Archivo de la etiqueta: Rajoy at work

Wert y Montoro alcanzan la propiedad conmutativa

Algo tendrá que hacer, señor Posada, con las acreditaciones de los periodistas que van quedando y madrugando para cubrir sus sesiones de control en el Congreso. Como por ejemplo -no nos pongamos tampoco demasiado originales- cursarlas. Cada mañana de miércoles sobre el hall de la Carrera de San Jerónimo planea la sombra de la Lubianka, pero no por el terror que inspiran sus mortecinos funcionarios, sino por su inoperatividad como de agrimensores kafkianos. Nos venían advirtiendo de que el modelo de la Transición se estaba agotando; lo que no sabíamos es que lo que viene después es la perestroika. En todo caso, no descarto el día en que los reporteros debidamente acreditados puedan acceder a la sede de la soberanía nacional sin distinción de credo, raza, orientación sexual. De momento seguimos soñando, como Luther King.

Cuando por fin me senté en la tribuna de prensa, Soraya Rodríguez estaba llegando puntual a su cita con el género de la diatriba. Ahora bien: en el extremo opuesto del chorro no estaba su tocaya azul, frustrando así la reedición semanal de la sorayomaquia. En la orilla de enfrente comparecía, serenísimo, el propio Mariano Rajoy, a quien la portavoz socialista se estaba dirigiendo en un tono más modulado del que reserva para la vicepresidenta, si bien tampoco se puede decir que se deshiciera en elogios al plan de becas del Gobierno:

–Mire cómo tiene el patio, señor Rajoy. ¿Por qué desea que los alumnos de menos renta no puedan estudiar? ¿Adónde quiere mandarles? –desliza, sugiriendo destinos inefables, no sé, una fábrica de Nike en Bangladesh.

Y a continuación, apuntando al escaño de José Ignacio Wert con el dedo pero sin dignarse a mirarle, como si señalara un experimento genético, remonta triunfalmente la cadena de mando para zanjar la autoría del engendro:

–Él es ministro porque usted le nombró. Sigue de ministro porque usted no le cesó. Usted se esconde tras un plasma pero el señor Wert debe volver a las tertulias, de las que nunca debió salir.

Leer más…

Deja un comentario

26 junio, 2013 · 18:34

A Montoro le falta un sicario

Esta semana Cristóbal Montoro se va a reunir con las autonomías de los cojones para que rule la navaja de Ockham de la reforma de la Administración, medida la más pertinente entre las que debía adoptar el Gobierno de Rajoy desde su llegada a La Moncloa, y que le venían exigiendo ya hasta desde las páginas del Marca. Ockham, con ese talante empírico tan juicioso de los ingleses, no entendía la bulímica necesidad de multiplicar entes que tenía la metafísica escolástica, una de cuyas máximas me ha sido de gran utilidad en mi aún corta vida de columnista: «Cuando llegues a una contradicción, haz una división». A base de ramificaciones, el árbol de la ontología se volvió tan frondoso que no dejaba ver ni el bosque ni el árbol ni a Don Pimpón detrás del árbol, y ante jungla tan intrincada formuló el fraile franciscano su célebre principio de economía del pensamiento: «En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta». Montoro, que por lo gárrulo de sus comparecencias no parece haber leído a Ockham, sin embargo ha hecho desfilar su política económica sobre el filo de la navaja filosófica, y si primero nos tajaron el Estado del Bienestar, ya iba siendo hora de que ahora se tajaran a sí mismos el Estado a secas.

El problema es que sólo desde el Estado central se advierte con claridad la hipertrofia arbórea de la cosa pública. Los barones se miran al espejo y, si no se atreven a compararse con una sílfide de Miss USA 2013, desde luego justifican cada una de sus adiposidades presupuestarias como absolutamente vitales para el saludable funcionamiento del organismo autonómico de los cojones. A esos cuerpos mórbidos debe enfrentarse esta semana el Estado central armado de un bisturí. Pero ay, Cristóbal Montoro no es Furio Giunta, el sicario más expeditivo de la familia Soprano. A Furio lo podías mandar a cobrar el pizzo de un comerciante remolón y te traía el fajo regado en escarlata y de propina un vistoso llavero confeccionado con las orejas del moroso. Don Cristóbal no es Furio y Monago, que vendría a ser el Júnior de Montoro, lo sabe. Y así no hay manera de dirigir una familia de la vieja escuela.

