Archivo de la etiqueta: Cristiano Ronaldo

La reconquista

Una dinastía en marcha.

Una dinastía en marcha.

Pelé dijo tu nombre y bajaste la cabeza para que resbalara hasta el suelo la carga insoportable de la expectativa. Besaste a tu novia y subiste las escaleras pensando, ingenuamente, que serías capaz de contenerte. Pero esta vez no. Esta vez habían pasado demasiadas cosas. Ahí estaba Blatter, sin ir más lejos. Echaste el resto al tocar la brillante esfera, pero cuando tu hijo te abrazó ya no te quedaban fuerzas. Lo vio todo el mundo en cuanto te incorporaste: lágrimas como puños corriendo pómulo abajo libres como el alivio, líquidas como el deseo cumplido, incontrolables como el recuerdo de una vida consagrada a la propia superación.

“Es muy difícil ganar este premio”, dijiste a modo de excusa, aprovechando uno de los pocos segundos en que aflojó el nudo de la garganta antes de cerrarse luego definitivamente. ¿Desde cuándo lloran los comandantes?, podríamos preguntar con el manual del buen soldado en la mano. Pues desde siempre que se gana una guerra, señores. El buen soldado no llora en la derrota, sino cuando vuelve a casa con la misión cumplida.

Sobre todo si la misión es imposible. Nadie antes ha ganado un segundo Balón de Oro cinco años después de haberlo ganado por primera vez. Se entiende que los cuerpos empeoran con el tiempo, las habilidades menguan, las de otros más jóvenes o mejor relacionados se imponen. Solo hay una sensación más dulce que una conquista, y es una reconquista. En la reconquista llora el que pierde, como Boabdil, pero debe llorar más el que gana, porque recupera aquello por lo que lloró cuando lo vio perdido.

Irina lloraba también, llanto unísono de quien conoce las confidencias de mucho sacrificio derrochado y mucha frustración acumulada. Ella sabe lo que le importaba a Cristiano este premio y, como hemos dicho en las tertulias de Real Madrid TV, si le importaba a él también nos importaba a nosotros. Así que lloró Cristiano, antes lloró Pelé, lloró Irina, lloró la madre del premiado, casi llora Florentino y lloró mucho madridista enrabietado, deseoso del desquite oficial que supone, lo queramos o no, este galardón esquivo pero poderosamente mediático.

Descartando que tanta lágrima naciera exclusivamente de la visión del traje de Messi, quien por otro lado estuvo elegante reconociendo lo merecido de la elección, hay que señalar que el llanto sincero del triunfador ha humanizado una gala hasta ahora fría, impersonal, con un tufo indisimulable a comida precocinada. Este segundo Balón de Oro de Cristiano Ronaldo quedará en los anales del fútbol como un premio a la tenacidad insensata de un campeón que forzó los límites de la estadística hasta hacerla jirones para reclamar lo que era suyo y se le estaba escamoteando. Cuando rindes a tu burlador delante del mundo entero pero sobre todo ante los tuyos y ante tus rivales, si no lloras es que estás loco o has perdido las ganas de vivir. Ahora muchos entenderán mejor la personalidad sin dobleces de Ronaldo.

“No dije lo que quería decir”, reconociste después. Yo creo que no te hacía falta hablar. Pero luego, en zona mixta, diste la clave de todo con esta declaración: “Lo celebraré tranquilo, con la gente que me quiere. Tomaré un vaso de champán porque mañana hay que madrugar para entrenar”.

(La Lupa, Real Madrid TV, 16 de enero de 2014)

La locución aquí, a partir del 56:00.

3 comentarios

Archivado bajo Real Madrid TV

Comandante Ronaldo

Oh, comandante.

Oh, comandante.

Recuerdo la luz del Atlántico que batía la torre de Belem en mi viaje a Lisboa, y recuerdo que subí a lo alto del Monumento a los Conquistadores, donde están esculpidos los héroes que abrieron para Portugal un nuevo mundo. Dentro de unos años habrá que añadir a ese coro de glorias nacionales la cara de Cristiano Ronaldo, pero de momento el país hermano acaba de nombrar a la leyenda viva del Real Madrid Gran Oficial de la Orden del Infante don Enrique, distinción que ya compartirá con José Mourinho, pues no hay portugueses vivos que hayan llevado tan lejos como estos dos el nombre de su patria, tomando el relevo donde lo ha dejado Eusebio.

