Archivo de la categoría: El Mundo

Los últimos Sanfermines

15308858242727

Pecado.

Muchos años después, frente a la pantalla de grafeno, el presidente del partido en el poder (Sintiencia) recordó orgulloso la agria polémica en que se impuso al último partidario de los Sanfermines. Hacía tiempo que las elecciones en el país no las dirimía el enfrentamiento entre izquierda y derecha, ni ya entre soberanía y cosmopolitismo -aunque muchos reconocían de tapadillo aquella facilidad viajera de los tiempos del euro-, sino entre animalistas y especistas. Los había convocado la televisión pública, dirigida por un consejo de inequívocos activistas del sensocentrismo. La empatía con los animales había conquistado amplias capas de la población, barriendo los vestigios de un primitivismo que solo sobrevivía en ciertas catacumbas rurales donde aún se practicaba la caza furtiva del conejo, penada con prisión. Aquel hombre desmañado, a todas luces desertor del gimnasio y enemigo del dietista se empeñaba en acusarle de promover una sofisticada hipocresía. Sus patéticos razonamientos estremecían el plató.

Afirmaba que el veganismo, cuya regulación por ley orgánica acaba de ser celebrado como un hito del progreso, no solo recortaba la libertad del hombre sino que colonizaba la vida del animal. Invocaba salvajes escenas de documentales borrados para reivindicar la naturalidad de la predación, y negaba que la prohibición del consumo de carne nos hubiera hecho mejores personas, o animales. Añoraba las indecentes borracheras de su juventud pamplonesa en días como estos, consagrados a la subversión del orden y la moral, cuando el hedonismo individualista campaba a sus anchas y las denuncias por violación se multiplicaban porque las relaciones sexuales todavía no estaban sujetas al actual protocolo consensual. La gente fornicaba en los parques, vomitaba en las aceras y maltrataba a los toros para su solaz.

Leer más…

El bueno (Casado), el feo (Meritxell Batet) y el malo (Consejo de RTVE)

1 comentario

8 julio, 2018 · 23:04

Fin de los finales de ciclo

15306439959790

Cara de fin de ciclo.

La infelicidad, según el clásico tratado de don Bertrand Russell, no es más que el desajuste entre expectativas y resultados. Eso explica que haya niños africanos que no paran de sonreír, pues han comido ese día, y ricos occidentales que no sólo lloran sino que de vez en cuando se suicidan, porque ha caído la cotización. Todo depende de lo que uno le pida a la vida. O a un Mundial.

El ciclo hegemónico que impuso la Selección -tampoco fue tan largo: duró cuatro años- maleducó nuestras expectativas y nos hizo creer conquistada una élite futbolística de la que no nos apearían ya. Desde entonces hemos sido estrepitosamente desalojados de dos Mundiales y una Eurocopa, y tras cada uno de esos tres batacazos hemos incurrido en la fúnebre letanía de las tres palabras: «fin de ciclo». Pero se trata de un acto puramente formulario, porque en España a menudo decimos las cosas para no tener que hacerlas. Certificamos solemnemente la defunción pero luego no enterramos al muerto. A los dos años volvemos a concebir expectativas desaforadas al amparo de una fase de clasificación aseada y de unos jugadores bastante titulares en sus equipos, pero olvidamos comparar esas expectativas con la realidad de los rivales. Entonces llega el Mundial, que entre otras cosas es un método popperiano de falsar talentos mediante la brusca confrontación, y nos pone en nuestro sitio. O sea, en casa.

Leer más…

Deja un comentario

4 julio, 2018 · 9:46

Sánchez sale a relucir

15302940405715

Reluciendo.

Hace unos días Fernando Savater se preguntaba si este Gobierno era brillante o solo reluciente. La distinción resulta decisiva: el efecto parece el mismo pero sus causas no pueden ser más opuestas. Brillante es la luz que nace internamente y se comparte hacia fuera: ejerce un efecto centrífugo. Reluciente es el atributo que un agente exterior presta a quien por sí mismo carece de brillo: se trata de un efecto centrípeto. La facultad brillante es activa e imperecedera; la condición reluciente es pasiva y efímera. Alguien brillante irradia un talento que le es propio, mientras que para relucir basta con reflejar la luz que solícitamente proyectan desde fuera. Desde, por ejemplo, Televisión Española, primer reflector del Estado.

Ni siquiera la insensata confianza que Pedro Sánchez deposita en sí mismo es suficiente para fiar su duración en La Moncloa a la fotogenia de sus manos. Él ya se ve cualificado no para gobernar España sino para reemplazar a Merkel en el liderazgo de Europa, pero sus asesores, cuyo trabajo exige alguna familiaridad con el realismo, lo han rodeado de ministros brillantes entre los cuales el jefe aparezca como un candidato al menos reluciente. Y si el Gabinete falla, pues la realidad es sombría, queda la ficción, el asalto al órgano de propaganda por excelencia desde que lo fundara Franco: RTVE. Por colocar a su nuncio ideológico en la santa sede de la doctrina gubernamental andan matándose a puerta cerrada los distintos apéndices de la criatura frankensteiniana que censuró a Rajoy, cada uno según su tamaño: las piernas de Podemos, un brazo de ERC, el otro de PDeCAT, la cabeza del PNV y las manos… de Sánchez. Llamamos a eso negociación, con púdico eufemismo, pero el espectáculo nos evoca los documentales predatorios de La 2. Con los periodistas de plantilla en el papel de ñus y con la despolitización en el caldero de los caníbales de sigla.

