Archivo de la categoría: El Mundo

Halloween antifascista

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Performance socrática.

El atributo más llamativo del fascista coincide con el de otras famosas criaturas sedientas de sangre: no se refleja en los espejos. El fascista vive y lucha pensando que los fascistas son siempre los demás, y si un día algún psiquiatra le pusiera el vídeo de sus actos -una paliza en manada a dos hombres y dos mujeres, un escrache universitario a un señor canoso a quien le han dicho que hay que odiar- no se reconocería en ellos como fascista de manual, sino como antifascista. Por no salir del espejo: el hecho de que no haya nada tan parecido a un fascista como un antifascista se debe a que replican sin remedio los métodos, la siniestra simetría de la brutalidad, porque existir en uno u otro polo congela de igual modo la inteligencia. Solo queda subsistir en tu iglú y salir de caza. Y también nuestra universidad pública tiene algo de Siberia, con mamuts ideológicos atrapados en el hielo que sólo se mueven para cobrar.

Cuando un humano en principio complejo admite definirse sin más por lo que odia, queda rebajado automáticamente, reducido al objeto de su enfermiza atención. El mismo mecanismo psicológico opera en el enamoramiento. El antifascista está violenta y secretamente enamorado del fascista, cuya pervivencia justifica la causa del emancipador de pueblos del siglo XXI. Por eso importa resucitar a Franco cada día -cerciorándose antes de que es de bronce y de que está decapitado, no vaya a ser-, porque mientras se cierna la amenaza perenne del franquismo podremos presupuestar 203.000 pavos para esa y otras performances tan útiles para empoderar a hermanos de activismo, que también pagan alquiler.

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21 octubre, 2016 · 12:33

ETA, cinco años

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Plaza de Alsasua en 2013. Sin novedad en la txusma.

Dentro de tres días se cumplirá el primer lustro del anuncio de ETA. «Cese definitivo de la violencia», dijeron ellos; derrota policial, decimos nosotros. De esta derrota sólo esperamos que se ciña al viejo adagio según el cual la historia la escriben los vencedores. No siempre ganan los buenos pero esta vez sí, y hay que escribirlo claro para poder seguir celebrándolo. ¿Maniqueísmo? Que la complejidad psicológica no riñe con la contundencia moral lo acaba de demostrar brillantemente Aramburu en Patria.

Sé que la épica del perdedor causa estragos en el bobarismo ambiental, por no hablar de los tiernos mileniales para los que ETA sólo es ya un término lúdico de comparación tuitera: «La paella con chorizo es ETA». Y así. Pero no. ETA es una niña sin piernas, un marido que convive año y medio con sus heces en un zulo y generaciones de vascos atados al terror de la última dictadura marxista-leninista de Europa, que ha sido la etarra. ¿Será por ese color ideológico por lo que Podemos tardó tanto en condenar la paliza cobarde que una jauría tribal propinó a dos guardias civiles y a sus novias en Alsasua? ¿Expresa esa demora un cálculo político o una vacilación ética de la que ni siquiera el feminismo militante -patearon a dos mujeres- acertó a sacarles con la inmediatez debida? Dejémoslo ahí.

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17 octubre, 2016 · 12:49

La (pen)última agonía de la socialdemocracia

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Felipe, Willy Brandt y Olof Palme en los días de vino y rosas.

La crisis del PSOE ofrece líneas argumentales propias, pero sería absurdo sustraerla al relato general de la agonía socialdemócrata en Europa. El modelo del Estado de Bienestar pactado por la derecha democristiana y la izquierda socialdemócrata tras la II Guerra Mundial hace aguas desde hace mucho tiempo, no porque sus objetivos asistenciales pierdan vigencia, sino porque cada vez resulta más difícil financiarlos. El capitalismo ha mutado, la demografía también y las políticas redistributivas que ondean en el pabellón histórico de la socialdemocracia quedaron hechas jirones al paso huracanado de la crisis económica. La disputa del espacio propiamente socialista por parte de conservadores y populistas termina de componer la pinza que está ahogando a los partidos socialistas del continente. Pero vayamos por partes.

