Archivo de la categoría: COPE

El bíblico Ramos

captura-de-pantalla-2016-10-06-a-las-23

Ramos entrenándonos la paciencia.

Si tuviéramos que comparar a Sergio Ramos con un personaje bíblico -un ejercicio que ya podrían prescribir los influencers-, no elegiríamos a Sansón, y ni siquiera a Dalila, sino al santo Job. Para los niños que no conocen la Biblia porque la Play no les deja tiempo, apuntaremos que el Libro de Job es un texto consolatorio que a juicio de Bloom toca la cumbre de la literatura sapiencial, es decir, ayuda a superar la muerte de un ser querido o la perspectiva de la propia. O una cagada bíblica de Ramos.

Job es un hombre próspero, sano, padre de una familia feliz y piadoso. Pero Satanás, que para eso es Satanás, malmete a Yahvé: «Ese Job te adora porque lo has colmado de bienes; arrebátaselos y verás lo que sale de su corazón». Y Yahvé, para probar la fidelidad de su siervo -en lenguaje futbolero diríamos «para cerrar bocas»-, accede. Deja que Satanás lo putee con vesania veterotestamentaria. Le manda enfermedades tan humillantes como la sarna, acicatea a la tribu de los caldeos para que ataque a sus criados, extiende la muerte entre sus rebaños, lo sume en la miseria, instiga el repudio de su mujer y por último, apurando el cáliz de la máxima amargura, lo somete a la muerte de sus hijos. Sin embargo, ni siquiera entonces Job maldice al cielo, sino que desde el lecho del dolor absoluto murmura: «El Señor me lo dio y el Señor me lo quitó. ¡Bendito sea el nombre del Señor». Impresionante. Ese día Satanás debió presentar su dimisión.

Leer más…

El bueno (Javier Fernández), la fea (Carmena) y la mala (Forcadell) en La Linterna de COPE

Deja un comentario

9 octubre, 2016 · 11:24

El síndrome de David

8f37abdc19458c64d3db414549a1cc2b

Quique Setién, visto por Bernini.

Va quedando claro que Quique Setién es el nuevo Paco Jémez del sanedrín futbolero. Su sucesor en el trono del Buen Fútbol, frente al cual toda victoria de equipos ricos será considerada bastarda, aunque quien venza acredite sangre tan azul como el Real Madrid, o justo por eso. Setién es un entrenador notable, y plantea un juego de posesión tan desinhibido como el de aquel Rayo, lo cual basta para ameritar lo que definiríamos como síndrome de David: su honda tumbará o no al gigante, pero en el relato moral sale siempre ganador.

Sin embargo, los rabinos del toque -el tiquitaca es otra forma de la cábala- olvidan que para que existan los matagigantes deben existir antes los gigantes. Y el Madrid es el más alto de ellos porque está subido encima de una montaña de trofeos, no de estilos.

Leer más…

Videocomentario en COPE sobre las vascas y gallegas

Nueva entrega (más violenta) de El bueno, el feo y el malo en La Linterna, a partir del minuto 18

Deja un comentario

25 septiembre, 2016 · 13:55

Noventa ‘minuti’

20110525215646-einstein

Albert Einstein explicando el espíritu de Juanito.

No sabemos si Einstein era hincha del Madrid, pero podemos demostrar científicamente que el Madrid es el equipo que mejor aplica la teoría de la relatividad. Desde que Einstein vinculó la percepción temporal a la posición en el espacio, los partidos de fútbol en el Bernabéu dejaron de durar los 90 minutos reglamentarios más el descuento y se alargan lo que haga falta hasta que el equipo de casa marque un gol. O dos. Y esto ocurre no por culpa de un árbitro poco preciso, como alegan los resentidos con osadía absolutamente anticientífica, sino en función de las dos variables descritas por la ortodoxia einsteniana: velocidad y gravitación.

La dilatación por velocidad se produce cuando los jugadores del Madrid, viendo que se les escapa el partido en presencia de su afición, se ponen a correr todo lo que no habían corrido durante la hora ya transcurrida. Si eso no basta, Zidane interviene desde fuera mediante cambios de refresco que aceleren la ecuación ganadora. En cuanto a la dilatación temporal por gravitación, esta depende más del talento concreto que algunos futbolistas despliegan sobre el terreno: la fuerza gravitacional de Cristiano o Modric suele ser determinante en estos trances.

