Archivo de la etiqueta: mourinhismo

Luis Enrique se lleva el roscón

El Celta es un equipo que ha pasado de repudiar a Salva por facha a ser entrenado por Luis Enrique, amigo de Pep, depositario por él, con él y en él de un fúpbol pentecostal cuya lengua de fuego también ha socarrado hasta las raíces el pelo de Paco Jémez, otro personaje de los Coen. Luis Enrique se llevó tres del Bernabéu y yo, modesto madridista, me voy a alegrar de ello, porque no me alcanza la memoria a recordar otro jardinero que haya regado tan amorosamente el odio florido de Chamartín.

Todos los locutores alababan el juego del Celta, que consistía en un autobús de defensas y arriba un chófer talentoso llamado Rafiña. Todo locutor, como Santiago Pedraz, tiene sus opiniones preconcebidas, y si se ha hecho la composición de lugar de que el Celta es un gran equipo, dueño de un sistema de juego descarado y creativo, se pasará todo el partido husmeando jugadas que justifiquen su apriorismo. También decía la radio que el estadio en Reyes iba a hacer una entrada misérrima, pero cuando estaban a punto de ejecutar el salto dialéctico hacia la pérdida de imagen del club y la inminencia de la república el Bernabéu se llenó, silenciosamente, y hubo que hablar de fútbol.

El Madrid empezó el año con el polvorón a medio esófago y la poética confianza en que se hace camino al andar. Pero eso es lírica, caballeretes; en la épica la prosodia ha de ser fija y ya va siendo hora de que establezcan una ruta para llegar al área de los equipos que se blindan atrás como hetero en bar de ambiente. Cristiano y Benzema se obstinaban en coincidir por el medio y en la banda, Kyrie eleison, estaba Di María. Di María fue, señores. El lacito cuanto antes, que mañana empiezan las Rebajas. La inteligencia del Fideo nunca fue precisamente borgiana, pero la poca que tiene la ha alojado definitivamente fuera del mejor club del mundo, él y su representante sabrán por qué. El resultado es la higuanización de Di María, la ofuscación como forma de estar en el campo, la huida hacia delante por puro disimulo, el caracoleo intransitivo como de flamenco ronco. El fallo constante y la fe perdida. Ese prensado manual de escroto dirigido a la afición es su sentencia final.

Leer más…

Deja un comentario

7 enero, 2014 · 14:26

Una rodilla para Varane

Es difícil ganar sin centrales pero se puede hacer. El Madrid, sin ir más lejos, lo logró contra un buen Valencia post-Djukic, porque el Valencia echa por estas fechas todos los años a su entrenador a fin de inculcar algún espíritu competitivo en sus jugadores cuando se enfrentan al Madrid. El caso es que se les ganó en baloncesto y en fútbol en la misma tarde, y por cosas así aparte de lo de Mijatovic nos van cogiendo manía los valencianos, y solo por nuestro dinero toleran que miríadas de madrileños –muchos de ellos de Fuenlabrada– les invadan en seats tuneados los aparcamientos de la Malvarrosa a poco que sale el sol.

Se salió con orden y bien plantados, armaditos y rotatorios sobre el eje XabiModric que es el eje copernicano de este equipo, más las subidas cascabeleras de Marcelo y la fiereza profesional de Cristiano. Hasta Benzema parecía presionar arriba para terminar de componer un árbol navideño al que luego se le vencería la peana como si estuviera comprado en los chinos. En la modesta sobriedad de Nacho queríamos ver un influjo benéfico sobre el temperamento de Ramos, pero se produjo la influencia contraria y fatal, como hacían bien en sospechar los inflexibles regidores de los internados victorianos.

Arriba Isco imantaba siempre el balón dos toques por encima no de sus posibilidades, sino de las de sus compañeros de arriba, que están habituados al toque eléctrico y profundo, libre de los impuestos del lucimiento personal. De todos modos Isco compensaba su bulimia zamba con una movilidad constante, cambiándose de banda para mejor indagar las grietas de un Valencia compacto, y eso prueba su inteligencia como jugador porque en fútbol la inteligencia equivale a movilidad: se demuestra literalmente moviéndose, o moviendo a los demás.

