Archivo de la categoría: El Mundo

Rufián, Borrell y el silencio de los corderos

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El príncipe y el mendigo.

Tardaremos años en coser el desgarro institucional que está produciendo el sanchismo, esa agencia de viajes matrimonial con cargo al dinero de los españoles y a los votos de quienes odian serlo. «La cuestión no es que Rufián sea un portero de discoteca carnicero, porque eso ya lo sabíamos, el problema es que el carnicerito abre y cierra la válvula del regulador que te proporciona oxígeno para seguir en La Moncloa». Este whatsapp no me lo manda un diputado de la oposición: me lo manda un diputado que lo fue todo en el PSOE y que sabe que será purgado en las próximas listas. Está condenado al silencio de los corderos y a mí me gustaría que lo rompiera en público, pero al menos él no es como otros susanistas que se rebajan a pelotear a Adriana Lastra en la esperanza de prorrogar su nómina pública. A Lastra, que en vez de salir en defensa de Borrell se apresuró a disculpar al matón de ERC que «tan solo amagó» con escupirle cuando pasó a su lado. Pero claro, Josep tiene su carrera hecha y Adriana es… Adriana.

El pánico a perder el escaño amordaza la voluntad de los culos de carné pero todavía no embota sus inteligencias tanto como para no convenir en la terrible degradación, en la vileza parlamentaria de esta bochornosa hora española en la que solo la ausencia de pistolas nos distancia de los años 30, cuando Pasionaria amenazaba al banco de la oposición directamente con el asesinato. Respecto de eso el escupitajo constituye un progreso, ciertamente. Mejor un zoo de llamas escupidoras que un cementerio.

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21 noviembre, 2018 · 14:00

‘Yucatán’ y diez más

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Ramos y ‘Yucatán’, dos purasangres.

El parón de selecciones es un tormento del calendario que le ha servido al madridista para dar tiempo a que se vacíe la enfermería y para fantasear con Harry Kane, ese caballero del área escapado de Carros de fuego o de Dunkerque que se asocia como Benzema y remata como Van Nistelrooy. Su único defecto es el precio, 250 kilos de disuasión fijados por el presidente del Tottenham, que es el tipo en el que se inspiró Shakespeare para El mercader de Venecia.

Los corazones blancos están pacificados tras la llegada de Solari, pero tampoco pueden evitar enamorarse de vez en cuando como las mocitas del himno, y lo cierto es que resulta mucho más fácil enamorarse de Kane que de Mario Hermoso, pese al apellido. De la España de Luis Enrique no obtiene de momento el madridismo otra cosa que un tedio cruel -aguantar un amistoso entero de este equipo debería desgravar en concepto de patriotismo- y la pertinaz convalecencia de Isco y Asensio, decepción compensada por el alivio de ver fallar a Morata, a quien siempre se le agradece esa manera suya garrafal de confirmar el acierto de su traspaso. A Isco o bien le duele el apéndice fantasma que le fue extirpado o bien le duele Andalucía, sumida en otra campaña bochornosa en la que los candidatos rivalizan por el insulto más descarnado a la inteligencia del andaluz. En cuanto a Asensio, seguimos sin saber si quedará para la posteridad por encima o por debajo de Martín Vázquez, con quien comparte parecida aleación de talento y pusilanimidad. ¿Y si le inyectaran hormonas de Yucatán, el semental de la cuadra de Sergio Ramos que acaba de ser campeón del mundo? Teniendo en cuenta la pura sangre española del caballo, nadie de la última lista del asturiano debería sentirse titular indiscutible. Ni siquiera su dueño.

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20 noviembre, 2018 · 20:12

Fascistas en pedazos

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Ortega Lara en un mitin de Vox.