Leer más…

DEBUT de mi nueva sección en La Linterna de COPE: cada viernes a las 22.15 ajustamos las cuentas políticas de la semana en El bueno, el feo y el malo

Deja un comentario

18 septiembre, 2016 · 11:55

El muro de Tamerlán

timur

Tamerlán.

Hoy hace 80 años los españoles entregamos a la Historia la más coqueta realización de una especialidad de la casa: la contienda fratricida. Nadie la despachaba como nosotros. Padres, hijos y hermanos llenos de buenas razones trincharon la carne palpitante de padres, hijos y hermanos llenos de buenas razones que excluían las demás. Dicen aún que fue la última guerra romántica, pues al parecer hay más poesía en la metralla si se reparte en nombre de la Cruz o del Pueblo que si se necesita el petróleo o el trigo del vecino. Lo cierto es que la escabechina del 36 al 39 solo fue romántica en la retórica de los propagandistas, que robaron el alma a los mejores poetas. No a todos: Cernuda se alistó en el frente de Guadarrama henchido de ardor miliciano, pero acabó refugiándose en la lectura de Leopardi, sin pegar un solo tiro, y preguntándose en verso por qué el odio impulsa a los hombres a ofrecer su alma a la patria más profunda, que es la muerte.

En España seguimos odiándonos, pero afortunadamente ya no estamos dispuestos a matarnos por abstracciones y nos limitamos a envidiar la casa, el coche o la talla de cintura del prójimo en la intimidad; si la afección es aguda, entonces votamos a Podemos o desaguamos rencor anónimo en las redes sociales, poco más. Hay mucha casandra a la derecha o a la izquierda que madruga el estallido social o llora la muerte de las clases medias, pero ambas cofradías fúnebres podrían ahorrarse los pucheros: una cosa es que la crisis haya mermado poder adquisitivo y otra compararnos con la España en mantilla y alpargatas de los años 30 que marchaba siempre detrás de un cura, bien con un cirio, bien con un garrote.

Leer más…

Me entrevista Ángel Expósito en COPE por El hígado de Prometeo

Deja un comentario

2 agosto, 2016 · 20:07

El bucle esperpéntico

IMG_6582.png

En los cursos de verano de la Universidad Europea Miguel de Cervantes.

Ayer en Valladolid, camino del restaurante, Arcadi Espada formuló en el coche la más terrible de sus sentencias terribles: ‘Lo que más miedo me da de las terceras elecciones son las cuartas’. En efecto. Del mismo modo que reconocer el derecho de autodeterminación de un territorio del Estado extiende de suyo ese pretendido derecho a las comarcas incómodas en ese mismo territorio -el Valle de Arán respecto de Cataluña, por ejemplo, o Escocia en un Reino Unido autoexiliado-, la posibilidad misma de las terceras elecciones, que como su nombre indica sucederían a las segundas, que como su nombre indica sucedieron a las primeras, amenaza con retrotraer a España al entrañable bucle tragicómico del siglo XIX, solo que con urnas frenéticas en el papel de espadones a caballo hollando el Parlamento cada dos años.

Demasiados articulistas han sobado ya la repetición marxiana de la tragedia como farsa, pero ¿qué pasa cuando es la propia farsa la que se repite? Tan solo que el género avanza un estadio más y se precipita hacia el esperpento. Nada tan español, hay que reconocer Valle mediante, ni menos civilizado. El grotesco espectáculo que la partidocracia española está dando al mundo solo podría encontrar redención por el arte, en las novelas de sátira política que no tenemos tiempo de escribir, o por el turismo, en los recorridos para guiris procedentes de democracias asentadas a los que se mostraría el plató rotundo del No, el sagrado despacho del y el inverosímil restaurante de la Abstención. Spain is different otra vez. Y una tapita de jamón.

Leer más…

Último Parnasillo de la temporada en COPE: grandes clásicos sobre el verano

Deja un comentario

Archivado bajo COPE, El Mundo

Es país para viejos

original_562b8e9218ad6

El padre Monedero, ungiendo a los catecúmenos.

