Archivo del Autor: jorgebustos1

Almas bellas vs. policía

El "Lorca" que le hicieron a Pasolini.

El «Lorca» que le hicieron a Pasolini.

Pier Paolo Pasolini nació de teniente y campesina, combatió a los nazis y fue capturado en campaña, se afilió al Partido Comunista y le expulsaron bajo acusación de una homosexualidad incontinente que pervertía a los cándidos cachorros de Gramsci. Todo ello sin dejar de declararse cristiano. Dando tumbos siempre personalísimos acabó en el cine, donde continuó haciendo travesuras. Era un tipo difícil de alinear. Por eso volvió a sorprender a la intelligentsia la postura antigregaria, insobornable, de una coherencia ofensiva, que Pasolini adoptó durante los disturbios del mayo del 68:

–Todo el mundo se pone de parte de los estudiantes, pero yo voy con los policías, porque yo siempre estaré del lado del proletariado.

A los guevaritas de bate y cantazo que salieron a cazar maderos el sábado por la noche no se les podrá gritar, ciertamente, lo que Ionesco a los pijiprogres del mayo francés:

–¿Adónde vais, insensatos? ¡Mañana seréis todos notarios!

Lamentablemente, para llegar a notario y disfrutar de los placeres bien ganados de la condición burguesa se precisa una porción fértil de cerebro que no encontrarán las ondas P300 del escáner neuronal en las mentes vírgenes de los pobres milicianos que le pusieron al 22-M el consabido broche de la violencia criminal con coartada política.

Leer más…

1 comentario

28 marzo, 2014 · 12:38

El rock de la cárcel

Parar a Rakitic: una bonita utopía.

Parar a Rakitic: una bonita utopía.

La tentación obvia para un madridista esta noche es vender a Cristiano y a Bale, echar a Ancelotti, raptar a Florentino por todo su dinero y donarlo (su dinero, no a Florentino) a la Fundación Vicente Ferrer que opera en la India; y, de paso que estamos allí, reclutar de entre los basureros de la casta intocable a un selecto ramillete de jóvenes humildes y sanos que quieran integrar la primera plantilla del Real Madrid Club de Fútbol, a poder ser con pinta de tener pegada.

La santa pegada, hay que joderse. Porque la pura verdad de la crónica de este partido, más allá de una gestión miope desde el banquillo, de una cachaza inquietante en la defensa, de una lentitud lacerante en el medio, de una puntería regional en la delantera, la pura verdad, señores, es que el Madrid tiró 26 veces a puerta y el Sevilla dos. Resultado: 2-1.

Leer más…

Deja un comentario

27 marzo, 2014 · 13:14

Undiano el Valiente

El brazo bobo de la ley.

El brazo bobo de la ley.

Me extraña que todavía se siga considerando valentía pitarle dos penaltis en contra al Madrid en el Bernabéu. Hace mucho que esa gesta dejó de serlo, o permanece solo como hazaña anacrónica, algo así como si a un paisano le da por pregonar que sabe mandar mensajes por sms en un pueblo alcarreño de 200 habitantes al que todavía no llegó el wifi. Infórmate, hombre: lo tuyo no es novedad.

El caso es que lo he leído en más de un titular: Undiano Mallenco hizo un arbitraje valiente. Yo creo más bien que cumplió dócilmente el guión definido por Juanan con sarcástica lucidez: el Barça recurre a su épica: penalti y expulsión.

Que a Undiano se le considere un valiente es como si Beyoncé va por ahí presumiendo de indie. Claro que en un país donde el coraje democrático emerge solo después de que los dictadores mueran en la cama, tampoco pueden extrañarnos demasiado estas sardinas por el monte, estas liebres por el mar y esta blanda cobardía que nos venden como bravura. Ya he dicho que la zancadilla del penalti a Cristiano se produjo fuera del área, que Undiano tendió a la compensación y que buscándola se le fue la mano al expulsar a Ramos y arruinar el clásico. Para un arbitraje compensado, debió expulsar a Alves. Y a Busquets. Pero no me interesa aquí discutir sobre la moviola, sino poner de manifiesto el tratamiento heroico con el que la prensa antimadridista, es decir, la mayoritaria, ha aplaudido el arbitraje esquizoide y mainstream del señor Undiano Mallenco.