Di María sustituía a Bale por Navidad y marcó un golazo de esos suyos que debería ayudarle a pensar con claridad y no a engordar la codicia de su representante. Cambio de juego de Marcelo, control y recorte hacia fuera en la diagonal, zurdazo cruzado fuera-dentro y pulgar a la boca, único gesto capaz de dulcificar algo el rostro somalí del argentino.

Leer más…

Deja un comentario

23 diciembre, 2013 · 16:27

Hablemos de los árbitros

Sacar la roja y mirar para otro lado.

Sacar la roja y mirar para otro lado.

A la hora en la que escribo todavía no tengo noticia de que Sánchez Arminio haya invocado problemas familiares para justificar el arbitraje de Carlos Clos Gómez en Pamplona. Todo apunta por tanto a que Clos Gómez no sólo continuará siendo árbitro de Primera División, sino que también logrará evitar la nevera en la que encerraron durante seis jornada a Muñiz Fernández. Yo diría incluso que Clos Gómez es hoy un hombre con la conciencia perfectamente tranquila, cuando no orgulloso de la forma en que maneja su pito.

Carlos Clos Gómez es un aragonés ambicioso que decidió primero hacerse árbitro de fútbol y decidió después llegar todo lo lejos que pudiera en tan arduo oficio. Y lo está consiguiendo por la vía rápida, que hoy y ahora en España se recorre perjudicando al Madrid de vez en cuando; no siempre, para que no cante, pero sí con el escándalo suficiente para que Sánchez Arminio admire su valor. El punto culminante de su carrera se lo brindó, cómo no, José Mourinho, al que se dio el gustazo de expulsar en aquella final de Copa que Simeone se pasó aullando y retorciéndose como un basilisco en una hoguera. Pero lo que en el simpático Cholo es energía y carácter, en Mourinho es fascismo intolerable. Eso y la vergüenza rencorosa que sentía Clos por aquella lista de los 13 errores que le había sacado el portugués en rueda de prensa. Con la memoria fría de una venganza largo tiempo amasada, Clos sirvió la suya gélida haciendo leña de un árbol caído como era ya Mou, gesta por la que fue nombrado mejor árbitro 2012-13 de Primera División con una puntuación de 11,65. El sábado pasado en el Reyno de Navarra, Clos Gómez quiso darle otro empujoncito a su carrera y contribuyó generosamente a ampliar la brecha con el Barça en la tabla clasificatoria. Si yo fuera Clos Gómez, me atrevería ya a fantasear con la Cruz de Sant Jordi que entrega la Generalitat.

Una operación como la ejecutada en Pamplona era de esperar desde que Muñiz pitó aquel penalti a favor del Madrid en Elche. Los madridistas nos lo temíamos hace mucho, y los que tenemos voz lo dijimos. Las cosas no podían quedar así, por el bien de la justicia social y la salida de la crisis. El Madrid es grande y rico, pero sobre el césped debe someterse a las decisiones de un individuo que no está aislado del ruido, que es humano y que tiene sus sentimientos. Se nos pide en consecuencia que respetemos su difícil tarea, que seamos comprensivos con la presión que padece. Hay que acatar la ley y las decisiones del Tribunal de Estrasburgo. O tomar ejemplo del Barça, que jamás habla de los árbitros y siempre ha tenido jugadores al corriente de sus obligaciones fiscales.

Ante este complejo de Robin Hood arbitral algunos no hemos de callar, como tampoco se callaba Santiago Bernabéu cuando abandonó un día el palco murmurando: “Lo del árbitro es un robo y yo no soy el Santo Job de la paciencia”. Nosotros tampoco, don Santiago.

(La Lupa, Real Madrid TV, martes 17 de diciembre de 2013)

La locución aquí, a partir del 66:25.