De todos los argumentos que anda sintetizando el laboratorio morado para explicar su fracaso electoral, ninguno acredita la finura que esperaríamos de la complutense estirpe de Maquiavelo. La paranoia del pucherazo es un mero ejercicio de proyección bananera. El recurso al miedo resulta incompatible con los labios de fresa, sabor de amor, pulpa de la fruta de la ilusión que desbordaba al país desde el advenimiento podémico. El cruce de acusaciones entre errejonistas y pablistas a cuenta del infantilismo de unos o el radicalismo de otros no excede los muros de su salón parroquial. En cuanto a la posibilidad de que España esté habitada por ocho millones de criptofachas -una de mis teorías predilectas-, su defensa delata la enfermedad de una mente extremada, que descifra el mundo por el catalejo de un embudo y concluye que es fascista todo aquel que no sea comunista.

Pero hay una razón que los caballeros politólogos de la helada sonrisa arguyen con tanta verdad como escasa sofisticación: que el pasado domingo los viejos acudieron a votar como si lo fueran a prohibir, y que mayormente votaron al PP. «Hay un país real que sigue rehén del pasado y deprime», escribió el padre Monedero en su epístola postelectoral a los podemitas. La frase es una joya de la psicopatología política: «país real», lamenta quien prefiere una utopía irrealizable; «rehén del pasado», deplora el penúltimo profeta de la ideología que despachó aberrantes sacrificios en el altar de la revolución perpetua. Claro que España es un país envejecido, como todos los desarrollados, y claro que el PP primó astutamente a los pensionistas sobre cualquier otra clientela. Pero que en la movilización de los ancianos influyan sentimientos como «el miedo y el egoísmo», en palabras del apóstol Juan Carlos, no condena a esos votantes a la senilidad, así como el voto utópico no absuelve de irresponsabilidad a nuestros niños barbudos más indocumentados. El egoísmo, de hecho, me parece una magnífica manera de tomarse en serio la democracia, pues nadie sopesa tanto su voto como quien lo identifica con un capital confiado a bolsillos políticos, del mismo modo que Adam Smith cargó sobre el ánimo de lucro la riqueza de las naciones.

Leer más…

Me entrevistan en la televisión Non Stop People por El hígado de Prometeo

Visita el Parnasillo de COPE esta semana el Frankenstein de Mary Shelley

1 comentario

1 julio, 2016 · 17:29

Libres e Iguales, Teatro Calderón, artículo 12

IMG_6263 (2)

Victoria Vera y yo, en el teatro Calderón.

[Reproducimos a continuación el texto que escribí para el acto en defensa del acuerdo constitucional que, convocado por Libres e Iguales, tuvo lugar del 21 de junio de 2016 en el teatro Calderón. Mi pareja constituyente fue Victoria Vera (V-), que interpretó conmigo lo que sigue, bajo una apoteósica y consensuada salva de aplausos]

AQUÍ, vídeo completo del acto

J- Título I. De los derechos y deberes fundamentales

V- Capítulo primero. De los españoles y los extranjeros

J- Artículo 12. Los españoles son mayores de edad a los dieciocho años. Damas y caballeros, urge reformar la Constitución ya solo por este artículo, a todas luces desfasado. La sociedad española ha cambiado y hoy la mayoría de edad, en el sentido kantiano de tan alta condición, no puede ya predicarse de los congéneres que han cumplido los 18 años.

V- Ni de muchos que tienen más, ya que estamos.

J- Kant identificó la mayoría de edad del hombre con la era ilustrada, es decir, con la primacía rectora de la razón universal sobre cualquier sentimentalidad identitaria, parcial, subjetiva. Sin embargo, hoy la razón está completamente desacreditada en nuestra vida pública. En tanto que la emoción más primaria, patrimonio como se sabe del adolescente a falta de otra claridad, cabalga contradicciones caminito del sorpasso, que como saben ustedes significa adelantamiento.

V- La razón es de paso lento, pero la niñez se caracteriza por la impaciencia, y hay niños con barba que no pueden esperar. Quieren el poder y lo quieren ya. Ya pensarán después.

J- Hay que reformar el artículo 12 de la Carta Magna, pero en el sentido opuesto al que reclamó, en esta ominosa y fugaz legislatura, una moción de Esquerra Republicana que contó con el apoyo entusiasta de Podemos e IU, el respaldo lerdo del PSOE, el sí efébico de Compromís y la afirmación vergonzante de Democracia, Andorra y Libertad, antigua Convergencia. Se trataba de una propuesta cosmética, pues no había ejecutivo que la aplicara. Pero el gesto enseña un cálculo y una rendición. El cálculo es desde luego astuto: Unidos Podemos sabe que es la primera fuerza de largo entre los menores de 40 años. Su popularidad entre los de 15 a 25 años ya resulta directamente propia de una Kardashian o un Justin Bieber.

