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Bajad a Cervantes de ahí

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Plaza de las Cortes, 1835.

Por la exposición conmemorativa de la Biblioteca Nacional supe que Miguel de Cervantes fue el primer civil español al que se colocó encima de un pedestal, en la madrileña plaza de las Cortes. Ahí sigue desde 1835, años antes de que llegasen a custodiarle las espaldas los leones de bronce del Congreso. Que Cervantes estrenara en España la condición de hombre monumental mejora nuestro estereotipo de ingratos culturales, pero empeora decididamente a Cervantes. Es preciso bajar a don Miguel de la peana. Es preciso boicotear todos los universales simposios perpetrados en su nombre. Urge pagarle de nuevo con el trato familiar, irreverente incluso, con que los lectores del XVII respondieron a su disparatada criatura, recreada en los festejos aldeanos por puro regocijo, no para justificar una partida presupuestaria.

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23 abril, 2016 · 20:02

ZZ contra los narcisos

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«Cómo no voy a sonreír, si soy Zidane».

Le preguntan a Zidane si se arrepiente de poner tanto a Cristiano, o de reservarle tan poco. Ante semejante cuestionamiento de su criterio cualquier entrenador -qué tiempos aquellos en que sólo lo hacía Mourinho– como mínimo habría inquirido por el nombre del periodista, estilo Pablemos, pero Zidane va y contesta que sí, que qué quieres que te diga. Si el riesgo comporta que se te lesione el crack pues me arrepiento a veces, claro.

Se lo vuelven a preguntar en la siguiente rueda de prensa, que si está seguro. Y responde que Cristiano es intocable porque sus números cantan, pero que debe dar banquillo a su ansia estadística porque si fuera por el interesado jugaría desde el hospital. Entre medias ha mediado un razonamiento impecable y un parte médico de leve sobrecarga. Matemáticas, razón, ciencia: he aquí las armas limpias con las que Zidane se enfrenta a la prensa.

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23 abril, 2016 · 13:47

La izquierda parvularia

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«Te estamos buscando».

Que la derecha renuncie al voto joven me parece lamentable, y así se lo dije a Rajoy la última vez que lo vi. Pero que la izquierda, de la más europea a la más tropical, se una para pedir la rebaja de la edad mínima del votante hasta los 16 años delata una sospecha respecto del uso de razón que sume en la melancolía a los espectros de Voltaire, Diderot, Constant y otros padres ilustrados. Hubo un tiempo en que la izquierda reivindicaba el legado kantiano que proclamó la mayoría de edad del hombre, el alba de un tiempo en que la luz horadaría las tinieblas del mito y toda superstición quedaría abolida. Pero desde que cayó el Muro la izquierda no para de involucionar, hasta acabar tocando el extremo de la reacción más negra, como esos cuperos manresanos que luchan contra el tampón imperialista recomendando esponjas marinas a sus buenas salvajes o compresas de paño como las que ponían a tender nuestras sufridas bisabuelas.

Se dice que quien no es de izquierdas de joven no tiene corazón, y que quien sigue siéndolo en la madurez no tiene cabeza. En la sentencia viaja implícito un sólido prejuicio: que uno se hace de izquierdas obedeciendo a resortes sentimentales, no después de someter el mundo a un análisis racional. No pocos filósofos han debatido sobre el origen de la ética, ubicándolo en el fellow-feeling, el impulso solidario de Hume, o bien en la razón práctica, como prefería Kant. Hasta que llegaron los neurocientíficos y constataron que el auriga de dos caballos de Platón era eso, mero platonismo, y que en realidad emoción y raciocinio andan bastante revueltos. Y sin embargo vivimos en un régimen glandular que despeja toda consulta directa a las hormonas mientras desacredita al córtex, órgano encargado de aguarle la fiesta al manipulador emocional; que jibariza la palabra hasta los 140 caracteres, mientras remunera con lujo las capciosas operaciones de la industria audiovisual; que extiende la adolescencia hasta la treintena; y que espectaculariza la política para no tener que estudiar su árida codificación de siglos.

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22 abril, 2016 · 16:00

Otro quijote en Moncloa

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Quijotillo (izquierda) contra molino (derecha).

Hasta don Mariano, retén analógico de Eurasia, ha terminado por rendirse a la política de gestos, cuyo último estadio consiste en el obsequio con mensaje, preferiblemente un libro o una serie de televisión. Tampoco debemos ser muy críticos con su modernidad súbita: si Isabel II, que ha cumplido 90 años y supera el medio siglo de reinado, puede inaugurar unas Olimpiadas tirándose en paracaídas desde el avión de James Bond, no creemos que la Civilización se tambalee por el hecho de que Rajoy reciba al presidente Puigdemont con el correspondiente regalo para la galería. Y menos si el libro elegido es el Quijote, ya saben, ese título polvoriento que dio nombre en España a una exitosa marca de membrillos.