1 comentario

Archivado bajo Real Madrid TV

Lukita

Tiene facciones de Cruyff y melena de príncipe de Muy Muy Lejano, pero está cada vez más cerca del corazón madridista si es que no lo ha rendido entero ya. Ancelotti le distingue con su especial predilección porque conoce lo espinoso de orientarse en su zona del campo, ese pasillo oscuro que lleva a la alcoba del gol. Flota por ella el croata como el fantasma por su castillo. No hay posición más difícil de interpretar en el fútbol, porque se te exige el vislumbre del genio y el riesgo del visionario, pero también el conservadurismo y la paciencia del padre de familia que no se puede permitir el lujo del contraataque rival. Hay muchos centrocampistas de talento; hay menos que pierdan pocos balones; apenas se encuentran los que suman a ambas cualidades una resistencia mineral; y solo hay uno que además de todo eso marque golazos cada vez que se le ocurre tirar a puerta. Ese es Luka Modric.

Modric es Lukita para los primeros madridistas que se entregaron a él en recompensa por aquella rebeldía de deseo blanco en el Tottenham del carcelero Levy. Se repite que el jugador que quiere irse se acaba yendo, pero hay que querer, y afrontar las consecuencias. Consecuencias como las madrugadoras, inevitables críticas al importe de su fichaje, y las posteriores desconfianzas respecto de su calidad, y la impaciencia por su demorada eclosión, y las infames comparaciones que recordar no queremos. El hecho es que debutó con título bajo el brazo. “¡Inventa, Lukita!”, gritaba Juanan a mi lado en la grada del Bernabéu en aquella vuelta de la Supercopa contra el Barça. Y el hecho es que acabó la temporada siendo con Cristiano el jugador más en forma del equipo, en imparable progreso desde su rotunda reivindicación contra el Manchester: hacerse el hueco, armar la pierna y gol.

Aún más plástico fue el gol contra el Copenhague, por el recorte en seco que engaña a dos defensas y por el disparo suave que resuelve un problema de trigonometría: el de cómo poner la bola ahí. El abrazo especial de los compañeros y esa sonrisa de jugador paradójico, demasiado pequeño para el talento que atesora.

Tiene Modric algo de artificiero y de saboteador a la vez, operario que desactiva metódicamente las defensas a base de introducir tras sus líneas pases como bombas de explosión retardada. Modric varía el ataque o se interna en territorio hostil con chasis anfibio, capaz de rodar con igual fiabilidad en pantanos como el estadio de los daneses. Modric no se equivoca, es maquiavélico, incansable, desesperante para el rival. Es nuestra máquina rubia de guerra.

Definitivamente Lukita, que nació en los Balcanes, vino a Madrid no a presentar batalla, sino a ganarla.

(La Lupa, Real Madrid TV, Viernes 13 de diciembre de 2014)

La locución aquí, a partir del 43:00.

Deja un comentario

Archivado bajo Real Madrid TV

Entrevista a Hughes (I): «El periodismo deportivo ya no es solamente informar, sino alegrar un poco»

Hay una persona que eres de los pocos que llegó a conocer, que es Juanan, @van_Palomaain, que dejó de estar con nosotros en agosto, lamentablemente. Y él de ti, por ejemplo, decía: “Yo voy diciendo por ahí que conozco a Mesetas, Hughes y Jarroson: la santísima trinidad de Internet”. ¿Cómo lo recuerdas, a Juanan?
Pues… a ver, yo lo conocí una noche, una tarde-noche, y era una persona entrañable, la verdad. Tengo que decir que toda la gente que he conocido de Internet, que tampoco ha sido mucha, pero a veces parece que se comen a los niños crudos al teclado, y que son gente… luego son todos… parecen todos bellísimas personas, para comértelos a besos, ¿no? Juanan era una persona muy entrañable, en lo que yo vi. Era un chico muy carismático, con mucha gracia. Tenía mucha gracia. Y luego, la verdad es que era muy generoso, con sentido del humor. Tenía un talento para comentar, para retratar las cosas, ¿no? Y era un aficionado sui géneris, también. A mí, vamos, me cayó muy bien, y… bueno, qué te voy a contar del shock que fue vivir eso. Fue tremendo.

