Archivo de la etiqueta: crítica literaria

La España que soñaba el mejor periodista catalán

En la tórrida noche del 1 de agosto de 1914, todavía conmocionado por la noticia, un joven catalán se sienta a escribir la primera entrada del diario que lo convertirá en una estrella: «Hoy también hemos sabido que Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Ya no queda ninguna esperanza».

Se aloja en la buhardilla de una pensión parisina no lejos de la Sorbona, donde estudia Filosofía. Pero Agustí Calvet no será filósofo. Aunque a sus 26 años atesora una vasta formación humanística, experimenta también la pasión por la actualidad y la vocación de influencia. Su padre, tan fenicio como el de Pla, quiso que fuera notario; pero Calvet, como Pla, contestó sin reservas a la llamada de la literatura de observación: la expresión más noble del periodismo. Su nombre de guerra será Gaziel, y a los 60 años de su muerte aún brilla con fuerza en la constelación de los grandes cronistas de la Edad de Plata, que no solo iba a dar poetas o dramaturgos o pensadores: PlaChavesCambaRuano, Fernández Flórez, Xammar, Barga Assía. Todos maestros en el arte liberal de la distancia justa.

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14 diciembre, 2024 · 10:03

Valle-Inclán y el eterno retorno del esperpento

En 1917 el avión de Valle-Inclán sobrevuela las cicatrices abiertas en los campos del frente de Verdún. El escritor en funciones de corresponsal de guerra, invitado por el ejército francés, escudriña el terreno desde el aire. Allá abajo se agitan ínfimos como insectos los soldados sobre el barro de una trinchera infinita. Visto desde arriba el hombre pierde su grandeza y adopta la escala ridícula del títere. Entonces Valle comprende. La experiencia de esa cobertura periodística matizará definitivamente aquel ideal caballeresco que le hizo comenzar cierto discurso ante los cadetes hispanos de West Point proclamando: «Yo amo la guerra».

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25 noviembre, 2024 · 8:14

Álvaro Pombo o el arte de la conjunción copulativa

Era la primera vez que cubría una campaña electoral y se presentaba un nuevo partido en aquellas generales de 2008. Se hacía llamar Unión, Progreso y Democracia (UPyD). Su candidata era una antigua dirigente socialista significada por su valor en la lucha contra ETA: Rosa Díez. Los grandes partidos estaban sobradamente cubiertos, así que le propuse a mi jefe en aquel periódico que me dejara seguirla un día entero. Cuando llegué descubrí que yo era el único periodista interesado (aciago destino de los partidos de centro). Acompañé a la candidata a grabar unos anuncios en un estudio de radio y a algún acto más, pero el plato fuerte de la jornada consistía en un mitin en el Círculo de Bellas Artes. Recuerdo allí a Savater. Y recuerdo, claro, a Álvaro Pombo.

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16 noviembre, 2024 · 11:05

Memoria amarga y feliz de Don Juan Tenorio

Tiene 27 años, un padre carlista al que ha decepcionado, una esposa de conveniencia a la que no ama y un contrato oneroso con el empresario del Teatro de la Cruz. Apurado por las deudas cargadas a sus hábitos bohemios, cierta noche de insomnio concibe José Zorrilla el pastiche romántico de un arquetipo trillado, entre el barroco truculento de Tirso de Molina y el moralismo preilustrado de Antonio de Zamora. En el escritorio de la modesta pensión donde se aloja se sienta a escribir al día siguiente, y 21 días después el drama está concluido.

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3 noviembre, 2024 · 22:07

Unamuno no venció, pero aún sigue convenciendo

Es justo que la Biblioteca Nacional dedique una exposición al hombre más libre de una España de fanáticos. Diez años tenía Miguel de Unamuno cuando vio entrar a las tropas liberales en Bilbao y sintió que su corazón de «niño viejo» cabalgaba con ellas como si fueran contradicciones. En el laberinto de causas políticas y controversias históricas que fatigó el menos cerebral de nuestros intelectuales parece fácil perderse, pero es más fácil encontrarse si tiramos del hilo intacto de su espíritu, que siempre toma partido infalible por el individuo y no la masa, por la dignidad y no la ideología.

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26 octubre, 2024 · 9:05

Cuando al periodista no le quedaba sino batirse

Una mañana de principios de los 60 el maestro de esgrima don Afrodisio Aparicio se acercó al velador del Café Comercial donde escribía César González-Ruano. Vencido por los años y por la modernidad, el viejo espadachín regentaba en la calle Echegaray la última sala de armas de Madrid. Se desplomó en la silla y se mesó su bigotazo de mosquetero intempestivo.

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9 septiembre, 2024 · 8:14

La fórmula indomable de David Gistau

Conocí a David Gistau en el mesón Paxairiños de Madrid, un asturiano tradicional de esos que predisponen a la desinhibición de la amistad y a la derrota de todos los eufemismos. Debió de ser hace catorce años, en 2010, yo andaba en la veintena larga y empezaba a ser lo que siempre había querido ser. No poeta ni narrador: exactamente columnista. A Gistau lo había traído al mesón para presentármelo Ignacio Ruiz-Quintano, que lo apadrinó en sus inicios como luego hizo en los míos, pertrechándonos de referencias clásicas (pero olvidadas) del articulismo español. El almuerzo fue un festín dialéctico. Recuerdo que David y yo lo rematamos intercambiándonos los números de teléfono y que esa misma tarde le escribí agradecido, y que me contestó al instante con aquella camaradería tan suya que confinaba con la generosidad. Había conocido por fin al hombre tras la firma que buscaba con avidez en La Razón y en El Mundo desde mi primer curso universitario. Había contraído con él, con su personalidad impresionada en el folio como el fogonazo atómico que tizna la tapia blanca, una misteriosa sensación de familiaridad. Las columnas de Gistau suponían una ampliación del campo de batalla: yo no sabía que se podía escribir en periódicos de tan irreverente manera hasta que lo leí.

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19 agosto, 2024 · 11:22

Entrevista a Juan Manuel de Prada

Cuenta Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970) que siempre quiso continuar Las máscaras del héroe (1996). Y por fin ha encontrado el tiempo (el París ocupado) y el espacio: nada menos que las 1.600 páginas divididas en dos tomos que componen Mil ojos esconde la noche (Espasa). El primero, La ciudad sin luz, ya desafía desde los escaparates todas las reglas de nuestra época, empezando por la brevedad. «Había un tapón que me reprimía y cuando lo he quitado ha salido todo a chorro».

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2 junio, 2024 · 21:52