
Cuando te hacen un ‘simpa’.
La legislatura va tomando velocidad de crucero, pero de crucero marianista, una marcha tan sutil que apenas se distingue del estatismo. En cubierta suceden cosas, se canta a favor de la igualdad entre hombres y mujeres o se anuncia la decidida voluntad de caminar hacia pactos que acuerden el consenso del entendimiento, pero bajo el casco los motores del BOE crían algas. A la Europa de dos velocidades don Mariano piensa añadir la España de las cuatro estaciones, porque lo único que avanza aquí es el ciclo cósmico que pasa del invierno a la primavera. Y eso porque el movimiento de traslación de la Tierra no depende todavía de Fomento.
Por ejemplo. Rivera recuerda a Rajoy que firmaron un documento que estipula una comisión parlamentaria sobre la financiación ilegal del PP. Rajoy responde que estamos trabajando en ello, que ya discutiremos si la comisión a la que usted hace referencia se celebra aquí o en el Senado, igual que podemos discutir sobre la estiba o el 4-3-3, y que en todo caso en la vida no hay que obsesionarse con el pasado, que mira lo que le pasó a la mujer de Lot. Por debajo de cachaza tan fastuosa bulle cierta preocupación: PSOE y Podemos están dispuestos a apoyar a C’s y forzar la investigación parlamentaria, así que el PP planea diluir su vergüenza con B contraprogramando otra comisión en el Senado, donde tiene mayoría absoluta y donde ya no se hablaría solo del PP sino de todos los partidos, sin descartar a Lerroux ni a Sagasta.




El trabajoso desbloqueo político apenas deja espacio estos días para discutir de nada más. Por ejemplo de regeneración democrática, procesos penales aparte. Y sin embargo las razones esgrimidas para bloquear la investidura de Mariano Rajoy apuntaban precisamente a la necesidad de una regeneración que el PP fue el último en aceptar. Lo curioso es que, cuando ya la tenía asumida, el PSOE entró en una crisis existencial de la cual emergió –si ha emergido– notablemente cambiado: preguntado por la exclusiva de este diario sobre las lecciones de corrupción en cómodos croquis de powerpoint que impartía el PP, el portavoz de la Gestora, Mario Jiménez, declaró no tener mucho más que añadir. Y el propio Javier Fernández ha tratado de explicar que la corrupción ya no puede servir para continuar bloqueando el país, como le sirvió al pedrismo para perseverar en el no. El nuevo PSOE confronta con Podemos, no con el PP, y ese viraje pone sordina a las demandas de limpieza institucional que hasta hace poco centraban el debate político.







