
El Madrid es el único club del mundo que ofrece más espectáculo cuando pierde. Precisamente porque la victoria del Madrid se da por sentada: es la dulce rutina y la feroz exigencia que Santiago Bernabéu inscribió en su naturaleza. Pero en esta ocasión, por primera vez en dos décadas, la crisis del Madrid se ha canalizado a través de un proceso electoral de los que hacen afición, nunca mejor dicho. La campaña ha tenido todo lo que le pedimos a una campaña: eslóganes brillantes, mentiras groseras, populismo desorejado, golpes de efecto, notarios atónitos, fichajes estelares, entrevistas contraprogramadas, ataques cruzados y teorías de la conspiración. La cosa ha quedado vista para la sentencia de los socios, que votarán este domingo por Florentino Pérez o por Enrique Riquelme.