Empezamos a ver en el mote peyorativo de “comandante” que acuñó Blatter un brillo nuevo y apropiadísimo que Cristiano fue el primero en asumir con aquel gol celebrado al modo militar, del mismo modo que los beatniks acabaron abrazando ese nombre que había urdido un periodista norteamericano con intención despectiva. Lo que se pensó como insulto ha acabado nombrando a una de las corrientes artísticas más influyentes del siglo XX.

Cristiano es el comandante en jefe del fútbol contemporáneo, y esperemos que como tal recoja en Zúrich el Balón de Oro que le corresponde. Pero no quiero hablar ahora del fútbol de Ronaldo, sino de esa estatura simbólica por la que este Quijote luso es nombrado caballero después de haber cambiado el cuento para dejar todos los molinos derruidos a sus pies: los molinos de Messi, los molinos de su criticado fichaje, los molinos de cierta afición del Bernabéu, los molinos de la estadística, los molinos de la FIFA. Todos vencidos por la quijotesca acometida de Cristiano.

En la hora de las condecoraciones, sin embargo, importa echar la vista atrás, a la aspereza de Funchal, a la dureza de las circunstancias familiares, al momento exacto de su infancia en que el niño Cristiano se rebela contra su destino previsible: el de una infancia sin rumbo y una vida anónima. Importa recordarlo ahora, cuando recibe los honores de la patria y es venerado por la afición del mejor equipo de la historia. Este no era precisamente el final cantado para un Oliver Twist de Madeira, y si lo ha sido solo se puede atribuir a eso que los comentaristas llaman ambición, voracidad, competitividad extrema, profesionalismo ejemplar, pero que yo creo que es solamente memoria y conciencia: memoria de sus raíces y conciencia de superación.

Ese es el símbolo que encarna Cristiano: la rebeldía contra el contexto aciago, y la tenacidad increíble que se precisa no solo para vengar su propio infortunio, sino para seguir siendo el mejor después del triunfo. Por eso amamos a Cristiano, y por eso su chulería nos parecerá siempre modesta. A sus órdenes, mi comandante.

(La Lupa, Real Madrid TV, 10 de enero de 2014)

La locución aquí, a partir del 58:35)

Deja un comentario

Archivado bajo Real Madrid TV

Luis Enrique se lleva el roscón

El Celta es un equipo que ha pasado de repudiar a Salva por facha a ser entrenado por Luis Enrique, amigo de Pep, depositario por él, con él y en él de un fúpbol pentecostal cuya lengua de fuego también ha socarrado hasta las raíces el pelo de Paco Jémez, otro personaje de los Coen. Luis Enrique se llevó tres del Bernabéu y yo, modesto madridista, me voy a alegrar de ello, porque no me alcanza la memoria a recordar otro jardinero que haya regado tan amorosamente el odio florido de Chamartín.

Todos los locutores alababan el juego del Celta, que consistía en un autobús de defensas y arriba un chófer talentoso llamado Rafiña. Todo locutor, como Santiago Pedraz, tiene sus opiniones preconcebidas, y si se ha hecho la composición de lugar de que el Celta es un gran equipo, dueño de un sistema de juego descarado y creativo, se pasará todo el partido husmeando jugadas que justifiquen su apriorismo. También decía la radio que el estadio en Reyes iba a hacer una entrada misérrima, pero cuando estaban a punto de ejecutar el salto dialéctico hacia la pérdida de imagen del club y la inminencia de la república el Bernabéu se llenó, silenciosamente, y hubo que hablar de fútbol.

El Madrid empezó el año con el polvorón a medio esófago y la poética confianza en que se hace camino al andar. Pero eso es lírica, caballeretes; en la épica la prosodia ha de ser fija y ya va siendo hora de que establezcan una ruta para llegar al área de los equipos que se blindan atrás como hetero en bar de ambiente. Cristiano y Benzema se obstinaban en coincidir por el medio y en la banda, Kyrie eleison, estaba Di María. Di María fue, señores. El lacito cuanto antes, que mañana empiezan las Rebajas. La inteligencia del Fideo nunca fue precisamente borgiana, pero la poca que tiene la ha alojado definitivamente fuera del mejor club del mundo, él y su representante sabrán por qué. El resultado es la higuanización de Di María, la ofuscación como forma de estar en el campo, la huida hacia delante por puro disimulo, el caracoleo intransitivo como de flamenco ronco. El fallo constante y la fe perdida. Ese prensado manual de escroto dirigido a la afición es su sentencia final.