Bueno. Vamos a pasar a otras facetas tuyas. Aunque seas economista de formación, haces un poco de periodismo. ¿Cuáles son tus periodistas de referencia?
Bueno… a ver, los periodistas del siglo XX que ha leído todo el mundo, o los que me gustan, ¿no? Son Camba y compañía. Y luego pues, hombre, los periodistas vivos… también los que lee todo el mundo: pues Ignacio Ruiz Quintano, Gistau, Manuel Jabois… leo también a Arcadi Espada, muchísimos. Es que me voy a olvidar de alguno. Y algunos de ellos, tengo ya la fortuna de tratarlos y de ser incluso amigo: Jorge Bustos, que le leo mucho también… Eso, hablando de la gente que toca el tema del Madrid, ¿no? Luego, en otros ámbitos del periodismo, pues… podría citar alguno más, pero yo diría que éstos son referencias en cuanto al periodismo. Y luego, los periodistas clásicos de toda la vida pues Camba, Josep Pla, Ruano… Ruano, muchísimo. No, los que todo el mundo; yo es que creo que todo el mundo leemos lo mismo y a los mismos, ¿no?

Hughes y Bustos.

Hughes y Bustos.

Y, diferenciándote un poco de los periodistas madridistas, éstos mismos que has nombrado, Ruiz Quintano, Gistau, Bustos, Jabois, ¿cuál es tu sello personal? ¿Qué te diferencia de ellos, o qué te asemeja incluso, también?
Hombre, pues aquí ya… No lo sé, eso lo tendría que decir otra persona, ¿no? Yo no lo sé. Hombre, es que me parece, aparte, que seguro yerro el tiro si hablo de mí. Eso es como cuando te oyes… cuando me oiga la voz… bueno, no lo pienso oír, pero cuando me escuchara la voz en esta grabación, me voy a espantar, ¿no?, de la voz que tengo. Pues esto es igual, ¿no? No lo sé. Lo tendría que decir el lector, cuál es mi rasgo distintivo. Yo, hombre, no lo sé. Sí que te digo que yo no imito a nadie. O sea, escribo con bastante verdad, de las cosas que escribo, ¿no? Y poco más, no sé. No sé qué rasgo puede identificarme.

En el primer foro de debate de Primavera Blanca, que se hizo el 23 de octubre, hace poco menos de un mes, se trató el tema del periodismo, Twitter, y todo esto, y estuvieron invitados Siro López y Juan Ignacio Gallardo. Uno de los temas que se trató era lo del “madridismo con camiseta”. Y uno de los asistentes, de los participantes, en el momento de preguntas, llegó incluso a hablar del “madridismo con dorsal”: el periodista que defiende mucho a un jugador. ¿Cuál es tu opinión sobre todo esto, el periodista que se identifica con un club y con un jugador?
Creo que todo cabe, todo vale. A mí, como lector, me gusta… me he acostumbrado a leer al periodista-personaje, al periodista-forofo, al periodista-frío; a ese tipo de periodista tan divertido que va de objetivo, y que nunca tiene equipo, y que parece que depende la verdad, u Occidente, de que el tío tenga o no tenga equipo, que no es tan importante; el periodista que dice que no tiene equipo y se le nota claramente que tiene un equipo… Yo creo que todo vale, y que, viendo venir a cada cual, pues está bien. Aparte de que el periodismo deportivo yo creo que ya no es solamente informar, sino también distraer, divertir, alegrar un poco… Entonces, bueno, hemos citado periodistas que son madridistas, y lees lo que escriben porque te gusta, por una metáfora, por un giro personal… No creo que sea importante. No creo… Yo no me fijo para nada en eso. No me interesa de qué equipo sea cada cual, si es o deja de serlo.

¿Y cómo fue tu paso de bloguero a luego estar en La Gaceta, ahora en el ABC, escribir las crónicas?
¿Cómo ocurrió? Pues fue rápido. Al poco de abrir el blog, me llamó La Gaceta. Bueno, me llamó Jorge Bustos desde Valencia, que estaba haciendo una entrevista a Camps, y me puso en contacto con Maite Alfageme, y empecé a escribir en La Gaceta. Allí escribía columnas de tema general, nada político, un costumbrismo así un poco desvaído, un poco… [risas], pero no sobre fútbol. Y luego, pues eso, no recuerdo… fue hace un año y pico… Una cosa siguió a la otra. Ya, a partir de ahí, fue ininterrumpido el proceso. Yo mantuve el blog después, pero luego ya ocurrió lo del ABC, y abrí otro blog en el ABC. Simultaneaba mi trabajo con la escritura en el periódico, y ya se hizo muy complicado mantener el blog. Y bueno, pues eso: fue muy rápido, ha sido una cosa detrás de la otra. No me paro a recordarlo, pero fue muy… En La Gaceta estuve, no llegó a un año. Escribí en verano una columna en la contraportada, y luego pasé a escribir televisión; y luego ya salté al ABC a finales del 2012. Y bueno, esa es la historia [risas].

