Nueva política según Homero

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Errejón atado al mástil para no oír a las sirenas radicales de su partido.

Hay que ver lo que la realidad ha hecho con don Alexis Tsipras. Contemplad, podemitas, el prodigio obrado en él. Sólo ha transcurrido un año entre aquel amanecer nietzscheano en que levantó acta de defunción de la Troika y este crepúsculo realista en que defiende la necesidad de deportar refugiados a Turquía, pasando por sus ronroneos en la pernera del FMI cuando lo de Davos. Sería Tsipras un griego paradigmático en quien se suceden dos héroes opuestos: el pendenciero Aquiles de la ‘Ilíada’ que ganó las elecciones desafiando a los dioses y el flexible Ulises que retorna a la Ítaca del crédito negociando con inteligencia. El trecho metafórico que separa al rudo guerrero del astuto navegante cifra el paso del mito al logos, de la utopía a la praxis. De la adolescencia a la responsabilidad. Del populismo a las instituciones.

Toda fuerza populista experimenta crisis de crecimiento en las que la voz no termina de modularse y la barba no acaba de salir. Paradójicamente, es el sector liderado por el lampiño Errejón el que más rápido madura, superando la retórica calimochera de fiesta del PCE y aceptando con todas sus consecuencias la efigie de diputado que el espejo -y la nómina pública- les recuerda. Mientras que Iglesias regresa con demasiada frecuencia al narcisismo estudiantil de Guerra Fría y megáfono caliente. Hay un alma parda en Podemos con el reloj parado en los 70 que si mira a Grecia se avergüenza de Tsipras y se excita con Varoufakis, ese Peter Pan de moto y chupa que sale a 53.000 napos por conferencia. Ya se sabe que la ficción vende más que el ensayo.

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Esta semana Rubén Darío en El Parnasillo de COPE, en el centenario canéforo de su muerte

Comentario en COPE sobre el 11-M: una herida española que no cicatriza

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11 marzo, 2016 · 10:38

La cosa es participar

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«¡Que participes!»

Don Gregorio Planchuelo, director general de una cosa llamada Participación Ciudadana, me informa por carta y de tú a tú (al usted en la nueva política le ha pasado lo que al castellano en la Cataluña administrativa) de que parte del presupuesto municipal ahora se va a destinar «a lo que decida la ciudadanía». Y para que conste que yo mismo pertenezco a semejante abstracción, don Gregorio me facilita un código personal para acceder a la plataforma decide.madrid.es, desde la cual puedo incluso «hacer propuestas de gasto y dar apoyo a las iniciativas de otros ciudadanos». Y ciudadanas, por supuesto.

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9 marzo, 2016 · 18:08

El Empecinado, o el orgullo del arroyo

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El héroe en el pincel de Goya.

Ganar una guerra es la manera más segura de escribir la historia, según quiere el famoso adagio. Pero pocos hombres legaron, además de su nombre al panteón de guerreros ilustres, también su apodo a la psicología popular, al mismo tiempo que su peculiar táctica de combate al vocabulario universal de la estrategia bélica. Estas tres hazañas juntas le fueran concedidas a Juan Martín Díez, el partisano que venció a Napoleón empecinándose en una guerra de guerrillas antes de despertar del sueño de libertad y toparse con Fernando VII, que traía consigo las cadenas para su pueblo y la horca para su héroe.

De niño me fascinó la vida de este guerrillero de fiero mostacho y vida trepidante, siempre entre la gloria y la condena, ese brusco vaivén tan español y tan siglo XIX. Quizá todo empezara por el libro que mi padre me regaló en mi primera Feria del Libro: Fray Perico, Calcetín y el guerrillero Martín, donde el fraile ficticio y el combatiente histórico cruzaban sus destinos en plena Guerra de la Independencia. Hubo un tiempo en que los niños no solo leían, sino que se les daba a leer cuentos sobre la historia de España y no solo magia con hormonas. De Barco de Vapor al episodio nacional que Galdós le dedicó fui saciando mi curiosidad y alimentando una púber vocación de emboscador de franceses sin reparar en que mi país ya había entrado en la OTAN, y por tanto Francia era nuestro aliado.

Le llamaban “empecinado” por el cieno o pecina que perfumaba las aguas en descomposición del riachuelo que atravesaba su pueblo natal: Castrillo de Duero, provincia de Valladolid. Me encanta el simbolismo del detalle: a uno de nuestros héroes decimonónicos más indiscutibles le recordaban cada vez que le llamaban que era hijo del fango, un paria del arroyo, pero cuando fue ascendido a mariscal firmaba “Empecinado” con el orgullo crecido. Esa raza ya no se estila.

