
El centenario del nacimiento del gran Rafael Azcona, que se cumple este octubre, se está celebrando como merece el mejor guionista que ha dado el cine español. Pero el mes pasado se cumplió también un siglo del nacimiento de Alfonso Paso, y la efeméride no levantó siquiera tenues murmullos en la prensa cultural. Lo fascinante es que el propio Paso sabía que esto ocurriría. Su caso ilustra la paradójica amargura del éxito.






