Archivo de la etiqueta: El chavismo nunca muere

La izquierda parvularia

img_mmeseguer_20160417-174601_imagenes_lv_otras_fuentes_pantene-kHdD-U4011746390880QF-992x558@LaVanguardia-Web

«Te estamos buscando».

Que la derecha renuncie al voto joven me parece lamentable, y así se lo dije a Rajoy la última vez que lo vi. Pero que la izquierda, de la más europea a la más tropical, se una para pedir la rebaja de la edad mínima del votante hasta los 16 años delata una sospecha respecto del uso de razón que sume en la melancolía a los espectros de Voltaire, Diderot, Constant y otros padres ilustrados. Hubo un tiempo en que la izquierda reivindicaba el legado kantiano que proclamó la mayoría de edad del hombre, el alba de un tiempo en que la luz horadaría las tinieblas del mito y toda superstición quedaría abolida. Pero desde que cayó el Muro la izquierda no para de involucionar, hasta acabar tocando el extremo de la reacción más negra, como esos cuperos manresanos que luchan contra el tampón imperialista recomendando esponjas marinas a sus buenas salvajes o compresas de paño como las que ponían a tender nuestras sufridas bisabuelas.

Se dice que quien no es de izquierdas de joven no tiene corazón, y que quien sigue siéndolo en la madurez no tiene cabeza. En la sentencia viaja implícito un sólido prejuicio: que uno se hace de izquierdas obedeciendo a resortes sentimentales, no después de someter el mundo a un análisis racional. No pocos filósofos han debatido sobre el origen de la ética, ubicándolo en el fellow-feeling, el impulso solidario de Hume, o bien en la razón práctica, como prefería Kant. Hasta que llegaron los neurocientíficos y constataron que el auriga de dos caballos de Platón era eso, mero platonismo, y que en realidad emoción y raciocinio andan bastante revueltos. Y sin embargo vivimos en un régimen glandular que despeja toda consulta directa a las hormonas mientras desacredita al córtex, órgano encargado de aguarle la fiesta al manipulador emocional; que jibariza la palabra hasta los 140 caracteres, mientras remunera con lujo las capciosas operaciones de la industria audiovisual; que extiende la adolescencia hasta la treintena; y que espectaculariza la política para no tener que estudiar su árida codificación de siglos.

Leer más…

Deja un comentario

22 abril, 2016 · 16:00

El aprendizaje de la decepción

56a23422537d3

Mesianismo Alcampo.

POR MOMENTOS uno desea que gobierne Podemos para acelerar el «aprendizaje de la decepción» en que consiste la misma democracia, según Innerarity. Hay burbujas, como la inmobiliaria o la populista, que no se desinflan gradualmente: se pinchan cuando el principio adulto de realidad perfora el principio adolescente de placer. Atraganta a España una ilusión de cambio tan hinchada que los pedazos de promesa barata acabarán saltando hasta Bruselas como en una de Tarantino. O una de Tsipras.

Los libros de historia y las páginas salmón se inventaron para no tener que escarmentar siempre en carne propia, pero al censo electoral afluyen cada día nuevos ignorantes ayunos de imaginación (vaya si se puede estar peor) y sobrados de utopía. Si fueron precisos 40 años de franquismo para vacunarnos contra el extremismo de derechas, calculo que cuatro de populismo de izquierdas serán suficientes para aprender que las situaciones complejas no se arreglan con soluciones simples. Que «blindar» en la Constitución el derecho a un curro fijo y a una manta de cuadros en invierno no es lo mismo que crear empleo y regular el mercado eléctrico. Que los desahucios no siempre se pueden prohibir sin desproteger al propietario. Que la suciedad no se muda por cambiar el nombre a las calles. Que el paternalismo de Estado es el opio del pueblo en el siglo XXI, y que una economía esclavizada por el reparto de paguitas sustituye el Estado de Bienestar socioliberal por el «ogro filantrópico» que Octavio Paz descubría en los regímenes latinoamericanos.

¿Necesitaremos pasar por eso para renegar de mesías comprados en Alcampo? ¿Logrará la democracia domesticar al populismo o embrutecerá este a las instituciones? Serán incógnitas divertidas de despejar si don Sánchez, elegido por las bases y por ello el más básico de los líderes socialistas, persevera en su pacto de regreso.

Leer más…

Esta semana en el Parnasillo de COPE hablamos de Cela, pero del escritor inmortal, no del personaje totémico.

Deja un comentario

29 enero, 2016 · 10:27

La democracia en pañales

pablo-iglesias-lagrimas--620x349

Las lágrimas del Pueblo.

Claro que la política está hecha de símbolos. Pero no sospechaba Bescansa hasta qué punto el uso político de su bebé simbolizaba el adanismo del partido de la madre. Los diputados de Podemos tomaron ayer posesión de sus escaños como los niños toman posesión de su juguete el Día de Reyes. Los adultos inventaron la democracia precisamente para protegerse de los nenes, que son las criaturas totalitarias por excelencia. Madurar consiste en ir alejándose del niño interior y anterior, en proscribir su tendencia al sectarismo en el patio, en aprender a no despreciar al distinto -¡incluso al votante del PP!-, en descubrir que el mundo preexiste a sus caprichos, como la democracia parlamentaria existía antes de la llegada de Podemos. Los más pesimistas dicen que veremos si existe después.