Ancelotti prefirió no hacer sangre en la rueda de prensa porque sospecha, y lleva razón, no solo que quejarse de los árbitros surte hoy por hoy para el Madrid un efecto contraproducente, sino porque ese lamento no ayuda al vestuario a levantarse rápido y a seguir mirando de frente a las tres competiciones. Sin embargo, muchos agradecimos que Cristiano y Ramos verbalizasen en caliente la frustración del madridismo. Ya que nos joden, por lo menos no pongamos la cama.

Después, pasadas las horas, llega el entrenamiento y toca estudiar los errores de juego, que los hubo, y trabajar la defensa y la presión y lo que haga falta. Pero que Undiano, que amenaza con volver al lugar del crimen en la final de Copa, pretenda que nos creamos su valor y su imparcialidad, eso es como pedirle elegancia y estudios a Victoriano Sánchez Arminio.

(La Lupa, Real Madrid TV, 25 de marzo de 2014)

La locución aquí, a partir del 50:18.

Deja un comentario

Archivado bajo Real Madrid TV

Debate postclásico

El cartel.

El cartel.

Los amigos de Periodista Digital tuvieron a bien invitarme a participar este lunes con (que no contra) Lobo Carrasco en un debate Madrid-Barça, él representando al culé, yo representando al merengue. Lo que más me costó de debatir con Lobo, dentro del probo espíritu de concordia que presidió nuestro coloquio, es susatrer la mirada al dibujo hipnótico que emanaba de la camisa florida de Lobo.

 

Deja un comentario

25 marzo, 2014 · 12:12

Dejad algo de Suárez para nosotros

Pudo prometer y prometió.

Pudo prometer y prometió.

Yo, perdonadme, nací en 1982 y todo mi vínculo con Adolfo Suárez se reduce a mis libros de historia de España, mi fidelidad a la imprescindible serie documental de Victoria Prego y un padre que votó a la UCD, aunque ahora dice que se arrepiente. Avanzo estas cosas para que quede claro el lejano ángulo del salón desde el que observo el retrato del prócer ido, colgante ya del muro de la eternidad, pinacoteca de la historia, galería de padres de la patria. Puedo prometer y prometo que escribo en consecuencia desde la resuelta falta de conocimiento personal, desde la limpia ausencia de testimonio coetáneo, desde la exclusiva impresión –si aún resulta perceptible– de su huella sobre la memoria cívica de mi generación, que es a la que corresponderá poco a poco asumir la dirección de este país, si es que nos dejan. Porque sí, caballeros: el tiempo pasa y ahora nos toca a nosotros.

¿Y qué interés puede tener lo que sobre Suárez opine un debutante en la treintena que ni estuvo allí, ni de la Transición escribió un mal teletipo, y ni siquiera oyó zumbar las balas sobre su democrática cabeza un excitante 23 de febrero que los ancianos del lugar recuerdan con puntualidad de club de veteranos de Omaha? Se lo preguntarán despectivamente los tertulianos de la Santa Transición, todos ellos en activo, todos ellos eternamente hegemónicos, todos ellos dispuestos a morir con la voz en el micrófono y la pluma en la columna como si ello entrañara alguna gloria y no el dudoso mérito de obstruir la reposición generacional del periodismo español, descarrilada de la ley de vida por la tormenta perfecta, el sabotaje conjunto en el que conspiran crisis económica, debacle industrial, rigidez sindical, cobardía empresarial y cainismo profesional. En su epicentro boquea mi generación cuando va y se le muere Suárez, el hombre que citó a Machado ante nuestros padres el día de junio de 1976 en el que ofició el bautismo de los partidos políticos: «Está el hoy abierto al mañana. / Mañana, al infinito. / Hombres de España: ni el pasado ha muerto / ni está el mañana / ni el ayer escrito».

Leer más…

1 comentario

24 marzo, 2014 · 14:45

Llibertat con ira

Sorpasso.

Sorpasso.

