La investidura se produjo hace unos días lejos de Madrid, en un hotel bruselense, pactada por un fontanero del PSOE -otros dicen que electricista- y un delincuente fugado de la Justicia. Pero como el espectáculo debe continuar y hay que guardar las apariencias, se ha programado en el Congreso una representación teatral en funciones de placebo democrático, a fin de tranquilizar a los burgueses que aún creen en el tinglado.
Este periódico ha accedido a la identidad secreta del verificador que visará la gobernabilidad de España. Sabemos que es gambiano y experto en procesos de descolonización, por lo que opera bajo el seudónimo de Kunta Kinte. Estamos en disposición de ofrecer la transcripción de su primera entrevista con Sánchez. Este periódico ha accedido a la identidad secreta del verificador que visará la gobernabilidad de España. Sabemos que es gambiano y experto en procesos de descolonización, por lo que opera bajo el seudónimo de Kunta Kinte. Estamos en disposición de ofrecer la transcripción de su primera entrevista con Sánchez.
-Bienvenido a La Moncloa, señor Kinte. Así que es usted el enviado del president. ¿Le gusta la NBA?
-No he venido a hablar de baloncesto. Ustedes los españoles explotan una colonia en el noreste peninsular que lleva siglos tratando de emanciparse. ¿Qué pasos dará para revertir la opresión de Cataluña?
A los primeros que denunciaron la «dictadura blanca» que Tarradellas advirtió en su sucesor. A los que informaron de la naciente corrupción sistémica mientras les dejaron.A los que jamás se avergonzaron de sus raíces extremeñas o andaluzas o aragonesas, aunque hablaran catalán mejor que los señoritos con ocho apellidos. A los que apoyaron a la izquierda catalana creyendo de buena fe que la guiaba el principio de igualdad, pero ni un minuto después de descubrir su síndrome incurable de charnego acomplejado o pijoprogre xenófobo. A los que se negaron a identificar lo español con lo franquista sin dejar de recordar el prolongado éxito del falangismo catalán. A los que asumieron el coste personal de meterse en política en Cataluña para romper la espiral de silencio. A los que siguieron opinando cuando opinar significa significarse.
Discípulo de Octavio Paz, referente del liberalismo hispanoamericano, azote de AMLO y director de ‘Letras Libres’, Krauze acaba de ingresar en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Desde ella seguirá tendiendo puentes entre España y América.
¿Qué supone para usted el ingreso en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas?
Un gran honor, que agradezco a mis colegas. Pero también supone una responsabilidad: la de seguir tratando de construir puentes de entendimiento y comprensión entre México, Hispanoamérica y España.
Una tarde de 1992 a Mario Calabresi, hijo de un comisario asesinado por las Brigadas Rojas -víctima de una infame campaña de señalamiento previo por parte de los medios llamados progresistas-, lo invitan a una fiesta universitaria. Decide ir, pero el clima de opinión allí no tarda en asquearle. De pronto capta una frase al vuelo. Es de una chica segura de sí:
-Qué asco, la viuda. La cubren de pasta y se hace la víctima. Deberían haberla disparado a ella también.
Esta guerra es un territorio fértil para las circunspectas incursiones del tonto de los grises. Sus opiniones se distinguen porque se internan en el conflicto entre terror y democracia con el casco azul de la Paz calado hasta las cejas, aunque debajo yace la materia gris de un cerebro cobarde y romo. Estas mentes delicadas gimen bajo la presión de dos radicalismos que ellas perciben en pie de igualdad: el de quienes masacran bebés cara a cara al más ario estilo SS y el de quienes pretenden asegurarse de que no vuelvan a hacerlo.
Son las diez de la mañana del 3 de octubre cuando Pedro Sánchez baja del audi oficial frente al Palacio de la Zarzuela. El subcampeón del 23 de julio concurre a la ronda de consultas con Felipe VI para reclamar su derecho a ser investido tras el fracaso aritmético de Feijóo. Ambos, Rey y presidente en funciones, saben que esa investidura solo será exitosa si el candidato cede al chantaje de los dos mismos políticos –Oriol Junqueras y Carles Puigdemont– contra los que el Rey pronunció el decisivo discurso del que hoy se cumplen exactamente seis años.
Cuando Pedro caiga y se rompa el hechizo del poder habrá que pararse a pensar cómo un enano moral logró someter a tantos. A académicos cum laude que se rebajaron a discípulos de un plagiario. A juristas prestigiosos que pusieron su ciencia al servicio del alivio penal para trucar la balanza de la diosa. A socialdemócratas de clase trabajadora que ampliaron los privilegios de la burguesía catalana. A auditores fiscales que ampararon el despilfarro en el clientelismo. A diputados con educación que aplaudieron la bajeza. A periodistas respetados que trasladaron la redacción a La Moncloa. A purgados del partido que se postraron ante su verdugo en busca de redención, quizá para ser purgados de nuevo en un círculo depravado de pasión por la obediencia. A comunistas que engordaron al socialtraidor que los devoró. A conservadores vascos que se diluyeron en su rival abertzale. Todos siguieron a un flautista esquizoide que los perdió.