Leer más…

Deja un comentario

7 enero, 2014 · 14:26

Un Jesé por Navidad

Jesé bendecido por el pueblo elegido.

Jesé bendecido por el pueblo elegido.

Jesé es nombre de patriarca bíblico. Jesé engendró al rey David, David engendró a Salomón y de ahí en adelante acabamos llegando a la primera Navidad. Ahora que estamos en la última, Jesé Rodríguez, natural no precisamente de Belén sino de Las Palmas, nos ha regalado el gol más importante de su carrera hasta la fecha, dicho por él y muy bien dicho, porque valió tres puntos contra el Valencia. Ya le había marcado al Barça en el Camp Nou pero aquella vez no sirvió para ganar. Tras el gol a Guaita, en un partido que se había complicado hasta lo inverosímil, toda la plantilla rodeó a Jesé y le agasajó como los pastores avisados por el ángel o los reyes guiados por la estrella.

De Jesé llevan diciéndonos mucho tiempo todos los expertos que es un jugador especial, con ese adjetivo, especial, que no nos gusta por impreciso y porque parece un eufemismo para aludir a aun niño autista, o a un niño con superpoderes, o a un niño con tres piernas. Jesé no es especial: Jesé es simplemente muy bueno, y tiene aún mucho margen de mejora. Digo todo esto porque de tanto repetirle al chaval lo especialísimo que es, hubo un momento de la pasada temporada en que le hicieron pasar por imprudente reclamando desde una portada un protagonismo prematuro y abrupto.

Pero de aquello ha aprendido Jesé, que es un delantero caliente con madera de estrella, madera que se le prende dentro cuando no juega y le enciende la boca, pero él se obliga a callarse y trabajar y a crecer en la santa virtud de la paciencia. Se sabe importante no para el futuro del Madrid sino para su presente, y por eso se le escapa ante los micros la gentileza de cederle el penalti de Xátiva a Di María, que lo necesitaba más que él. Todavía se le escapan impaciencias dirigidas a Ancelotti, como si Ancelotti no supiera exactamente lo que Jesé puede aportar a su equipo.

Ocurre que Jesé llega a una plantilla que del medio para arriba parece el metro de Tokio. No hay puestos vacantes y ser bueno no basta: hay que ser el mejor y estar en tu mejor semana. De todos modos Jesé no puede quejarse de no ser la primera opción del míster cuando se requiere electricidad, descaro, carácter. Y él responde, y si sigue respondiendo logrará solito cambiarse el cartel de suplente o de revulsivo por el de titular.

A veces salta al campo con tanta ansiedad que se lía un poco y aparece peor de lo que es. Si logra imprimir un poco de pausa a su fútbol eminentemente vertical, estará mucho más cerca de la madurez futbolística y ya no necesitará nunca más reivindicarse con palabras. Le bastará con el campo, como hace el astro portugués, del que Jesé ha copiado hasta la zancada. Que termine de copiar su profesionalidad implacable y podremos felicitar sin ambages al madridismo porque le ha nacido otra estrella.

(La Lupa, Real Madrid TV, martes 24 de diciembre de 2013)

Deja un comentario

Archivado bajo Real Madrid TV

Una rodilla para Varane

Es difícil ganar sin centrales pero se puede hacer. El Madrid, sin ir más lejos, lo logró contra un buen Valencia post-Djukic, porque el Valencia echa por estas fechas todos los años a su entrenador a fin de inculcar algún espíritu competitivo en sus jugadores cuando se enfrentan al Madrid. El caso es que se les ganó en baloncesto y en fútbol en la misma tarde, y por cosas así aparte de lo de Mijatovic nos van cogiendo manía los valencianos, y solo por nuestro dinero toleran que miríadas de madrileños –muchos de ellos de Fuenlabrada– les invadan en seats tuneados los aparcamientos de la Malvarrosa a poco que sale el sol.

Se salió con orden y bien plantados, armaditos y rotatorios sobre el eje XabiModric que es el eje copernicano de este equipo, más las subidas cascabeleras de Marcelo y la fiereza profesional de Cristiano. Hasta Benzema parecía presionar arriba para terminar de componer un árbol navideño al que luego se le vencería la peana como si estuviera comprado en los chinos. En la modesta sobriedad de Nacho queríamos ver un influjo benéfico sobre el temperamento de Ramos, pero se produjo la influencia contraria y fatal, como hacían bien en sospechar los inflexibles regidores de los internados victorianos.