Dicen los viejos que en este país hubo una guerra, que hay dos Españas que guardan aún el rencor de viejas deudas. Dicen los viejos que este país necesita palo largo y mano dura para evitar lo peor. Esta letrilla ancestral musitaba Undiano Mallenco mientras por el luminoso del Bernabéu desfilaba el perfil numismático de don Adolfo Suárez, que no hay que olvidar que Florentino fue concejal de la UCD y era por tanto uno de los que le llamaban Adolfo.

Luto protocolario en los brazos de los blancos y azulgrana ininterrumpido en los brazos del Barcelona, que para eso son de un pequeño país que baja a la Meseta principalmente a jugar contra diez y a ponerle el cuenco de la mano al Fondo de Liquidez Autonómica. Las dos Españas que reverdecen en cada clásico necesitan palo largo, el que puso Undiano contra el centralismo engreído, y viejas deudas, las que actualizan los Pepes y los Busquets con odiosa puntualidad. Al final fue otro clásico frustrante para el madridismo, otro día de la marmota diagnosticado por Dick –la épica del Barça: penalti y expulsión– y vigilado por la sonrisa satisfecha del secretario de Estado, señor Cardenal, alto comisionado para esa Marca Espanya que baja del Rey a Iniesta, o mejor: de Suárez a Iker, que también es de Ávila.

Leer más…

Deja un comentario

24 marzo, 2014 · 14:29

Flaubert o la agonía del estilista

El corazón de Emma: lección de anatomía.

El corazón de Emma: lección de anatomía.

El traductor Mauro Armiño prepara una edición de Madame Bovary que incluye tres fragmentos inéditos en castellano, avanzados en el número de marzo de la revista Turia. Pocas exclusivas tan grandes como esa puede dar el periodismo cultural. Cada fragmento de Gustave Flaubert (Ruan, 1821-Croisset, 1880) es una pieza única de artesanía que se cobró caras cuotas de salud de su orfebre, horas de insomnio, levas forzosas de exhaustas neuronas, recortes indudables en su esperanza de vida.

Flaubert fue el sumo sacerdote de la prosa francesa. Decidió bajarse del mundo, anudarse su eterno batín, encerrarse en el gabinete de su casa ajardinada de Croisset, junto al cauce del Sena, y entregarse a la reinvención de la sintaxis narrativa como si fuese el primer relojero sobre la tierra. De su quijotesco sacrificio nace todo el caudal de la novela contemporánea. Vais a pensar que me doy a la boutade pero soy riguroso si afirmo que Flaubert, de hecho, inventó el cine. Ningún autor había sabido desaparecer tan mágicamente como él y animar a la vez a sus criaturas con semejante autonomía, de tal modo que la descripción psicológica se funde naturalmente con la acción, y la acotación moralista o didáctica del narrador, esa invasiva voz en off (tan galdosiana), se vuelve innecesaria: los personajes a partir de Flaubert se definirán estrictamente por sus obras, como en la vida real. Él solo tomó el arte literario y lo llevó a marchas forzadas por territorios inexplorados, hasta tiempos futuros, con la misma productiva violencia con que Newton empujó la física, Edison la técnica o Miguel Ángel la pintura. Cuando Flaubert muere, la literatura universal ha completado gracias a su carrera un relevo entero en la pista de la historia artística. La gesta tuvo un precio, claro: la propia vida. Flaubert es el atleta de Maratón de la prosa moderna.

Leer más…

Deja un comentario

23 marzo, 2014 · 14:00

El marqués y la esvástica

A la caza del último maldito.

A la caza del último maldito.

Al joven Ruano se le grabó lo que le dijo un día Vargas Vila: “Si no tiene usted una leyenda monstruosa, horrible, no será nunca nada”. Tres años han pasado Rosa Sala Rose y Plàcid Garcia-Planas investigando la parte más monstruosa de la leyenda Ruano, abriendo archivos de media Europa para pasar el mito del último maldito español por el logos histórico. Lo logran solo en parte, y en parte han de contemplar frustrados cómo el espectro del dandi se lleva, sonriéndose, su turbio enigma a la tumba, así como en vida había diseminado siempre su verdad medida y mediada a través de memorias, diarios, artículos y libros. Ruano fue inapresable vivo, escapó de todo y de todos, en primer lugar de sí mismo. Y lo es también muerto.