Ayer el patio del Congreso fue más patio que Congreso, con tanta joven señoría correteando de excitación: mira mamá, un escaño. Las sonrisas las pusieron Patxi López, que pronto sería presidente del parvulario, y Albert Rivera, satisfecho por la habilidad demostrada en el primer acto político de la legislatura, que es la conformación de la Mesa. Ahí ha probado el líder naranja su cintura negociadora y la propia utilidad de su partido, mucho más libre que cualquier otro por ideología y por talante para alcanzar acuerdos. Si el símbolo es la gracia de Podemos, el pacto es el fuerte de Ciudadanos. Los que criticaron la cortedad de su resultado deberán reconocer ahora que le ha bastado para madrugarle la iniciativa política a Iglesias, quien retrató su frustración en el programa de Herrera.

¿Pero qué es la constitución de la Mesa del Congreso al lado de una madre que amamanta al niño en el centro del Hemiciclo? La nueva política se ha traído de la tele su obsesión teatral -no trae otra cosa-, y durante toda la mañana se entregó a ella para pedir foco como el nene llora para pedir teta. ¿Que los fotógrafos se le distraían enfocando a Rajoy? Iglesias agarraba el bebé y lo mecía como un San José laico. ¿Que Rivera se levantaba a votar? Iglesias tomaba el sonajero -adelantándose a Errejón, que quizá lo miraba con deseo- y se ponía a agitarlo como el paleontólogo de Spielberg atraía al Rex con la bengala roja. Y Spielberg emocionado, claro.

Leer más…

En tiempos de parlamentarismo agitado, traemos al Parnasillo de COPE al mejor cronista en Cortes de nuestro periodismo: Wenceslao Fernández Flórez

1 comentario

14 enero, 2016 · 12:30

Utopía y hambre

maduro-afp--620x349

Revolussssssiónnn.

En carta de 1858 a su amigo Engels, describe Marx a Simón Bolívar como «el canalla más cobarde, brutal y miserable». Y desmonta la épica del Libertador añadiendo: «La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es Bolívar».

A Marx le había encargado un editor de Nueva York un artículo sobre Bolívar que resolvió sin concesiones a la figura del héroe, al que pinta como un traidor rencoroso que huye el primero en las derrotas, permite largos saqueos en las victorias y conspira contra su rival Piar porque le llamaba «el Napoleón de las retiradas». Piar fue fusilado y Bolívar siguió persiguiendo su sueño de una gran dictadura sudamericana.

Nos conmueve leer a Marx cargando contra la mitomanía bolivariana que su propia obra sustenta aún hoy en Latinoamérica. Es como leer a Freud cargando contra la verborrea de los psicoanalistas argentinos. Lo cierto es que el marxismo lleva siglo y medio peleándose con la realidad y perdiendo siempre, con el agravante de que sus derrotas las pagan en piel poblaciones enteras inmoladas sobre el altar chorreante de la igualdad: la diosa más sanguinaria que el mundo ha conocido.

Leer más…

Deja un comentario

8 diciembre, 2015 · 13:23

Monedero desencadenado

Boceto para otro Rodin.

Boceto para otro Rodin.

Siempre pensé de aquella cursi confesión de Juan Ramón Jiménez («Soy un mártir del perenne proyecto fujitivo») que se ajustaba como un guante al gomoso delirio identitario de Artur Mas; pero tras leer la entrevista en El País a Juan Carlos Monedero, un hombre tan poético que compara las tertulias de la tele de Pablo Iglesias con el tren de Lenin, creo haber encontrado al jinete idóneo para el buen Platero.

El ex pope de Podemos vive montado sobre el perenne proyecto fujitivo de la utopía revolucionaria como Juan Ramón sobre el pollino algodonoso de la poesía pura. Y ha preferido bajarse de la cúpula orgánica antes que apearse del burro doctrinario. Esta fidelidad a la ficción, esta ineptitud para adaptarse a lo posible en que consiste la política adulta nos vuelve irresistible a un personaje como no hay en esa centralidad del tablero que repite el astuto Pablo, este sí un prodigio adaptativo que interpreta la música de camaleones de Capote con partitura dúctil, batuta enérgica y oído fino. Entendemos bien la fascinación de Lomana, cuya vida marcada por el prosaico dinero la predisponía inmejorablemente al turismo del ideal. A falta de Chiapas, valga Malasaña.

Leer más…

Deja un comentario

Archivado bajo El Mundo

Otro mal año para la lírica

La musa descendiendo sobre el poeta.

La musa descendiendo sobre el poeta.

