
El drama del paranoico es que las cosas tienden a ser lo que parecen. Va quedando claro que las quedadas de chavales para farmear aura no eran una simpática expresión de nostalgia callejera por los vínculos comunitarios, sino una manifestación generacional de decadencia cognitiva propiciada mayormente por el empacho prematuro de pantallas.







Felicidades a los madrileños. También a los manchegos. Mirando por ahí fuera uno se encuentra con la supremacía de los irlandeses pero su prensa no parece tratarlo con gran alharaca; más bien discreción. Podría considerar esta última pero creo que no. Felicitaciones a Pedro Sánchez que por fin va a conseguir que su impar currículo sea más o menos semejante al de Ceuta o Kwaziland.