
Enemigo del régimen.
A un señor con boina que invocaba su derecho constitucional a expresarse libremente lo han arrancado cuatro policías de la puerta de Ferraz. Era previsible: a quién se le ocurre amar a España ante la sede del PSOE. Es como si dos lesbianas empiezan a comerse la boca delante de una mesa de Vox, con la diferencia de que a las dos lesbianas no les pasará absolutamente nada. El nuevo guardián del nuevo Estado, Monedero, ha sancionado lo que en 2015 habría tildado de represión policial al amparo de la Ley Mordaza con este canto al orden y la ley: «Ahora hay Estado de derecho. A ese energúmeno le han detenido por resistencia a la autoridad. Por ponerse violento con la policía». Fraga lloraría de alegría en su tumba por la conversión de este hijo descarriado si no fuera porque Monedero nunca descreyó de la razón de la fuerza mientras la empleara el bando adecuado contra el enemigo eterno. A la izquierda ahora hegemónica lo que le jode de Franco no es que se saltara la ley -¡esa obsesión de quienes judicializan los conflictos!- sino que ganara la guerra.





Que la investidura de Sánchez se pacte en Lledoners no puede escandalizar a nadie, porque lo propio de las bandas es hacer negocios en el trullo. El Joker de Moncloa está a punto de concretar el chiste más macabro en la broma infinita de su vida pública. «¡Pero salvó al PSOE del acecho de Podemos!», cacarean las pedrettes, incapaces por amor de entender que el precio que ha pagado su gallo por mandar en la izquierda es la titularidad del corral. El PSOE acabó de morir un martes de noviembre de 2019, cuando su secretario general abrazó al epígono leninista de Anguita para abrirle la puerta del Consejo de Ministros. Ahora un condenado a 13 años por sedición otorgará a Sánchez la gracia de unos meses más de insomnio en su colchón, pero el protagonismo pasará al vicepresidente Iglesias, que devorará diariamente en las teles a su presa. Será una legislatura furiosa y estéril que solo culminará un proyecto, activado el día que Sánchez reconquistó Ferraz: la destrucción de la socialdemocracia española. Su legado.





