Archivo de la etiqueta: el tabarrón catalán

Del Danubio al Llobregat

El autor, en la casa donde Beethoven hizo testamento. Heiligenstadt, Viena.

El autor, en la casa donde Beethoven hizo testamento. Heiligenstadt, Viena.

Me avisaron de que Viena era una ciudad demasiado perfecta. De que un español corre allí el riesgo de escandalizarse ante la buena educación de los vieneses, el silencio que reina en vagones y restaurantes atestados, la pulcritud de las aceras, la devoción con que se orienta al extranjero, el orgullo imperial que centellea en su arquitectura o el triunfo burgués que consagra la Ringstrasse. Entiendo que tanta perfección resulte indignante, pero confieso -no sin vergüenza- que yo no tuve ningún problema para asimilarla. Disculpen ustedes la maldad si digo que Viena conserva el tranvía, como Lisboa y a diferencia de mi Madrid, porque hay algo que ver en la superficie.

Ahora bien. Si perfecto es sinónimo de completo, para que la perfección sea cabal debe incluir lo imperfecto. Y ahí es donde Viena da su planetario do de pecho. Porque por debajo del barroco abigarrado de San Pedro y San Carlos, o de la monumentalidad convencional del distrito museístico, la Viena de la Belle Époque prohijó la vanguardia artística e intelectual más desatada, según rememora Zweig a lo largo de cinco páginas estelares de El mundo de ayer. Es entonces cuando el doctor Freud funda el psicoanálisis para revolucionar no ya la psicología, sino el mismo ejercicio de la crítica cultural. Y es entonces cuando Gustav Klimt abandona la fidelidad fotográfica de sus inicios para construir la imagen onírica de la mujer moderna; un desafío a las convenciones más histéricas que sus discípulos Egon Schiele y Oskar Kokoschka profundizaron hasta los extremos perturbadores que cuelgan de las paredes del Belvedere. Por no hablar de lo que Schönberg y Berg hicieron con los bailes de salón de los Strauss (maravillosos, por lo demás).

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Traemos al finado André Glucksmann al Parnasillo de COPE

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13 noviembre, 2015 · 18:21

El aborto de una nación

El viñetista Ricardo también pensó en un Delacroix bufo.

El viñetista Ricardo también pensó en un Delacroix bufo.

Pasado el mediodía titulamos: «El Parlament escenifica la ruptura con España». Todo el tino inapelable del titular recaía en el verbo, que evoca tablas y actores: un escenario y la farsa que sobre él se representa. Cataluña siempre fue la tierra del diseño, la fábrica del postureo, la cuna de cómicos: una acreditada meca de la ficción. Ayer se programaba un gran estreno, pero la función quedó deslucida por la grisura -casi pacatería- de la oratoria insurgente: cuando uno decide separarse de la realidad, habitar resueltamente en la húmeda fantasía, debe hacerlo a lo grande, poniéndose campanudo y pintarrajeándose a lo Wallace. Pero ay, Romeva y Anna Gabriel no hablan de revolución sino de desconexión, porque su causa está más cerca del folleto de una startup que de un cuadro de Delacroix.

La resolución nace muerta como el aborto de una madre loca y abandonada. Pero ese aborto será enterrado sin la grandeza que necesitaría el martirologio de la nación naciente: bastará un mail del TC. Extramuros del Parlament, el gran vodevil generaba indiferencia, a excepción de los cuatro gatos cursis con sus cuatro enhiestos deditos, gesto que no es ciertamente el saludo romano pero que tampoco iguala la vis subversiva de la manita de Piqué. Si algo vuelve estomagante al independentismo es su impenitente cursilería, que ha contagiado incluso al más alto rango militar: oír al general Rodríguez prescribir amor a Cataluña, ahogar la sedición en achuchones, se antoja menos tolerable que si reclamara los manidos tanques por la Diagonal.

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10 noviembre, 2015 · 10:56

Guardería Moncloa

¿Te imaginas?

¿Te imaginas?

En principio nadie ha condenado a la juventud a ser necia, del mismo modo que nadie ha condenado a la sabiduría a ser pobre, excusa que blandía Séneca cuando le reprochaban que un multimillonario como él fuera predicando el estoicismo. Alberto Garzón no es rico todavía pero aún es joven, y no es más necio de lo que estrictamente estipula hacer profesión de comunismo. Ayer salió de Moncloa muy digno clamando que no participará de ese «teatrillo del pacto» mientras secretamente en su interior agradecía que alguien le llamara a participar de cualquier cosa pública. Uno no renuncia con facilidad a ese optimismo improbable que nace de un pesimismo preventivo, pero Garzón, tan auténtico siempre, no logró colorear mi gris expectativa y evacuó la necedad habitual.

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La reseña más perspicaz de La granja humana la ha escrito el profesor Arias Maldonado en Revista de Libros

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3 noviembre, 2015 · 16:09

El 23-F de Pablo Iglesias

¿Podem o no?

¿Podem o no?