Facha, pardillo, tu boca en un bordillo. Sin piernas y sin brazos, fascistas en pedazos. Otro Paracuellos. Y la mejor: Ortega Lara, vuelve al zulo. Son las consignas que coreaba un centenar de animosos muchachos que velaban por la democracia a las puertas de un acto de Vox en Murcia. Los chicos de la gasolina, que diría Arzalluz, para quienes Ortega pasó 532 días en el zulo porque lo merecía. Como se lo merecen los disidentes venezolanos enterrados vivos en La Tumba. Jóvenes nacidos en sociedades prósperas que jamás han arriesgado nada para gozar de lo que otros les legaron se convierten en depósitos calientes de un odio informe, analfabeto, macizo. Se llaman antifascistas porque necesitan un prefijo donde escudar lo obvio: que hay dos clases de fascismo -el fascismo y el antifascismo- y que lo de menos es la ideología que te hayan enseñado a cacarear, lo que te piden es que odies lo suficiente.

El antifascista contemporáneo es el único animal que inventa a su depredador para sobrevivir. En la naturaleza, el débil escapa del fuerte por imperativo trófico; por eso en las dictaduras, que no son otra cosa que regresiones a la ley de la selva, los antifascistas eran perseguidos por genuinos fascistas. En la democracia, a la que solo se ha llegado mediante una secular y minuciosa negación de la tendencia natural de la especie, el antifascista pierde su sentido como víctima. De modo que lo recobra como verdugo, pues su identidad no se construye afirmando nada propio -el odio es un gas: tóxico pero vacío- sino negando lo ajeno. Para subsistir ha de salir de cacería, que normalmente es digital y coqueta, con su triangulito rojo en el avatar. Solo se vuelve física cuando el odio rebasa la Red para embriagar a los especímenes menos sofisticados, como ocurrió en Murcia o en las escaleras del metro de Barcelona. A estas camadas será inútil explicarles que el antifascismo que venció en la II Guerra Mundial podía ser comunista, como el de Stalin, o demócrata liberal, como el de Churchill, y que el primero acabó superando la atrocidad nazi mientras que el segundo defendió el orden que todavía hoy garantiza asistencia letrada y gratuita a los cachorros detenidos en pleno proyecto de colocar la boca de Ortega Lara en un bordillo.

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17 noviembre, 2018 · 10:45

Cicerona Calvo

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Oradores con cara de oradores.

El sanchismo es un abuso gradual de la paciencia que primero nos polariza para luego domesticarnos. Cada día estira un poquito más las costuras del traje del 78 para desfigurarlo sin romperlo aparentemente. Se trata de que los publicistas del rey desnudo puedan seguir diciendo que vamos vestidos de constitucionalistas, aunque en realidad ya no nos reconozca ni la madre que nos parió hace ahora 40 años, cuando el nacionalismo era un invitado más del juego y no el croupier que amenaza con volcar la mesa. Una moción de censura pactada con los autores políticos de una rebelión, la colonización hortera de cada nómina pública por el rasero del sectarismo, el aislamiento del Monarca constitucional, la mofa cínica del propio listón ético proclamado por un antiguo avatar de Pedro Sánchez, la asunción de la demagogia económica bolivariana en un plan de Presupuestos, el pasteleo zafio para acomodar las togas a los tiempos políticos… El pedrisco sanchista va cayendo semana tras semana sobre el sembrado institucional hasta que lo aceptemos como una maldición cósmica, inexorable.

Ahora bien. Algunos estrechos todavía no hemos dilatado el esfínter lo suficiente como para cumplir con el papel que se nos pide en esta sauna. Que Carmen Calvo, una catedrática de Cabra que confunde el latín con los dibujos animados, se compare con Cicerón es demasiado. Nadie como Calvo ilustra el atrevimiento de la ignorancia, pero si se atreve a tanto quizá no sea solo por la ridícula soberbia que le afeó Melisa Rodríguez, sino porque la oposición no se le está oponiendo como debería. Hablo con unos y con otros, charlo con compañeros que cubren PP y la impresión es unánime: el casadismo no cuaja. Bien por la corrupción del pasado, bien por la bisoñez del presente, el primer partido de España está trazando una deriva errática que desmiente su aún poderosa representación. Y eso no se soluciona con intervenciones altisonantes muy subidas de adjetivo. ¿De qué sirve que Emilio del Río -buen latinista, por cierto- cargue contra los infames manejos en la Abogacía del Estado de Dolores Delgado si su compañero Rafael Catalá acaba de blanquearla repartiéndose con ella los vocales del CGPJ? ¿Qué hacía Catalá con una corbata fucsia si debía llevarla negra por el luto debido a la decencia de su sigla? ¿Puede convencernos el PP de que no ha cedido la hegemonía judicial al PSOE a cambio de un control de daños en sus casos de corrupción, empezando por la protección pactada para un Mariano Rajoy que ha perdido el aforamiento?