Se conoce que un soldado gabacho violó a una del pueblo y por ahí no pasó. Tirando de amigos y familia, Juan Martín armó una cuadrilla y se echó al monte a hacer la guerra por su cuenta, como buen español. Más tarde se enrolaría en el ejército regular, pero algunas batallas perdidas le persuadieron de regresar a su método, que se reveló eficacísimo: su dominio del terreno por todo el frente castellano le permitía tender emboscadas, interceptar correos, apresar convoyes y convertir en general su nombre en una pesadilla para los mandos napoleónicos. Cuando uno de ellos atrapó a su madre para exigirle que se entregara, el hijo capturó a cien franceses y respondió que o soltaban a mamá o los fusilaba a todos allí mismo.

Lograda la victoria continuó la guerra por medios políticos, pero esa trinchera exige más fortuna que coraje. Liberal comprometido con la Pepa, partidario de Riego, gobernador de Zamora, desterrado a Portugal con la restauración absolutista, el rechazo del título nobiliario con que fueron a sobornarlo terminó de enojar a Fernando VII. Todavía camino del cadalso logró romper las esposas y arremeter contra la soldadesca realista; reducido con una maroma, el golpe de soga al cuello fue tan violento que sus alpargatas salieron despedidas.

Goya lo retrata como el héroe que fue: paleto hasta la nobleza, irreductible hasta el martirio. Empecinado.

(Publicado en La aventura de la historia, número 209, marzo de 2016)

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6 marzo, 2016 · 9:30

Y los cielos, todavía por asaltar

PORTADA EUGENIO

Nueva política española.

Es una pena que haya terminado la semana porque los cronistas parlamentarios no volveremos a pasarlo tan bien hasta el próximo golpe de Estado. La HBO está tardando en comprarle los derechos de emisión a Patxi López, porque estas sesiones hispánicas emitidas en bruto iban a dejar las audiencias de Los Soprano a la altura de un docudrama iraní. Qué espectáculo, qué interpretaciones. Sus señorías le han tomado la medida al pobre Patxi como a un árbitro recién ascendido y le embarran la cancha con desfallecimientos de damisela a la que se le ha cuestionado la virginidad. Y el neófito presidente pica y les abre el micro hasta que su autoridad empieza a evaporarse por los balazos de Tejero. O aprende a imponerse a este parvulario o va a tener que sustituir a los bedeles por geos.

Quien actuó sin convicción fue el galán Sánchez, que leyó su discurso de un modo apresurado y funcionarial, demasiado consciente de protagonizar un trámite. De nuevo fue Rivera el que puso orgullo a lo acordado, esas 200 medidas que son la única política fáctica que han trenzado nuestros representantes desde el 20-D. Don Mariano subió a la tribuna y remató al candidato con el mismo tono vitriólico que destapó el miércoles, aderezado con puyas al voluntarismo de Ciudadanos. Para hacer más verosímil la doctrina de la pinza -que no es más que una confluencia de intereses desde los polos naturales del mapa político, al modo en que el Ártico y el Ántártico resultan igual de fríos aunque se encuentren en las antípodas-, don Mariano ya invoca a «la gente» en el mismo sentido patrimonial que ha puesto en circulación Pablo Iglesias. Al volver al escaño bajo el palmoteo azul, se volvió hacia los suyos y subió ostentosamente el pulgar hacia arriba repetidas veces, en un gesto nada marianista que escamó por su sabor a mutis. Pero calma: es Rajoy.

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5 marzo, 2016 · 18:06

Florentinismo de centro

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«¿Usted en un córner tendrá ventaja, ¿no?»

El florentinismo es una ciencia tan apasionante como el marianismo que, como él, versa sobre el poder y su conservación, asunto de casi todos los buenos relatos antes y después de El Padrino. España, país inclinado a la bipolaridad, puede dividirse hoy entre florentinistas y antiflorentinistas. Y los medios reflejan ese frentismo que a la postre atenaza al aficionado no alineado en una pinza de encono como la que ha colgado a Pedro Sánchez del tendedero de la ropa tibia. Sin embargo, como en el Parlamento, existe una posición intermedia que aspira a tender puentes entre los defensores graníticos del florentinismo y sus detractores más ciegos. Podríamos llamarlo florentinismo de centro. Esta posición, verdaderamente revolucionaria en un país capaz de trasnochar solo para odiarse y de madrugar para retomar el odio en el punto exacto donde lo dejó, aplaude los éxitos económicos y reputacionales que Florentino Pérez devolvió al Real Madrid salido de Mendoza, Sanz, Boluda, Martín y Calderón; y al mismo tiempo propugna una estructura similar a la que tanto rendimiento está sacando de la sección de baloncesto.

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5 marzo, 2016 · 18:01

Manuela y Pablo Manuel

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Carmena mirando hacia el Komintern.

Sabemos que la inocencia y la elasticidad son patrimonio de la infancia, pero Manuela Carmena ha venido a la política a demostrar que también pueden ser atributos de senectud. Nadie en España yerra con tanto candor ni rectifica con tales reflejos. Su ejecutoria al frente de una gran metrópoli europea bien podría tildarse de modesta, pero incluso a los periodistas menos dotados para la palpitación emotiva nos cuesta reprimir un impulso de ternura a la hora de fiscalizar su gestión. Si Amancio Ortega dona 20 millones a Cáritas, practica infecta caridad; si Carmena junta a unos mendigos a cenar en Nochebuena, al reporterismo franciscano se le licúan las mejillas.