V- Para qué trabajar un programa si puedes forrar una carpeta. Pero aparte del puro cálculo electoral, esta reivindicación de la izquierda pueril comporta una rendición: la de quien confía ya muy poco en su capacidad para seducir a mentes adultas y ha de conformarse con excitar los humores del parvulario. Lágrimas melancólicas llora la vieja, la genuina socialdemocracia.

J- Por todo ello pienso que el debate constituyente debería plantearse en torno a la conveniencia de elevar la edad del votante, no de rebajarla más. Si ahora dicen que los 30 son los nuevos 20, si las discotecas están llenas de canosos interesantes y tersas maduritas, si la ciencia estira la vida que es una barbaridad, ¿por qué la política no va a reconocer en la ley lo que ya es normal en la calle? Pongamos a los 20 años, señorías. Para entonces es posible que un español ya haya experimentado algún choque con la realidad:

V- Unos cuernos, una resaca histórica, un susto con la moto, un José Luis Rodríguez Zapatero, un Alexis Tsipras; una de esos serios avisos con que la vida nos concede la oportunidad de madurar.

 J- Y de votar con el cerebro, no con el intestino. Bromas aparte. No hay criatura más totalitaria que un niño. Un niño no entenderá la Constitución, ni mucho menos el crítico contexto en que hubo de tejerse. Un niño necesita catálogos con dibujitos, eslóganes de nana dulce, corazones y sonrisas. Yo no comprendo a esas casandras que nos avisan del suicidio demográfico.

V- En realidad el país se nos ha puesto perdido de infantes. Y no van a dejar vacante una sola plaza de guardería en el Estado. Todo lo cual solo nos deja una salida.

J- Damas y caballeros: pongámonos a hacer pedagogía.

La cortesía de Albert de Paco

Y en el Parnasillo esta semana el premiado Richard Ford, maestro de novelistas (y de periodistas deportivos)

Deja un comentario

23 junio, 2016 · 14:14

La dieta de la alcachofa

campana-Rajoy-alcachofas-Sanchez-espetos_926319193_107547628_667x375

Un hombre feliz.

Parece que a los españoles no les emociona que a don Mariano le emocione un campo de alcachofas. En cambio debería emocionarles la carta a sus padres de una bióloga molecular cuya pupila desaguaba orinocos al cierre de cada capítulo de Espinete, lo cual no le impide integrar la generación más preparada de la historia, lo cual no le impide votar a Unidos Podemos. Desde luego cada quien se emociona con lo que puede, pero entre las moléculas populistas y las alcachofas tudelanas uno considera más noble conmoverse ante las segundas. La química sentimental del gabinete del doctor Iglesias de momento ha deparado un revival de Llach y un documental de Aranoa, mientras que la agricultura mediterránea inspiró las Geórgicas de Virgilio y las odas al beatus ille de Fray Luis, a quien sin sospecharlo cita don Mariano cuando confiesa: ‘Ya me gustaría a mí vivir en el campo’. Para combatir el sobrepeso telecrático don Mariano nos propone la dieta de la alcachofa.

La diferencia entre la emoción podémica y la emoción marianista es que la primera está sostenida por la expectativa y la segunda se apoya en la realidad. En Rajoy habita ese instinto materialista de la provincia que desconfía de los ideales abstractos. Algo se ablanda dentro de él cuando acaricia la tierna cabeza de una alcachofa española que terminará en la boca de un comensal neoyorquino, viaje fabuloso que la globalización ha despojado de misterio. La bióloga podemita, en cambio, cuando sale del laboratorio se entrega a platonismos tan vagos como ‘valores’, ‘principios’, ‘ola de cambio’, ‘ilusión’ y un improbable sorpasso que la ‘I+D+i’ le va a infligir a ‘la juerga’ en España. Semejante fe en la política revela una simpleza dramática como la que ha descubierto Richard Ford en los votantes de Trump: ‘Intentaría hacer sus vidas más llevaderas, si pudiera. Les falta el consuelo de la imaginación. Y las novelas pueden aportar eso’. Claro que pueden: un adulto es precisamente alguien que distingue una novela de un programa electoral.

Leer más…

Los cuatro machos alfa de la literatura mundial -Pynchon, McCarthy, Roth, DeLillo- a examen en el Parnasillo de COPE

Deja un comentario

17 junio, 2016 · 16:35