Un país alcanza la mayoría de edad democrática cuando al fin distingue entre institución y sigla. Entre Estado y Gobierno. Entre Monarquía y Borbón. Entre España y Rajoy. Los españoles sabremos si hemos alcanzado esa madurez gracias, paradójicamente, al golpe de Estado catalán, que sacude cualquier cómoda hibernación en la equidistancia: o estás no con Rajoy sino con el presidente de la democracia española, o estás con los golpistas. La alternativa no es apta para menores: la izquierda entrañable aún cree que el sintagma «unidad de España» expresa fascismo; la tierna derecha le exige a Rajoy que aplique ya el 155, que nadie sabe qué implica pero acojona.

Reconozco mi discrepancia con la línea editorial de EL MUNDO, que reclamaba a Rajoy que se reuniese también con Pablo Iglesias. Entonces entró el teletipo que anunciaba la reunión de don Mariano con los líderes de los dos partidos emergentes. Llamar a Rivera, que debe su existencia política a la lucha contra el nacionalismo catalán, se me antojaba una perogrullada. Pero aún discuto la pertinencia de llamar a Iglesias porque no me parece muy operativo incluir en un frente constitucionalista a un político que ha construido su carrera de bengala -fulgurante y efímera- sobre declaraciones como que esa Constitución que a él le ha hecho un hombre es un candado que urge hacer saltar por los aires. Nadie maneja esos alicates en esta península tan eficazmente como la Forcadell, a quien votaron cinco diputados de la coalición podemita, así que en mi infinita inocencia di por supuesto que Forcadell, lejos de representar un accidente, un indeseable efecto colateral, se erigía en primera ganzúa de Podemos para empezar a cambiar las cosas en España. Para descerrajar el régimen del 78.

Pero don Mariano finalmente se reunirá hoy con el cerrajero Iglesias en La Moncloa, y celebrará un protocolario intercambio de pareceres siempre que consiga que Iglesias deje de lamer los sofás en que descansa su lúbrica fantasía de poder. Ya sabemos que no saldrá gran cosa de esa reunión, que Iglesias declarará que «le gusta» que Cataluña siga en España, que lo que hace falta es diálogo, que la gente es buena y que los consensos son fundamentales para la consecución de objetivos político-sociales de relevancia estratégica y entendimiento hegemónico, y ventosidades complutenses por el estilo. Pero cuando eso suceda, nosotros no podremos disimular la melancolía que nos causa la enésima oportunidad perdida por la izquierda española de presentarse, de una vez para siempre, como izquierda y española al mismo tiempo.

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Pla, la leyenda.

Pla, la leyenda.

Visita El Parnasillo de COPE el gran Josep Pla al hilo del tabarrón catalán. Hablamos de su enfrentamiento con el «milhombres» Jordi Pujol, de su catalanismo moderado y del criterio insobornable de mejor escritor catalán de siempre, que sentenció: «La independencia es mal negocio, porque los catalanes podemos hacer muchos calzoncillos pero no tenemos tantos culos».

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30 octubre, 2015 · 10:12

¡Arropen al imputado!

Imputación mesiánica.

Imputación mesiánica.

Puestos a arropar a un imputado yo habría elegido a Messi, que seguramente ha procurado a los catalanes más felicidad -y de mejor clase- que Mas. Pero vaya, cada alcalde arropa a quien quiere. Que normalmente coincide con el propietario del dedo que le mete en las listas.

Hay imputados e imputados. Recuerdo que la mujer de Urdangarín, a la sazón Infanta de España, desfiló para los ‘flashes’ sobre la rampa mallorquina con una sonrisa serena y en altiva soledad. Luego declaró durante seis horas ante un juez bastante menos inclinado a la deferencia que quien ayer tomó declaración, durante una hora y diez minutos de procedimiento rutinario, a don Artur. La aristócrata de sangre no se hizo acompañar de cortesanos para afrontar el paseíllo de la deshonra, y en todo caso nadie dijo entonces que sentando a una infanta en el banquillo corríamos el riesgo de fabricar monárquicos; el libertador de palo, en cambio, incapaz de sostener ni la propia dignidad de víctima solitaria que reivindica, llamó a filas a su ejército desarmado de Cataluña -en número de dos mil, entre tropa y marinería- para escenificar su particular 1714 frente a un señor en puñetas. Es la paradoja del independentista: a la hora de la verdad, no sabe obrar por sí solo.

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Cortesías de Casimiro, Raúl del Pozo y Luis Martínez

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16 octubre, 2015 · 10:34

Los chicos del coro

Anna Gabriel, en cuya camiseta figuran los engranajes de su mente.

Anna Gabriel, en cuya camiseta figuran los engranajes de su mente.

Nadie se está tomando en serio la propuesta de presidencia coral formulada por una dama de la CUP que responde al arcangélico nombre de Anna Gabriel. Los más sutiles dicen que es un globo sonda; los menos, que es un globo sin más, marihuanero. Pero lo cierto es que se veía venir. Después de la singularidad, la fiscalidad y la ordinalidad tenía que llegar la coralidad: un ‘govern-castellet’, una superación folclórica y asamblearia de lo institucional que jubila la concepción monoplaza del poder -ese arcaísmo, propio de la era de la responsabilidad individual- e instaura el jardín de infancia horizontal, el corro de la patata soberana, el achupé ejecutivo.

