
Se acusa al todavía presidente del Gobierno de ser una fábrica de ultraderechistas. Lo acaba de hacer Jordi Sevilla, autor de un manifiesto tan audaz que nadie se ha atrevido a poner su firma debajo: postula nada menos que una socialdemocracia para el siglo XXI. Es como si la infanta Margarita convoca una merienda de victorianas eminentes para reivindicar el miriñaque.







Parecen los locutores de un bingo. Trasnochados trasnochados. Claro que eso les igualará con las clientas que están abajo. Las que veo salir de la sala de juegos que me queda de camino parece que salen de un fumadero de opio