¿A qué llamamos socialdemocracia desde el punto de vista académico? Según Pedro Fraile, catedrático de Historia Económica en la Carlos III, la socialdemocracia «no surgió como una anomalía o una desviación del comunismo, según pretendía Lenin, sino por un giro teórico de algunos socialistas que aprendieron a analizar el mercado. Muchos habían pasado por Londres, donde leyeron a Marshall, como el propio Bernstein. Rechazada la falacia marxista del valor-trabajo, entendieron que el único avance posible a largo plazo para los trabajadores era procurar el incremento de la productividad (y por lo tanto de los salarios reales) en un contexto político de libertades». Recuperar este vínculo con el liberalismo marca, para Fraile, el camino de retorno a las raíces de partidos como el PSOE. «El problema es que muchos socialistas no comprenden que la lucha contra la pobreza y la exclusión ha de hacerse a través de mecanismos de mercado, en vez de usar la fiscalidad y la redistribución como panacea», afirma.

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Mi sección semanal de El bueno (Guardia Civil), el feo (Francisco Correa) y el malo (Josep Téllez) en La Linterna de COPE

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16 octubre, 2016 · 19:58

Fenomenología de Kroos

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La voz de la razón.

Una de las mejores ideas que puede tener un club de fútbol es darle el centro del campo a un alemán. Que esa idea se le haya ocurrido al Real Madrid, cuyo centro del campo se conoce como Macondo en los ámbitos académicos, es algo que todos los madridistas celebramos al hilo de la renovación de Toni Kroos. Desde el momento en que salió vestido de blanco, ocupó la zona y dio su primer pase correcto, Kroos se convirtió en un anuncio de coches, en un sinónimo de fiabilidad germánica. Husserl era capaz de pasarse seis horas seguidas pensando, sin hacer nada más salvo afilar una navajita que al final quedó reducida al mango; Kroos podría tirarse seis horas pasando, que es su forma de pensar, y nosotros mirándole esperando el fallo. Pero Kroos no falla, y en vez de una navaja gasta cartabón de geómetra. Incluso mete de vez en cuando uno de esos goles trigonométricos cuyas parábolas perfectas se usan luego en las pizarras escolares de Prusia.

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16 octubre, 2016 · 19:52

Bob Dylan contra el pueblo

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Y además, Dylan también ha escrito.

Que Bob Dylan gane el Nobel de Literatura parece la última victoria del populismo, que conquista el corazón más frío de la élite: la Academia Sueca. Al lado de este cónclave de exquisitos, el Vaticano de Bergoglio se antoja un comité federal del PSOE. Y sin embargo sus fallos anuales imantan la atención del planeta como ninguna cita electoral lo lograría, salvo si se produjese en Corea del Norte. Lo habitual es que nada atraiga tanto la curiosidad de la plebe como los usos más rancios de la aristocracia, norma que durante siglos han observado con lucrativo escrúpulo los novelistas, los dramaturgos y los editores del corazón. Pero los tiempos están cambiando, según cantaba el agraciado, y vivimos unos en que las élites deben fingir que se interesan por el pueblo, razón que explica que Donald Trump compita por la presidencia de la primera democracia surgida de la Ilustración. Que los académicos suecos quieran hacerse perdonar su olimpismo distinguiendo al gran icono vivo de la música popular expresa perfectamente el signo horizontal, demofílico y gatopardesco de nuestra era.

Y, sin embargo, está bien que Dylan haya ganado el Nobel. Asumo demasiado riesgo en esta defensa, porque España es un país que no deja mucho espacio entre el cuñado sentimental y el esnob genialoide. Y si el primero celebró ayer el galardón a pecho limpio, el esnob de red social tardó segundos en rasgarse la túnica inconsútil de su excepcionalidad, que no puede tolerar la coincidencia con el sentir general, y por ello inferior. Y es verdad que Dylan no necesita abogados como cantante pero sí como escritor.

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Mi videocomentario en COPE sobre el Nobel a Dylan, con todos los matices convenientes

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14 octubre, 2016 · 10:56

El PSOE restaurado

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Un socialista racional.

Javier Fernández es el primer político verdaderamente revolucionario que ha tenido la izquierda española desde 2010. Aquel mayo marcó la epifanía del segundo Zapatero (a ZP hay que estudiarlo como a Wittgenstein: dividiéndolo en dos periodos antagónicos), cuando se cayó del caballo de algodón y aterrizó en la aspereza de la prima de riesgo. Pero a diferencia de San Pablo, don José Luis no supo explicar lo que le había pasado, de modo que sus discípulos, ayunos de comprensión, optaron por indignarse y desertaron a Sol, donde levantaron tiendas para poner su dorada utopía a resguardo de la realidad. El PSOE terminó de joderse cuando su joven líder intentó meterse en la tienda con los desertores.