Sucede que Anna Gabriel es la ‘número dos’ de lo suyo, lo cual significa que hay un ‘número uno’ y un ‘número tres’, e incluso un ‘número cuatro’ y un ‘número cinco’, y así seguido hasta el décimo diputado cosechado por la CUP el 27 de septiembre. El Sistema prueba su intrínseca perversión forzando al asamblearismo más sonrosado a formar en áspera jerarquía, e incluso a pelearse por figurar más alto en la papeleta, ya que ni siquiera Adán está libre de Caín. La CUP aparece así como un partido fundamentalmente paradójico que combina la quechua con el escalafón, se declara internacionalista pero le obsesiona la aldea, aúlla contra el capital mientras pacta con la burguesía y predica la insumisión sin dejar de ejercer el poder legislativo. No puede sorprender por tanto que en el zapatero ideológico de David Fernández convivan las polainas decimonónicas con las sandalias posmodernas.

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Entrevista en bruto (nunca mejor dicho: sin editar) con los chicos de Resaca Cultural, que me consideran un «personaje de derechas» seguramente por la única razón de que no soy un personaje de izquierdas.

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2 octubre, 2015 · 10:26

Epispasmo catalán

Comisión constitucional.

Comisión constitucional.

Los judíos helenizados de la época de San Pablo se reconstruían el prepucio mediante una operación quirúrgica que se llamaba epispasmo. Se trataba de judíos que, al contacto con la ilustración griega, se avergonzaban de la amputación estipulada por un dogma tribal heredado y pagaban al mejor cirujano para que les restituyera lo perdido. Y si algo tan taxativo como la circuncisión es reversible, ¿por qué no iba a serlo el españolismo en Cataluña, que ayer venció a ‘Revueltos por el Sí’ en números redondos?

Cualquier independentismo en la Europa del siglo XXI entraña una castración irracional de derechos adquiridos, de estatus monetario, de ciudadanía ganada, de inversiones seguras. Que al cabo de un tiempo la herida cicatrice y el órgano demediado pueda valerse por sí mismo para ejercer sus funciones pasablemente no lo dudo, pero no por ello el tamaño deja de importar, como bien sabe Nacho Vidal. Los ciudadanos de Cataluña, celosos de su integridad viril, atentos a las luces de la razón emitidas desde todas las potencias occidentales, han decidido defender en las urnas todo el ancho y el largo de su soberanía frente a los castradores. Y nos felicitamos por ello como de cualquier avance de la ciencia sobre la superstición.

La cuestión ahora estriba en confiar las heridas ya infligidas a las mejores manos. El epispasmo constitucional que necesita Cataluña requiere mucho cariño, inteligencia, estudios superiores, gasas y una cantidad indeterminada de desinfectante. Haría bien Artur Mas -ese hombre que quiso capar a los demás y acabó esterilizando a su propio partido- en colocarse en esa farmacéutica para aprender los rudimentos sanitarios.

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30 septiembre, 2015 · 11:04

Diplomacia benzemista

No se puede ir a la guerra sin Francia.

No se puede ir a la guerra sin Francia.

Siempre es importante que el Real Madrid vaya líder y que el Barça encaje cuatro, pero en esta semana más si cabe. Y si cabe Mas, que no está claro. Disculpen el chiste. En todo caso el miércoles resultó sencillo separar deporte y política, fútbol y Margallo, porque competían a la misma hora. Huelga decir qué elegimos ver Chencho Arias y yo, que nos hallábamos en León con la troupe de Herrera.

Paseas con Chencho por el barrio húmedo y le va parando toda la ciudad para testimoniarle su adhesión o cobrarse un selfie.

-He sido secretario de Estado, mediador en Cuba, extra en dos películas de Berlanga y, cuando trabajaba para la ONU, daba cócteles todas las noches en mi piso de Manhattan. Pero me paran por haber sido director general del Real Madrid -me aclara el diplomático, que es tan benzemista como yo mismo, aunque escatima méritos al galés.

Chencho es famoso por su pajarita como Karim lo es por sus controles, y en ambas personalidades hace sede la elegancia. Juega en el Athletic un Balenziaga que, si se llamara sencillamente Balenciaga -y no queremos importunar con esto a la Reina Letizia-, nos evocaría al genial modisto que con más rigor fijó la premisa de la elegancia femenina: la medida del grosor de una mano entre la piel y la tela. Justo lo contrario de lo que requiere la elegancia en el fútbol: que no sobren centímetros entre la bota y el balón. Es lo que logra Benzema con sus controles, pero también con sus remates (está en su mejor arranque goleador desde que llegó al Madrid) y sobre todo con su inteligencia, que desquicia a la zaga más voluntariosa.

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Comentario en COPE: ¿A qué está abocada Cataluña?

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26 septiembre, 2015 · 10:42