Leer más…

1 comentario

10 diciembre, 2013 · 14:12

Ya es Navidad en la Copa del Rey

¿Se dice Xátiva o Játiva? Aquí no queremos faltar a nadie y menos en el puente de la Constitución. Queremos mostrar como mínimo el mismo respeto escrupuloso por las minorías del fútbol que acreditó Ancelotti viajando a la comarca de los naranjos con impecable terno y pulquérrimo corte de pelo. Así engalanado no se le deberían negar a don Carlo miramientos con la Copa. Por lo demás, con Cristiano sancionado en aquella noche de Walpurgis de Clos, míster Ancelotti sacó a los canteránidas como pedían la prensa y la ocasión, y los canteránidas no respondieron como exigían su orgullo y nuestra vergüenza.

Debimos adivinarlo todo desde el sentido minuto de silencio por Madiba, cuya memoria es capaz de neutralizar incluso la rivalidad más deportiva. Hagan la prueba en casa: en mitad de una discusión con su santa deslicen Mandela y todo pitote quedará piadosamente amortizado, efecto que no lográbamos con Manolo Escobar, vaya usted a saber por qué.

El césped del campo del Xátiva es artificial como el de la liga de medios en Canal (Maracanal para los asiduos), y comparecía oscuro como la cúpula de la Agencia Tributaria por efecto de esas insidiosas briznas de caucho negro con que vamos regando el piso de casa al quitarnos las botas. Por supuesto, eran titulares Jesé y Morata, dos nombres que en boca de contertulio no pueden ir separados, igual que Rosa Díez y Albert Rivera.

Había en el partido un aire tan obvio de amateurismo que suponemos se estarían licuando de gozo los genuinos amantes del fútbol, esos que trascendieron la categoría de juego hace mucho manteniéndose a la vez supersticiosamente lejos de la noción de espectáculo, a resultas de lo cual enjuician la competición en función perpetua del nivel de renta de los contendientes. Esta visión economicista, marxiana, es la que les llevará a aplaudir secretamente el empate del Madrid con el Xátiva como un triunfo de la lucha de clases hacia su equiparación. Bueno, eso y el antimadridismo.

Leer más…

Deja un comentario

8 diciembre, 2013 · 13:50

Ancelotti, el italiano tranquilo

La ceja que ondula el camino.

La ceja que ondula el camino.

Cuando se anunció el fichaje de Carlo Ancelotti, fue el madridismo el que enarcó la ceja primero. Por supuesto que se le conocía, incluso se le valoraba vagamente, pero veníamos del ardor guerrero de Mourinho y se nos proponía la placidez mediterránea de Carletto. Los medios que creían haber ganado una guerra corrieron a bautizar al italiano como el Pacificador. Ancelotti hizo como que no se enteraba de nada, colocando la ceja un metro por encima del fuego mediático, y empezó a trabajar con fineza sobre la cuidadosa base dejada por su antecesor.

Hoy, el Madrid está clasificado como primero de grupo en Champions, está a tres puntos en Liga de un Barça en descomposición, promedia tantos goles a favor como en la mejor temporada de Mou y cuenta con una plantilla versátil y engrasada por las rotaciones que le permite apalizar al rival también sin Cristiano Ronaldo, del que se llegó a decir que con Carletto no volvería  ser el mismo.

Así que esta Navidad imaginamos al bueno de Carlo sentado en su sillón de orejas, paladeando una copa de Vega Sicilia y reposando la mano sobre la testa lanuda de su perro labrador, caso de que lo tenga, mientras murmura como Hannibal: “Me gusta que los planes salgan bien”.