Leer más…

Deja un comentario

24 junio, 2013 · 11:41

Montoro reparte fincas pero no becas

Los colegas se han reído de mi ingenuidad en el desayuno cuando he sentenciado con tono profesoral, casi al borde de la condescendencia:

–Pues yo creo que lo de la Infanta ha sido un error. Un error telemático –he apostillado, muy ufano.

Pero ni Gistau ni Jabois ni Alfageme han querido darme crédito hasta que no ha salido Montoro a repetir mi tesis en sede parlamentaria:

–Ha sido un error lamentable, pero un error. Los errores de procedimiento administrativo se producen, que nadie lo dude. Algunos, claro, son más importantes que otros. Yo pido disculpas a la Casa Real, pero no entiendo a qué tipo de especulación da lugar, pido que no se haga un uso político de este error que no tiene alcance ninguno, no perjudica el proceso judicial. Nuestra Agencia Tributaria es una de las mejores del mundo y así está reconocido internacionalmente. Ahora, si me preguntan cómo ha podido producirse, no estoy en condiciones de dar una explicación técnica sobre hechos concretos…

Y en cuanto Montoro ha terminado su comparecencia yo he corrido orgulloso adonde estaban mis camaradas: “¡Lo veis! Lo que yo decía: ¡ha sido un error!”

En fin, disculpen ustedes si estoy perdiendo malicia: será cosa del entretiempo, que no te deja decidir si quitas o no el nórdico, como para decidir si hay o no una mano negra demostrando que la ley no es igual para todos, no digamos ya Hacienda.

Lo cierto es que la expectativa de la rueda de prensa de Montoro concedía algún sentido narrativo a la matinal parlamentaria, que había abierto Rosa Díez con una pregunta menos tonante de lo que acostumbra. Si Díez se contagia del pactismo ambiental, si renuncia a su tono cafeínico, una de dos: o estamos mucho peor de lo que pensamos o caminamos decididamente a la recuperación. Menos mal que siempre surge un Cayo Lara exigiendo la supresión del artículo 135 de la Constitución, ese que por orden soberana de Bruselas modificaron a pachas PP y PSOE para poner coto al déficit. A Lara le gusta el déficit, pero no se trata de una querencia arbitraria, un capricho de sibarita:

–La razón, señor Rajoy, se llama hambre. Ustedes han entregado la economía a la troika y hemos perdido la dignidad. Somos conscientes de que hay que bajar el déficit, pero no con recortes, sino gravando el capital. ¡La deuda es impagable! ¡Plantemos cara a la troika!

En estos tiempos de disolución ideológica se agradece oír un discurso de entrañable eco revolucionario, que como sabemos por la historia se reduce siempre a hacer un simpa monumental. Rajoy le ha contestado que no es partidario de la salida del euro, claro.

Leer más…

Deja un comentario

19 junio, 2013 · 18:15

Al PP le falta relato

De los creadores de la «Iglesia tiene un problema de comunicación», llega con fuerza a las tertulias: «Al PP le falta relato». El relator que relate al PP, buen relator será. Relato es el palabro cursi de curso impune que empezó a sangrarnos en los oídos a cuenta del fin de ETA, convertido en un certamen literario donde el jurado no son las víctimas sino los terroristas presos que cuentan con los dedos el número de años de condena como si contaran las sílabas alejandrinas de la Sonatina de Darío. De la doctrina Parot a la cesura del cese definitivo y al hemistiquio de la reinserción.

