Un hombre sencillo

Se le vio incómodo al presidente en el mitin del sábado cuando Ana Redondo, la más desinhibida bacante de su coro, le gritó que era «el superhéroe de la democracia» y «el representante de la dignidad humana» en este mundo cruel. Un instante así resulta embarazoso para cualquier homínido dotado de vergüenza propia o ajena, pero sabemos que Pedro no vino de serie con semejante dotación genética. ¿Entonces por qué, cuando le cae encima la catarata de almíbar de su ministra, él baja los ojos, se aferra a una botella de agua y le pega un trago lento hasta que la cámara vuelve a posarse en su estrepitosa telonera?

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1 comentario

11 marzo, 2026 · 18:57

Una respuesta a “Un hombre sencillo

  1. Avatar de verguenza ajena verguenza ajena

    ¿Ha parado a contar cuántas personas en la audiencia se muerden las uñas o incluso la mano? ‘Audiencia cautiva’ se llamaba a ésto. Los sorianos muestran más sentido común del habitual en jamborees pastueñas del estilo de la que dirige aquí la gallina caponata. Se ve por qué algún músico de los sesenta pondría a los coaches en el círculo de los mistagogos.

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