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14 noviembre, 2018 · 14:04

Operación Salomón

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Robin Hood.

De vez en cuando conviene decirle la verdad a la gente, y perdonen ustedes este arranque populista impropio de mí. Pero hoy pujaré por una plaza mediática en la petada convocatoria nacional de tribunos de la plebe. Porque la monumental farsa que empezó con unos ropones lavando en público sus sucias puñetas y acaba con un decretazo sanchista -es decir, sin escrúpulos- en el BOE merece que alguien la desnude, al menos por la vergüenza que puedan pasar, si es que la tienen.

La crisis de las hipotecas no la han resuelto ni la banca ni los jueces ni los diputados de Gobierno o de oposición ni nuestro Kennedy comprado en los chinos, sino una tácita concertación de las voluntades e intereses de todos ellos en las tres semanas que duró la insólita prórroga de la decisión final. Cuando Carlos Lesmes, el abad del convento que decidió cargarse dentro, salió después de poner el huevo de la discordia y emplazó a los diputados -«Las Cortes tienen una magnífica ocasión para clarificar el asunto»-, quedó clara al fin no solo la doctrina hipotecaria del Supremo sino el salomónico enjuague que la había parido. Una típica operación de Estado made in lo peor del 78 por el cual los tres poderes se distribuyen las responsabilidades bajo la atenta mirada del cuarto, que no es la prensa -ay de mí- sino la banca. El Judicial le saca al Ejecutivo las castañas tributarias del fuego electoral a cambio de que el Ejecutivo obligue al Legislativo a convalidar un decreto desinflamatorio que con una mano aparta la retroactividad de las pesadillas bancarias y con la otra relaja el ceño de la gente, oportunamente fruncido por Podemos, que no es sino otro poder del Estado: comparte con la Liga la función vital del desahogo popular. Los bancos recobran la salud bursátil, los tribunales esquivan la amenaza de colapso, los barones siguen repartiendo viruta preelectoral y el presidente se hace un selfi con arco y calzas verdes en el bosque de Sherwood. Todos contentos.

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14 noviembre, 2018 · 11:50

Ha nacido el solarismo

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Un hombre inteligente.

No ha sido Agamenón sino Lucas Vázquez quien ha dicho que es difícil hacerlo mejor que Solari en sus primeros cuatro partidos. Pero la verdad es la verdad. En el estado de postración en que languidecía el Real Madrid tras el clásico, nadie apostaba a que Santiago Hernán Solari -vendido como solución interina de urgencia mientras llegaban Conte o Roberto Martínez o Mourinho a caballo- cosecharía cuatro victorias consecutivas con 15 goles a favor y dos en contra. En esa incertidumbre se funda el gran negocio de las apuestas deportivas. Uno jamás ha metido un euro en ese juego, y ahora empiezo a arrepentirme de mi prudencia porque debo de ser de los pocos que apoyó la candidatura del argentino cuando más sonaba el italiano, e incluso Guti, por no hablar de Míchel.

Un entrenador del Real Madrid debe ser un genio de la pizarra, un jugador mítico, un gestor de egos, un jardín en flor de buena suerte o, a falta de todo eso, un hombre inteligente. Solari tiene fortuna, ha ganado la Copa de Europa como jugador del Madrid y conoce los códigos del vestuario, pero sobre todo posee el don de la inteligencia. Todas sus decisiones irradian sentido, sutil o explícito. Se puede triunfar en la vida siendo estúpido, pero si tuviera que apostar mi dinero lo invertiría en el futuro de los inteligentes y nunca en la vitola de los genios.