Qué coño el relato, señores. La Iglesia tiene el mismo problema de comunicación desde hace veinte siglos; miren si lo tuvo que a su Líder lo crucificaron por ese mismo problema. Malo será cuando la Iglesia, cuyo mensaje es literalmente extraterrestre, deje de tener un problema de comunicación, como alertaba Nicolás Gómez Dávila en los borrascosos días del Concilio Vaticano II: «No habiendo logrado que los hombres practiquen lo que enseña, la Iglesia ha resuelto enseñar lo que practican».

Rajoy no es el Papa, probablemente porque no se lo ha propuesto todavía, pero su política comparte con el cristianismo el problema de la ininteligibilidad. Cristo nos pide poner la otra mejilla como don Mariano nos exige poner el otro bolsillo, y a ambos mandamientos reacciona con natural desagrado nuestra humana condición. El relato es el racional intento del hombre por introducir orden en el caos, pero el caos tiene que poner algo de su parte en el juego creativo. Y no digo que la política de Rajoy sea caótica, sino que carece de relato porque es una política de ciencias y no de letras: un problema puramente matemático que no se puede narrar. Llevamos dos años dando Álgebra sin parar, castigados sin el desahogo de la clase de Literatura, y lógicamente acabamos gritando que al PP le falta relato. Pero es que en eso consiste la tecnocracia: no en que al PP le falte relato, sino en que directamente le sobre.

Leer más…

Deja un comentario

16 junio, 2013 · 13:17

Monago o la oposición de la bellota

Yo no sé de qué sirve que Obama lidere el mundo libre si los países que vivimos a su imperial amparo no tomamos ejemplo. El presidente de Estados Unidos dispone de un completísimo servicio de documentación ciudadana –otros lo llamarán de espionaje– que le permite vedar de forma preventiva el acceso de individuos indeseables a las instituciones democráticas, y en cambio este pobre cronista, a todas luces inofensivo, fue esta mañana retenido por los probos funcionarios de las Cortes españolas durante un cuarto de hora como si uno llevase el intestino petado de bellotas de hachís, cuando ahí están mis cuentas en Facebook y en Twitter para descartar otro peligro que la escritura de artículos desenfadados y alguna foto pintoresca de despedida de soltero.

Cuando estimaron que mi ingenuo sentido del humor no representaba una amenaza para el súbito idilio que tienen puntualmente declarado Rajoy y Rubalcaba, me dejaron pasar. Y en cierto modo todavía debo agradecerles que me ahorraran así la pregunta de Foro Asturias y sobre todo de Duran Lleida con las que ha dado comienzo la sesión de control.

Cuando llegué, el dinosaurio todavía estaba allí. No es el modo más protocolario de referirnos a Rubalcaba, pero el hecho es que el longevo líder socialista trata de reinventarse en la coincidencia con Rajoy a mayor gloria de su esforzada pose de estadista. Rajoy, como me decía uno de sus estrategas esta mañana, no necesita en absoluto la mano tendida de Rubalcaba, pero la agarra a falta de agarrar de las solapas a Aznar o a Monago, que son su verdadera oposición.

–Hay una coincidencia en los objetivos. Estoy de acuerdo con usted en la posición común que debemos trasladar a Bruselas. Coincido con usted en el problema del crédito… –así salmodiaba don Mariano, en un obsceno espectáculo de pactismo que tan lejos se encuentra de nuestras tradiciones más acendradas.

¿Y cómo pretende el PP que Rajoy se parezca a sus gobernados, si rehúsa a la que puede el entrañable cuerpo a cuerpo con la izquierda y castiga a la derecha liberal con la más humillante de las indiferencias? Sólo Sáenz de Santamaría se presenta solícita cada miércoles a la función de poli malo del Gobierno, en simétrico papel al de Soraya Rodríguez, que ya se pega ella por su jefe. Yo no sé qué tiene que decir el feminismo a propósito de esta delegación de la violencia dialéctica en las mujeres que practican el líder del PP y el líder del PSOE. Desde luego no queda muy caballeroso, pero son tiempos muy locos, qué quieren ustedes.