Arriba Isco imantaba siempre el balón dos toques por encima no de sus posibilidades, sino de las de sus compañeros de arriba, que están habituados al toque eléctrico y profundo, libre de los impuestos del lucimiento personal. De todos modos Isco compensaba su bulimia zamba con una movilidad constante, cambiándose de banda para mejor indagar las grietas de un Valencia compacto, y eso prueba su inteligencia como jugador porque en fútbol la inteligencia equivale a movilidad: se demuestra literalmente moviéndose, o moviendo a los demás.

Di María sustituía a Bale por Navidad y marcó un golazo de esos suyos que debería ayudarle a pensar con claridad y no a engordar la codicia de su representante. Cambio de juego de Marcelo, control y recorte hacia fuera en la diagonal, zurdazo cruzado fuera-dentro y pulgar a la boca, único gesto capaz de dulcificar algo el rostro somalí del argentino.

Leer más…

Deja un comentario

23 diciembre, 2013 · 16:27

Los encierros de Clos

El suspense cuando juega el Madrid y arbitra Clos se reduce a especular con el minuto en que los blancos se quedarán con uno menos, o con dos incluyendo al míster, mérito democrático que en el régimen pancista de Arminio se recompensa con el premio a mejor colegiado de la temporada. Aunque hay que reconocer que el suspense mengua significativamente si Ramos, el hombre de las 18 expulsiones, se encuentra inspirado. Concedamos que la primera amarilla no fue ni falta, pero también que sacar así el brazo en la segunda son ganas de provocar a un antimadridista tan pavloviano como Clos Gómez. En Pamplona pitó un encierro con el Madrid  en papel de cabestro o colaborador necesario.

El Madrid, que se había volcado majestuosamente sobre el área navarra en los primeros 20 minutos de partido bajo la incisiva batuta de Lukita y las diagonales inteligentes de Cristiano, sumó en poco tiempo la roja del sevillano al afrentoso  penalti sobre Modric que Clos, obviamente, se negó a pitar, invocando la convención de Ginebra. Pero esto no fue lo peor. Lo peor fue una cierta resignación de marine cansado en territorio hostil. El Madrid debería saber que siempre juega contra la mejor versión de sus rivales y a menudo contra la mentalidad miliciana de los poderes fácticos, y debería haber aprendido a reaccionar. No lo hizo en el campo minado del Osasuna salvo a ráfagas, como el golazo de Isco –por lo demás perdido- y el arreón de la segunda parte tras la expulsión igualitarista de Silva (todos los Silva tienen cara de chino, menos Velázquez), culminado con el cabezazo caníbal de Pepe. Salvo eso, al Madrid le faltó la épica que tanto le admiramos, con cambios como mínimo originales de don Carlo y una fluencia final hacia el conformismo que impidió la hazaña de remontar en Irak.

Leer más…

2 comentarios

15 diciembre, 2013 · 14:32

El Madrid, campeón de Brasil 2014

Mundialistas.

Mundialistas.

En el vestuario del Madrid está ahora mismo el próximo campeón del mundo, solo que no lo sabe. Ningún otro equipo puede garantizar con tanta certidumbre este pronóstico, porque ningún otro equipo encarna el ideal de la universalidad, del cosmopolitismo, de la modernidad, como el Real Madrid. Es cierto que el nacionalismo siempre ha casado bien con el fútbol, pues el deporte rey es precisamente una continuación simbólica de la guerra por medios lúdicos, y es inevitable que las aficiones profesen por los colores de su equipo un sentimiento muy cercano al patriotismo de antaño. Los hay incluso que van tan lejos en la identificación entre fútbol y política que se ven a sí mismos como ejército desarmado, o prestan sus instalaciones para aquelarres sectarios, o se sirven de puestos directivos para proyectar sus delirios de sigla y escaño.