Cuando en tus filas danza la utopía, lo revolucionario es invocar los hechos. Retomando la inteligibilidad del PSOE donde la dejó interrumpida Zapatero, Fernández reivindica el principio de realidad y la prosa de la democracia representativa, censura la equiparación entre abstención y apoyo como resorte primario de mentes maniqueas, traza la separación entre identidad y ciudadanía. Un espectáculo conmovedor que mis cansados ojos ya no esperaban ver de nuevo: el de un político de izquierdas que no huye de la realidad, sino que la coge por los cuernos, la enfrenta, asume sus heridas y firma con ella la paz.

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10 octubre, 2016 · 11:18

El bíblico Ramos

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Ramos entrenándonos la paciencia.

Si tuviéramos que comparar a Sergio Ramos con un personaje bíblico -un ejercicio que ya podrían prescribir los influencers-, no elegiríamos a Sansón, y ni siquiera a Dalila, sino al santo Job. Para los niños que no conocen la Biblia porque la Play no les deja tiempo, apuntaremos que el Libro de Job es un texto consolatorio que a juicio de Bloom toca la cumbre de la literatura sapiencial, es decir, ayuda a superar la muerte de un ser querido o la perspectiva de la propia. O una cagada bíblica de Ramos.

Job es un hombre próspero, sano, padre de una familia feliz y piadoso. Pero Satanás, que para eso es Satanás, malmete a Yahvé: «Ese Job te adora porque lo has colmado de bienes; arrebátaselos y verás lo que sale de su corazón». Y Yahvé, para probar la fidelidad de su siervo -en lenguaje futbolero diríamos «para cerrar bocas»-, accede. Deja que Satanás lo putee con vesania veterotestamentaria. Le manda enfermedades tan humillantes como la sarna, acicatea a la tribu de los caldeos para que ataque a sus criados, extiende la muerte entre sus rebaños, lo sume en la miseria, instiga el repudio de su mujer y por último, apurando el cáliz de la máxima amargura, lo somete a la muerte de sus hijos. Sin embargo, ni siquiera entonces Job maldice al cielo, sino que desde el lecho del dolor absoluto murmura: «El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor». Impresionante. Ese día Satanás debió presentar su dimisión.

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El bueno (Javier Fernández), la fea (Carmena) y la mala (Forcadell) en La Linterna de COPE

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9 octubre, 2016 · 11:24

Tartarines de Cataluña

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Arropad al soldado Homs.

El Tribunal Constitucional se parece a ese alcohólico anónimo capaz de aguantar varios años de abstinencia pero que, una vez que recae, recae a lo grande y de corrido, sacándose sentencias de las puñetas como si fueran petacas de clarete. El desparrame resolutivo que atraviesa el TC bebe de fuentes catalanas, donde hoy por hoy se ubica el manantial de la infracción y el mediterráneo de la desobediencia. Cargados de tan indigesto mosto, los señores magistrados se han puesto a proteger la igualdad de los ciudadanos -incluidos, escándalo, aquellos nacidos al norte del Ebro, que ya no serían más iguales que los del sur- con una desinhibición impropia de tan altos salones. Mi ingenua fe en los restos de Montesquieu no me permite sospechar que este arranque de celo venga influido por la muy previsible reválida en el cargo de Rajoy: me limito a participar del jolgorio jurídico-festivo que se ha desatado en defensa de la ley de leyes que llamamos Constitución.

En la misma semana la Justicia española ha anulado la prohibición autonómica de la tauromaquia, ha cursado el suplicatorio para proceder contra Homs y acaba de brindarle a doña Carme Forcadell la soñada oportunidad de convertirse en la Juana de Arco de Xerta, provincia de Tarragona. Especialmente conmovedora resulta esta línea de la resolución: «Las disposiciones reglamentarias de las Cámaras no pueden contradecir el imperio de la Constitución como norma suprema». ¿Reivindicar el orden constitucional frente a los afanes desconectores del Parlament, que ya parece una convención de electricistas? Se les ha ido la mano con el cariñena.

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7 octubre, 2016 · 10:28