Que el volumen escogido no sea la novela completa sino solo la segunda parte es una genialidad que habría merecido culminarse con otra: entregarle el libro, saludar a las cámaras, darse la vuelta y perderse en el interior de La Moncloa dejando al presidente de la Generalitat en el umbral -ese umbral metafórico de la ley que Puigdemont no sabe si traspasar-, con toda la tarde para sumergirse en tan provechosa lectura. Porque el Quijote II encierra lecciones no mejorables por una conversación protocolaria. Porque el Quijote II escribe entre tantas otras la historia misma del Procés, con su principio demencial y su final cantado de cordura recobrada. Si Alonso el Bueno descubre en esas páginas los límites de su sinrazón al ser derrotado en la playa de Barcelona, la gran quijotada que supone el independentismo catalán retornará a la senda constitucional en cuanto Europa, las urnas, la división interna o el mero desgaste que produce el ridículo desmonten del todo el tinglado de la cansina farsa. Esto es lo que habría querido decirle don Mariano al presidente de la Generalitat si don Mariano conociera la facundia de la nueva política, que no es el caso.

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21 abril, 2016 · 15:53

Viaje a la aldea del crimen

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El Nuevo Periodismo antes y mejor que Capote.

Hay que felicitar a los sellos independientes que se han propuesto el rescate del mejor periodismo español; ese que, contradiciendo a Connolly, admite una participación en el mañana. Que sean reconocidos hoy los Camba, Chaves Nogales, Gaziel, Xammar o Assía es mérito de editoriales como Acantilado, Fórcola, Renacimiento y, muy especialmente, Libros del Asteroide. Claro que para que un texto periodístico conquiste el porvenir, el periodista debe cumplir unos requisitos que se resumen en dos: una mirada honda y larga, capaz de explotar la potencia simbólica -y por eso duradera- de un acontecimiento noticioso; y un estilo propio y rico, en el que la precisión no esté reñida con la belleza. Porque, de hecho, nunca lo está: no se es un gran literato si no se sabe hacer precisión, a despecho del errado aforismo de Ortega.

Ramón J. Sender debutó como novelista con Imán, pero se desempeñó como periodista sin preocuparse demasiado de esos deslindes gremiales tan del levítico gusto de las asociaciones de prensa. A él le bastaba con tener clara su misión: averiguar la verdad de los sucesos acaecidos en la aldea andaluza de Casas Viejas en enero de 1933 y contarla en nueve entregas en el diario progresista La Libertad. Su trabajo fue tan impactante que desencadenó el primer impeachment de nuestra historia democrática, forzando la dimisión de Azaña. Ese trabajo es el que recupera ahora este librito -brillantemente prologado por Antonio G. Maldonado-, basándose en la reelaboración que el propio Sender hizo un año después, enriqueciéndola con conclusiones de la comisión parlamentaria, confiriendo unidad al conjunto mediante aportes de contexto y juicios indignados a posteriori, propios del reporterismo comprometido ante la injusticia más obscena.

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18 abril, 2016 · 11:45

¿Un Papa populista?

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Epifanía de Francisco en Lesbos.

Hay un católico que recela en secreto del viaje de Francisco a Lesbos; y no porque las tres familias de allí rescatadas hayan resultado musulmanas, sino porque entiende mejor los motivos pastorales que los meramente «humanitarios», en expresión del propio Pontífice. Hay un liberal que lo acusa de peronismo jesuítico. Hay un progresista que lo aplaude casi sin matices. Y hay un populista que se apropia de lo que le sirve y lamenta que no rompa ya a bendecir la transexualidad episcopal, la marihuana recreativa y la lucha de clases. A mi juicio todos se equivocan.

La Iglesia cuenta por serenos siglos lo que el mundo vive como vertiginosos años, y en su historia se han dado ya todos los arquetipos: también el de papa revolucionario. En la indisimulada teatralidad de Francisco redescubrimos las viejas estrategias de la Contrarreforma, cuando desde el núcleo romano extendió Bernini la más genial propaganda del catolicismo, liderada por los jesuitas. Sólo que este Papa elige la pobreza en vez del barroco para comunicar un mismo mensaje de trascendencia. Cuando el liberal extraña los buenos tiempos de Wojtyla, en que el Vaticano se aliaba con la Casa Blanca para derribar el comunismo, olvida que el liberalismo estuvo tan condenado como el adulterio. Cuando el socialdemócrata se emociona con la caridad franciscana, no repara en que su ideología sólo es una secularización del Evangelio, no al revés. Y cuando el populista marxiano pide curas obreros, ignora que Jesucristo protagoniza tantas escenas que cabría calificar de populistas -curar enfermos, multiplicar panes y peces- como otras en las que llama al respeto institucional -¡y hasta fiscal!- reservando al César lo suyo o prohibiendo a sus favorecidos difundir quién los sanó, porque no había llegado su hora.

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18 abril, 2016 · 11:38

Entrevista a Ignacio Cosidó, jefe de la Policía

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Cosidó nunca duerme.

Hay políticos que hacen y políticos que dicen. Aunque licenciado en Ciencias Políticas y doctor en Historia, Ignacio Cosidó (Salamanca, 1965) es de los primeros. Lo prueba no sólo que esta sea la primera entrevista que concede a la prensa nacional en esta legislatura, sino su forma de enfrentarse a ella. Responde a las preguntas como quien emite informes: de forma rápida, eficiente, sin adornos, y el periodista casi se conmueve al encontrarse en tiempos de telecracia con un político reacio a teorizar sobre la Segunda Transición. Sus respuestas prudentes no esconden un legítimo deseo de reivindicación en la hora del balance, ni tampoco un vago desdén por la dimensión discursiva -inoperante- de la política.

¿Está España preparada para que no pase aquí lo que ha pasado en Bruselas?

La Policía está preparada para hacer frente a los grandes desafíos de nuestra seguridad, y el primero de ellos es el terrorismo. Es una amenaza global, indiscriminada, de la que ningún país en el mundo puede decir que esté a salvo. Pero solo la Policía Nacional ha detenido a 159 yihadistas en esta legislatura, en más 55 operaciones. La comunidad de inteligencia en España está funcionando bien, intercambiando información y cooperando con los países de su entorno. Creo que estamos ofreciendo la mejor respuesta a una amenaza tan difícil como la yihadista.

Apple se resiste a ceder información privada de sus clientes al FBI incluso en casos de investigación por terrorismo. ¿Tendremos que aceptar finalmente que se cedan nuestros datos?

Yo no soy nada partidario de medidas excepcionales que recorten los derechos que nos definen como sociedades libres. Pero el derecho a la vida y a la seguridad también hay que preservarlo como bien fundamental. Pasar un filtro en un aeropuerto supone una incomodidad para el ciudadano, pero es una incomodidad necesaria si queremos garantizar su seguridad en el vuelo. Nuestra policía es muy respetuosa en el manejo de la información de los ciudadanos: pueden confiar en que se va a utilizar única y exclusivamente para garantizar su libertad y su seguridad.

Si la yihad es global, ¿por qué seguimos levantando fronteras entre las distintas inteligencias nacionales?

No hay otra posibilidad de éxito contra la yihad que una cooperación internacional más intensa. La UE es un espacio privilegiado para desarrollar esa cooperación interestatal: el sistema de información de Schengen, la orden de detención y entrega, los equipos conjuntos de investigación, agencias como Europol o Eurojust, el PNR (Passenger Name Record, Registro de Nombre de Pasajero), que va a ser una herramienta muy eficaz para detectar los movimientos de posibles terroristas… Tenemos un mecanismo de cooperación multilateral que no existe en otro lugar. El reto ahora es utilizarlo más y potenciar el intercambio de información no tanto en cantidad como en rapidez y calidad. En el caso de España, yo destacaría el grado de cooperación que hemos alcanzado con Marruecos en la lucha antiyihadista, solo comparable al alcanzado con Francia en la lucha contra ETA. Nueve de cada diez detenidos por yihadismo en España son de origen marroquí.

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16 abril, 2016 · 17:17

Esperanza y el ornitorrinco

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«Traedme Mariano, si es hombre».

Para demostrar que ella no se calla, Esperanza Aguirre ha escrito un libro aproximadamente estrepitoso que pretende refutar el primer axioma del oficio de escribir en España: si quieres guardar un secreto, cuéntalo en un libro. El secreto que de ningún modo quiere guardar Aguirre, la cólera de Dios, no era ningún secreto desde hace décadas, o bien lo era a voces, voces que en estos días de libresca promoción anda profiriendo para quien la quiera oír, que suelen ser mayoría porque Aguirre da audiencia como todos los outsiders de partido con cuentas que ajustar.

Que doña Esperanza diga que un líder sin ideología es como un pollo sin cabeza se antoja una proyección freudiana del propio descabezamiento, llevado a cabo con ese calmoso filo del tiempo que don Mariano maneja tan limpia y letalmente como un verdugo medieval. La numantina lideresa confiesa haber sentido cómo la tierra se abría bajo sus pies el valenciano día de 2008 en que su jefe avisó que los liberales y conservadores podían ir saliendo del PP. Pero si en el PP no caben los liberales ni los conservadores, ¿qué socio admiten en club tan sobrante? Porque ahí acierta de plano doña Esperanza: Rajoy ha desideologizado el partido hasta dejarlo en una correduría de seguros poblada por contables.

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Esta semana Juan Marsé, que saca novela, a examen en el Parnasillo de Herrera en COPE

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15 abril, 2016 · 18:57