Leer más…

El bueno (Morenés), el feo (Marlaska) y el malo (Jorge Fernández) en La Linterna de COPE

Deja un comentario

2 julio, 2018 · 10:03

Dos años de manicura

15301271885859

Sánchez y la Mano de Sánchez.

La legislatura de Pedro Sánchez ha resultado más bien una manicura. En ella lo importante no son las leyes, cuya confección exige mayorías parlamentarias, sino las manos, para las que basta un fotógrafo con tendencia a la mitomanía. Las manos de Sánchez están a punto de cobrar vida autónoma, de emanciparse del propio Sánchez así como los socios de Sánchez quieren emanciparse de España, y en estos juegos de manos o manicura federal asimétrica consumiremos los dos próximos años. Sin olvidarnos -por supuesto- de Franco, en cuyas manos descarnadas ya no queda ni la mitad de la determinación que el community manager de Moncloa aprecia en las de Sánchez, porque si quedara algo igual no le molestaban en otros 40 años.

Los usos marianistas fijaban las comparecencias en el Congreso después de los consejos europeos para informar de lo tratado a sus señorías; Sánchez comparece antes, lo cual tiene sentido en países que pactan su política exterior con sentido de Estado, como Alemania, y carece de él en países donde hasta el 4-4-2 se ideologiza, como España. ¿Por qué Sánchez viene al Congreso a hablar de Europa si al final de la sesión no se vota una posición común? Sencillo: porque todo el tiempo que gaste hablando de Merkel y Macron es tiempo que gana sin hablar de financiación autonómica, reforma laboral y otros engorros impracticables con 84 diputados. Los presidentes españoles tradicionalmente han dedicado su primer mandato al patio interior para proyectarse internacionalmente a partir de su segunda estadía monclovita, pero Sánchez está invirtiendo las prioridades; o más bien está tratando de opacar las servidumbres de lo doméstico con los destellos del fuselaje del Falcon: «No me vengáis con un presidente de Diputación valenciano que me estoy pegando con Salvini, paletos». O quizá no está muy seguro de que vaya a disponer de un segundo mandato.

Leer más…

1 comentario

28 junio, 2018 · 10:46

Por la depresión al triunfo

15300488698138

Hierro corre el riesgo de que le llamen Plástico.

Si como afirman los gurús del Big Data la tristeza une más que la alegría, hoy toda España es una piña. No encontraremos un solo español que discrepe de la patética imagen que está dando la Selección. Unos se fijarán en la parálisis de De Gea, otros maldecirán el flamenco de Ramos, hay quien ruega misericordia con la senectud de Iniesta y no falta quien reclama compañía a la soledad de Busquets. Juntos suplicamos para Hierro un reloj y un espejo: el primero le informará de cuándo se le agota el tiempo para hacer cambios en un partido pestoso y el segundo le convencerá de que una serie de catastróficas desdichas le han convertido efectivamente en el seleccionador, y de que por tanto no sería mal momento para que empezara a comportarse como tal. En cualquier caso, todos estamos decepcionados con el juego de España, y sobre el sólido cimiento de esta depresión compartida debemos levantar la victoria en octavos.

Estamos a tiempo de convertir el bochorno en energía. Dicen los estudios que las escenas de gente alegre polarizan a la audiencia porque sólo las personas dotadas de empatía saben gozar con el que goza, mientras que el resto se indigna contemplando la euforia de los belgas o la satisfacción inopinada de los ingleses. Por eso, los periodistas preferimos no publicar jamás buenas noticias, y por eso el Mundial está resultando una mina de desilusión compulsivamente visitada.

Leer más…

Deja un comentario

27 junio, 2018 · 11:12

Hacia la reforma mental

15296961890429.jpg

Identidad en marcha.

Lleva razón lleva Dolores Delgado cuando encarece la necesidad de una «reforma mental». Yo soy muy partidario de las reformas mentales, a condición de que no las dirijan ingenieros sociales con nómina de Estado -por ejemplo, un ministro de Justicia- sino la conciencia a solas con un libro o una idea, dos animales en peligro de extinción bajo el incendio identitario que está deforestando la inteligencia. ¿Guerra cultural o democracia deliberativa? Según Lilla, la primera enfrenta identidades desesperadas por obtener reconocimiento mientras que la segunda admite la posibilidad ilustrada de la persuasión. Por eso degenera el debate público: porque es imposible hablar con un género, dialogar con una orientación sexual, discutir con el orgullo nativo. Las identidades serán laicas pero imponen la jaculatoria y la genuflexión. Todo lo que no sea hincar la rodilla y recitar el catecismo constituye anatema. Así, si un tribunal aprecia escaso riesgo de reincidencia y fuga en cinco condenados por abuso sexual, de inmediato calle y poder claman machismo al unísono. Es decir, postulan una deformación moral, un sesgo injusto, una intimidad psíquica no sostenida por pruebas. Y si las pruebas no sostienen la acusación de machismo a una magistrada que cambia el voto, que se jodan las pruebas. Habrá que reformar a los togados para que sus mentes aprendan a adaptar los juicios a los prejuicios.

