Archivo de la etiqueta: casta de nuevo cuño

El peso de la expectativa

Sabemos que vivimos en tiempos de decadencia cuando la nostalgia cosecha más prestigio que la expectativa. Quizá siempre fue así, quizá siempre fue mejor cualquier tiempo pasado para cualquier tiempo presente. Quizá la voz más alta en los contraculturales sesenta y en nuestros movidos ochenta no perteneció ni a jipis y ni a punkis, sino a los aterrados herederos de un sistema de valores en demolición. Quizá las revoluciones prenden en el instante justo en que los jóvenes se ponen a añorar como viejos el mundo que no han vivido pero del que han oído hablar.

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6 enero, 2022 · 10:06

No es país para viejos

Pero qué está pasando en España con los niños. Qué odioso personaje dickensiano ha declarado a la infancia enemigo del pueblo igualitario, de la mujer empoderada, del planeta amenazado. De qué cabeza neurótica salen las huelgas de juguetes y los planes de rediseño de los patios. A quién le interesa tanto intervenir la soberanía lúdica de los críos para que aprendan a replicar cuanto antes las patologías interseccionales de adultos politizados hasta la arcada. Cuándo dejó la izquierda de conmoverse con Oliver Twist y pasó a simpatizar con Scrooge, solo que sin la pasión por la cultura del esfuerzo de Scrooge.

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14 diciembre, 2021 · 8:04

La ley y la rasta

Al derecho le está pasando como a la salud mental o a las erecciones: que son cosa del pasado. Vestigios aparatosos de aquellos animales racionales que anteponían la ley a los sentimientos, preferían el imperio de la cordura a las misericordiosas cuotas de tarados y hasta se empalmaban de vez en cuando. A la luz de esta revolución moral comprendemos que Meritxell Batet se resistiera a darse por enterada de lo que el Supremo le requería: que retirara ya el acta a un diputado condenado en firme por patear a un policía. Hasta un niño de cinco años entendería que un agresor sentenciado no debe ostentar la representación pública de los españoles. Pero si traemos aquí al niño de Groucho, descubriremos con horror que tiene cuarenta tacos y ocupa varios ministerios y una vicepresidencia. Todos los cargos podemios del Gobierno han arremetido contra la Justicia bajo la mágica premisa de que un policía jamás puede ser víctima, aunque pruebe el daño, y un sedicente activista social jamás puede ser agresor, aunque patee. «Señora diosa, bájese la venda, contemple las rastas rusonianas de nuestro buen salvaje y obre en consecuencia», exige el populismo, esa enfermedad infantil que ha destruido a la izquierda española.

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24 octubre, 2021 · 9:25

De Angela a Yolanda

Yolanda Díaz se parece mucho a Angela Merkel. Las dos son mujeres, las dos son políticas y a las dos les gustan los pimientos de Padrón, razón de que Rajoy ordenara descargar un volquete de pimientos sobre el Hostal de los Reyes Católicos, donde se alojó Merkel durante su visita a España en plena crisis de deuda. La canciller escudriñaba los enigmáticos percebes y sonreía entre fuentes de pulpo, botellas de albariño e inciertas solanáceas (unos pican y otros no). Aquella cumbre hispano-germana se reveló un completo éxito diplomático: testigos de aquellos días cuentan que alemanes y españoles trabajaron un total de 15 minutos. Y no hubo necesidad de rescate.

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28 septiembre, 2021 · 12:11

Vaya, vaya, aquí hay piscinas

Los agrimensores del progreso moral han hablado y han sentenciado que en Madrid hay demasiadas piscinas. En concreto casi dos por cada cien habitantes, que se distribuyen principalmente entre las zonas de mayor renta de la comunidad con la pintoresca excepción de Colmenar de Oreja, donde se concentra el mayor número de piscinas privadas de Madrid pese a que los sueldos de los colmenaretes -no confundir con los colmenareños, gentilicio de Colmenar Viejo- caen por debajo de la media. O sea que las piscinas son cosas de ricos pero no siempre: ya se sabe que la ciencia del progreso tiene sus peculiaridades, la principal de ellas que no es una ciencia en absoluto. Se trata más bien de una gavilla de prejuicios pasados por un gráfico de tablas y una prosa de teletipo que confiera algún empaque de rigor a la martingala.

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16 agosto, 2021 · 13:44

El 15-M de un viejoven

Tenía 28 años y una covachuela alquilada a una manzana de Sol. Se supone que aquella movida debía interesarme. Por entonces escribía un diario de campaña en La Gaceta. Juzguen ustedes si acerté.

Miércoles, 18 de mayo. «Una floración sesentayochista se ha apoderado de ciertas plazas de España en demanda de «democracia real» y la cosa ha adquirido rango de «movimiento ciudadano», sea eso lo que sea. […] Pero queridos compañeros de indignada generación, quizá estáis en paro por la incompetencia de alguien a quien votasteis, y desde luego coreando cursiladas antisistema no vais a encontrar trabajo. […] Estos happenings utopistas -la utopía es la partera del totalitarismo- no han tardado en ser parasitados por nostálgicos de la tricolor, oportunistas de la litrona, inhaladores de pacifismo de liar, abogados verdes de la foca monje o publicistas de sí mismos como Willy Toledo».

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17 mayo, 2021 · 8:54

El cielo se tomaba por asalto

Pablo Iglesias fue un líder político de principios del siglo XXI que inició y terminó su carrera con la foto de su jeta. Mucho discutieron amigos y enemigos sobre las novedades doctrinales que incorporaba su prédica, populismo arriba, comunismo abajo, socialdemocracia exótica los de más allá,sin reparar en que toda su ideología se limitaba a su fisonomía. Del rostro en la papeleta de las elecciones europeas al rasurado pijotero de su edad tardía, Podemos es la historia de un solo hombre y su circunstancia capilar o inmobiliaria. Y a la administración de un chalé serrano, una prole numerosa y un futuro de estrella de la tele le sienta la melena asamblearia como una tarántula a un trozo de bizcocho.

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14 mayo, 2021 · 14:31

Pablo Iglesias se despide

Es difícil compadecer a Pablo Iglesias, por más que en esta campaña solo le falte llevarse un cachorro a la nariz y constatar que huele a leche antes de comérselo en directo. Atrapado sentimentalmente en la batalla de Brunete desde su más tierna infancia, el miliciano más convincente que hayan dado nuestros platós siempre quiso inspirar más miedo que lástima, pero nada envejece tan rápido como la guapa de bisturí o la retórica de comunista. Iglesias se soñó personaje de Novecento y acabará de superviviente en Mediaset,traficando con la tragedia sin haber abandonado la farsa. Últimamente incursiona en Getafe disfrazado de obrero, se calza su mejor jersey de pelotillas, promete la revolución y torna silencioso a su berlina de lunas tintadas con la conciencia del deber cumplido.

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3 mayo, 2021 · 11:37