En la memoria de ciertos nostálgicos doña Manuela funciona como el par metafórico de un Tierno Galván retornado a la Villa para devolverle la movida perdida, y es innegable que sus declaraciones movilizan lo suyo. Lo difícil es saber en qué dirección. La movida carmenita evoca el rigodón que citaba don Mariano, una contradanza de origen gabacho ejecutada en dos tiempos: en el primero se pide -«con toda mi fuerza»- que Podemos apoye hoy a Pedro Sánchez y en el segundo se matiza que se refería a una alianza de izquierdas, ignorando que el actual programa de investidura reviste un claro tono anaranjado. Se requiere una notable agilidad para semejante meneo, y por eso insistimos en los infantiles atributos de la entrañable regidora.

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Traigo al Parnasillo de COPE un movimiento nada inocente: el Futurismo

Comentario en COPE sobre el después de la fallida investidura de Sánchez

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4 marzo, 2016 · 16:43

Vendrán elecciones y nos harán más ciegos

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Candidato sin túnica.

El documental rodado en las Cortes ofreció muchas de esas hermosas escenas de supervivencia y acecho en las que el diputado hispánico se revela en toda su crudeza zoológica. Mariano Rajoy, en una virtuosa maniobra de bilocación política que le permitía ejercer de orgulloso presidente del Gobierno y de cruel líder de la oposición, disolvió al aspirante Sánchez bajo el vertido de su ironía más ácida. Fue acaso el canto del cisne de la retórica marianista: esa combinación letal de tautología y sarcasmo que volvió a enmudecer a un Hemiciclo predispuesto a la pataleta. Cuando hubo terminado de hablar, todos dimos por hecho que los servicios sanitarios entrarían a recoger a Sánchez. Pero este hombre ha salido más correoso de lo que Susana y otros enemigos esperaban: sólo por aguantar en pie la paliza por la derecha y por la izquierda que le propinaron Rajoy e Iglesias ayer, ya merecería ser investido.

La diatriba marianista sirvió para que su bancada pudiera al fin sacudirse la vergüenza del acordonado. Aplaudieron al suyo con la rabia que sólo da la autoestima perdida y hallada en el templo del parlamentarismo, allí donde Rajoy despacha todavía algún milagro dialéctico. Sánchez se defendía recordándole su renuncia ante el Rey, pero prefirió encajar porque comprendía que su rol más airoso en ese drama le aconsejaba componer un Zurbarán con rictus de mártir de la obscena pinza.

En un ecosistema tetrapartidista no hay caza para todos, y cuando eso pasa lo más urgente es expulsar de tu territorio a los depredadores que se alimentan de la misma especie que tú. PP y Ciudadanos se nutren del votante de centroderecha, y eso explica los murmullos de rencor que recorrían la bancada pepera cada vez que Rivera tomaba la palabra. Simétricamente, el fuego que incendia la retórica bolchevique de Iglesias -este hombre lamenta tanto haber llegado tarde a la Transición que, en vez de adaptarse él al siglo XXI, trata de que todos los demás volvamos a los 60- no lo prende el PP sino el PSOE, partido traidor y aburguesado al que reserva la cal viva de sus odios más puros. Los dos grandes predadores del actual ecosistema, uno viejo y otro nuevo, uno con barba y traje y otro coletudo y en camisa, salieron ayer de cacería en nombre de una sola ley: la de la selva.

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Comentario en Cope (de noche, en un pasillo del Congreso) sobre la rebatiña de investidura

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3 marzo, 2016 · 12:38

Mortal y naranja

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«¿Pero qué queréis que haga?»

España no ha decidido aún si va a permitirle vivir a Ciudadanos. Yo sí creo que el partido de Albert Rivera se merece que nuestras dos esencias machadianas le perdonen la vida, pero en eso yo no soy mucho español, que diría don Mariano. El experimento naranja ha sido interesante y meritorio, pero lanzar una formación de centro terco en España incurre en el exotismo desorejado, en la quijotada intolerable que desafía innecesariamente la binaria y próspera industria del etiquetado nacional. Rojo, facha. Izquierda, derecha. Gente, casta. Simple, complejo. Tele, libros. Así nos entendíamos.

Fue Weber el que prescribió al buen político la ética de la responsabilidad -la conciencia adulta de los efectos de sus decisiones- frente a la ética de la convicción, desde la que disparan al pichón centrista los convencidos de ambas orillas: la convicción de Rajoy es que ha ganado las elecciones y punto; la de Iglesias, que solo él representa el cambio. Pero que el razonable pacto C’s-PSOE que Sánchez defenderá mañana en el Parlamento haya nacido condenado no eximirá de su responsabilidad a sus severos jueces el 26-J.

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29 febrero, 2016 · 12:06