
Pretendían representar la realidad sin embellecerla, entendiendo por belleza el canon impuesto por Rafael, pero terminaron embelleciéndolo a su manera. Se veían a sí mismos como pintores realistas, pero terminaron amanerando clamorosamente la realidad al proyectar sobre ella sus aspiraciones y rechazos, que son la horma de nuestra sensibilidad.