–Señora vicepresidenta, la austeridad es un fracaso. Hemos visto cómo la televisión en Grecia se ha quedado en negro; ustedes también están llevando a España al negro. A este Gobierno le hace falta una vicepresidencia económica. Los estudiantes no tienen para matricularse. Ustedes están llevando a los españoles al empobrecimiento y a la exclusión…

Sáenz de Santamaría replica con el gran mantra gubernamental del momento, que es el no rescate de España. En retórica llamaríamos a esto la estrategia del lítote: el lítote es una figura que persigue establecer una afirmación indirecta a través de la negación de su opuesto. Por ejemplo, para dejar bien claro lo buena que está Megan Fox en un ámbito elegante, diremos: “La verdad es que a Megan Fox no la echaría de mi cama”. Del mismo modo, cuando Soraya enfatiza constantemente el rescate que no se produjo, desliza que España va bien sin decirlo. Y por si el aserto todavía queda demasiado sutil, remata con un golpe de esos que en boxeo están prohibidos:

–Su jefe acaba de hablar de la necesidad de fijar posiciones comunes: coordínese un poco con él.

Leer más…

Deja un comentario

12 junio, 2013 · 18:33

Rajoy logra revertir el cambio climático

Pocas horas después de que Rajoy abandonara París, unos meteorólogos franceses van y afirman que no va a haber verano. Todo lo que toca Rajoy o es tocado por él se enfría irremisiblemente, incluyendo el hemisferio norte o el entrañable cainismo español, según pudo uno atestiguar para este medio en la última sesión de control al Gobierno, cuando fue el presidente el que controló de tal forma a la oposición que se fundió con ella en amoroso abrazo, y en cualquier momento sale de ahí un Pacto de La Moncloa rubiasco y sonrosado. Claro que para que se consume ese clima de «gran acuerdo» que deshoja Rubalcaba ha de contarse con el visto bueno de Ana Mato, quien seguramente encuentre la relación no del todo consentida y en todo caso excesivamente prematura.

El clima está frío y no hay modo de que lo calienten las noticias críticas con el Gobierno, que se airean en la prensa y se maceran en las tertulias mediante la enfebrecida gimnasia de la diatriba, y es que a don Mariano no parece quererle nadie excepto Soraya y yo, que no le voté pero admiro la manera mecánica en que disgusta a todo el mundo sin ganar un kilo ni criar una cana. El entusiasmo me durará hasta que una epifánica mañana me salude en el Congreso y compruebe con decepción que su frialdad se derrite en la cercanía.

Lo que quiero decir es que no se les puede reprochar a los medios que no estén poniendo toda la leña de la detracción en la estufa del descontento, sin que en La Moncloa suba un solo grado la temperatura y, ya puestos, tampoco en el mapa del tiempo. La culpa científica de este frío extemporáneo y escasamente primaveral la ha tenido el anticiclón de las Azores según dicen los colegas de Roberto Brasero, poético hombre del tiempo que con los partes meteorológicos arma verdaderos dramas shakesperianos y que viene a ser el reverso luminoso y vocacional de José Antonio Maldonado, a quien siempre imaginamos embaulándose un chupito de Jägermeister y carraspeando segundos antes de entrar en directo. Ahora bien, no hay que confundir el anticiclón de las Azores con el trío de las Azores, aunque lo cierto es que en ambos casos se trata de contravenir por aire o por tierra el orden mundial, o al menos el atlántico.

Leer más…

Deja un comentario

3 junio, 2013 · 14:45

La venganza de Rajoy se sirve fría, como el gintonic

Me ha sorprendido el tipín de Rajoy visto desde la tribuna de prensa del Congreso, de donde he estado ausente tres meses que el presidente ha aprovechado para reducir el déficit y apretarse el cinturón de cara al verano, porque contra lo que se dice yo advierto en Rajoy una coquetería sutil que se distingue del postureo más teatral de Toni Cantó. Cantó –o Cantuvo, que dice Hughes– ahorra en corbatas para transmitir desenfado por si le apunta una cámara, y Rajoy ahorra en general para evitar el enfado con que le apunta otra cámara, en concreto la del Reichstag. La legislatura de Rajoy acusa por tanto el rigor de una operación bikini perpetua, no sujeta a estacionalidad, y Rajoy ha somatizado su política hasta presentársenos descarnadito, aunque todos sabemos también que el plasma engorda.

