura marxista-leninista de Europa, que ha sido la etarra. ¿Será por ese color ideológico por lo que Podemos tardó tanto en condenar la paliza cobarde que una jauría tribal propinó a dos guardias civiles y a sus novias en Alsasua? ¿Expresa esa demora un cálculo político o una vacilación ética de la que ni siquiera el feminismo militante -patearon a dos mujeres- acertó a sacarles con la inmediatez debida? Dejémoslo ahí.

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17 octubre, 2016 · 12:49

La (pen)última agonía de la socialdemocracia

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Felipe, Willy Brandt y Olof Palme en los días de vino y rosas.

La crisis del PSOE ofrece líneas argumentales propias, pero sería absurdo sustraerla al relato general de la agonía socialdemócrata en Europa. El modelo del Estado de Bienestar pactado por la derecha democristiana y la izquierda socialdemócrata tras la II Guerra Mundial hace aguas desde hace mucho tiempo, no porque sus objetivos asistenciales pierdan vigencia, sino porque cada vez resulta más difícil financiarlos. El capitalismo ha mutado, la demografía también y las políticas redistributivas que ondean en el pabellón histórico de la socialdemocracia quedaron hechas jirones al paso huracanado de la crisis económica. La disputa del espacio propiamente socialista por parte de conservadores y populistas termina de componer la pinza que está ahogando a los partidos socialistas del continente. Pero vayamos por partes.

¿A qué llamamos socialdemocracia desde el punto de vista académico? Según Pedro Fraile, catedrático de Historia Económica en la Carlos III, la socialdemocracia «no surgió como una anomalía o una desviación del comunismo, según pretendía Lenin, sino por un giro teórico de algunos socialistas que aprendieron a analizar el mercado. Muchos habían pasado por Londres, donde leyeron a Marshall, como el propio Bernstein. Rechazada la falacia marxista del valor-trabajo, entendieron que el único avance posible a largo plazo para los trabajadores era procurar el incremento de la productividad (y por lo tanto de los salarios reales) en un contexto político de libertades». Recuperar este vínculo con el liberalismo marca, para Fraile, el camino de retorno a las raíces de partidos como el PSOE. «El problema es que muchos socialistas no comprenden que la lucha contra la pobreza y la exclusión ha de hacerse a través de mecanismos de mercado, en vez de usar la fiscalidad y la redistribución como panacea», afirma.

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Mi sección semanal de El bueno (Guardia Civil), el feo (Francisco Correa) y el malo (Josep Téllez) en La Linterna de COPE

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16 octubre, 2016 · 19:58

Fenomenología de Kroos

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La voz de la razón.

Una de las mejores ideas que puede tener un club de fútbol es darle el centro del campo a un alemán. Que esa idea se le haya ocurrido al Real Madrid, cuyo centro del campo se conoce como Macondo en los ámbitos académicos, es algo que todos los madridistas celebramos al hilo de la renovación de Toni Kroos. Desde el momento en que salió vestido de blanco, ocupó la zona y dio su primer pase correcto, Kroos se convirtió en un anuncio de coches, en un sinónimo de fiabilidad germánica. Husserl era capaz de pasarse seis horas seguidas pensando, sin hacer nada más salvo afilar una navajita que al final quedó reducida al mango; Kroos podría tirarse seis horas pasando, que es su forma de pensar, y nosotros mirándole esperando el fallo. Pero Kroos no falla, y en vez de una navaja gasta cartabón de geómetra. Incluso mete de vez en cuando uno de esos goles trigonométricos cuyas parábolas perfectas se usan luego en las pizarras escolares de Prusia.

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16 octubre, 2016 · 19:52

Bob Dylan contra el pueblo

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Y además, Dylan también ha escrito.

Que Bob Dylan gane el Nobel de Literatura parece la última victoria del populismo, que conquista el corazón más frío de la élite: la Academia Sueca. Al lado de este cónclave de exquisitos, el Vaticano de Bergoglio se antoja un comité federal del PSOE. Y sin embargo sus fallos anuales imantan la atención del planeta como ninguna cita electoral lo lograría, salvo si se produjese en Corea del Norte. Lo habitual es que nada atraiga tanto la curiosidad de la plebe como los usos más rancios de la aristocracia, norma que durante siglos han observado con lucrativo escrúpulo los novelistas, los dramaturgos y los editores del corazón. Pero los tiempos están cambiando, según cantaba el agraciado, y vivimos unos en que las élites deben fingir que se interesan por el pueblo, razón que explica que Donald Trump compita por la presidencia de la primera democracia surgida de la Ilustración. Que los académicos suecos quieran hacerse perdonar su olimpismo distinguiendo al gran icono vivo de la música popular expresa perfectamente el signo horizontal, demofílico y gatopardesco de nuestra era.

Y, sin embargo, está bien que Dylan haya ganado el Nobel. Asumo demasiado riesgo en esta defensa, porque España es un país que no deja mucho espacio entre el cuñado sentimental y el esnob genialoide. Y si el primero celebró ayer el galardón a pecho limpio, el esnob de red social tardó segundos en rasgarse la túnica inconsútil de su excepcionalidad, que no puede tolerar la coincidencia con el sentir general, y por ello inferior. Y es verdad que Dylan no necesita abogados como cantante pero sí como escritor.

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Mi videocomentario en COPE sobre el Nobel a Dylan, con todos los matices convenientes

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14 octubre, 2016 · 10:56