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13 noviembre, 2018 · 11:27

El carro de Ramos y Vinicius

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Flamenco.

Tiene fama Sergio Ramos de temperamental, pero cuando se encuentra bajo presión no siempre reacciona de la misma manera: unas veces le pega un pelotazo a Reguilón y otras marca un penalti a lo Panenka. Personalmente prefiero esta segunda vía de desahogo, y sospecho que Reguilón también. En otros jugadores el penalti a lo Panenka supone un arabesco hermoso y superfluo, un regalo a la afición o a la propia vanidad del futbolista; en Ramos funciona como una terapia de choque, un arrebato flamenco para zanjar la angustia, un doble o nada. Le suele salir bien, así que ningún psicólogo puede desaconsejarle el remedio hasta la fecha.

¿Qué origina la presión que experimenta el central sevillano? Sencillo: su propio liderazgo absoluto al frente del vestuario. Este año, por primera vez desde que llegó al Madrid, nadie le hace sombra: su autoridad no admite réplica de ninguna otra estrella. Con la marcha de Cristiano -el único al que reconocía el derecho de cobrar más que él-, el capitán pidió ganar un euro más que Bale. Ya se sabe que el poder tiene sus símbolos: por el mismo precio el Santander se compró el Popular. Lo cierto es que Ramos nació para ser capitán y que al fin puede desempeñar el cargo sin oposición interna: es como si hubiera barrido en las primarias de su partido. El problema de eso es que se siente obligado a asumir la responsabilidad por todo, a portavocear los estados de ánimo del equipo en todas las zonas mixtas, a defender lo indefendible como en la fase final de la agonía de Lopetegui. Hay que admirar su valentía para dar la cara cuando el resultado invita a escabullirse en la ducha, pero la casta sin prudencia solo es útil para las remontadas imposibles. No es inteligente reclamar entrenadores a medida en un micrófono, sino apoyar discretamente la mejor opción con tu trabajo en el campo.

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6 noviembre, 2018 · 9:23

España es de todos, rompe tu parte

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Rompiéndola.

Desde la moción de censura vivimos en el campo semántico de la ruptura, y en congruencia la palabra clave de la sesión de control fue el verbo romper. Pedro Sánchez rompe relaciones con Pablo Casado (aunque luego rompe esa ruptura para ofrecerle un pacto presupuestario); Casado acusa a Sánchez de romper con la Constitución y le pide que rompa con los que rompen España; Albert Rivera rompe la unidad de acción con el PP en la Mesa del Congreso; Pablo Iglesias teme que Sánchez rompa su pacto monclovita con membrete y todo para ponerle los cuernos con la oposición constitucionalista. En España todos rompen menos los que tienen que romper, que es ERC con el partido mutante de Puigdemont: siempre nos cuentan que están a puntito de dejarlo, pero al final terminan volviendo como las parejas cobardes.

No rompió Casado con su tono duro y su profusión metafórica: las madrasas catalanas, el lodo de TV3, el caballo de Troya sanchista en el sistema del 78 y el tigre por cabalgar del independentismo, que no es el de Blake: «Tigre, tigre, luz prendida en los bosques de la noche, ¿qué mano inmortal, qué ojo pudo idear tu terrible simetría?». Pero ese tigre no es español porque en España manda el federalismo asimétrico del PSOE, por el cual unos españoles que no quieren serlo son más iguales que otros. Sánchez no ha leído a Blake, así que le respondió a Casado con el armamento convencional: extremismo, crispación… y corrupción, servida por la garganta profunda de Villarejo que apunta a Cospedal. Los audios fecales prestaron al Gobierno una munición que se le acabaría si Cospedal dimitiera, concediendo con ello a Casado la baza de aumentar la presión sobre Dolores Delgado; es lo que intentó Beatriz Escudero, que cuando habla agarra al reposabrazos como si lo fuera a despedazar, pero con María Dolores en el escaño su pólvora nace mojada.

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5 noviembre, 2018 · 15:41