No habrán salido bien hasta que nos lleve a la Cibeles, claro, pero no se puede negar que el balance es esperanzador. Las críticas, por supuesto, llegan con la regularidad acostumbrada tanto desde el Frente Popular de Judea como desde el Frente Judaico Popular. Que si todavía el Madrid no ha ganado a ningún equipo de entidad. Que si el dibujo táctico es demasiado cambiante y confunde a los hegelianos del pizarrín. Que si no pone a los canteranos, que si los pone demasiado. La olímpica ceja de Ancelotti sobrevuela todas estas objeciones y cuando al fin baja, baja con nieve, que son las canas de la experiencia de un hombre de fútbol con más callo que mano de pelotari. A Ancelotti será difícil cabrearle por otra cosa que por un despiste defensivo de sus centrales. Ha tratado con Berlusconi, con Abramovich y con un jeque de los de sandalia y turbante. No es que haya visto arder naves más allá de Orión: es que probablemente las ha apagado varias veces.

De Mourinho se contaban batallas campales en el vestuario a base de latas de Red-Bull, y de Guardiola se dató el distanciamiento con Messi a raíz de un capricho infantil de Coca-Cola. De Ancelotti, como mucho, se podrá escribir que se le ha derramado la tila. Ha conquistado un punto de su exitosa carrera en que se puede permitir algo revolucionario: la naturalidad. Si el equipo ha jugado mal y le piden autocrítica, responde que sí, que ha jugado mal. Si tiene que reconocer que le salió mal un cambio, lo reconoce. Y cuando hay que ponerse serio para defender a su jugador de la payasada de Blatter, se pone serio. A un tipo así solo puede vencerle el fútbol.

En El hombre tranquilo, John Wayne le aclara a Maureen O’Hara: “Entre nosotros no habrá puertas ni cerrojos, Mary Kate, excepto los que tú pongas en tu mezquino corazón”. La afición del Madrid puede ser tan caprichosa como una pelirroja irlandesa, pero no pondrá puertas ni cerrojos en su corazón al hombre tranquilo que la devuelva a la edad del esplendor en la hierba.

(La Lupa, Real Madrid TV, viernes 6 de diciembre de 2013)

La locución aquí, a partir del 16:45

Deja un comentario

Archivado bajo Real Madrid TV

Otra paliza del Madrid, qué pasa

Ahora que se despacha a los rivales con palizas más o menos humillantes detecto en cierto madridismo zelote una defección hastiada, una huelga de entusiasmo, como si solo se pudiera ser genuinamente del Madrid en estado de furia batalladora contra algo, en especial contra el propio equipo: su plantilla, su staff técnico, su directiva. A uno que no lo busquen en ese tendido 7 del ceño esculpido. Yo, perdonadme, disfruto inocentemente viendo ganar al Madrid aunque sus goles no resulten proyecciones fácticas de fuegos declarativos en rueda de prensa. Al mismo Valladolid que lo puso tan difícil el año pasado este sábado se le metieron cuatro, y no voy por ello a entregarme al hipo de la elegía, aunque tampoco he descorchado cava catalán. Lo que digo es que como Ancelotti gane todo, todavía hay quien deberá celebrarlo en la intimidad, peregrinar a una Cibeles de cartón piedra armada a toda prisa en el salón para que fuera no decaiga su imagen de cimarrón impenitente, de anti vocacional.

En fin, fue el partido de la hernia ridiculizada por el primer hat-trick en el Madrid de su presunto propietario. Fue un partido de parejas también, un encuentro binario. La cámara enfocaba a Cristiano y a Irina en la grada y a continuación sacaba a Chendo y a Casillas en el banquillo. En el campo empezaban a encajar sus bolillos Isco y Benzema, asistidos por Xabi y Modric (qué bueno es Modric). Todo era cosa de dos salvo Ramos, que suele bastarse a sí mismo incluso para fallar tres remates seguidos que le sirvieron para reivindicar compromiso y desmentir portadas. Florentino miraba el móvil para seguir la cotización mercantil de Ramos tras cada cabezazo. Di María andaba inquieto, que es como más nos gusta, y artilló la izquierda para el centro o el disparo con loable terquedad sin premio.

Leer más…

Deja un comentario

1 diciembre, 2013 · 13:59