El Real Madrid, sin embargo, es una excepción insólita a esta norma emocional en todos los rincones del planeta fútbol. El club blanco es demasiado grande para servir a una idea política o pastorear mentalidades uniformes. Cierto: es el equipo de la mayoría de los madrileños. Pero su historia gloriosa, su presente pujante, su futuro esperanzador han logrado trascender el vínculo con el terruño: el Madrid se define antes por el tiempo –su leyenda en marcha– que por el espacio: la capital de España. Tan madridista es el filipino que ahorra durante meses para pagarse el vuelo al Bernabéu en una noche de Champions como el viejo peñista de Chamartín. Incluso puede que más. Y esto, señores, es un valor incalculable, y de hecho profético en la era de la globalización.

Que otros presuman de custodiar las esencias de la aldea. El Madrid presume de tener a los mejores allí donde hayan nacido, de cobijar a los emblemas de las selecciones mundialistas que el domingo analizaron juntos el sorteo del Mundial de Brasil, en una foto que otro equipo enmarcaría para los restos y aquí no es más que la rutina feliz de la excelencia. Algunos madridistas están tan acostumbrados a esta capitalidad deportiva universal que no comprenden que la grandeza del Madrid no está asegurada a terceros como una póliza, sino que se sostiene contra el viento del resentimiento de burócratas o plumillas y la marea de los nuevos ricos, rusos o árabes, que tratan de hacer en cinco años lo que costó cien. Ciertos aficionados del Liverpool o del Benfica también pensaron que su hegemonía duraría para siempre. Pero Stradivarius solo hubo uno, y el secreto perenne de sus violines exige un cuidado constante.

Volvamos a la foto. “Va a ser un placer jugar contra Lukita”, declaró allí Marcelo. “Tienen el derecho a decir lo que quieran, pero yo nunca subestimaría a Croacia”, advirtió el propio Modric, que a mi juicio será la primera gran estrella que debute en Brasil. Casillas pidió prudencia, Cristiano repitió que daría lo mejor –como si supiera hacer otra cosa–, Benzema aún se felicitaba por la clasificación y Di María oculta a duras penas la conciencia nacional de favorita, condición que Argentina, por otro lado, se arroga por defecto.

Podemos decir que la mejor selección del mundo ya lleva tiempo jugando junta. Veremos este verano cómo lo hace por separado.

(La Lupa, Real Madrid TV, miércoles 11 de diciembre de 2011)

La emisión, algo defectuosa pero inteligible, aquí.

Deja un comentario

Archivado bajo Real Madrid TV

Ya es Navidad en la Copa del Rey

¿Se dice Xátiva o Játiva? Aquí no queremos faltar a nadie y menos en el puente de la Constitución. Queremos mostrar como mínimo el mismo respeto escrupuloso por las minorías del fútbol que acreditó Ancelotti viajando a la comarca de los naranjos con impecable terno y pulquérrimo corte de pelo. Así engalanado no se le deberían negar a don Carlo miramientos con la Copa. Por lo demás, con Cristiano sancionado en aquella noche de Walpurgis de Clos, míster Ancelotti sacó a los canteránidas como pedían la prensa y la ocasión, y los canteránidas no respondieron como exigían su orgullo y nuestra vergüenza.

Debimos adivinarlo todo desde el sentido minuto de silencio por Madiba, cuya memoria es capaz de neutralizar incluso la rivalidad más deportiva. Hagan la prueba en casa: en mitad de una discusión con su santa deslicen Mandela y todo pitote quedará piadosamente amortizado, efecto que no lográbamos con Manolo Escobar, vaya usted a saber por qué.

El césped del campo del Xátiva es artificial como el de la liga de medios en Canal (Maracanal para los asiduos), y comparecía oscuro como la cúpula de la Agencia Tributaria por efecto de esas insidiosas briznas de caucho negro con que vamos regando el piso de casa al quitarnos las botas. Por supuesto, eran titulares Jesé y Morata, dos nombres que en boca de contertulio no pueden ir separados, igual que Rosa Díez y Albert Rivera.

Había en el partido un aire tan obvio de amateurismo que suponemos se estarían licuando de gozo los genuinos amantes del fútbol, esos que trascendieron la categoría de juego hace mucho manteniéndose a la vez supersticiosamente lejos de la noción de espectáculo, a resultas de lo cual enjuician la competición en función perpetua del nivel de renta de los contendientes. Esta visión economicista, marxiana, es la que les llevará a aplaudir secretamente el empate del Madrid con el Xátiva como un triunfo de la lucha de clases hacia su equiparación. Bueno, eso y el antimadridismo.

Leer más…

Deja un comentario

8 diciembre, 2013 · 13:50