Los autores acreditan que Ruano vendió su pluma a Goebbels siendo corresponsal en el Berlín de 1933, y que colocó propaganda nazi a media docena de diarios españoles. También que salió de Cherche-Medi delatando a sus compañeros de cárcel a la Gestapo, que allí lo había encerrado por traficar con salvoconductos para judíos desesperados a los que además estafó sus bienes y cuyas mansiones okupó mientras el mundo se desangraba; mercado negro que involucraba por lo demás a numerosos españoles, de izquierdas y de derechas, Falange y maquis, y a la mitad colaboracionista de Francia. Pero aunque algún judío estafado por Ruano acabó en Auschwitz o tiroteado en Andorra, el libro no prueba la implicación directa del periodista. Fue un indeseable pero no un criminal, y la condena a 20 años de trabajos forzados que Francia le impuso en 1948 –el gran aporte documental del libro– le imputa exclusivamente “inteligencia con el enemigo”. Esa sentencia fue la razón de que Ruano, huido y alcoholizado en Sitges, no viajara más a Francia.

El reportaje participa del método compositivo del Nuevo Periodismo en la línea del excelente En nombre de Franco de Arcadi Espada: narración en primera persona, exhibición del work in progress al tiempo que del hallazgo, estilo cuidado. Hay capítulos soberbios, como el dedicado al heroico Bermúdez Cañete. Otras veces se echa en falta mayor condensación para eliminar reiteraciones y ahorrar pistas falsas.

Pero ya que el libro combina la exhaustividad con la percepción subjetiva, uno añora mayor ambición ensayística: por qué la fascinación. Fascinar significa atraer y repeler a la vez, pero los autores se preocupan tanto de asentar su repulsa que nos hurtan el reconocimiento de su atracción por Ruano. No puede tratarse sin más de derribarle de un pedestal por lo demás inexistente. Solo en el epílogo ensayan una clasificación de maldad de lo más interesante. ¿Fue Ruano abducido por el nazismo como lo fue Knut Hamsun, premio Nobel? Por supuesto que no. Fue un hedonista doblado de mercenario para pagarse los vicios. ¿Es peor hacer propaganda nazi por dinero que por convicción? Sala Rose dice que sí, pero yo creo que no: el fanático es más dañino porque es más difícil de desactivar. De hecho, Ruano se jugó el trabajo y perdió la protección de Hitler y Mussolini al ausentarse de la caravana de prensa que iba a cubrir la cumbre bilateral del Eje porque vino su madre a verle a Roma. ¿Fue un antisemita infame? Menos que Quevedo pero lo fue, y solo cambió cuando se dio cuenta, apunta lúcido Garcia-Planas, de que el odio a los judíos era una forma de odiarse a sí mismo, pues toda su vida temió ser alguien tan irrelevante como lo eran los judíos bajo los nazis. Por eso se obsesionó con la hidalguía y el monarquismo, por el que quisieron pasearlo los milicianos y que también le perjudicó ante Franco, a quien despreció toda su vida y cuya moral nacional-católica fue desafiada por 30 años de amancebamiento público con Mary de Navascués*.

La reseña en página.

La reseña en página.

Que César González-Ruano vivió olímpicamente desprovisto de escrúpulos morales ya se sabía. Que en él la ética estaba no ya subordinada sino suplantada por la estética, y todo impulso empático cedía al hormigueo del propio placer, frecuentemente depravado, era bien conocido en los veladores del Gijón. Que fue, en suma, un canalla y también el prosista mejor dotado del oficio, capaz de entregar en diez días un libro de 250 páginas o de escribir seis artículos en una mañana de café, todos ellos antológicos, está perfectamente documentado. Que la publicación de esta obra, verdadero cuadro wildeano en el desván horrible del siglo XX, desencadenara una fatwa editorial que condene sus maravillosos textos al ostracismo entre beato y tiránico de la corrección política, lo lamentaríamos mucho.

(El Cultural, 21 de marzo de 2014)

* Frase ausente en el papel por falta de espacio.

Aquí lo que escribe sobre el particular Fernando Díaz de Quijano.

1 comentario

Archivado bajo El Cultural