No sorprende que políticos, periodistas y otros adictos al selfi moral se sumen al alegre linchamiento de la «justicia patriarcal». Los jueces son los últimos villanos de este cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no significa nada pero da votos, clics y likes. Menguado el poder ejecutivo por la transferencia de soberanía y domesticado el legislativo por la ley de hierro de la partidocracia, el poder judicial resiste apenas como último refugio de la autoridad, de la capacidad de decisión racional e independiente. ¿Cuánto tiempo seguirá resignándose al malvado papel que le adjudica la indignación de las identidades insatisfechas? Cuando la Justicia abandone los hechos y los códigos para atenerse a los sentimientos y a las redes sociales habremos completado el retorno a Salem. Entonces el patriarcado será como la brujería: haberlo haylo. Y todo agnóstico será castigado.

Leer más…

El bueno (Cospedal), el feo (Casado) y el malo (Soraya) en La Linterna de COPE

1 comentario

25 junio, 2018 · 9:56

Pedro Sánchez, sumo pontífice

15295225535200.jpg

Presidente sin control.

Volvía Sánchez al lugar de los hechos y todos esperábamos que el instinto criminal hubiera cambiado de bancada: se supone que ahora la víctima parlamentaria debía ser él. Pero no hubo derramamiento de sangre roja por dos razones: porque el PP se encuentra ocupado derramando la suya propia como para ponerse a hacer oposición -hasta Hernando sonó como un herbívoro- y porque Podemos ha caído bajo el hechizo sanchista hasta niveles que lindan con la diabetes. Hay que ver qué golfa es la sonrisa del destino, con qué insospechada facilidad muda en cuestión de meses de unos labios a otros. Sorprende que Iglesias se resigne a ver cómo su denostado Sánchez les achica espacio con juegos diarios de pirotecnia ideológica capaces de dibujar en el firmamento de la izquierda española una sola sigla: PSOE. Con Podemos en funciones de muleta, capote y alfombra persa. Cómo se miraban los ministros socialistas y los opositores morados. Al camarada antes se le hacía la autocrítica; ahora se le agradece el tono.

De momento Sánchez, a falta de programa, se aferra a un mantra: «Hay que reconstruir los derechos y libertades desmantelados por el PP». De ahí no le sacas. Más duro que Iglesias estuvo Baldoví, que empieza a olerse la tostada sin pan en que consiste la estrategia de supervivencia del ilusionista Sánchez. Preguntó el de Compromís por lo suyo, por la infrafinanciación de Valencia, que los votos no son gratis; Sánchez contestó que una cosa es el corto plazo y otra distinta el medio plazo, por no hablar ya del largo plazo. Y en todo caso, lo primero es reconstruir los derechos y libertades desmantelados por etcétera. Así pasó la sesión, mientras el bueno de Pedro Duque giraba educadamente su sillón azul para orientarlo al diputado interpelante y Santamaría y Cospedal salían a conspirar al pasillo. Cada una por su lado, se entiende.

Leer más…

Deja un comentario

21 junio, 2018 · 15:23

Fútbol, un vicio individual

15294382992904

Individuo.

Va cundiendo la impresión de que el Mundial está más nivelado que ningún otro y de que las selecciones favoritas están decepcionando. Pero esa impresión parte de una falacia lógica: la de confundir el pedigrí competitivo con la calidad real y el estado de forma. Los tropiezos de Argentina, Alemania o Brasil sorprenden únicamente porque en la primera juega Messi, al que se le presuponen poderes sobrehumanos capaces de compensar todas las nulidades coordinadas a su alrededor; porque la segunda es la vigente campeona y tiene que soportar el aforismo de Lineker sin permitirse un día de vagancia meridional; y porque la tercera es Brasil, por mucho que Neymar llevara cien días viviendo dentro de una lesión.

Lo de España es distinto, porque no jugó nada mal -como el toro se crece en el castigo, o en el esperpento, que es igual de español- pero chocó contra la inspiración de Ronaldo. De hecho, no me extrañaría nada que si la Selección hace un buen papel, Hierro recibiera una oferta de Rubiales para quedarse, porque para entonces habrá quedado demostrado que el seleccionador es útil mientras selecciona: una vez hecha la selección, regresa a su estricto rol de animador psicológico en la banda. Claro que en una Federación liderada por Rubiales y Hierro luciría tanto la testosterona que correríamos el riesgo de despertar la envidia de Putin y podría terminar anexionándonos.

Leer más…

1 comentario

20 junio, 2018 · 13:37