
Habrá muchos votantes de Ayuso que no comprendan por qué no secunda la moción de censura propuesta por Vox y Cs.
-Un gatillazo de los constitucionalistas no sirve. Lo que sirve es una revolución en las urnas -afirmó ayer en el micro de Herrera.

Habrá muchos votantes de Ayuso que no comprendan por qué no secunda la moción de censura propuesta por Vox y Cs.
-Un gatillazo de los constitucionalistas no sirve. Lo que sirve es una revolución en las urnas -afirmó ayer en el micro de Herrera.

El 21 de julio de 2018 escribí que Pablo Casado había sido capaz de «levantar en mes y medio un liderazgo propio». Ese mes y medio era el tiempo transcurrido entre la traumática moción que desalojó a Rajoy de La Moncloa y el arranque de un proceso de primarias sin precedentes en el PP. Apurando el cáliz de la humildad confesaré que la columna llevaba por título El parto de un líder. Los hechos han demostrado que me equivoqué con estrépito, y es justo reconocerlo en este purgatorio de vanidades que ha ideado brillantemente Leyre Iglesias para atormentar el ego del columnista y expiar antiguos pecados de opinión, desatinos atropellados bajo la rueda de la actualidad y velados piadosamente por el olvido.

Suena el teléfono en el despacho de cierto directivo de medios de orientación progresista.
-¡Buenos días, presidente! Qué sorpresa. Normalmente hablamos con Félix…
-No está el patio para secundarios. El país necesita mi liderazgo, no sé si captas el doble sentido. Verás, no me complace el modo en que el periodismo independiente está contando mis últimas decisiones. Me refiero a la reforma de la sedición y la malversación y a la limpieza en el Poder Judicial.

Vimos envejecer a Luis Enrique en directo como la hierba que crece en las películas de Rohmer. Cada gatillazo ofensivo de su España roma era una cana más en su cabeza confusa. Luis Enrique ha sido siempre un invento de los periodistas que nos aburrimos sin gente como él, alguien de mediano talento como jugador y como entrenador que libra cruzadas aparatosas contra la prensa bajo nuestra mirada de curiosidad y nuestros murmullos de misericordia. Tuvo que ser Marruecos el país que bajara violentamente el telón de esta farsa idiota que todavía puede ser más idiota si el asturiano se empeña en no dimitir hoy mismo. Ojalá conserve al menos el coraje final de asumir su fracaso estrepitoso, perfecto, inapelable. Ojalá no se enroque en el chiringo corrupto de Rubiales para que podamos empezar a compadecerle.

Me preguntas cómo veo lo que está pasando en el partido. Yo me había propuesto no decir nada al respecto porque no me gusta hablar en los velorios, y porque creo que Cs aún puede dejar un bonito cadáver que merece el respeto tributo del silencio, no el ruidoso cálculo de los carroñeros ni la pringosa hipocresía de las plañideras. No duraba tanto un funeral desde la procesión de Juana la Loca tras el féretro de Felipe el Hermoso, y convendrás conmigo en que doña Juana no era precisamente una liberal. La primera condición del liberalismo es la asunción de la realidad, sobre todo cuando es muy fea.

Los cuarenta violadores que hasta este miércoles han sido beneficiados por la ley Montero tienen muy clara la razón por la que Pedro Sánchez pasará a la historia. Sus víctimas también, naturalmente. Pero cuando Santiago Abascal afeó al presidente su extemporánea valentía con los muertos, recibió esta rápida puntualización: «¡No es un muerto, es un dictador!». Es las dos cosas, Pedro, muchacho: un dictador muerto. Murió ya, en serio. Había que haberlo movido de sitio cuando vivía y mandaba, no ahora. Su cadáver polvoriento hace mucho que no persigue a nadie salvo en los sueños enfermizos de la izquierda atascada en el trauma de un resentimiento histórico que bloquea su progreso hacia una verdadera conciencia democrática: una que respete a los que votan distinto y acepte la alternancia sin desatar desde el poder la histeria de la caza al discrepante.

Sé lo que es escribir bajo la presión de la expectativa, así que imagino el infierno por el que tiene que estar pasando Mariano Rajoy. O no. Pero pongamos que sí. Consciente del éxito abrumador de sus comentarios futbolísticos, pongamos que hoy haya decidido atrincherarse en su despacho para lidiar con los nervios de la víspera. Como aquel día en que repasó por última vez el temario de la oposición; o como aquella tarde en que ordenaba las notas de un decisivo discurso parlamentario. Nos lo figuramos mesándose la barba y caminando en círculos, acodándose súbitamente sobre la mesa para apresar una idea fugitiva, aplastado por la responsabilidad de acertar una vez más con el estilo inimitable que ha desconcertado a los filólogos, seducido a los tuiteros, engorilado a los odiadores y conmovido a los nostálgicos.
GAZPACHO CON TABASCO
blog personal de un cierto jarroson
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
you are so cute when you are frustrated, dear
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain