Archivo de la etiqueta: humanismo o muerte

Crisis de la república

37366_1.jpgHablar de la lucidez de Hannah Arendt (1906-1975), como de la de Aron o Camus, se ha convertido en un estereotipo, pero lo es hoy porque no lo fue ayer. No lo fue en absoluto. Hoy el sintagma «banalidad del mal» es manejado con naturalidad por columnistas que acaso jamás abrieron un libro de Arendt, pero en su día aquella idea causó escándalo en la comunidad académica biempensante (que no ha evolucionado lo suficiente, por desgracia) y condenó al ostracismo a quien, enviada a Jerusalén como cronista del proceso de Eichmann, se limitó a registrar -y a tratar de interpretar luego- lo que veía: no a un monstruo notorio sino a un funcionario aséptico del terror. Un humano, demasiado humano.

La autora de ese monumento exegético del siglo XX que es Los orígenes del totalitarismo, a diferencia de su maestro y amante Heidegger, nunca se permitió demasiadas dosis de abstracción: nunca pensó al margen de la coyuntura sociopolítica, e incluso de la actualidad más reporteril. Esta aguda aptitud para combinar periodismo y filosofía vuelve a brillar en estos ensayos políticos que la editorial Trotta reedita bajo el pertinente título de Crisis de la república. Se compone de cuatro piezas que analizan, al hilo de la publicación de los papeles del Pentágono, el rol de la mentira en política, materia en la que América empezaba a perder la virginidad que Europa perdió hace siglos; el concepto de desobediencia civil a propósito del movimiento por los derechos civiles o contra la guerra de Vietnam; la legitimidad o no de la violencia como partera del progreso. El libro se cierra con una jugosa entrevista en la que Arendt responde con provocadora paciencia a las preguntas escandalizadas de un periodista que portavocea la corrección política de 1972, año de la primera edición del libro.

Leer más…

Deja un comentario

14 diciembre, 2015 · 17:41

Utopía y hambre

maduro-afp--620x349

Revolussssssiónnn.

En carta de 1858 a su amigo Engels, describe Marx a Simón Bolívar como «el canalla más cobarde, brutal y miserable». Y desmonta la épica del Libertador añadiendo: «La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es Bolívar».

A Marx le había encargado un editor de Nueva York un artículo sobre Bolívar que resolvió sin concesiones a la figura del héroe, al que pinta como un traidor rencoroso que huye el primero en las derrotas, permite largos saqueos en las victorias y conspira contra su rival Piar porque le llamaba «el Napoleón de las retiradas». Piar fue fusilado y Bolívar siguió persiguiendo su sueño de una gran dictadura sudamericana.

Nos conmueve leer a Marx cargando contra la mitomanía bolivariana que su propia obra sustenta aún hoy en Latinoamérica. Es como leer a Freud cargando contra la verborrea de los psicoanalistas argentinos. Lo cierto es que el marxismo lleva siglo y medio peleándose con la realidad y perdiendo siempre, con el agravante de que sus derrotas las pagan en piel poblaciones enteras inmoladas sobre el altar chorreante de la igualdad: la diosa más sanguinaria que el mundo ha conocido.

Leer más…

Deja un comentario

8 diciembre, 2015 · 13:23

«La ironía total lleva al nihilismo»

IMG_2695 (2)

El clasicismo aporreando al tertuliano-centauro. Museo de Historia del Arte, Viena.

La entrevista tuvo que hacerse en tres sesiones, en tres bares de tres hoteles de Madrid, pues coincidió con la publicación en El Mundo de una conversación con Montoro, con firma en un recuadro del entrevistado, y, claro, durante tres días su móvil no paró de echar humo: llamadas de la redacción, llamadas del ministerio, llamadas de las televisiones… Sirva lo anterior no como composición de modo ni de lugar ni de tiempo, en todo caso de personaje: Jorge Bustos, un periodista que lo mismo es capaz de un scoop que hace moverse el suelo del partido en el Gobierno que de llegar al punto final de una columna sin esfuerzo aparente, que de frecuentar las tertulias del prime time sin parecer un tertuliano, que de estrenarse como autor -y aquí va la razón de esta entrevista- con un libro de ensayo. Un libro que huye del recurso facilón del refrito recopilatorio, del manual de autoayuda del que solo se alimenta de galletitas chinas y de frases de almanaque, del comentario a mil fotos en blanco y negro de Steve McQueen y Audrey Herburn, del relato nostálgico de uno que aprendió a escribir en los cuadernos de caligrafía Rubio. La granja humana, en fin, lecciones amenas de Filosofía -y de Política, y de Literatura, y de Sociología…- profunda.

 -Quien llegue a su libro por sus columnas y, al revés, a sus columnas por su libro, ¿se llevará una sorpresa o verá en el trayecto una lógica continuidad?

-No debería llevarse una sorpresa, creo. El libro pretende conectar con el género canónico del ensayo, de más aliento que la columna, y la columna es, a su vez, un subgénero del ensayo. El resultado de esos dos vectores son los ensayitos de tres o cuatro páginas de los que está compuesto el libro, en el que he tratado de huir de cierta tendencia al academicismo aplicando el tono ligero del columnista pegado a la actualidad.

 -¿Cree haberlo logrado?

-En un primera versión del libro no. Porque cuando me llaman para hacerme el encargo, enseguida pienso en Ariel como la gran editorial del mundo académico y fijo en mi cabeza un lector ideal al que me quiero dirigir, un catedrático campanudo cuya aprobación debo merecer. Cuando enseño en Ariel lo que llevo escrito, me dicen que lo rehaga. En su momento, me cabreé bastante. Pero ahora entiendo la labor benéfica del editor.

Leer más…

1 comentario

18 noviembre, 2015 · 12:15

Oración en París

IMG_2959

Exvotos a los pies de uno de los restaurantes tiroteados.

En el cruce entre las calles Bichat y Albert, a los pies llagados de dos restaurantes contiguos -Le Petit Cambodge y Le Carillon-, los parisinos han improvisado un atrio con velas, flores y folios preñados de malos versos, que suelen ser también los más sinceros. A este cruce sagrado los ciudadanos de la laica República acuden temblando para volver a ligarse con los muertos, que eso significa religión. Vi ayer a una chica rubia llorar en silencio sobre el hombro de su novio. A un africano añadir deprisa (pudoroso, casi furtivo) otro ramo al cerro de rosas y crisantemos. A un oriental prender un cirio y juntar las manos. A un joven tatuado pedir con una camiseta la fraternidad entre las tres religiones del libro. También los vi hacer fotos, pero no ‘selfies’: sospechaban que un borrón de vanidad profanaría este pedazo de acera ardiente. He aquí el rebaño europeo, las buenas ovejas de Occidente.

Leer más…

Deja un comentario

17 noviembre, 2015 · 10:49

Del Danubio al Llobregat

El autor, en la casa donde Beethoven hizo testamento. Heiligenstadt, Viena.

El autor, en la casa donde Beethoven hizo testamento. Heiligenstadt, Viena.

Me avisaron de que Viena era una ciudad demasiado perfecta. De que un español corre allí el riesgo de escandalizarse ante la buena educación de los vieneses, el silencio que reina en vagones y restaurantes atestados, la pulcritud de las aceras, la devoción con que se orienta al extranjero, el orgullo imperial que centellea en su arquitectura o el triunfo burgués que consagra la Ringstrasse. Entiendo que tanta perfección resulte indignante, pero confieso -no sin vergüenza- que yo no tuve ningún problema para asimilarla. Disculpen ustedes la maldad si digo que Viena conserva el tranvía, como Lisboa y a diferencia de mi Madrid, porque hay algo que ver en la superficie.

Ahora bien. Si perfecto es sinónimo de completo, para que la perfección sea cabal debe incluir lo imperfecto. Y ahí es donde Viena da su planetario do de pecho. Porque por debajo del barroco abigarrado de San Pedro y San Carlos, o de la monumentalidad convencional del distrito museístico, la Viena de la Belle Époque prohijó la vanguardia artística e intelectual más desatada, según rememora Zweig a lo largo de cinco páginas estelares de El mundo de ayer. Es entonces cuando el doctor Freud funda el psicoanálisis para revolucionar no ya la psicología, sino el mismo ejercicio de la crítica cultural. Y es entonces cuando Gustav Klimt abandona la fidelidad fotográfica de sus inicios para construir la imagen onírica de la mujer moderna; un desafío a las convenciones más histéricas que sus discípulos Egon Schiele y Oskar Kokoschka profundizaron hasta los extremos perturbadores que cuelgan de las paredes del Belvedere. Por no hablar de lo que Schönberg y Berg hicieron con los bailes de salón de los Strauss (maravillosos, por lo demás).

Leer más…

Traemos al finado André Glucksmann al Parnasillo de COPE

Deja un comentario

13 noviembre, 2015 · 18:21

Ave Matritensis!

Raphael Benítez dixit.

Raphael Benítez dixit.

Quoties obitum linguae statuere Latinae; tot tamen exequiis salva superstes erat. Dicen una y otra vez que el latín ha muerto, pero sobrevive con salud a cada entierro. Que los penúltimos exhumadores de la lengua de Virgilio hayan sido dos madridistas inequívocos nos enorgullece, y al mismo tiempo nos persuade de que no podía ser de otra manera. «El latín es el Madrid y el Madrid es el latín. El latín es la lengua que erotiza la guerra, un idioma de resonancias épicas, y el fútbol es una continuación de la guerra por otros medios. Así que nada casa tan bien con el latín como el mejor equipo del mundo», me dice José Velasco, a quien he invitado a la redacción de EL MUNDO para que me explique por qué decidió, junto con su amigo Francis Alonso, abrir una cuenta madridista en Twitter desde la que se tuitea exclusivamente en latín. Y en uno bien vivo, que no ahorra mayúsculas ni exclamaciones cuando se trata de retransmitir en directo, con toda su vibratio, cada partido que disputan los de Raphael Benítez.

Keylor "Magnus".

Keylor «Magnus».

«Annuntio vobis gaudium magnum: habemus Twitter Latinum Matritensis», saludaba muy pontificalmente la cuenta Regia Matritensis (@realmadrid_In) el pasado 21 de septiembre, día de su debut en la pajarera virtual. Hoy supera los 4.000 seguidores, y sus tuits son celebrados por la parroquia madridista cum gaudio magno, o desatado regocijo. Y es que no hace falta traducirle esto a un vikingo: «Quomodo non amabo te? Quomodo non amabo te, si victorem Europae DECIES fecisti me?»

Leer más…

Deja un comentario

31 octubre, 2015 · 10:35

Nueva política a. C.

"Cicerón denunciando a Catilina", por Cesare Maccari.

«Cicerón denunciando a Catilina», por Cesare Maccari.

Distinguir entre nueva y vieja política es ya vieja política. En concreto, de 1914, fecha de una conferencia de Ortega titulada, oh sorpresa, ‘Vieja y nueva política’. La condición de oficio más viejo del mundo se la disputan la política y la prostitución, suponiendo que designen quehaceres distinguibles, por lo que parece francamente presuntuoso calificar como nueva la humana pugna por el poder, que tiene su mecánica como el mar sus símbolos.

La política ya era vieja el 8 de noviembre del año 63 a. C., cuando Cicerón formuló en el Senado la pregunta retórica más famosa de la Historia: «¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?». Lucio Sergio Catilina se presentaba a sí mismo como adalid de la nueva política, y quiso labrarse una carrera proponiendo la abolición de la deuda y el castigo de la casta patricia: igual les suenan estas cosas. Pero en Roma aún funcionaban las instituciones, así que Catilina fundó un partido jacobino y se presentó a las elecciones. Perdió. Y como no sabía perder, preparó una conjura contra la República que incluía, entre otros usos leninistas, el asesinato de Cicerón. Qué quieren: antes no había tertulias. Lo que ocurrió fue que la burguesía romana, que simpatizaba con los jacobinos por mermar el poder de la aristocracia, pero recelaba de los experimentos con el Estado o con el capitalismo, respaldó a Cicerón y bajó el pulgar ante Catilina. No sé si siguen viendo como novedad lo que pasa en España.

Leer más…

Deja un comentario

20 octubre, 2015 · 17:02

Svetlana para ‘dummies’

Svetlana, la decimocuarta Nobel.

Svetlana, la decimocuarta Nobel.

Aquí el Parnasillo del día en COPE, donde explicamos por qué le han dado el Nobel de Literatura a Svetlana Alexiévich y por qué, quizá, no deberían habérselo dado.

Más del ‘montorazo’, en Ana Rosa

Deja un comentario

15 octubre, 2015 · 18:25