A nadie puede extrañar que Podemos elija preferentemente el Círculo de Bellas Artes para dar sus mítines, porque Podemos es un partido de poetas. No es sólo que sustituyan la consigna por el verso y el politiqués funcionarial por el énfasis declamatorio: en todo populismo la poesía deja de ser un vehículo formal, puro márketing electorero, para usurpar la función misma de programa. Poesía viene del verbo griego «poiein», que no significa decir, sino hacer. El poeta genuino es un creador en el sentido demiúrgico de la palabra: confiere una nueva existencia mental a las cosas al nombrarlas. Su balbuciente misión consiste en tratar de mentar las cosas por primera vez, como las vio el último mono en el alba del mundo o como las ve el niño en el amanecer de la vida. Por eso el primer poeta fue Adán, al que Yahvé encomendó la misión de poner nombre a la Creación, y por eso pedía Juan Ramón Jiménez a la inteligencia que le diera el nombre exacto de las cosas. Y así, la buena literatura es aquella que trata problemas eternos como nadie los trató antes.

El poético adanismo de Podemos se constata en su deliciosa ingenuidad cuando aborda la prosa de lo real, la grisura de la estadística y la aridez de la economía. Tsipras, otro poeta griego, ya está de vuelta a su Ítaca particular, llamada deuda. Sin llegar al patetismo lírico de Monedero, ese gondolero del Orinoco chavista -no por casualidad su campo semántico predilecto es… la liquidez-, Pablo Iglesias revela su vocación de poeta del pueblo más que de político en su obsesión por renombrar conceptos viejísimos que él se empeña en descubrir. Así, redefine con alguna originalidad nociones como patria («patria es la gente de mi país»), rico («rico es el que, a través de ingeniería financiera, no paga impuestos») y hasta oposición («yo»). Y podríamos atribuirle una nueva acepción de democracia: «televisión». En el Círculo de Bellas Artes también afirmó que «amar a tu país es tributar en tu país», exactitud que solo puedo aplaudir; claro que no es suya.

Leer más…

2 comentarios

Archivado bajo El Mundo

El Rh de ‘Txitxirivitxe’

Estética de un asesino.

Estética de un asesino.

Claro que dónde mejor va a estar José Ignacio de Juana Chaos que en un país que entierra a 25.000 asesinados al año, si los entierra. EL MUNDO localizó ayer al serial killer vascongado en la venezolana aldea de Chichiriviche -¿Txitxirivitxe?-, y sus fotografías atestiguan una fusión tan coherente con el paisaje moral chavista como la niebla londinense evoca la silueta del Destripador. El miserable comercio que regenta, el eterno rictus de alma condenada, las impunes manos en los bolsillos, el vientre convexo que fue cóncavo cuando el preso no quería comer, pues haber penado 1,3 años por cada homicidio se le antojaba suficiente penitencia. En pocas fisonomías como la del carnicero guipuzcoano resulta tan tentador asociar la estética a la ética: esas bermudas, esas canillas cerúleas, esa jeta de patíbulo dibujan una apostura rigurosamente digna del canon gudari que considera épico descabezar a niñas con Goma 2.

Leer más…

Deja un comentario

Archivado bajo El Mundo

Capitalismo en la intimidad

El marxismo es encontrar petróleo.

El marxismo es encontrar petróleo.

Si el roscón de Juan Carlos Monedero en casa de Carmen Lomana podía considerarse una blasfemia contra la lucha de clases, y la consultoría monoplaza atenta contra el noble principio de redistribución de la riqueza, su caché de muñidor del euro bolivariano oscila entre la cuquería de Amy Martin y la rumbosidad de lobillo de Wall Street. El capitalismo, en Podemos, ha de sufrirse en silencio, pero a Monedero le persigue el apellido como una condena de heterodoxia, y en su loca escapada de la coherencia -la coherencia es la obsesión de las mentes inferiores, dijo Emerson– va regando el retrovisor de dogmas marxistas en estado cadáver.

Podemos no ha necesitado un Suresnes para oficializar su viaje al centro, pues le basta alzar un dedo chupado al vent y fijar el rumbo por donde más sople la indignación de la audiencia. El problema es que a este alegre paso el viaje puede terminar en la Escuela de Chicago, dejando a Montoro varado en la socialdemocracia más transilvana.

Sostres vislumbra en Monedero el reverso satánico de la ouija bufa de Roncero, pero uno solo ve al logrero español de recia estirpe, el pícaro que susurraba a Llamazares hasta que pudo asesorar a Chávez: pasar de la exhausta antracita asturiana al oceánico petróleo venezolano no está al alcance de ningún tonto. Lo único que le pediríamos al camarada Monedero en su resuelta carrera hacia el título de don Juan Carlos, consultor internacional, es cierta simetría, siquiera estética: ya que le gusta pensar como un cubano pero vivir como un americano, bien podría renunciar a la aplicación inversa del lema para todos los que caemos fuera de los ceñidos límites de su empresa. O sea, la sociedad entera.

Leer más…

Deja un comentario

Archivado bajo El Mundo