Además de delgado, conciliador. El primer diputado opositor del orden del día le ha preguntado por qué tanto empeño en legislar sin consenso, que es lo que más molesta de las mayorías absolutas, pero va el presidente y en vez de señalarse los votos como Cristiano el muslo murmura al borde de la disculpa que está dispuesto a hablar. Lo hace con ese rumor quedo que complica la vigilia del periodista madrugador, y es que a Rajoy no le gusta el protagonismo ni cuando responde en el Parlamento y prefiere sonar de fondo como dice Jabois, quien me ha firmado su nuevo libro bajo los inspiradores disparos de Tejero que veía por primera vez. Rajoy también ha tendido la mano a Sánchez Llibre –Duran no estaba, y eso siempre es un problema pues se pierde la referencia del momento apropiado para salir a fumar, que coincide normalmente con su pregunta– a cuenta de una propuesta de microcréditos para pymes y autónomos, y no satisfecho con el despliegue de cortesía realizado se ha mostrado “dispuesto a llegar a un entendimiento” con Rubalcaba para llevar a Bruselas un plan presupuestario concertado por el máximo número de partidos.

Todo este derroche rajoyesco de talante, creo yo, no es más que una fría venganza contra Aznar, abundando en la rabia con que desde las Azores debió de contemplarse la foto parisién con Felipe. El peligro que corre Rajoy si persiste en su huida hacia delante de empatía socialista es que acabe levantándole las primarias a Madina, a quien Gallardón, tras citarle en la cara a Indalecio Prieto y a Lincoln –Gallardón cualquier día rompe a hablar en latín–, ha animado a “liberarse de los prejuicios del pasado”, que es la perífrasis más elegante que he oído para aludir a Rubalcaba.

Leer más…

Deja un comentario

29 mayo, 2013 · 17:17

El extraño caso del diputado con voz

El día de la semifinal de vuelta contra el Borussia, por eso me acuerdo, bajo una meteorología esquizoide que desaguaba ráfagas de lluvia tan pronto como detonaba fogonazos de sol vespertino, yo aguardaba la llegada del 150 para dirigirme al Bernabéu. De pronto vi encaminarse hacia la parada a un conocido diputado del Partido Popular que hablaba por el móvil a volumen bien audible, dos puntos por encima de indiscreto y solo uno por debajo de exhibicionista. En lo atinente al contenido hablaba, además, con una candorosa transparencia, pero no porque pensara en la necesidad de ser escuchado por el pueblo, sino más bien en la necesidad de escucharse a sí mismo.

Si el tertuliano tiene voz pero no voto, el diputado patrio tiene voto pero no voz, y ambos gremios se permutarían encantados los papeles. El diputado enmudecido sufre porque un diputado fue alguna vez un niño al que le gustaba charlotear, digo yo, y meterse en la vida de los demás. Es duro desarrollar la vocación representativa bajo una partitocracia espartana, con su disciplina de voto intacta como himen de gitana observante. Las pocas veces que un diputado español puede oír el sonido libre de su propia voz debe aprovecharlas, y éstas se presentan al parecer en los autobuses que se toman a la salida del Congreso. Dentro es más seguro adoptar la sofisticación comunicativa de un semáforo común y hablar mediante la lucecita verde si se es del Gobierno y roja si de la oposición.

Me dispuse a escuchar la opinión del representante popular, que de primeras ya comparecía de lo más representativo tirando de transporte público y no de dietas. Pero es que conforme rajaba iba profundizando en el prodigio de la representatividad, recosiendo a fuerza de empatía revelada el cacareado divorcio-entre-la-casta-política-y-la-opinión-pública. Así que no tuve más remedio que sacar el móvil y empezar a transcribir, puesto que nuestro hombre vino a sentarse a mi lado, pasillo por medio, y toda la Castellana por delante.

Leer más…

Deja un comentario

22 mayo, 2013 · 12:05